2008/09/02

> Erreportajea: Trans > VIRGENES JURADAS

Tito es Fátima, tiene 77 años. Posa delante de su casa, en Zogaj, en la zona de Tropoja, Albania. Vive con su sobrino, hijo de su hermano, que la llama 'tito'. Trabajaba en una mina de cromo y, en su tiempo libre, cuidaba del ganado de su familia. Parece que se hizo hombre para evitar un matrimonio no deseado.

No se trata de un cambio de sexo ni de un transexual, muchas mujeres como ella prometen castidad eterna y total para conquistar el honor de ser hombre, de vestirse como ellos, tener armas y combatir, pero también de concederse lujos totalmente masculinos, como el tabaco y el alcohol, prohibidos a las mujeres en la sociedad albanesa.

Esta práctica se remonta al siglo XV, en el que la conversión se realiza cuando la niña jura su virginidad ante los 12 hombres más importantes del pueblo.

Hubo un tiempo en que las vírgenes juradas también se encontraban en Serbia y Montenegro, pero en la actualidad se encuentran muy pocas-se habla de algunas decenas-y se esconden en las montañas que sirven de frontera entre Albania y Kosovo.

Las razones misteriosas que llevan a estas llamadas burrnesh-del término burré, que significa 'hombre'-hay que buscarlas en las arraigadas costumbres de esta tierra guerrera.

''No lo hacen por cuestiones religiosas: hay burrnesh tanto entre mujeres musulmanas como cristianas. A menudo, la mujer debe pagar con la castidad el haber rechazado un compromiso de matrimonio.''afirma la antropóloga Antonia Young en la obra Mujeres convertidas en hombre.

''La conversión se produce sobre todo cuando no hay hombres en la familia. Una chica se convierte en hombre para heredar las propiedades familiares que de otra forma no podría tener. Pero la transformación también se produce en memoria de un padre o un hermano muertos''.

Pero más allá del mito, la tradición de las vírgenes tiene una explicación más moderna: en una Albania rural, donde, para una mujer, el tabaco, el alcohol, el trabajo, el sexo y cualquier soplo de libertad se convierte en verguenza, la burrnesh adopta esa máscara simplemente para vivir.

Afirma el antropólogo Moikon Zego:'' No tiene nada de extraño. La nuestra es una tierra de trasvestimientos mágicos...En algunos pueblos, tras el nacimiento de un hijo, el hombre finge ser la madre y recibe las visitas tumbado en la cama. Y vestido de mujer.''