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2008/11/01

> Berria: Homofobia > EL JUEZ EMILIO CALATAYUD: "LA HOMOSEXUALIDAD AUN NO SE VE NORMAL"

  • El juez Emilio Calatayud: 'La homosexualidad aún no se ve normal'
  • El Correo de Andalucía, 2008-11-01 # Manuel Jiménez
El juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, pidió el viernes en Sevilla al colectivo homosexual que “no quiera meter por la fuerza cosas que todavía hoy no son normales”, en relación a la emisión en televisión de contactos físicos entre personas homosexuales.

El juez añadió que “ya iremos evolucionando, pero a muchas personas, por nuestra edad, nos sigue chocando”. “Esas cosas van a entrar, pero cada cosa a su tiempo”, dijo Calatayud, quien ironizó con que él es “preconstitucional” por haber nacido hace más de 50 años: “No he mamado la democracia, tenía 18 años cuando entró; la estoy intentando aprender, pero todavía no me la sé”.

Refiriéndose a las conductas homosexuales, manifestó que “no se puede decir que sean buenas o sean malas”. “A mí personalmente me chocan”, apuntó. “Yo lo respeto todo, aunque no voy diciendo por ahí si soy homosexual o heterosexual”.

Calatayud dijo desconocer las declaraciones de la presidenta de la Asociación de lesbianas, gays y bisexuales Nos, Guadalupe Blanco, que se refirió a los comentarios del juez del pasado miércoles como “otra chaladura más”. Ese día Emilio Calatayud reconoció que le “fastidia” ver en los programas televisivos a “un par de homosexuales besándose, intentando acelerar el proceso de evolución”. A ello Blanco replicó que “se ha pasado toda su vida viendo películas con personajes heterosexuales y no por ello es heterosexual”.

El juez de Granada impartió ayer en Sevilla una conferencia sobre las conductas delictivas en menores, y comenzó su alocución excusándose si “ofendía a algún colectivo”, pero que “en este país hay libertad de expresión, si no que se lo digan a la Reina”. Expresó que él mismo se ha convertido “en un producto de los medios de comunicación, porque si digo A ya vienen a ver por qué he dicho A, y si digo B igual”.

La conferencia de Calatayud fue crítica con la sociedad en general, como uno de los agentes culpables en el aumento de los delitos. Se refirió al menor que intentó abusar de tres niñas en Lepe y argumentó que “todos nos tenemos que examinar para ver en qué hemos fallado: primero los padres, luego la escuela y, por último, la sociedad”.

2008/10/29

> Berria: Homofobia > A UN JUEZ DE MENORES LE FASTIDIA VER EN TELEVISION A UN PAR DE HOMOSEXUALES BESANDOSE

  • Juez de menores: Un juez de Granada dice que "todos", desde Bermejo a su padre, son culpables de la muerte de Mari Luz
  • Emilio Calatayud, titular del Juzgado de Menores número 1 de la capital granadina, reprocha al padre de la pequeña que "dejase sola a una niña de cinco años".
  • Diario de Jerez, 2008-10-29 # EFE · Granada

El magistrado del Juzgado de Menores 1 de Granada, Emilio Calatayud, conocido por sus ejemplarizantes condenas, ha aseverado que la responsabilidad en la muerte de la pequeña Mari Luz la tienen "todos", desde el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, hasta el padre de la niña.


El juez, que ha presentado la conferencia 'Reflexiones de un juez de menores' que impartirá este jueves en el Centro Cultural Nuevo Inicio de Granada, ha reprochado al padre de Mari Luz, Juan José Cortés, que "dejase sola a una niña de cinco años".


Calatayud, quien se ha mostrado convencido de que "muchos de los responsables en la cadena de errores no van a pagar debido a que el sistema no se lo exige", ha opinado que deberían incoarse expedientes disciplinarios al Ministerio Fiscal, al Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) e incluso a la Junta de Andalucía.


El juez Rafael Tirado, que no encarceló al presunto asesino por una condena anterior, "no ha pegado el tiro y todos somos responsables en el caso Mari Luz", ha comentado el juez, quien ha pedido que a la Justicia se la dote de un programa informático "con la misma efectividad del que dispone Hacienda".


Por otra parte, Calatayud ha avanzado que en su charla abordará, entre otros temas, "el daño" que la televisión hace a los jóvenes "con mensajes equivocados y que acaban trasladándose al día a día de los juzgados de menores". El magistrado ha reconocido que le "choca" y "fastidia" ver en los programas televisivos a "un par de homosexuales besándose, intentando acelerar el proceso de evolución".


Algunas series de televisión, ha apuntado, muestran como "normal y bonito que un hombre de 30 años se enrolle con su sobrina de 15, generando mensajes subliminales que causan daño y que obligan a los padres a luchar contra ellos".


"Es muy triste que en este país el juez de menores sea el menor de los jueces, el maestro sea el menor de los catedráticos y el político de menores sea el menor de los políticos", ha censurado Calatayud, quien ha instado a los políticos a llegar a un pacto de educación que "dure, al menos, una generación completa". En este sentido, el magistrado ha calificado de "fallo fundamental de la Transición la transferencia de las competencias en educación a las Comunidades Autónomas".


"Nos da miedo hablar de la autoridad de los padres", ha sentenciado el juez, quien ha hecho referencia a "la confusión de la autoridad con autoritarismo y dictadura, que son complejos que se dan en la familia, en la escuela, e incluso en las mismas autoridades que nos gobiernan". Emilio Calatayud, que ha instado a los padres a que "sepan decir no y apoyen a los profesores", ha afirmado también que "muchos de los males que sufrimos provienen del complejo de joven democracia que arrastra España".

2008/10/28

> Iritzia: Ignacio L. balboa > ¡VERDADES COMO PUÑOS!

  • ¡Verdades como puños!
  • El Correo Gallego, 2008-10-28 # Ignacio L. Balboa
¡Y a mí que me cae fenomenal este magistrado de menores de Granada al que se le entiende todo cuando habla! Dice Emilio Calatayud: "No soy psicólogo ni pedagogo, pero soy padre; y porque soy padre no soy colega de mis hijos, ya que entonces los estaría dejando huérfanos". Se puede decir más alto, ¡pero más claro...! Y lo dice alguien que lleva una pila de años dedicado a impartir Justicia y a sentenciar de modo ejemplar a menores que han cometido infracciones de carácter leve.

En su doble condición de padre y juez, señala Calatayud la enorme responsabilidad de los padres a la hora de inculcar a sus hijos comportamientos acordes con los valores propios de la sociedad en la que nos desenvolvemos: sus derechos, sus deberes y sus obligaciones. Y es claro que, en cuanto a estos últimos, la instrucción de nuestros adolescentes solemos delegarla -¡con más frecuencia de lo que fuera de desear...!- en manos ajenas cuando no mercenarias, haciendo ostentosa dejación de nuestros propios deberes y obligaciones en tanto que responsables de la educación de nuestros retoños.

Ya sabemos lo poco grato que resulta la permanente vigilancia y eventual corrección de las conductas impropias, cuando estas se refieren a los que son "sangre de nuestra sangre"; sobre todo porque llegan a nuestras vidas sin manual de instrucciones y siempre nos queda la duda de estar haciéndolo de la manera más adecuada para ellos.

No obstante, es nuestra función -¡además de quererlos con locura y darles todo el amor del mundo! -servirles de modelo en el arduo aprendizaje del oficio de vivir y corregir sus desviaciones a la hora de convivir. Y no son estas tareas delegables en profesores, educadores, pedagogos, psicólogos o jueces; ellos podrán eventualmente ayudar pero en ningún caso sustituir y mucho menos reemplazar. Y es por ello que no podemos torcer la cabeza hacia otro lado cuando vemos como nuestros adolescentes atentan reiteradamente contra su salud alimentándose a base de comida basura, consumiendo alcohol -¡incluso de alto octanaje...!- como si de adultos irresponsables se tratara, iniciándose en el hÁbito nefando del tabaco a edades cada vez más tempranas, coqueteando de forma ostensible con las drogas y adhiriéndose sin rebozo al sedentarismo a ultranza; se necesita coherencia en el discurso, claridad en el razonamiento de la negativa y firmeza en la prohibición, -cuando ello fuere menester- o seremos reos de su deterioro físico y moral en lugar de referencia y ejemplo de hábitos saludables.

Que nuestra juventud sea más sana, más culta, más solidaria, superando así con creces a las generaciones precedentes en conductas virtuosas -¡y no hablo de religión o moral, sino de salud y enfermedad!- en lugar de repetir hasta la saciedad los mismos errores que nosotros, sus progenitores, hemos cometido, es labor que compete a los padres y no al sistema educativo o a las administraciones públicas; estas tienen una función y la familia otra bien distinta, si bien ambas complementarias al tiempo que insustituibles.

No creo que haya labor más gratificante para el ser humano que ver crecer a los que son "carne de su carne", sanos de cuerpo, abiertos de mente y libres de espíritu; ni tarea que dignifique más que la contribución a la evolución y mejora constante de la sociedad a la que se pertenece por medio de la educación de los nuevos ciudadanos en los valores individuales y colectivos, cuya práctica hace que esta vida sea cada vez más larga y más plena. Y nuestros hijos pueden encontrar muchos "colegas", pero padres no tienen más que dos. ¡No les fallemos...!