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2008/12/25

> Berria. Lesbofobia > C. MADRID: TELEMADRID RECOMIENDA COMER ESTAS NAVIDADES EN UN BAR LESBOFOBO Y HOMOFOBO

  • Telemadrid recomienda comer estas Navidades en un bar homófobo
  • Casa Parrondo, un local donde las lesbianas son unas “guarras” y “basura”
  • El Plural, 2008-12-25
Según informa el blog de temática homosexual Esta2.com, la televisión pública de Madrid ha recomendado asistir estas Navidades a Casa Parrondo, restaurante situado en el centro de la capital donde el pasado verano dos lesbianas fueron agredidas por el simple hecho de darse un beso.

Los hechos ocurrieron el pasado mes de julio. A. V., de 28 años, y B. C., de 35 años, acudieron a esta sidrería para tomar unas cañas. Despedían a Ann, una amiga de ambas, que se iba a Suiza. Pero en menos de media hora, y al grito de "¡basura, este bar no es para vosotras!", el dueño las echó. Lo único que hicieron fue darse un beso.

“Unas guarras y basura”
Dos testigos, que no tenían ninguna relación ni con las mujeres, ni con el dueño de la sidrería, confesaron a El País que el dueño del bar las echó del bar por lesbianas. "Fue indignante. Les dijo todo tipo de insultos, que eran unas asquerosas, unas guarras, que eran basura..."

Vergüenza
En concreto, Telemadrid considera que Casa Parrondo es un buen lugar para ir a comer estas Navidades. “Es una vergüenza que la televisión pública de todos los madrileños, que por cierto nos sale por el ojo de una cara, recomiende un restaurante por tener buenas carnes, pero en el que dos mujeres no pueden mostrar su amor en público”, lamentan desde Esta2.com

2008/07/31

> Berria: Lesbofobia > C. MADRID: CASA PARRONDO MANTIENE SU OFENSIVA CONTRA LAS PERSONAS HOMOSEXUALES

  • 'Casa Parrondo' mantiene su ofensiva contra los homosexuales
  • El jueves pasado el dueño del local y otro hombre atacaron a tres mujeres que participaban en la 'besada' protesta frente a la sidrería madrileña
  • Cardena Ser, 2008-07-31

Una mujer de 33 años, su pareja y una amiga fueron agredidas el pasado jueves en la puerta de Casa Parrondo. Es el segundo altercado contra parejas homosexuales que el dueño de la sidrería madrileña protagoniza en el mes de julio.


El jueves pasado se convocó de nuevo una besada protesta en contra de la discriminación homosexual frente a Casa Parrondo. Olga, su novia y una amiga se acercaron a la cita para repartir octavillas en contra de la violencia homófona, lo que no sospechaban las chicas es que acabarían golpeadas y en comisaría.


Desde el pasado 8 de julio frente a la sidrería se vienen convocando manifestaciones cariñosas para denunciar la expulsión de una pareja de lesbianas que se estaba besando en el local. Nicolás Parrondo aseguró a los medios que nunca ha tenido problemas con los homosexuales pero sus actos contradicen sus palabras.


El jueves pasado el señor Parrondo y un cliente del bar no resistieron la provocación en la puerta de la sidrería y mientras multitud de personas se besaban salieron del local. Olga, su novia y una amiga fueron el objetivo de los dos hombres que las golpearon, tiraron sus panfletos y cuando una de las mujeres intentaba grabar la agresión con su móvil, los agresores lo estamparon contra el suelo.


"Parece que cuando una intenta hacerse visible surgen estas reacciones", explica Olga por teléfono con voz tenue. La joven acabó con sus amigas en la comisaría de la calle Leganitos y la policía comprobó los golpes en la nariz de Olga así como los hematomas en los brazos de las mujeres.


Gestos obscenos e insultos homófobos acompañaron a la agresión en la calle frente a la sidrería. "Creo que no habíamos dado la oportunidad a la gente retrograda de manifestar su desprecio, su odio, no sé", explica Olga a la Cadena Ser. Pero ella no va a desistir y "con la ley en la mano" va a hacer todo lo posible para que se castigue la agresión.


Nicolás Parrondo no ha querido pronunciarse de hecho en su local hay un cartel que dice que la sidrería cierra hasta el 22 de agosto. A la vuelta de las vacaciones juicios, denuncias y más protestas frente al local por su evidente homofobia.

2008/07/25

> Iritzia: Ruth Toledano > LA PARRONDADA

  • La parrondada
  • El País, 2008-07-25 # Ruth Toledano

El 9 de noviembre de 1083 tuvo lugar en Madrid una batalla contra los musulmanes (¡qué raro!) cuya victoria se atribuye a la Virgen. Desde entonces se celebra la fiesta de la Almudena.


El 2 de mayo de 1808, el pueblo madrileño (a excepción de los afrancesados) salió a la calle para pelear contra el invasor francés (¡qué oportunidad perdida!). Desde entonces se celebran en Madrid las fiestas del Dos de Mayo.


En la madrugada del 28 de junio de 1969, en una calurosa Nueva York que recibía desde París los restos mortales de Judy Garland, la policía irrumpía en el bar Stonwall Inn, de ambiente gay, lésbico y transexual, con la excusa de controlar la venta ilegal de alcohol. Mientras afuera iba concentrándose una muchedumbre, los clientes permanecían retenidos en el local. Se trataba de un capítulo más de acoso policial y abuso de autoridad hacia ese bar y esa comunidad, pero aquella noche de luto, con detenidos y heridos, encendió una chispa que se convertiría, primero, en hito del movimiento de liberación gay y, después, en efeméride a conmemorar en muchas ciudades del mundo como el Día del Orgullo Gay (o, con más precisa y política corrección, Orgullo LGTB). En Madrid, lo que sucedió aquella noche neoyorquina en un bar de bollos, maricas y trans se ha convertido, de forma indiscutible, en su celebración por excelencia: cada año, millones de personas festejan el Orgullo en las calles madrileñas, hasta el punto de haber hecho de aquella protesta la fiesta más popular de esta ciudad.


El 17 de julio de 2008, a las nueve de la noche, un grupo de personas de toda orientación y gusto sexual se concentró en la madrileña calle de Trujillos para llevar a cabo una besada de protesta ante la sidrería Casa Parrondo, donde pocos días antes tres lesbianas habían sido insultadas, humilladas y expulsadas por su dueño, Nicolás Parrondo, reconocible por su gran mostacho y, en ese barrio, conocido entre los vecinos por sus malos modales, su prepotencia, su abuso del espacio público y sus arengas a las puertas de su tasca asturiana contra una España echada a perder de gentuza. Los de esa calle aseguraron no extrañarse lo más mínimo de que Parrondo acabara en los tribunales a los que le conducirían las ciudadanas lesbianas agraviadas, que se veía venir. (Es lo que tienen los estados democráticos frente a los regímenes de bigotes).


Sucede que unos días antes, Parrondo (Fachondo, lo llamaban ya) había invitado a las tres lesbianas a abandonar su bar porque dos de ellas se habían dado un pico (¡cómo está España!). La cosa se lio porque las del pico exigieron la hoja de reclamaciones, que les fue negada de forma reiterada y hasta que la policía hizo acto de presencia. Menos mal que las fotos de las paredes no oyen, pues, si hubieran oído las que en la tasca colgaban, regias, principescas, campeonísimas, probablemente don Nicolás (estos bigotudos siempre llevan el don: quizá el mostacho se lo dejan para eso) no se habría atrevido a gritar las palabras que dijo. (Es lo que tiene ese tipo de mostacho largo: que se ensucia con facilidad y se arrastra con servilismo). Quizá después le viniera muy bien a don Nicolás para retorcérselo nervioso al ver cómo abandonaban para siempre su local muchos clientes solidarios con las guarras, digo con las lesbianas, con las putas, digo con las lesbianas, con las cocainómanas, digo con las lesbianas, con las tías que enseñan las tetas, digo con las lesbianas (con tetas, claro). También fue siempre ocasión ideal para retorcerse los bigotes el estar sentado en un banquillo ante un juez. Ni que decir tiene si se trata de una juez lesbiana, digo una juez guarra, una juez puta, una juez cocainómana, una juez que enseña las tetas.


El caso es que aquella besada del 17 de julio fue un éxito, pues la España que Parrondo encontraba echada a perder en realidad estaba echada a ganar y no permitió fácilmente cosas tan fachas y tan feas como la lesbofobia. Un éxito tal que las lesbianas agraviadas y sus afines, animadas también por la cercanía de las celebraciones del Orgullo, cuyo lema de ese año era precisamente la visibilidad lésbica, acabaron toda la noche de parranda en Donde Pablo, un bar-restaurante de la plaza de Herradores adonde las condujo, cuando menos gayfriendly, su exquisito barman Juan Carlos. Y la besada del 17 de julio devino en una gran fiesta, porque era el tiempo en que las lesbianas celebraban, por ejemplo, que tienen tetas y que, de ahí en adelante, los fachas con bigote lo iban a tener muy difícil hasta en su propia tasca. Y desde aquel año de 2008, cada 17 de julio, se celebra en Madrid una gran fiesta lésbica: La Parrondada.

2008/07/20

> Iritzia: Jesús Ruiz Mantilla > ¡DAME UN BESO, PARRONDO!

  • ¡Dame un beso, Parrondo!
  • El País, 2008-07-20 # Jesús Ruiz Mantilla

El jueves que viene regresarán los muerdos a la puerta de Casa Parrondo. Allí estaremos, puntuales, como esta pasada semana. Después de que el dueño de la sidrería echara a patadas a dos mujeres por besarse en la boca, habrá que presentarse por el local a escanciar unos buenos rechupetones en los morros.


El hombre, animalito, las puso en la calle al lindo y civilizado grito de: ¡Guarras! ¡Putas! ¡Este lugar no es para vosotras y lo que os pasa es que no habéis conocido nunca una buena polla..! Hay que decirlo todo seguido porque si no no te sale humo de la cabeza ni se te inyecta pura sangre española en los ojos.


Yo me plantaría todos los jueves delante del local hasta que el hombre saliera y nos diera un beso a todos y a todas las miembras y los miembros de la protesta. Un buen pico que le hiciera entrar en dimensiones desconocidas, un señor morreo con lengua que acabe con sonoros besazos de ventosa por toda la cara mientras cantamos All you need is love y Asturias patria querida.


Pero antes habría que enseñarle. El pobre Nicolás Parrondo sufre sin duda serios problemas de afecto. Deberíamos hacer un esfuerzo por comprender estas cosas. Si no, fíjense en los detalles que esgrime en su defensa. Dice que las dos buenas mujeres se sacaron una teta y que consumieron drogas. Imaginen el sainete.


Lo primero, no creo que le asuste tanto. Salvo que viera en el gesto de los pezones al aire su ración de impertinente indirecta: la sugerencia de mejorar los ingredientes nocivos que le debe echar al arroz con leche. De lo segundo, que no se haga el estrecho porque entiende. ¿Hay mayor estupefaciente en este mundo que una fabada como Dios y la Santina mandan o un buen Cabrales?


Pero yo le pediría al amigo Nicolás Parrondo, antes de que desinfectara el local de grasaza y limpiara el suelo de serrín, palillos y cáscaras de mejillones, que arrojara las telarañas por un desfiladero. Es difícil. Hay que hacerse cargo. Más en un país en el que los popes del pensamiento Cromagnon confunden los términos.


Cuando un elemento como el berraco de las ondas episcopales suelta delante de un juez que calificativos como zote, zafio, sicario, zoquete, melón, hortera, calvorota, abyecto, falsario, necio, traidor, detritus... -todo seguido, ya saben, hasta que noten que se les desencajan las venas del cuello- no son insultos sino "sátira", es que vamos mal. Prueben a convencer si no de lo contrario al señor Zarzalejos, ex director de Abc, objeto de sus lindezas.


Los guardianes de las esencias deben ir comprendiendo que mientras uno no haga daño a nadie, aquí cabemos todos. Eso tan sencillo que algunos no quieren aprender de los manuales de Educación para la Ciudadanía, resulta muy necesario, por lo que se ve.


En la desconcertante confusión de principios que les atenaza deben hacer un esfuerzo por entender lo siguiente: es mucho más obscena la extensa ristra de insultos, amenazas y amagos de violencia física de Parrondo que un simple, dulce y recomendable beso. ¿Qué habita en la cabeza de un ser capaz de rebotarse de esa manera y arriesgarse a poner en ruina su negocio por no admitir una muestra de cariño en su restaurante?


Es una reacción tan extraña que nos resulta a la vez ridícula y escalofriante. Menos mal que los tiempos, por fin, han cambiado. Que en muchas cosas ha quedado enterrado el gerundio del título que Bob Dylan le puso a su canción The times they are a changing. Bien es cierto que de algunas barbaridades no nos libra ni Batman.


Pero altercados como el de Casa Parrondo empiezan a ser sólo anécdotas en este maravilloso Madrid, una ciudad que, por mucho que algunos se empeñen en cerrar como coto ultramontano, se abre cada día más, vive a fondo una sana libertad. Hace poco tiempo, Parrondo no hubiese tenido que soportar el presunto insulto de un beso entre las cuatro paredes grasientas y cutres de su cantinorra. Dos mujeres no se habrían morreado en público. Hoy, el prototabernero se ve obligado a aguantar que le digan basta a las puertas de su casa.


Vamos por buen camino. No deberíamos admitir ni un solo ataque más contra nuestras libertades conquistadas. No hay que ceder ni un milímetro, ni un gramo en los derechos que nos hacen más iguales y más felices. Hasta que cada sujeto por civilizar consienta en la calle sencillas muestras de amor, mucho más saludables y edificantes que sus vicios y su querencia por la zopenca intolerancia. Así que, anda, bobo, no seas tímido, déjate llevar, no te me amargues y... ¡Dame un beso, Parrondo!

2008/07/18

> Berria: Lesbofobia > C. MADRID: SIDRA, FABES Y BESOS FRENTE A CASA PARRONDO


  • Sidra, 'fabes' y besos
  • El País, 2008-07-18

Hasta un vendedor de rosas se acercó ayer a la besada lésbica frente a la sidrería Casa Parrondo. Unas setenta personas se congregaron a las nueve de la noche en la puerta del bar, detrás de Callao, para besarse en protesta por la expulsión de dos mujeres, tal como publicó EL PAÍS. El dueño del bar, Nicolás Parrondo, las echó supuestamente por darse un beso en la boca. Los concentrados gritaron cosas como "¡España entera se siente bollera!" o "Parrondo, facha querido", entonando la melodía de “Asturias, patria querida”. Increparon a quien entró al bar y aplaudieron a quien salió. Más de una hora duró la protesta, que se convocó en foros de Internet y que se saldó con gritos de "¡el jueves que viene nos vemos a las nueve!". Mientras, la sidrería seguía llena.

> Berria: Lesbofobia > C. MADRID: NICOLAS PARRONDO NIEGA SER HOMOFOBO Y PROMETE ORGANIZAR UNA FIESTA GAY

  • Un beso muy conflictivo
  • Un beso entre dos lesbianas ha desatado un conflicto entre el propietario de Casa Parrondo y el colectivo homosexual, que lo acusa de homófobo. Parrondo niega serlo y ha prometido organizar una fiesta gay.
  • La Sexta, 2008-07-18

"A ti no te han metido una buena polla". Éstas son las palabras que supuestamente le dedicó Nicolás Parrondo, dueño de la famosa sidrería madrileña Casa Parrondo, a una lesbiana que estaba besando a su novia en la terraza de su local. Al menos ésta es la versión de la pareja de lesbianas, que aseguran que les pidieron que se marcharan por besarse y, cuando solicitaron la hoja de reclamaciones, se encontraron con un furioso Parrondo que les dedicó apelativos poco cariñosos.


Originado el conflicto la respuesta de los homosexuales no se hizo esperar. Un centenar de parejas acudieron frente a Casa Parrondo y organizaron una "besada" con el fin de combatir la supuesta discriminación del dueño del local.


La versión de Parrondo es, sin embargo, muy distinta. El propietario del local donde se desató el conflicto asegura que no es homófobo, y explica que tuvo que llamar la atención a la pareja de lesbianas porque una de ellas estaba enseñando "sus partes" al resto de clientes mientras besaba a su pareja.


Además, Parrondo asegura que, cuando el camarero llamó la atención a las chicas, éstas comenzaron a llamarlo "hijo de puta" y "facha de mierda", ante lo cual Parrondo se vio obligado a intervenir.


Ahora, Nicolás Parrondo quiere demostrar que no es homófobo, y planea organizar una fiesta de gays y lesbianas. Mientras, confiesa que lo ocurrido le parece más un plan de la competencia para hundirle que un conflicto ciudadano.

2008/07/17

> Iritzia: Diego M. Béjar > DESMONTANDO A PARRONDO

  • Desmontando a Parrondo
  • Universo Gay, 2008-07-17 # Diego M. Béjar

Hoy se ha convocado una besada colectiva frente a las puertas de Casa Parrondo, uno de los restaurantes asturianos más populares de Madrid. La accion es una protesta pacífica por la actitud homófoba de su propietario, Nicolás Parrondo, que expulsó con insultos del local a un grupo de lesbianas por darse un beso.


Vivo orgulloso de muchas cosas, pero sobre todo de ser gay (no por nacer gay, que viene dado, sino por decidir vivir mi vida con dignidad y coherencia con respecto a lo que soy, frente a la adversidad de quienes me juzgan por serlo y se sentirían más cómodos si no supieran que existo o al menos qué soy) y de ser asturiano (esta sí, por haber nacido en Asturias y amar mi tierra desde el exilio laboral que me llevó a Madrid). Por eso, cuando leo historias como la de Casa Parrondo, donde se echa con insultos a un grupo de lesbianas por darse un beso, me siento doblemente herido como gay y como asturiano.


Normalmente, cuando leo historias sobre ataques homofóbicos en las que hay dos versiones, soy bastante reticente. Por regla general tiendo a creer más a las víctimas, pero en los tiempos que vivimos uno no puede ya fiarse ni de los suyos, y aunque efectivamente suelen ser las víctimas quienes tienen razón, siempre hay algún listo que intenta disfrazar de discriminación lo que no lo es. En esta ocasión, tengo que creer a las chicas agredidas.


La versión de las chicas está clara: dos de ellas se dieron un pequeño beso en los labios ("un pico") y al poco un camarero las "invitó" a irse. Cuando se negaron, el dueño del local las quiso echar con insultos como "guarras", "basura" y "este no es un sitio para vosotras". Cuando pidieron la hoja de reclamaciones, se les respondió con un "tú no tienes ningún derecho, puta" y un "lo que pasa es que no has conocido nunca una buena polla". Hasta que tuvo que llegar la policía, porque ellas se negaban a irse sin dejar constancia en la hoja de reclamaciones.


La versión de Parrondo es que él no es homófobo, porque "una vez tuve un camarero maricón, que era muy bueno" (supongo que era bueno porque nunca le vió besarse con nadie, el concepto de bondad es muy subjetivo), que una de ellas se sacó una teta y que además se estaban drogando con porros y cocaina ("me dejaron la tapa del lavabo llena de droga").


El problema es que el local estaba lleno de gente, que pudo acreditar perfectamente lo que decían las chicas, pero nada de lo que decía Parrondo, lo cual es bastante lógico porque la versión de Parrondo es insostenible.


Al margen de lo poco gay friendly que es argumentar "una vez tuve un camarero maricón" cuando te acusan de homofobia, está claro que si alguna chica se hubiera sacado una teta lo habría visto más gente aparte de Parrondo. Pero nadie lo vió. Lo de los porros, es discutible, según las chicas una de ellas fuma tabaco de liar, que a veces se confunde con un porro en la apariencia, pero desde luego no en el olor, y es más que probable que Parrondo se equivocara al respecto dado el poco conocimiento sobre drogas que tiene al hablar sobre la cocaína.


Según Parrondo, las chicas se estaban drogando con cocaína porque le dejaron la tapa del lavabo llena de droga. Veamos... cualquiera que haya visto a alguien drogándose, ya sea en la vida real, en una película, o en CSI, sabe que cuando alguien se droga con cocaína no quedan restos salvo que se examine en laboratorio. Drogarse es carísimo y la gente no deja una tapa de lavabo "llena de droga". Aparte, que la cocaína se esnifa, y si quieres esnifar algo no lo haces sobre la tapa de un lavabo en el servicio de un bar, la postura sería poco higiénica y bastante incómoda.


Aparte, si Parrondo las echaba por drogarse, era de imaginar que al menos una de ellas tenía drogas. Así que cuando llegó la policía, Parrondo lo hubiera tenido tan sencillo como decir que las echaba por drogarse, que tenían drogas y que legalmente estaba obligado a expulsar a quien consumiera drogas en su local, de manera que la policía hubiera hecho un sencillo registro, hubiera encontrado las drogas, y fin de la historia. Pero no, la versión de las drogas salió luego cuando no coló su versión de "esta es mi casa y en mi casa no permito esas cosas".


Yo estuve varias veces en Casa Parrondo, es un destino obligado cuando quieres enseñar a tus amigos las delicias de unos buenos chorizos a la sidra, y puedo asegurar que allí ví a muchas parejas (heterosexuales, eso sí) dándose besos con toda la naturalidad del mundo, como pasa en prácticamente todos los sitios de ocio del mundo, incluyendo cines, parques de atracciones, discotecas y hasta el Metro. El problema para Parrondo no es que le molestara que una pareja que se diera un beso: el problema es que esa pareja era de lesbianas. Si alguien se preguntaba por qué este año el lema de la marcha del Orgullo LGTB era por la visibilidad de las lesbianas, ya tiene una respuesta.


Como ya he dicho, hoy mi orgullo se siente doblemente herido, por gay y por asturiano. La respuesta es agredir ahora, en justa reciprocidad, el orgullo homófobo de Parrondo donde más le duele: una besada colectiva en las puertas de "su casa".

2008/07/16

> Berria: Lesbofobia > C. MADRID: BESADA CONTRA LA LESBOFOBIA EN LA PUERTA DE CASA PARRONDO

  • 'Besada' contra la homofobia
  • Convocada para el jueves una 'concentración de besos' en la puerta del local madrileño del que expulsaron a varias lesbianas por besarse, el pasado 1 de julio
  • "Tú no tienes ningún derecho, puta. Lo que pasa es que no has conocido nunca una buena polla"
  • Público, 2008-07-16 # Miguel A. Ortega · Madrid

Ocurrió a principios del presente mes de julio. Según informaba el diario El País, dos chicas, A. V. y B. C., de 28 y 35 años respectivamente, elegían la sidrería Casa Parrondo, de Madrid, para despedir a una amiga común, Ann, que partía en breve hacia Suiza. Sólo pretendían tomarse algo tranquilamente, pero la velada en Casa Parrondo -un popular local de la calle Trujillos, a tiro de piedra de la plaza de Callao- fue de todo menos tranquila. Entre gritos de "basura", "guarra" o "puta", la verdad, es difícil relajarse.


Porque éstos fueron algunos de los piropos que, al parecer, el dueño del bar espetó a las tres chicas. ¿La razón? Un beso. Mejor dicho, "un pico", tal y como matizó A. V. Y es que tanto ella como B. C. y Ann son lesbianas. A. V. y Ann, además, ex novias. Con lo cual no resulta tan raro que, en determinado momento, Ann besase cariñosamente a A. V... ¿O sí?


Pues sí. Según la versión de estas chicas, un camarero se les acercó al poco para informarles de que estaban allí "para consumir, y no para esas cosas". Ellas contestaron pidiendo la hoja de reclamaciones. Ante la negativa de los trabajadores a facilitársela, insistieron. Y entonces fue cuando el dueño del local, el propio Parrondo, salió hecho un basilisco para gritarles: "¡Fuera de aquí! ¡Guarras! ¡Basura! ¡Éste no es sitio para vosotras!".


A partir de ahí, la situación cobró tintes cuartelarios. B. C., que llegó con la fiesta ya empezada, exigió de nuevo la hoja de reclamaciones. "No me iba a mover hasta que me la dieran", diría. A lo que el dueño contestó -siempre según la versión de ellas-: "Tú no tienes ningún derecho, puta. Lo que pasa es que no has conocido nunca una buena polla". La tangana continuó hasta que las chicas llamaron a la Policía Municipal, para conseguir la dichosa 'hoja'.


"Se sacaron una teta. Por eso les pedí que se fueran", se defendería más tarde el dueño del establecimiento, añadiendo incluso que consumían "porros" y "cocaína": "me dejaron la tapa del lavabo llena de droga". El problema es que varios testigos presenciales no corroboran estos hechos, pero sí los insultos antes mencionados, y que Parrondo llegó a encararse con ellas y a levantarles la mano. Según Parrondo, una prueba de que el tema no iba por los derroteros de la discriminación sexual es que "una vez" empleó a "un camarero maricón, que era muy bueno".


"No" rotundo
Por todo lo expuesto, un espontáneo grupo de amigos y simpatizantes de las chicas ha creído conveniente pasar a la acción. Se trata de una 'besada': una concentración de besos, competición de ósculos o como quiera llamarse, con el objetivo de protestar públicamente por la "indignación" ante lo ocurrido en "casa fachondo", según le llaman ya los organizadores.


Tanto parejas homosexuales como heterosexuales están invitadas mañana jueves, a las 21 horas, para demostrarse pasión mutua en la mismísima puerta del local de la discordia.


En algún foro digital de temática gay puede leerse: "Mientras tengamos entre nosotros a personajes como Nicolás Parrondo, no bastan las leyes que reconocen la igualdad. Los ciudadanos hemos de unirnos y decir un 'No' claro a la homofobia, no entrando a sus negocios y denunciándolos en todos los medios que estén en nuestras manos".

> Komunikatuak: FELGTB > LA FELGTB ALERTA SOBRE AUMENTO DE DENUNCIAS POR AGRESIONES LGTBFOBICAS, ENTRE ELLAS LA DE NOVA

  • FELGTB alerta sobre aumento denuncias por agresiones LGTBfóbicas, entre ella la de Nova
  • La Federación pide al Gobierno una ley específica de discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género para combatir dichas agresiones
  • FELGTB, 2008-07-16

Las leyes que reconocen la igualdad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) han contribuido también al empoderamiento del colectivo y a no aceptar las vejaciones y agresiones sustentadas en la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género. Es por ello que el número de denuncias por agresiones LGTBfóbicas ha sufrido un aumento considerable del que la FELGTB quiere alertar.


La pasada semana Nova, una mujer transexual conocida por sus intervenciones en televisión, fue violentamente agredida por tres hombres y una mujer en Madrid, tal y como denuncia el Diario Digital Transexual de Carla Antonelli. Con gritos de “Puto Travelo” y otros insultos, Nova y su madre, que salió en su defensa, fueron golpeadas y así lo hicieron constar en una denuncia a la Policía destacando que el ataque estaba fomentado en la transfobia.


Asimismo, y también en Madrid, se expulsó de la sidrería Casa Parrondo a dos lesbianas por darse un beso en público, lesbofobia que fue también denunciada por dichas mujeres.


La FELGTB considera urgente que el Gobierno ponga en funcionamiento una ley específica que tipifique las agresiones o vejaciones por motivos de orientación sexual o identidad de género para combatir la LGTBfobia. Sylvia Jaén, Secretaria General de la Federación, ha declarado que “no se puede asistir impasible a estos ejemplos de discriminación sino que se tiene que trabajar con paso firme por condenarlos y erradicarlos y eso es lo que pedimos al Gobierno”.

2008/07/11

> Berria: Lesbofobia > EL ACTIVISMO SALTA A LAS REDES SOCIALES

  • El activismo salta a las redes sociales
  • Soitu, 2008-07-11 # Asialillo

El domingo El País publicaba un artículo que relataba cómo el dueño del local Sidrería Casa Parrondo había expulsado de su local a una pareja de chicas por ser visiblemente lesbianas. El artículo merece mucho la pena porque no se limita a recoger el relato de la pareja sin más, también recopila declaraciones de testigos y apreciaciones impagables del individuo propietario del local que lo autodefinen perfectamente.


Pues bien, desde la publicación de esta noticia y su réplica en sitios como dosmanzanas.com, lavozdeasturias y otros, los más que gratamente detectar que las reacciones se han producido también en las redes sociales.


Días después, usuarios de la comunidad de 11870.com han comentado negativamente la Sidrería Casa Parrondo empleando etiquetas del estilo "no ir", "homofobia" y "discriminación". En otras redes como salir.com cuatro personas han comentado también negativamente el sitio por los mismos motivos y en facebook ya se ha creado un grupo "yo no voy a Casa Parrondo".


A Casa Parrondo esto podría darle igual, pero si se tiene en cuenta que cualquier persona que busque su local en google obtendrá como primer resultado de búsqueda su ficha en 11870.com y lo que sus usuarios han opinado sobre el episodio, las cosas cambian. Ya no es tan sencillo hacer borrón y cuenta nueva, siempre estará google rescatando del olvido y las opiniones de la gente recordando los hechos.


Lo sucedido con Casa Parrondo ilustra perfectamente cómo el activismo está ampliando sus escenarios saltando a redes sociales en las que el poder de la recomendación juega un papel central. A esto se suma la paradoja de emplearse una herramienta como 11870, que sirve para guardar las empresas y servicios que te gustan, precisamente para lo contrario, movilizar la opinión pública para no ir a un sitio.

2008/07/06

> Berria: Lesbofobia > CASA PARRONDO: "ESTE BAR NO ES PARA VOSOTRAS"

  • "Este bar no es para vosotras"
  • Una pareja denuncia que las expulsaron de una sidrería por lesbianas
  • El País, 2008-07-06 # Rebeca Carranco · Madrid

Encontrar sitio en la sidrería Casa Parrondo, a dos pasos de la plaza de Callao, es harto difícil. El lugar está siempre a rebosar y su dueño, Nicolás Parrondo, es conocido en Madrid, además de por sus tapas, por su bigote quijotesco. Por eso A. V., de 28 años, y B. C., de 35 años, eligieron la sidrería la noche del pasado martes para tomar unas cañas. Despedían a Ann, una amiga de ambas, que se iba a Suiza. Pero en menos de media hora, y al grito de "¡basura, este bar no es para vosotras!", el dueño las echó, según aseguran. "Lo único que hicimos fue darnos un beso", dice A. V. Parrondo las acusa de exhibir un pecho y consumir estupefacientes.


"Estábamos sentadas la una frente a la otra, pero como me caía sidra cada vez que alguien usaba el escanciador, me senté al lado de Ann", cuenta A. V., tres días después de lo ocurrido. Fue entonces cuando la mujer suiza, que la tenía cogida por la cintura, la besó en la mejilla, primero, y en la boca, después. "Pero fue sólo un pico", repite, junto a B. C., su novia. Ann había sido pareja de A. V.


Entonces, siempre según su versión, se acercó un camarero y les pidió que dejaran de besarse, que el local era "para consumir y no para esas cosas". Ellas decidieron acabarse las cañas y la botella de sidra e irse, pero antes pidieron la hoja de reclamaciones. "Nos dijeron que no tenían y, ante mi insistencia, nos quitaron las consumiciones, que aún no habíamos acabado, y nos dijeron que nos fuéramos de malos modos", asegura A. V. Como seguía reclamando la hoja, salió el dueño y supuestamente empezó a chillar: "¡Fuera de aquí! ¡Guarras! ¡Basura! ¡Éste no es un sitio para vosotras!".


B. C., que llegó al local donde la esperaban A. V. y Ann con la pelea ya montada, entró y pidió de nuevo la hoja de reclamaciones, que también le negaron. "Le dije que estaba en mi derecho y que no me iba a mover hasta que me la dieran". A lo que Parrondo, según B. C., respondió: "Tú no tienes ningún derecho, puta. Lo que te pasa es que no has conocido nunca una buena polla". Parrondo lo niega.


Dos testigos, que no tienen ninguna relación ni con las mujeres, ni con el dueño de la sidrería, aseguran que el hombre las echó del bar por lesbianas. "Fue indignante. Les dijo todo tipo de insultos, que eran unas asquerosas, unas guarras, que eran basura...", explica Esther Casado, de 35 años. Cuenta que Parrondo "se encaró con ellas, con la cara pegada a una de las chicas" y les chilló. "Fue una situación muy desagradable e injusta, por eso me fui", añade.


Jesús Aranda, granadino de 30 años, había ido con unos familiares a tomar algo. "Un camarero les retiró la bebida de la mesa y les dijo que el local no era para ellas", recuerda. Según él, una de las chicas insultó también a Parrondo: "Le llamó facha y me parece totalmente justificado, porque el hombre hasta les levantó la mano". Asegura que en ningún momento de la discusión Parrondo hizo referencia a que estuvieran consumiendo drogas en el local.


Pero el dueño de la sidrería se acoge a otra versión. "Se sacaron una teta. Por eso les pedí que se fueran", repite. "[La sidrería] es mi casa y se tienen que respetar unas normas", insiste. Para demostrar que no fue una cuestión de discriminación sexual esgrime que "una vez" tuvo un "camarero maricón, que era muy bueno". Y vuelve sobre la idea del pecho descubierto.


Pero cuando se le sugiere que es poco improbable que alguien hiciera eso en un local público, atestado, añade otro motivo: "¡Fumaban porros!". Al conocer que A. V. y B. C. fuman tabaco sin filtro, que se tiene que liar, pero que no contiene drogas, añade otro más: "¡Y cocaína! ¡Me dejaron la tapa del lavabo llena de droga!". Las dos mujeres niegan rotundamente que consuman drogas.


A B. C. y A. V., pareja desde hace tres años, jamás les había pasado nada parecido. Habían ido antes a Casa Parrondo y no habían tenido problemas. El martes tuvieron que llamar a la Policía Municipal para conseguir la hoja de reclamaciones. Según una portavoz del local, ése es el proceder normal: "No las damos hasta que viene la policía porque si no, imagínate, pondrían reclamaciones por cualquier cosa". La Ley de Espectáculos Públicos de 1997 obliga a los locales a entregar la hoja de reclamaciones en el momento en que se pida. Y sin recurrir a la Policía Municipal.