2008/12/20

> Iritzia: Pedro Trevijano > ALERTA A LOS PADRES

  • Alerta a los padres
  • El firmante de la tribuna compara la diferencia de criterio sobre dos folletos publicados en torno a la protección contra la enfermedad del Sida.
  • La Rioja, 2008-12-20 # Pedro Trevijano • Sacerdote
La educación sexual de los adolescentes ha sido desde hace mucho una de mis grandes preocupaciones. Estos días han caído en mis manos dos opúsculos que intentan proteger a nuestros chicos del Sida y demás enfermedades venéreas. Uno de ellos ha provocado un escándalo a nivel nacional, el otro, que yo sepa, se ha considerado normal y nadie se ha rasgado las vestiduras.

El folleto malo, el escandaloso, viene firmado por cinco médicos del servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Carlos III de Madrid, uno de ellos el riojano Pablo Labarga. El consejero de Salud de la Comunidad de Madrid se ha apresurado a anunciar que el folleto no cuenta con subvención oficial y que se desmarcan de él, pues sólo recoge las opiniones privadas de esos cinco médicos, aclaración innecesaria puesto que no lleva el logotipo de la Comunidad. Por si acaso, la gerencia del hospital ha prohibido su difusión.

Los cinco médicos abordan en 85 preguntas y respuestas los interrogantes más corrientes sobre el Sida. Desde el punto de vista técnico dicen es lo que cualquier médico que sabe respondería. Pero el problema está en la mentalidad que hay detrás. Los cinco defienden el método ABC, es decir abstinencia, fidelidad (be faithful en inglés, de donde la B), condón, y además por ese orden. Sostienen que el condón es de eficacia limitada, pues tiene fallos, que la vida sexual no es sólo genitalidad y que nuestra sexualidad es un aspecto de nuestra vida que es mucho más que un puro juego. Estas opiniones tan disparatadas la sostienen también ignorantes como Jean Bernard, primer Presidente del Comité de Bioética francés, agnóstico, científico de primera categoría, nombrado por Mitterand, que afirma: «Castidad, fidelidad o preservativo, decía recientemente un teólogo. Esta fórmula me parece muy razonable». La misma opinión tienen 140 técnicos en Sida de 36 países, opinión publicada en febrero del 2004 en The Lancet, una de las revistas médicas inglesas de más prestigio, tal vez la que más.

El segundo opúsculo ha sido ampliamente difundido en varios de nuestros institutos y es, por supuesto, políticamente correcto. Lleva consigo los logotipos del Consejo de la Juventud de España y del Ministerio de Sanidad y Consumo, que es quien lo subvenciona. Habla de las diversas enfermedades venéreas y muy en especial del Sida y de sus vías de transmisión. No ha provocado ningún escándalo y su propio título «Condonéate. Placer sin riesgos», nos indica su línea. Como no se les ocurre que los chavales son capaces de libertad y pueden llegar a dominar sus instintos, ni siquiera mencionan la abstinencia y la fidelidad, es decir el A y el B del ABC. Simplemente nos hablan del preservativo masculino y femenino y de cómo hay que usarlos, sin hablarnos de su porcentaje de fallos y que aún con condón siguen siendo posibles el embarazo y la enfermedad venérea.

Señores padres, esto y la ideología de género, que entre otras cosas supone decirles a los chicos que pueden ser chicas y viceversa, es lo que se está enseñando a vuestros hijos de catorce y quince años, y puede que antes. Haced el favor de reaccionar y no permitáis que se destroce la vida de vuestros hijos. Que sea un motivo de escándalo enseñar a los adolescentes que pueden ser abstinentes y fieles, y que nos quedemos tan anchos cuando lo que se les inculca es que lo que deben hacer es realizar el acto sexual, eso sí, usando el condón, supongo que muchos padres comparten mi opinión, que eso sí es absurdo y malvado, porque es enseñarles a ser promiscuos. Menos mal que muchos adolescentes y jóvenes están menos podridos que tantos adultos y logran vivir en continencia y castidad, que no es otra cosa sino poner su sexualidad y su vida al servicio del amor.

Se quiere acomodar la ciencia a lo políticamente correcto y a la ideología, y no al revés. Por lo menos es lo que está sucediendo aquí.