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2008/07/24

> Erreportajea: Pornografia > FEMINISMOPORNOPUNK: PORNO FUERA DE LA NORMA

  • Feminismopornopunk : explorar representaciones alternativas del sexo
  • Porno fuera de la norma
  • Diagonal, 2008-07-24 # June Fernández

Cuatro días viendo y haciendo porno, en los que las tetas de silicona brillaron por su ausencia y las pollas descomunales fueron suplantadas por una amplia gama de dildos. Nada de rubias oxigenadas y sobreactuadas para gozo de la masculinidad hegemónica. Por una vez, los cuerpos que el sistema considera desviados y los deseos que trasgreden la norma fueron protagonistas.


El escenario fue Feminismopornopunk, un seminario dirigido por el filósofo queer Beatriz Preciado, que reunió del 2 al 6 de julio en el centro cultural Arteleku (Donostia) a un sinfín de colectivos punk, LGTB, sadomaso (SM), queer, artistas, feministas y personas ávidas de representaciones del sexo alternativas, libres y diversas.


No faltaron pioneras como la ex estrella del porno y ahora artista y sexóloga Annie Sprinkle y el fotógrafo transgénero Del LaGrace Volcano. El seminario ha permitido “apropiarnos de las representaciones de nuestros cuerpos y generar un discurso que nos satisfaga, no medido por las reglas estándar”, resume Medeak, colectivo trans-bollo-feminista donostiarra. El público fue espectador de performances impactantes, como la de la pornoterrorista Diana Junyet, que recitó poesías salvajes desnuda y manchada de sangre ; el actor transexual Lazlo Ilya Pearlman (acompañado por la performer Nadège Piton), una prueba irrefutable de lo masculino que puede ser un hombre con vagina, y el colectivo Orgía, que dibujan flores hipersexuadas y desviadas en respuesta a la feminidad casta y delicada. Pero las asistentes pudieron ser también estrellas por un día, gracias a los talleres organizados por Post-op (en los que se fotografiaron practicando SM), María Llopis (ex Girlswholikeporno) y la artista Shu Lea Cheang.


Preciado abrió el seminario disertando sobre la construcción de la mirada pornográfica y las contradicciones que entraña el porno tradicional. Después, la directora y crítica de porno Tristan Taormino recorrió las últimas tendencias posporno en EE UU. Su apuesta de utilizar los recursos de la industria tradicional abrió la discusión sobre si conviene entrar en el circuito o permanecer en los márgenes. ¿Y cómo trascender las minorías y llegar al público masivo con representaciones no normativas ? Para Annie Sprinkle, “el posporno es vanguardia”. “No me importa que todavía no lleguemos a todo el mundo si generamos ideas nuevas”, declaró a DIAGONAL.


Las presentaciones de proyectos suscitaron diversos debates. La crítica a la uniformidad de los cuerpos de las actrices y actores porno se transformó en autocrítica : ¿representa el posporno a etnias diferentes, discapacitadas, seropositivas o ancianas ? Se habló de la censura que ha sufrido la pareja gay Black Sun Productions por utilizar fluidos corporales ; Alex Brahim por comisariar obras pintadas con sangre de una seropositiva ; Llopis por narrar cómo violó a un hombre… La presentación de Javier Sáez de las campañas de prevención del sida dirigidas a la comunidad de los osos provocó otro interrogante : ¿Cómo es que se sabe tan poco sobre el contagio entre mujeres ? Porque las relaciones lésbicas son invisibles también a la hora de diseñar políticas de prevención, centradas en la genitalidad masculina, contestó Preciado.


Las ponencias de Del LaGrace Volcano y la periodista feminista Itziar Ziga introdujeron un enfoque novedoso sobre la feminidad, ligada erróneamente a la opresión patriarcal. Ziga, quien prepara un libro de entrevistas a mujeres que representan una feminidad insurgente y extrema, ensalzó la figura de la perra calientapollas : la mujer deseable para el heteropatriarcado pero que no se somete a él. “Nos dejó boquiabiertas. Es genial apropiarse de la feminidad como arma”, opina Medeak.


Sprinkle y su pareja, la artista Beth Stephens, deleitaron al público con una retrospectiva de sus trabajos por separado y con la presentación de su proyecto conjunto. En Love Art Laboratory, ambas exploran los conceptos de sexo, pornografía, amor y arte. “En un mundo lleno de violencia, queremos celebrar y generar amor. Pero se tiende a excluir el amor del porno y el sexo cachondo del amor. El amor es el último tabú, el nuevo sexo. Nosotras cuestionamos esa división”, explica Sprinkle. Conmocionaron las obras realizadas durante su operación de cáncer de pecho. “Estás muriéndote, pero si lo eliges puedes convertirlo en sexo y arte”, detalla Stephens. Reflexionaron además sobre otro tabú: el sexo a partir de los 40 años.

  • Entrevista con Beatriz Preciado, filósofo
  • “La pornografía es una noción política”

El filósofo y activista queer Beatriz Preciado, autor del ‘Manifiesto contra-sexual’, ha dirigido diversos proyectos sobre la representación del sexo. Según Preciado, vivimos en un nuevo régimen, el capitalismo farmacopornográfico.


En su último libro, Testo yonqui (Espasa Calpe, 2008), describe un nuevo capitalismo farmacopornográfico, a la vez que relata su experimentación con la testosterona. Su próximo trabajo será una relectura filosófica de la historia de la pornografía, “un prisma extraordinario para entender la construcción del cuerpo, del placer y de la identidad sexual”.


DIAGONAL : ¿Qué querías abordar con el cocktail de conceptos Feminismopornopunk ?
BEATRIZ PRECIADO : Me interesaba hacer resonar el punk y el porno contra la noción de feminismo, que por una mezcla de desinformación y garrulismo machista, se piensa a menudo como una teoría política antipornográfica, asexual y gazmoña. El feminismo postporno y el movimiento punk comparten un cierto gusto por el feísmo, una estética barata y anticonsumista, y la conciencia de que buena parte de la batalla política se libra en el cuerpo. Son dos de los movimientos más radicales y lúcidos de la segunda mitad del siglo XX. Quería generar redes de intercambio entre las nuevas generaciones y los activistas internacionales creadores del movimiento. El reto era abrir un diálogo desde la pluralidad, la contaminación entre gays, lesbianas y trans ; drag kings y superféminas ; lo global y lo local...


D. : ¿Qué ha aportado al movimiento este seminario ?

B.P. : Estamos asistiendo al comienzo de una microrrevolución en la representación de las sexualidades minoritarias y en la producción de pornografías subalternas. Se está creando una masa crítica porno : la conciencia de que construimos algo colectivamente. Para mí el elemento más transgresor ha sido la alquimia entre discurso crítico y prácticas de producción de placer, la transversalidad de prácticas y de identidades. Los talleres de sexo fueron especialmente creativos, por la implicación colectiva y la puesta en práctica de nuevos modos de habitar el espacio público, de hacer, mirar, gozar.


D. : ¿Cómo opera el capitalismo farmacopornográfico ?
B.P. : Es un nuevo régimen de control del cuerpo y de producción de la subjetividad que emerge tras la Segunda Guerra Mundial, con la comercialización de nuevos materiales sintéticos y sustancias como la silicona y la píldora, y la transformación de la pornografía en cultura de masas. Este capitalismo caliente difiere radicalmente del puritano del siglo XIX : saca beneficio de nuestro carácter de politoxicómanos y masturbadores compulsivos. La pornografía se desarrolla desde su nacimiento dedicada únicamente a la producción de placer masculino heterosexual. Ahora el vídeo doméstico y la ciberpornografía producen una nueva revolución político-visual. Las mujeres heterosexuales acceden a la imagen pornográfica como consumidoras.


D. : ¿Qué es el postporno ?

B.P. : Es el efecto del devenir sujeto de aquellos cuerpos y subjetividades que hasta ahora sólo habían podido ser objetos abyectos de la representación pornográfica. A finales de los ‘80, en plena crisis del sida, las mujeres y las minorías se reapropian del dispositivo pornográfico y reclaman otras representaciones y otros placeres que cuestionan la mirada del gran eyaculador blanco heterosexual. El movimiento postporno nos enseña que la pornografía es una noción esencialmente política : no existe sin leyes y técnicas que definan los límites de lo públicamente visible, restrinjan su distribución y recepción, y regulen la mirada. Estas leyes y técnicas privilegian el placer masculino heterosexual y normalizan los modos de hacer sexo. El movimiento postporno propone una ampliación de la esfera pública pornográfica que permita miradas críticas y disidentes.


D : ¿Es necesariamente LGTB ?

B.P. : En absoluto. Cuestiona las dicotomías tradicionales, por lo que es crítico también con la representación normativa de las sexualidades lesbianas, gays o trans. Este trabajo crítico es más intenso en el movimiento queer, debido al trabajo asociativo y de lucha política, pero afecta también a la heterosexualidad : no hay más que ver el trabajo de directoras como Erika Lust, Sandra Uve o María Llopis. Shar Rednour o Tristan Taormino enseñan a las mujeres heterosexales en sus películas a penetrar analmente a sus amantes masculinos, rompiendo una de las normas fundacionales de la heterosexualidad : la impenetrabilidad de los hombres.


D. : ¿No se queda en la élite o en las minorías ?

B.P. : No es elitista sino fundamente corporal y político. Se trata de un espacio de experimentación y de crítica en el que inventar nuevos imaginarios y crear representaciones que cuestionen el modo habitual de mirar y de sentir. Debemos dejar de considerar al consumidor de pornografía como si fuera un ojo siempre estúpido y acrítico. Ahora existe un masturbador informado que sabe dónde buscar representaciones alternativas a la pornografía tradicional.

2008/07/08

> Iritzia: Javier Sáez > EL AMOR ES HETEROSEXUAL

  • El amor es heterosexual
  • Hartza.com, 2008-07-08 # Javier Sáez

All you queer is love (Sejo Carrascosa)


Hace poco participé en un encuentro feminista porno punk en Donosti, organizado por Beatriz Preciado. Muchas conferencias, performances, videos, fotos, amistades, fiestas… Quizá lo más interesante del encuentro fueron las coaliciones, redes, y amistades que se fueron tejiendo esos días, entre un montón de bollos, maricas y trans que disponíamos de un espacio de encuentro y de fiesta. Creo que la aportación política más importante que está haciendo Beatriz en estos años no está en sus estupendos libros (recomiendo Testo yonqui a todo el mundo), sino en haber creado dispositivos de encuentro y de creación que dan poder y crean alianzas entre personas que viven en los márgenes del régimen heterosexual.


Pero hubo una constante a lo largo del festival que me inquietó y que llamó mi atención. La exaltación de la pareja y del amor. Elizabeth Stephens y Annie Sprinkle empezaron contándonos sus estupendos trabajos en el terreno del post porno, pero la intervención fue derivando hacia una narrativa sobre su enamoramiento y sobre sus diversas bodas en diferentes colores “celebrando el amor”; la pareja gay Massimo y Pierce, Black Sun Productions, nos contaron cómo “se enamoraron” rodando su primer porno. Maria Llopis nos contó que “ahora tiene novio y quizá se case y tenga un hijo”. Annie Sprinkle dedicó su intervención a “esa pareja maravillosa: Beatriz y Virginie”. Parte del público se deshacía ante tanto romanticismo, ternura, felicidad y Love Power. Otra parte del público se preguntaba qué hacíamos exaltando la pareja y el matrimonio en un encuentro presuntamente feminista, punk y queer.


Todo esto me dio qué pensar. Me pregunto si la retórica del amor no es sino otro discurso y otra práctica más que hemos adoptado desde el régimen heterosexual. En todo caso, es un discurso totalmente inofensivo y domesticado, algo que no molesta en absoluto al sistema patriarcal y homófobo. Por el contrario, los bollos, las maricas e incluso los trans son mucho mejor digeridos y aceptados cuando tienen pareja (“qué chicos más sanos, ya no son promiscuos”) y sobre todo cuando proclaman “su amor” (“fíjate qué majos, se quieren; son como nosotros”). Como decía Foucault, lo que molesta al poder no son las relaciones homosexuales, sino la amistad (http://www.hartza.com/fuckault.htm ). Es decir, la posibilidad de crear redes de amigos, apoyos, afectos, solidaridades, difíciles de localizar, que escapan al control social y que van más allá del modelo binario individualista o liberal: “pareja - amor - matrimonio”.


Mi impresión es que el amor sigue siendo el último bastión que nadie se atreve a franquear, a cuestionar. Se plantea como algo universal, ahistórico, intrínsecamente bueno, humano, positivo. Pero quizá no hay un amor en singular, no hay un amor sin historia, no hay amor sin relaciones de poder, de clase y de raza, quizá se puede vivir sin amor. Quizá “el amor” es más complejo de lo que suponemos.


Para mí el amor se basa en la insolidaridad. Me vinculo a una persona, de forma individual, y abandono el resto. La pareja. Dos individuos. Fin del vínculo social. La locura temporal que supone el sentimiento amoroso nos aísla del resto, o en todo caso convierte a la pareja en la prioridad: primero salvo a mi marido, luego ya veremos. Tampoco se recuerda lo cerca que está el amor del odio: cada semana muere en el Estado español una mujer a manos de su marido: “la maté porque la amaba”. La propia Elizabeth Stephens nos mostraba en el festival una foto de un pezón sujetado por una llave inglesa, y comentaba: “Es una foto del pezón de mi ex. Ahora pienso que debería haber apretado más fuerte”. Parece que la cosa acabó mal entre ellas.


El amor no tiene un original, ni es universal, es más, a mí me parece que es una noción absolutamente heterosexual, y quizá vacía. Es un código que repetimos y asumimos inconscientemente porque es el que recibimos desde las instituciones, en el cine, la televisión, la literatura, el discurso familiar, la escuela, la religión. Nada escapa al amor como valor universal. Haz el amor, no la guerra. Viva el amor. Te amo. All you need is love. Todo lo que necesita el poder para callarte la boca es el amor. Qué bonito es el amor. Millones de canciones repiten la palabra amor. Miles de películas (heteros o gays, da igual) sobre el amor. Miles de parejas se casan cada día “por amor”. Dios es amor. Psicólogos, pedagogas, historiadores, sociólogas, profesoras, militantes, políticos, curas, sexólogas, periodistas, cineastas, escritoras, antropólogas, psicoanalistas, humanistas, parados, comunistas, fascistas: todos adoran el amor.


Del mismo modo que la identidad masculina o femenina se adquiere por un proceso performativo de repeticiones de códigos que nos preceden y nos determinan (Butler), aprendemos a sentir y a desarrollar afectos bajo el referente de “el amor”. Como si fueran las únicas gafas de que disponemos para ver el mundo, para sentir, para establecer vínculos, para vivir en sociedad. Todos monolingües, hablando el lenguaje universal del amor. Pero hay más lenguas, la política se escribe desde lo intraducible, desde lo incomunicable, desde códigos secretos que tenemos que inventarnos. Babel contra el amor. El amor nos vuelve codificables, comprensibles, integrables, normales. La subversión pasa por otro sitio: que no sepan qué idioma hablamos.


Si queremos desafiar y subvertir el orden social y sexual en que vivimos, hay que acabar con el amor. Desprenderse de esa costra babosa, almibarada y ñoña donde perecemos como moscas en la miel.


Como decía Audre Lorde: “No podemos destruir la casa del amo con las herramientas del amo”.


El amor es la herramienta del amo. Estaba escrito, pero no lo veíamos: AMOr.

2008/07/03

> Elkarrizketa: Beatriz Preciado > "EL PORNO ES UNA FICCION CON UNOS CODIGOS MUY ESTRECHOS Y CRITICABLES"

  • Beatriz Preciado, coordinadora del seminario 'Feminismopornopunk' en Arteleku
  • «El porno es una ficción con unos códigos muy estrechos y criticables»
  • Filósofa y estudiosa del cuerpo, Beatriz propone introducir una reflexión crítica en la pornografía. Llega el post-porno
  • El Diario Vasco, 2008-07-03 # Mikel G. Gurpegui

Coordina desde ayer el seminario 'Feminismopornopunk'. Beatriz Preciado, que no se considera ni hombre ni mujer, entiende la pornografía como un espacio privilegiado para estudiar y reformular las identidades sexuales.


- ¿'Feminismopornopunk'? ¿Cómo?
- El problema es que, en términos mediáticos, el feminismo siempre se ha presentado con un discurso victimista, nada lúdico y casi siempre antipornográfico, por entender el porno como mera representación machista. Este seminario trata de demostrar que hay otro feminismo no conservador, que algunos llaman feminismo 'pro-sex' o post-pornográfico, que se da cuenta de que el porno también es un espacio de lucha y de representación de los géneros importante, que no se puede dejar en manos del Estado ni de las multinacionales porno, y deciden reapropiarse de él como una estrategia de lucha política con unas representaciones alternativas.


- El porno habitual cosifica a las personas que muestra. ¿Se trata de luchar también contra eso?

- Sí, claro. Si tú le muestras una de estas manifestaciones post-pornográficas o alternativas a alguien que está acostumbrado a ver porno, te dirá: ¿esto qué es? Esto es porno punk. No está ahí únicamente para excitar al ojo heterosexual masculino, ni siquiera al ojo gay normalizado. Está ahí para interrogarte, para cuestionarte tu propia identidad. A veces también es un ejercicio lúdico.


- ¿Existe un espacio 'post-porno'?
- Annie Sprinkle, que era una actriz porno y empezó a introducir una mirada crítica en sus performances, inició el movimiento a finales de los años 80 en Estados Unidos. Yo le conocí, a ella y a otra gente, y cuando llegué a España nadie hablaba de 'post-porno'. Organicé una maratón en el Macba en 2003 y se crearon pequeños grupos de gente joven. Les he vuelto a invitar ahora y va a ser muy interesante ver su desarrollo. El problema para los pornógrafos alternativos es formar redes de distribución. Es un mundo hoy por hoy minoritario, pero que despierta interés. Para el seminario de Arteleku hemos recibido 150 solicitudes y sólo hemos podido admitir a 70 personas.


- ¿Lo pornográfico nos rodea?

- La pornografía hoy es uno de los lenguajes dominantes, dentro de los medios de comunicación, de internet,... Quizás con los videojuegos, es uno de los lenguajes visuales más difundidos y la representación del cuerpo y la sexualidad con más éxito en occidente. Los movimientos políticos feministas, gays, lesbianos, trans,... deben situarse frente a ese lenguaje, produciendo reinterpretaciones, descodificaciones, otras lecturas. Lo que no puedes es negar que el porno está en todas partes.


- Si nos asomamos estos días por Arteleku, ¿nos sorprenderemos?
- Sobre todo porque las redes de pornografía dominantes son tan saturadoras y hegemónicas, que dejan poco espacio para el porno minoritario. Un consumidor de porno a lo mejor nunca se ha encontrado con propuestas críticas y sería interesante que empezase a cuestionarse lo que ve. Hay una idea de que el porno es como la variante humana de los documentales de la naturaleza, pero es una ficción, con unos códigos muy normalizados, muy estrechos y muy criticables.


- ¿Y este post-porno también recoge otras identidades sexuales?

- Pone en cuestión el binomio hombre/mujer, pero también las identidades fijas. Porque, en el fondo, la pornografía tradicional busca asegurar las identidades. Y lo que realmente te excita igual no tiene que ver con tu supuesta identidad. La identidad sexual es abierta y se construye.


- ¿Añade al feminismo porno el punk para darle un punto agresivo?
- Más que lo agresivo, lo que me interesaba del punk es que en él el centro de la escena es el cuerpo abyecto, el cuerpo aparentemente monstruoso, asocial, con piercings, crestas... Ese cuerpo creo que es el de la postpornografía, un cuerpo que no es inmediatamente reconocible como algo que está ahí para producir placer. El cuerpo porno punk no puede ser el de Paris Hillton. También me interesaba del punk su dimensión barata y ajena a los circuitos.


- En su libro 'Testo yonqui' contaba en primera persona su proceso de autoaplicarse dosis de testosterona. ¿Las sigue tomando? ¿No es una experiencia muy extrema?

- Sí, sigo. Es un libro autopornográfico. Como la testosterona es una dosis psicoactiva, es un chute sexual impresionante. Narro las aventuras sexuales que van ocurriendo. En el Estado español administrarte testosterona es una práctica legal si te defines como transexual y pides al Estado que te deje cambiar de nombre y de identidad sexual. Yo nunca me he considerado ni hombre ni mujer. Entonces, no le voy a pedir al Estado que me deje ser hombre. En mi caso, tomo una dosis umbral, sin lo que llaman efectos secundarios. Tiene una parte punk, de poner en riesgo el cuerpo, pero otras toman la píldora cargada de estrógenos o están todo el día fumando. Vivimos en una sociedad fundamentalmente punk. Hemos llegado a una hipermodernidad tecnológica pero fundamentalmente tóxica y hostil.

  • EL PERSONAJE
  • Nacida en Burgos, es filósofa.
  • Es profesora de Teoría del Género en la Universidad de París VIII y en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.
  • Es autora del Manifiesto contra-sexual Manifiesto contra-sexual y del libro Testo yonqui.

2008/06/19

> Erreportajea: Queer > POST PORNO

  • Post porno
  • Mientras Madrid acoge el comercial Festival de Cine Erótico, ciudades como Barcelona o Donosti apuestan por una visión alternativa del género X, con espíritu punk y alma feminista: así es el porno después del porno
  • Público, 2008-06-19 # Javier Rada · Barcelona

Está en la simbología antigua. La primera compañera de Adán, Lilith, tenía el pelo enloquecido, culebras de fuego. Se dejó seducir por la libertad, la lujuria y la creación. En su huida del Edén, descendió a los submundos: exploró la disidencia. Y Dios reinventó a Eva para asegurar el sistema patriarcal y heterocentrado. Orden versus caos. Amén. Esta metáfora bíblica nos sirve para explicar el movimiento post porno. O el nuevo feminismo porno punk, o “si no te gusta el porno, hazlo tú mismo”. Rebélate.


Contra penes cárcel, vaginas reja. Pornografía zafia, clónica, machista. Mientras Madrid prepara este fin de semana el gran encuentro de la pornografía comercial, el Festival Internacional de Cine Erótico (Ficeb 2008), en Donosti se está preparando un seminario de Feminismo Porno Punk, organizado por la filósofa Beatriz Preciado en el centro Arteleku, del próximo 2 al 5 de julio. Será un encuentro internacional de lo que ha venido a denominarse como post pornografía, tendencia artística y activista que recupera para las minorías la representación por antonomasia de la sexualidad.


“El post porno consiste en la representación de las sexualidades alternativas, es salirse de la industria”, explica María Llopis, precursora de este movimiento en España, y antigua Girls Who Like Porno (plataforma artística que promovió de 2003 a 2008). “Por ejemplo, me gusta el porno hardcore, pero con mujeres poderosas que sometan a hombres pasivos y débiles. Si una chica flaca y enfermiza puede llegar a ser sexy, ¿por qué no lo puede ser un tío?”, dice María, que actualmente está inmersa en un proyecto para crear en la Red un PornoTube de post porno llamado ntmcy.com.


Poetas (y okupas) del sexo...
El movimiento español, con su bastión barcelonés, parte de pornopoetisas, revolucionarias del sexo, talleres prácticos, charlas en museos o casas okupas, desconstructores de realidades absolutas y por lo tanto anodinas. Su placer es la performance, el video, salidas de sexo públicas, provocación, y ante todo “experimentación”, dice Carolina, de Go Fist Foundation. “Es una crítica, no nos gusta como trata a la mujer la pornografía, de este modo plasmamos nuestras inquietudes”, añade.


Su colectivo lleva las premisas en el nombre: fist fucking (introducir el puño por la cavidad anal o vaginal). “Estamos hartas del porno genital, ves una imagen lésbica y en realidad está rodada bajo una visión heterosexual. Nosotras nos planteamos todo desde otra perspectica, desde el sadomasoquismo a los roles de género”, explica su compañera Idoya.


El post porno nació en Estados Unidos en la década de los años noventa, relacionado con el activismo queer (movimiento de resistencia a la heterosexualidad dominante) y el post feminismo. Artistas como Annie Sprinkle, que participará en Arteleku, artista y ex actriz porno, Bruce Labruce (porno revolucionario o agitporn), Emilie Jouvet (porno queer), o Shu Lea Cheang (porno experimental) han convertido el género en un punto de referencia de la otra conciencia pornográfica.


...y pornoterrorismo
“Visibiliza a aquellxs que hasta ahora habíamos sido ignoradxs, cuerpos considerados desviados, patológicos, y los mostramos como algo bello que no hay que cambiar”, explica Elena, de la plataforma Post Op. Las “x” de su declaración las incluimos a petición suya, para “no caer en la discordancia de géneros” contra la que luchan.


Porno comercial. Adán, harto, regresa de visitar a Onán. Tiene un pacto, no con el diablo, sino con la industria de la servilleta de papel. Sueños húmedos pasados por agua helada. Un universo estrecho: el eterno eyacular en el rostro de chicas anoréxicas. Y para ello, Lilith tiene una respuesta punk, subversiva. “Mi trabajo es el pornoterrorismo, una fusión entre la imagen sexual y la pornografía que ves en el telediario, como por ejemplo, un tío explotado en el mercado. Quiero conseguir excitar a través del terror, desbloquear los mecanismos de excitación”, explica Diana, poeta, performancer, y naturalmente, pornoterrorista.


Al final, todo es política

Producciones disidentes de ayer y hoy. Sujetos estigmatizados. Cuerpos no-blancos, transexuales, intersexuales y transgénero, deformes o discapacitados. El post porno enseña que la pornografía es una cuestión esencialmente política. “No hay pornografía sin un contexto legal que defina los límites de lo que es públicamente visible. Comparte con el movimiento punk un cierto gusto por el feísmo, una estética barata y anticonsumista y la conciencia de que buena parte de la batalla política se libra en el cuerpo”, sentencia Beatriz Preciado.


Y Litih repuso a Adán (a lo heteronormativo, a lo sexista, al poder): “Por qué yo debo estar siempre debajo si fuimos creados iguales”. Lilith no era hombre, no era mujer, era quién quiso ser. Y voló lejos, a su cueva, y reinventó su sexualidad post Edén.