2008/12/03

> Berria: Indarkeria > ARAGON: DETENIDO UN SOSPECHOSO POR EL ASESINATO DE UN GAY EN ZARAGOZA

  • Casi dos años después
  • Detenido un sospechoso por el asesinato de un gay en Moncasi
  • La Policía investigó a 400 personas que figuraban en una agenda de la víctima. El arma homicida, un cuchillo de hoja ancha, aún no ha sido encontrada.
  • El Periódico de Aragón, 2008-12-03

La Policía de Zaragoza, en colaboración con la Sección Central de Homicidios de la Comisaría General, detuvo el pasado lunes a un hombre como presunto autor de un crimen cometido en una vivienda de la calle Moncasi de esta capital en enero de 1997. La víctima fue un albañil en paro, Francisco José Lozano Gadea, de 54 años y natural de Ariza.


El cadáver de Lozano fue encontrado el día 25 después de que un allegado alertara a la Policía porque llevaba cinco días sin poder comunicarse con él. Fue necesaria la actuación de los bomberos para acceder a la vivienda del fallecido, cuyo cuerpo fue hallado cosido a puñaladas en la bañera, que no tenía agua.


Debido a la condición gay de la víctima y al ensañamiento del criminal --el cuerpo presentaba 50 puñaladas desde la cintura al cuello-- los investigadores barajaron desde el primer momento la tesis de una agresión homófoba o pasional.


El crimen se había cometido con un cuchillo de hoja ancha, ya que las heridas de entrada tenían una longitud de tres a cuatro centímetros. Los policías rastrearon hasta las alcantarillas próximas a la vivienda, e incluso los buzos buscaron en el cauce del río Huerva, que discurre próximo al lugar de los hechos, pero el arma no fue hallada.


Lozano vivía en un piso que le dejó en usufructo su compañero sentimental al morir siete años antes. Sus vecinos le retrataron como "una persona educada y afable, que incluso atendía a los gastos de internamiento del padre de su excompañero".


En la investigación de campo entre las personas que conocían al fallecido, se averiguó que Lozano había mantenido una relación intensa con otro hombre tras la muerte de su compañero, pero en los últimos años se relacionaba con jóvenes de 25 a 30 años con los que contactaba en ambientes gays y de chaperos.


Este dato fue corroborado por la Policía Científica, que encontró en la inspección ocular del piso huellas de numerosas personas.


La investigación partió del teléfono móvil y de una agenda de la víctima, en la que figuraban más de 400 personas. Muchas de ellas fueron interrogadas y algunas reconocieron que habían estado en la vivienda de la víctima, pero no el día del crimen.


Las indagaciones llegaron a un callejón sin salida, y se recabó el apoyo de la Comisaría General de Policía, que se encargó de la investigación en coordinación con la Jefatura Superior de Aragón.


Finalmente, se consiguió determinar la identidad de la última persona que tuvo contacto con la víctima la noche del crimen. Se comprobó que el sospechoso mantenía una doble vida. Desarrollaba una actividad social y familiar normal al tiempo que frecuentaba círculos de ambiente gay.


El arresto se produjo el pasado lunes y ayer pasó a disposición del juez encargado de la investigación, que estaba en funciones de guardia. No se ha facilitado ningún dato sobre la identidad del detenido, aunque se presume que es vecino de Zaragoza.


Alarma social y secreto del sumario en tornoal implicado

El juez Rafael Lasala, encargado de las diligencias del crimen de Moncasi, censuró ayer cualquier información relacionada con la identidad del presunto asesino como consecuencia del secreto sumarial sobre las actuaciones desde que ocurrieron los hechos. No se sabe si el sospechoso es joven o viejo, nacional o extranjero, casado o soltero. Este hermetismo en un caso que generó tanta alarma social en Zaragoza por el ensañamiento con la víctima y que ha tardado cerca de dos años en resolverse resulta exagerado e insólito cuando el presunto autor ya está detenido y el caso está supuestamente resuelto. No obstante, al desconocerse qué pruebas avalan la detención y encarcelamiento del sospechoso, la actitud judicial podría responder a una débil consistencia de las mismas.