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2008/10/07

> Iritzia: Queer Ekintza > LA LOGICA DE LA DISCRIMINACION

  • La lógica de la discriminación
  • Deia, 2008-10-07 # Queer Ekintza Taldea

Realmente todas las cosas guardan su lógica, no tenemos más que ponernos a buscarla. En una sociedad como la nuestra la discriminación ha sido uno de los valores que más discursos coherentes ha creado, podremos observarlo en el tiempo que lleva el discurso segregacionista en vigor en las acciones del día a día de una gran parte de la sociedad.


La discriminación la podemos observar en los puestos de trabajo, en el hogar de cada cual, en las relaciones intergeneracionales, en las relaciones sociales, en el ocio, es decir, en todos los ámbitos y espectros de la vida y, aún hoy, se mantiene en vigor. Obviamente, han de ser discursos muy lógicos y coherentes, puesto que si no las personas inteligentes rechazarían sistemáticamente las acciones y actitudes discriminatorias como parte de la sinrazón y necedad de una minoría social. Sin embargo, la experiencia de cada una nos muestra que hasta ahora no viene siendo así, sino que se le da cancha a todo discurso heteronormativo como discurso referente por el cual han de regirse los valores de las personas. Con lo cual, da por pensar que el discurso debe ser muy coherente y, por tanto, digno de ser reproducido.


Las discriminaciones, como cualquier actitud que se reproduce en los actos cotidianos de cada una de las individualidades sociales que conforman la comunidad, son procedimientos asimilados desde un principio en la niñez, mediante los mecanismos educativos que mantenemos tanto en lo familiar como en lo escolar. Por tanto, una vez interiorizados ciertos conceptos sobre las mujeres, gays y lesbianas, sobre transexuales, sobre negros, rojos o amarillos, es decir, sobre todo lo que no sea ese pellejo que recubre todo alrededor de nuestro ombligo blanco y heterosexual, asimilamos que es indigno de ser categorizado a nuestro mismo nivel, por lo que lo prejuzgamos como inmediatamente inferior a lo normal; a todo lo normal que aspira ser la heteronormatividad.


Resulta curioso, en la escuela se trata de enseñar al alumnado que todas las personas son iguales y no han de ser tratadas como no les gustaría que les tratasen a ellas mismas. Pero, sin embargo, en la calle se reproducen un discurso y unas actitudes segregacionistas. La incongruencia entre el discurso para adultas que, supongo, debiéramos asumir como propio, pues así nos lo enseñaron nuestras ancestras, y el discurso que tratamos de hacer entender a las siguientes generaciones; crea entre ambos un vacío, es decir, crea un vacío entre discursos que se refleja en las acciones del día a día de una sociedad diezmada y, a su vez, reproductora, de cuantos valores deshecha en la educación de sus hijas.


Realmente no deja de ser otra cosa, más allá, del miedo al cambio, a lo que no hemos conocido en propia experiencia. Mentes y personas sin mayores visos de solidaridad que echar una moneda a la salida de la iglesia. Personas que no entienden, ni hacen por entender, el significado y el poder de las palabras empatía, paridad y lógica social. Para ellas la lógica no abandona la egolatría vivencial de cada una de ellas. No aspiran a más, no quieren darse cuenta; no aceptan crítica ni se molestan en hacerla a sus propios discursos, métodos ni acciones. No es más que el miedo al cambio, el miedo a que sus hijas se nieguen a ser víctimas de una sociedad represora. Quieren, caiga quien caiga, que sigan los pasos de sus progenitoras.


Estos últimos años han muerto a razón de 70 mujeres a causa del machismo que impera en esta sociedad, innumerables personas transexuales a causa de la transfobia que emerge de las mentes más recalcitrantes y necias, muertas y agredidas han sido personas que por su sexualidad disidente, parecían poner en tela de juicio la normatividad de la heterosexualidad. Muertes, todas ellas, que no alientan más que la sinrazón social que sigue y seguirá existiendo salvo que hagamos un esfuerzo por el cambio.


Debería darse cuenta la sociedad y, especialmente tú que estás leyendo, que esa mujer asesinada a manos de su pareja heterosexual es tu pequeña hija, que hoy educas en valores desiguales respecto a sus compañeros de clase; ese gay, esa lesbiana, esa persona bisexual, transgénero o transexual, pese a que por tus ideas retrógradas puede no habértelo dicho pues no has fomentado un entorno de confianza y comunicación en tu hogar, puede ser tu hijo o hija el que mañana acabe muerto o muerta, en la salida del trabajo, en el pasillo de su instituto. No, la mía no (puedes estar pensando). Sí, la tuya también, porque es tu trabajo como familiar y educador, al igual que el mío como profesora, al igual que el mío como agente social del cambio, el fomentar actitudes y valores que generen esa empatía, paridad en las que se base una lógica social de convivencia.


Aunque sea por egoísmo, únicamente porque quieres lo mejor para tu hijo o hija, para tu sobrino o sobrina, déjale ser lo que quiera, permítele sentir y compartir esos sentimientos contigo. No prejuzgues su vida, porque decida vivirla de un modo diferente a como tú la has vivido.

2008/09/26

> Iritzia: Queer Ekintza > ¿QUE GENERO?, EL BINARISMO NOS ENFERMA

  • ¿Qué género?, el binarismo nos enferma
  • Existen en el mercado actual demasiados objetos o referencias culturales que nos hacen sentir ultra-identificados con unos valores. Uno de ellos es el género
  • Gara, 2008-09-26 # Jon Fernández, Koldo Burgoa · Queer Ekintza · También firman este artículo Olatz Oianguren, Iker Atxutegi, Yuri Rueda, Agustín Sanz y Bruno Sangroniz

Nuestra libertad y salvajismo no tienen limites, no creo que debamos debatir hasta qué punto lo artificial se mezcla con lo natural, somos descendientes de un híbrido donde diferenciarlo sería imposible. El capitalismo, ante su apariencia de libertad, esa neblina que cubre algún tipo de felicidad real llevando al materialismo, llega a puntos en que con el objetivo de vender cualquier excusa identitaria será utilizada en provecho del mercado.


Mercado en el que lo importante será vender productos, no con el objetivo de ser felices cubriendo las necesidades básicas, sino con el de acumular objetos para marcar nuestro estatus social. Haciéndonos creer que el poseer más objetos nos hará más felices. Haciéndonos olvidar que es precisamente cuando compartimos algo cuando estamos trasmitiendo unos valores de felicidad hacia nosotros y los que nos rodean, debiendo así destruir un concepto de propiedad privada que se nos ha inyectado a través de los anuncios. Ama a los de tu alrededor, lucha, defiéndete, lame, chupa, penetra, acaricia, manosea, experimenta.


Existen en el mercado actual demasiados objetos o referencias culturales que nos hacen sentir ultra-identificados con unos valores. Uno de ellos es el género. Nos venderán un tipo de patuco al nacer con un color identitario. Patuco producido en algún país asiático hecho por niñxs y para niñxs. La gente te tratará diferente sólo por el color de tus ropitas. Las ropitas han perdido la funcionalidad inicial, que quizás fuese la de abrigar, para pasar a ser un objeto que identifica clase, género, etc.


A través de los códigos de comunicación de género, todxs, al preguntar si es niño o niña, parecen hacerlo con algún tipo de buena intencionalidad de limpia moral cristiana, cuando en realidad, todxs sabemos que a lo que se refieren es a si tu bebé tiene polla o coño, penetrante o penetrable. La pregunta de si tiene saliente o entrante será sólo en caso de que el bebé no esté delante de nuestras narices. Si lo estuviese, nos quedaría clarísimamente claro por el color de sus patuquitos o de su ropita, o del carrito, o de su pañal o de su biberón.


Aunque la sociedad todavía te trate diferente, no será tan malo comparado con lo que luego viene al hacerse cada vez más mayor. Como por ejemplo separando juegos de videoconsolas por géneros, unos valores para las vaginas y otros para los penes... ¿no es todo algo demasiado absurdo como para que no nos riamos de ello?


Juguemos con el género, performemos, escupamos, acariciemos anos, chupemos polla, frotémonos los coños contra lo que nos plazca, operémonos lo que nos salga de las gonadas.


Hay personas que cada vez estamos mas hartxs de que el mundo nos trate de una manera por aparentar ser hombre o mujer. Ahora nosotrxs decidimos operarnos, hormonarnos, jugar a la ambigüedad en el día a día, haciendo así que el mundo cambie su perspectiva hacia nosotrxs. Porque nuestra intencionalidad es tergiversar y confundir, y poner algo de caos en este mundo en el que oficialmente sólo se mueve lo normativo. No todo es realmente en el fondo como aparentamos hacia fuera, ni por fuera es lo que realmente aparentamos ser en el fondo.


Vamos creciendo, modificando nuestro género, cambiando de un momento a otro. Exigimos un respeto hacia nosotrxs y hacia vosotrxs mismxs. Ya que sabemos que nuestra lucha es vuestra lucha. Superemos las fobias, prejuicios y complejos todxs juntxs.


Ni hombres ni mujeres... ¡Libertad!