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2008/11/21

> Erreportajea: Dokumentalak > FREEHELD: LA FIESTA NO LO FUE PARA TODOS

  • La fiesta no lo fue para todos
  • El País, 20081-11-21 # Alvaro Corcuera

Freeheld, Oscar al mejor corto documental, muestra la lucha de una pareja de lesbianas contra la discriminación en Estados Unidos. Un país que este mes ha visto cómo recortan sus derechos civiles.


A pesar de la euforia por la victoria de Obama en las elecciones de Estados Unidos, la alegría ha sido algo amarga para buena parte de la comunidad homosexual que claramente apoyaba al ganador. Porque, en las mismas elecciones, California votó en referendo a favor de la famosa Propuesta 8, que pedía modificar la Constitución del Estado para definir el matrimonio sólo como la unión entre hombre y mujer, lo que supondrá derogar la decisión del Tribunal Superior de Justicia de California que legalizó en mayo las uniones homosexuales. Paralelamente, dos propuestas similares ganaban con holgura en Arizona y Florida.


Obama, que ganó en California y Florida, se opone, como McCain, a las bodas gays. Aunque el senador por Illinois se ha cuidado mucho de no sonar tan radical como su contrincante republicano: argumenta que la palabra matrimonio es un concepto "teológico" y "entiende" que en el ámbito religioso no se quiera usar este término. Cree, sin embargo, "como líder de la comunidad civil", que "es un derecho que se debe dar". Y en su primer discurso como presidente electo, en el Grant Park de Chicago, reconoció la necesidad de la igualdad de derechos para todos en la América del "cambio": "Es la respuesta de jóvenes y viejos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, asiáticos y nativos, gays y heteros".


Un guiño hacia la comunidad gay que nunca sabremos si hubiera convencido a Laurel Hester, que falleció el 18 de febrero de 2006. Tenía un cáncer terminal. Los últimos meses de su vida los dedicó a luchar para que su pareja, una mujer como ella, obtuviese la pensión de viudedad como ocurriría en cualquier otro matrimonio. Las últimas 10 semanas de vida de Laurel, policía durante 25 años, y su chica, Stacie Andree, se convirtieron en Freeheld, un filme de argumentos poderosos que se ha llevado este año el Oscar al mejor documental corto.


Pero la estatuilla no ha sido el único trofeo. Hasta 14 festivales en todo el mundo, entre los que destaca Sundance, han reconocido el mérito de una cinta que busca llamar la atención de un país en el que sólo Massachusetts y Connecticut permiten este tipo de enlaces, y donde sólo unos poquitos Estados más (entre ellos, Nueva Jersey, donde hubo condados reticentes, como el de Ocean, en el que se desarrolla la película) reconocen derechos similares, pero sin llamarlo matrimonio.


Laurel, que murió un mes después de lograr su objetivo, no ha podido disfrutar de Freeheld. Stacie lo ha hecho por ella: "Lo que más me gusta del éxito no son los premios, sino que haya podido servir para algo", revela la viuda por e-mail. Hablamos con Cynthia Wade la pasada semana en Madrid, donde presentó el documental en La Casa Encendida junto a su marido y productor, Matthew Syrett.


EP3. ¿Cómo era Laurel?
Cynthia Wade. Tenía las ideas claras y era disciplinada. Creía que si seguía las reglas y trabajaba duro... la justicia triunfaría. Para ella fue un choque cuando le negaron la pensión.


EP3. ¿Qué siente Stacie tras el éxito de la película?
C. W. Cree que es una mirada honesta. Pero para ella es muy doloroso ver la película. Por eso, desde que empezamos en Sundance a ir de festival en festival, he sido muy cautelosa con lo que le he pedido.


EP3. ¿Le ha acompañado de festivales?

C. W. A muy pocos. Vino a los Oscar. Allí hubo gente que se le acercaba para darle las gracias y decirle que la película podría contribuir a cambiar las cosas. Y ella así lo cree. Pero ahora quiere pasar página.


EP3. ¿Le afectó personalmente vivir la historia junto a Laurel y Stacie?

C. W. Sí... Sabía que ella iba a morirse pronto. Pero, claro, te afecta. Es triste, dramático. Y después de un año sale el trauma, y te sientes confundida como cineasta. Ya no veo la película cuando acudo a una presentación. Prefiero no pasar por ello.


EP3. Los ex compañeros de Laurel en la comisaría ¿qué le cuentan?
C. W. Hablo con Dane, que, a su vez, adora a Stacie. Está orgulloso de la peli. [Se refiere a Dane Wells, amigo de Laurel, compañero suyo de patrulla policial y republicano confeso. "Como tantos americanos, siempre he sido un votante egoísta y generalmente he prestado atención sólo a asuntos que me afectaban directamente", explica a EP3 por e-mail; "sin embargo, la situación de Laurel me hizo fijarme en las desigualdades sociales. Me di cuenta de que EE UU tiene ciudadanos de segunda"].


EP3. En la cinta, Dane dice: "De lo que estamos hablando aquí hoy no es diferente de las fuentes para beber agua separadas o de los asientos en la parte trasera del autobús", en referencia a la discriminación a los negros y la segregación que existía antiguamente en EE UU...

C. W. Sí, sí, sí. ¡Es que estamos ante la última frontera por conquistar en los derechos civiles! Cuando mis hijos crezcan, mirarán hacia atrás, hacia esta época, y no se creerán que denegásemos la igualdad para gays y lesbianas.


EP3. ¿Cómo ha digerido el éxito de la película?
C. W. Tengo sentimientos encontrados. He triunfado con lo del Oscar, pero ha sido un año apasionante a la vez que incómodo.


[En ese momento interviene su marido, Matt, y desvela dónde guardan el oscar: "Está en un armario". Y sigue ella: "No lo quiero mirar. Siento demasiada presión. Sólo me preguntan por la carrera al Oscar, ya sabes, que si los futuros proyectos no serán tan buenos... Estoy cansada. ¡Sólo quiero ser una buena madre!"].


EP3. Ha hecho ya seis documentales, todos de temática social y siempre en EE UU...
C. W. Soy madre de dos niños. Así que no me marcharía a Irak o Afganistán. Me siento cómoda trabajando en ambientes domésticos. Y busco siempre a mujeres fuertes para mis películas.


EP3. ¿Hay que ser gay o lesbiana para luchar por estos derechos?

C. W. No se ganará la batalla hasta que tengamos muchos aliados heterosexuales. Cuando fui a Sundance tenía miedo de que mi película no fuera legítima porque estoy casada con un hombre. Pero no es así. Cuando la falta de derechos se convierte en algo personal, las personas pueden convertirse en aliados inesperados. Como Dane. Se dio cuenta de que hacía lo correcto apoyando a Laurel. Cuanto más personal sea, más complicado lo tendrán los conservadores para denegar igualdad de derechos.


EP3. ¿Mejorará EE UU con Obama?
C. W. Me encanta Obama. Pero quizá hemos depositado demasiadas expectativas. Casi como si fuera un superhéroe. Aun así, espero mucho de él. Nosotros vivimos en Nueva York y allí han vuelto a ondear las banderas estadounidenses, desaparecidas durante la época de Bush.


EP3. No estaban orgullosos de EE UU...

C. W. Mire, nunca nos habíamos sentido orgullosos de un político como con Obama. Mi marido y yo, que tenemos 41 años, casi siempre hemos vivido bajo administraciones republicanas. Clinton nos gustaba, pero nunca habíamos experimentado algo como lo de Kennedy.

  • Freeheld se puede adquirir en www.freeheld.com

2008/05/12

> Berria: Zinema > PASOLINI SE REENCUENTRA CON SU "LUGAR EN EL CINE"

  • Pasolini se reencuentra con su 'lugar en el cine'
  • Un documental homenajea al malogrado director italiano con testimonios de Erice y Angelolpoulos, entre otros
  • El País, 2008-05-12 # EFE · Valencia

Los directores Víctor Erice y Theo Angelopoulos homenajean en el largometraje "Un lugar en el cine" el legado trasgresor de Pier Paolo Pasolini, un adelantado a su tiempo que según ha relatado su actor fetiche, Ninetto Davoli, fue tratado "como un loco" por su visión violenta de la época que vivió. El documental es el debut cinematográfico de Alberto Morais, un vallisoletano afincado en Valencia que ha elegido esta ciudad para presentarlo en compañía de Davoli, quien en la película pone voz a quien fuera su descubridor y le dirigiera en filmes como El evangelio según San Mateo, Pajaritos y pajarracos, Teorema o Las mil y una noches.


Un lugar en el cine, que el próximo viernes se estrena en Madrid, Barcelona y Valencia tras recorrer varios festivales nacionales y extranjeros, recoge testimonios de Erice, Angelopoulos, Davoli, Tonino Guerra, vecinos de su localidad natal y extras que participaron en El espíritu de la colmena y Alejandro Magno (dirigidas por los dos primeros) como un homenaje global a Pasolini.


A través de imágenes de una gran belleza formal, el largometraje fija tres localizaciones para que sus actores ocasionales hablen del poder del cine, sobre todo el neorrealista: Italia, España y Grecia. Así, la capital romana sirve para enmarcar el influjo "fundacional", como relata Erice, de la Roma, città aperta de Rossellini en la ulterior obra de Pasolini, mientras Casarsa, no lejos de Trieste, en el noreste de Italia, protagoniza el relato (musical, futbolístico e incipiente marxista) de sus años infantiles y juveniles, y Ostia, junto al Mar Tirreno, la playa donde murió asesinado en 1975, luce como el "lugar del fin del mundo" que simboliza la necesidad el cambio social que anhelaba.


Por su parte, en Hoyuelos (Segovia) se revive El espíritu de la colmena con el recuerdo de sus escasos vecinos mientras Erice, desde la estación, analiza el estado de la industria cinematráfica y la "censura económica" que sufre, rememora la importancia del neorrealismo como "aventura sin certidumbres" y valora la disidencia y la "extraordinaria anticipación" de Pasolini. En Dotsikó, una zona montañosa del norte de Grecia, Morais reúne a sus también testimoniales habitantes para que recuerden el rodaje de Alejandro Magno, cuyo director reivindica el "lenguaje oculto" del cine como medio de resistencia y valora el papel del Mediterráneo como civilización común para griegos, italianos y españoles.


Con su ópera prima, Morais ha intentado "buscar cierta actitud moral ante el cine y la vida" desde el neorrealismo, y se enorgullece de haber conseguido que Erice y Angelopoulos participen en ella como "obligación" ética para trasladar al presente el legado de sus respectivas generaciones cinematográficas. "Sería muy difícil exhibir hoy en día las películas de Pasolini", reconoce Morais, quien lamenta las dificultades actuales de la distribución comercial de las películas y reivindica la "dialéctica histórica" que ha intentado plasmar en este homenaje al séptimo arte realizado hasta los años 70. Davoli, por su parte, califica de "emocionante" el haber participado en un proyecto que gira en torno a una persona que fue "tan importante" para él y con quien pasó unos años "maravillosos".


"La idea del film es potente, bella", señala el actor de Las brujas, Edipo rey o El Decamerón para reclamar la vigencia de su discurso cinematográfico, "trasgresor y violento" porque percibía los peligros que corría la nueva sociedad de consumo en los años 60. "Presentaba su visión del mundo y la gente no quería asumirla; lo trataron como a un loco", lamenta Davoli para reconocer que el impacto de su muerte consiguió eclipsar durante muchos años el peso profético de su lenguaje poético y visual, el que ahora intenta recuperar Morais con Un lugar en el cine.

2008/04/19

> Berria: Islama > PARVEZ SHARMA: "EL ISLAM DEBERIA REFORMARSE DESDE DENTRO PARA EVITAR CONTRADICCIONES"


  • “El Islam debería reformarse desde dentro para evitar contradicciones"
  • El director Parvez Sharma presenta hoy en Donostia su filme 'A Jihad for Love'
  • El documental aborda los problemas de los homosexuales en el mundo musulmán pero "no es un ataque" al Islam
  • Noticias de Gipuzkoa, 2008-04-19

"Los homosexuales musulmanes se han visto casi como obligados a elegir entre la religión o la sexualidad. Eso sería casi como si a una persona le tuvieran que amputar un brazo para poder salvar el otro", manifestó ayer el productor del filme A jihad for love , Sandi DuBowski.


Este documental, dirigido por Parvez Sharma y rodado durante seis años en doce países y en nueve idiomas, aborda las contradicciones a las que se enfrentan hombres y mujeres, profundamente religiosos, que ven como la creencia mayoritaria de los musulmanes de que el Corán prohíbe la homosexualidad choca con su orientación sexual.


"Ambas cosas -religión y sexualidad- pueden ir perfectamente juntas para así seguir siendo individuos enteros", sentenció DuBowski, en compañía del director, Parvez Sharman, en la presentación de este largometraje que viene de cosechar un importante éxito en la Berlinale y se estrenará esta tarde en el Estado en el marco del VI Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia.


Parvez Sharman dejó constancia de que su visión sobre la lucha (jihad" en árabe) de los homosexuales por conciliar su ferviente creencia y la realidad innata de su ser "no es un ataque al Islam", ya que se trata de su propia religión.


A su vez, relató que sintió la necesidad de hacer esta película después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, para sacar al Islam de la dicotomía entre el presidente de EE.UU, George Bush, y Osama Bin Laden. "Soy musulmán, soy gay y no soy violento", declaró.


El cineasta expuso que, a día de hoy, también "corren tiempos difíciles" para el Islam, ya que "no sólo está siendo atacado desde fuera, sino también desde dentro". Por ello, a su juicio, el mundo musulmán tendría que afrontar diversos retos. En primer lugar, se refirió a "reformar la religión desde dentro", tal y como intentan hacer los protagonistas de Jihad for love .


"Las soluciones no vendrán desde fuera, desde Occidente. Hace falta madurar, crecer y trabajar con responsabilidad para darse cuenta de que independientemente de la religión que sea, ya sea la católica o la islámica, hay que trabajar siempre desde dentro", subrayó.


Según Parvez Sharman, el segundo de los retos consistiría en "saber cómo gestionar los gobiernos". "Tendrán que ser los grupos locales los que deberán buscar sus propias soluciones y ver cómo tratar con esos gobiernos", añadió.


Por último, se refirió a la necesidad de "ser capaces de generar recursos y apoyo para las personas gays y para las familias que sufren por estas consecuencias".


El largometraje muestra vidas que transcurren en India, Pakistán, Irán, Turquía, Egipto, Sudáfrica y Francia. "El Islam es una religión que puede ayudar a quien sufre y reconfortarle", mantuvo el director, a la hora de explicar por qué los personajes, pese a sufrir por el Islam, se aferran al Corán para encontrar consuelo.


Prohibición

En cuanto a la difusión del filme, el director señaló que ha suscitado controversia, y en países como Singapur, que no es musulmán pero cuenta con un importante porcentaje de personas que profesan esta religión, ha sido prohibida.


También expuso lo ocurrido en Sudáfrica, donde, mediante un edicto se les declaró apóstatas, mientras en las mezquitas se rechazaba el filme. El cineasta explicó que este contexto que envolvió el documental "atrajo a más gente" a verla.


El filme presenta la lucha por el amor con la esperanza de abrir un diálogo que apenas ha existido en la historia reciente del Islam.

2008/04/17

> Berria: Oroitzapena > LA VERDAD DE "LAS MARIAS"


  • La verdad de 'Las Marías'
  • Un documental desvela la historia de dos conocidas hermanas de Santiago
  • Los falangistas las maltrataron para averiguar el paradero de sus hermanos
  • "Quienes no se rebelaban por temor veían en 'Las Marías' un grito de libertad"
  • El País, 2008-04-17 # María Fabregas · Santiago

Salían cada día a pasear por las mismas calles de Santiago, siempre a las dos en punto, arregladas con una ropa y un maquillaje tan colorido como extravagante. Todavía hay mucha gente en la ciudad que recuerda a las inseparables hermanas Coralia y Maruxa, más conocidas como Las Marías, dos emblemáticos personajes de Compostela a los que las nuevas generaciones sólo conocen por la estatua que les rinde homenaje en la entrada del parque de la Alameda.


Pero bajo esa fama de locura que les precede hasta hoy, escondían un drama personal que no todos conocen, con la Guerra Civil como telón de fondo. Así lo recoge el documental Coralia e Maruxa, as irmás Fandiño, de Xosé Rivadulla Corcón, para cuya elaboración ha contado con testimonios de personas como Encarna Otero, Xosé Luis Bernal o Dionisio Pereira.


Nacieron en una familia obrera de 11 hermanos, tres de ellos destacados miembros de la CNT. El documental relata cómo tras el estallido de la Guerra Civil, asesinan a uno de ellos mientras que los otros dos consiguen huir. La pesadilla para las hermanas comenzó cuando los falangistas trataron de utilizar a la familia para averiguar su paradero. A horas intempestivas de la noche, llegaban a la casa de los Fandiño, registraban y desbarataban la vivienda, desnudaban en la vía pública a las hermanas para humillarlas y las subían al monte Pedroso de Santiago. "No está demostrado, pero hay gente que afirma que las llegaron a torturar e incluso a violar", explica Rivadulla.


Con poco más 20 años y sin haberse metido con nadie, la vida de Las Marías se convierte en un mal sueño que se prolongará desde el inicio de la guerra hasta mediados de los años 40. Rivadulla señala que esos malos tratos continuados fueron la causa de la locura que ambas sufrieron, porque "antes no eran así". Finalmente los hermanos huidos fueron arrestados y cesó la presión sobre las Fandiño.


Aun así, su situación económica era muy precaria. Las hermanas dejaron de trabajar como costureras, oficio que venían desempeñando junto a su madre, porque los clientes dejaron de llevarles ropa "por ser una familia anarquista, por miedo a significarse". Vivían en parte gracias a la caridad de los vecinos. No les ayudaban de forma directa, porque quienes las conocían sabían que no aceptarían una limosna, sino que les dejaban de forma anónima pequeñas cantidades de dinero en distintos comercios, en los que después ellas compraban.


La solidaridad de los vecinos se puso a prueba a principios de los 60, cuando un temporal tiró abajo el tejado de la casa de las Fandiño. Enseguida se organizó una gran colecta entre los vecinos de Santiago y se llegaron a juntar 250.000 pesetas. "Es espectacular", dice Rivadulla, "porque en la época eso es lo que costaba un piso".


"Manifestaron su locura mostrándose rebeldes contra la sociedad", afirma el autor. Las Marías nunca pasaron desapercibidas, no sólo por su llamativa vestimenta y sus rostros maquillados con polvos de arroz, sino por su actitud. "Ellas piropeaban a los hombres algo que, por supuesto, no se le ocurría a ninguna otra mujer. Siempre manifestaban que todos los hombres se enamoraban de ellas y flirteaban con los estudiantes". En contra de lo que pueda parecer, eran muy diferentes: Coralia, la menor y más alta, era tímida y poco habladora, mientras que Maruxa, más pequeña aunque de más edad, era la que llevaba la voz cantante.


La opinión del autor del documental es que las hermanas desempeñaron, posiblemente sin saberlo, una papel fundamental en esa época de represión. "Mucha gente que se sentía ahogada por el régimen y que no se rebelaba por temor a represalias, veían en Las Marías ese grito de libertad". Cuando en 1980 falleció Maruxa, Coralia se fue a vivir con otra hermana a A Coruña, ciudad a la que nunca se adaptó. Murió tres años más tarde después de preguntar muchas veces cuál era el camino para volver a Santiago.