2008/02/10

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  • Manual de familia
  • Vida con dos madres o dos padres
  • Dos años después de la ley que permite adoptar a las parejas homosexuales, se estima que 300.000 niños viven en familias homoparentales. Miquel, 13 años, hijo de Dolors y Elisabet: 'No tengo ni Play ni padre. No pasa nada por tener dos madres'
  • El Mundo, Magazine, 2008-02-10 # Idoia Sota

"Buenos días, somos las madres de Miquel". Así se presentaron Elisabet Vendrell y Dolors Chavarría a la profesora de su hijo mayor. No era una frase improvisada. Antes de que aquellas palabras salieran por su boca, esta pareja de lesbianas había vivido más de i0 años de historia de amor, de dudas y de anhelos de un proyecto común. Durante ese tiempo dieron muchas vueltas a si debían o no tener hijos, cuál era la mejor manera de hacerlo y qué pasos debían dar para protegerlos de una sociedad que no comprendía o que no conocía. "Nuestras vidas se cruzaron hace 22 años, cuando Dolors llegó a la oficina para hacer una sustitución. Pronto nos dimos cuenta de que estábamos enamoradas, a pesar de que ninguna había tenido una experiencia homosexual previa", recuerda Elisabet, de 43 años.


No pasó mucho tiempo antes de que formaran una familia, sin hijos. "Al principio asumimos que, por nuestra homosexualidad, debíamos renunciar a ser madres; la sociedad se había encargado de dejarnos muy claro este punto", reconoce Elisabet. Pero tras mucho pensarlo, llegaron a una conclusión: "Nadie nos va a agradecer nuestra renuncia".


El primer paso era salir del armario. "Si algo teníamos claro, era que nosotras teníamos que evitar a nuestros hijos situaciones incómodas; y para ello debíamos, antes que nada, presentarnos como pareja de forma oficial. Al principio, a nuestras respectivas familias les costó bastante aceptar esta situación. Pero cuando los mayores se convirtieron en abuelos, todo fue diferente. Nos aceptaron mejor con hijos", afirma Elisabet.


Ya tienen tres: Miquel, de i3 años; Marlèn, de i0, y Josep, de cuatro. Familia numerosa. "Esta aprobación es más habitual con las parejas de lesbianas que con las de gays", matiza Jesús Santos, presidente de la Asociación de Familias Gays y Lesbianas con Hijos e Hijas (GALEHI). "Se cree que los hombres no somos capaces de dar una buena educación a nuestros hijos. Y algunas madres de compañeros de clase los miman en la escuela porque 'como no tienen madre...'".


El ejemplo revela una creencia arraigada en una parte de la sociedad, y que verbalizó la hoy concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid Ana Botella: "Para un niño es mejor tener un padre y una madre que dos padres o dos madres". Sin embargo, María del Mar González, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, y autora de Dinámicas familiares, organización de la vida cotidiana y desarrollo infantil y adolescente en familias homoparentales, el primer estudio en España sobre estas familias, aclara que "los niños no necesitan un padre y una madre, sino amor incondicional, adultos que apuesten por ellos y que se comprometan con su desarrollo", y recuerda: "En España una generación creció sin padre a causa de la guerra; fueron educados exclusivamente por mujeres, y no son ningunos tarados".


El estudio de González, entre otros, ha sido posible porque hace ya muchos años que familias como la de Dolors y Elisabet son una realidad. Según Jesús Santos, "se calcula que unos 300.000 niños viven en familias homoparentales y homomarentales [la mayoría están formadas por lesbianas]". Ya antes de la aprobación de la ley de matrimonio homosexual, en 2005, se habían dado casos de adopción conjunta. En 2004 un auto judicial en Navarra reconocía a una pareja de lesbianas como madres de las hijas de una de ellas. Ahora, los miembros de estas parejas comparten la obligación de proteger a sus hijos. El requisito de idoneidad para adoptar se exige a los dos miembros de la pareja, lo que garantiza la calidad del hogar.


Lucas Carrasco, enfermero de Algeciras de 37 años, y Faly Castillo, de 43, conocen bien el procedimiento. "Al principio, buscábamos una niña, por lo que Dani nos llegó un poco de sorpresa; lo que sí teníamos claro era que queríamos un down", explica Lucas. "Tras rellenar la solicitud, te sacan un catálogo: es un poco desagradable porque parece que estás comprando ropa...", advierte.


'Embarazo' de dos años
"Era una decisión meditada, pero la psicóloga no entendía por qué no preferíamos un bebé sin anomalías. Llegamos a pensar que nunca nos lo darían". Pasaron la valoración. "Nuestro proceso fue especialmente rápido: sólo duró dos años", tiempo que vivieron como un embarazo. "Cuando vimos a Dani por primera vez fue una sensación indescriptible. Nunca olvidaré el momento en que fuimos a recogerlo: entonces lo hicimos nuestro hijo", recuerda Lucas. El pequeño tenía i6 meses. Ya han pasado cuatro años.


Como apunta Ángel Bao Pérez, técnico de adopción de la Diputación de Vizcaya y ponente en el Senado en las jornadas previas a la regularización de los matrimonios homosexuales, "estas familias tienen clara su decisión. Incluso llevan una preparación previa. Quizá por las dificultades a las que se han enfrentado para expresar su sexualidad".


La experiencia de este profesional se basa, ante todo, en los acogimientos: "La adopción internacional está muy limitada por las leyes de los países de origen, que prevalecen sobre la local; en cuanto a la adopción interna, los niños son algo mayores. En cambio, en España hay muchas criaturas que proceden de familias rotas o con problemas, que se encuentran temporalmente en centros, y que necesitan un entorno que les proporcione cariño". Estas circunstancias dificultan la adaptación de los niños. Jesús Santos apunta que "en el i0% de los casos de acogimiento, existe un rechazo".


En el caso de Dani no fue así. "Se adaptó enseguida", recuerda Lucas. "Venía de una familia de acogida de urgencia en la que había recibido mucho cariño". De hecho, es un chico muy afectuoso: "Cuando estamos viendo la televisión, por ejemplo, quiere ver contacto entre nosotros, que nos demos la mano. Si no, se enfada", cuenta Lucas. María del Mar González trabaja actualmente en un estudio con experiencias de los hijos de gays y lesbianas, quienes "por lo general", dice la experta, "nos cuentan historias felices, de gente que se quiere".


No todas las familias homoparentales optan por la adopción. "El 95% de las parejas homosexuales que tienen hijos están formadas por mujeres", advierte Antonio Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), "porque pueden recurrir a la inseminación artificial". Santos anota otra opción: "El vientre de alquiler, que se lleva a cabo en clínicas de EEUU. Aunque es más complicado y, sobre todo, caro: unos 90.000 euros". Igual que otras muchas parejas de mujeres, Dolors y Elisabet probaron la fecundación artificial. "Como en los primeros intentos no salió, nos inclinamos por la adopción internacional", cuenta Elisabet.


Y una vez formada la familia, en la vida diaria, ¿hay diferencias entre las homoparentales y las heteroparentales? María del Mar González señala una: "En las de gays y lesbianas existe una mayor flexibilidad en los roles masculino y femenino". Lucas y Faly, por ejemplo, se reparten las tareas, según el tiempo de que disponen. "La gente se empeña en preguntarnos quién hace de mujer y quién de hombre, pero ¡si los dos somos hombres!", cuenta Lucas. González ha encontrado que los homosexuales "son más andróginos, han adoptado características de padre y de madre. Por lo general, son personas empáticas y afectuosas".


Hoy, con sus derechos reconocidos, estas familias sólo quieren conservarlos. "Los derechos se conquistan, se disfrutan y se defienden", remarca Antonio Poveda. El presidente de FELGTB forma parte del recién constituido Consejo Estatal de Familias, donde se debatirán los intereses de las 63 clases diferentes de familias que se han identificado en España: reconstruidas, interraciales, numerosas, monoparentales... "Nuestra línea no va a ser defender nuestro modelo familiar", asegura, "sino reivindicar una educación donde primen valores democráticos y de pluralidad. Lucharemos por la igualdad de derechos de todas las familias que convivimos en la sociedad".