2008/10/06

> Berria: Arrazakeria > DONOSTIA: UNA INTERVENCION DE LA GUARDIA MUNICIPAL ACABA CON UNA NIÑA EN EL HOSPITAL

  • Una intervención de la Guardia Municipal de Donostia acaba con una niña en el hospital
  • Sufrió un golpe en la cara durante el arresto de su madre y el marido de ésta
  • La Policía acudió a un bar tras una queja vecinal por ruidos que "se complicó"
  • Noticias de Gipuzkoa, 2008-10-06 # Ane Paguey · Donostia

Doris P.R., una niña de doce años, tuvo que ser trasladada ayer en ambulancia al hospital Donostia después de recibir un golpe en la cara durante la detención de su madre y el marido de ésta por parte de la Guardia Municipal. Una queja por ruidos que "se complicó" fue, según fuentes no oficiales de la Policía Local de Donostia, la razón del arresto de Araceli y Sandro, la pareja que regentaba el establecimiento Balaklava en el barrio de Ondarreta. Los testigos de los hechos, amigos y clientes de los hosteleros apresados, por su parte, denunciaron ayer la presunta "brutalidad policial" utilizada durante el procedimiento, así como la omisión del deber de socorro a la menor por parte de la Guardia Municipal, mientras que este cuerpo rehusó dar información al respecto.


La situación de tensión vivida, además, provocó una crisis de ansiedad a la pequeña, que vio cómo varios agentes reducían y esposaban a su madre y la pareja de ésta, a quienes se llevaron en un coche patrulla mientras la niña quedaba herida en el suelo. Varios testigos de lo sucedido alertaron a los servicios de emergencias, con lo que una patrulla de la Ertzaintza y una ambulancia acudieron al lugar de los hechos, donde atendieron a la menor, que tuvo que ser trasladada a Urgencias.


El parte médico del Hospital Donostia, al que tuvo acceso este periódico, confirma que Doris P. R. ingresó a las 18.22 horas de ayer "por traumatismo facial" y "dolor abdominal tras caída, según refiere, por empujón". El diagnóstico médico señala "trauma y lesión en la boca" y recomienda como tratamiento tras el alta "observación en domicilio y control por su pediatra".


Los hechos ocurrieron sobre las 17.00 horas de ayer en el bar Balaklava, situado en la avenida Satrustegi del barrio de Ondarreta. Una decena de personas se encontraba entonces en el establecimiento regentado por Araceli y Sandro, de origen dominicano, que cerraban ayer su negocio tras un año de actividad.


Al parecer, la Guardia Municipal recibió una queja vecinal por el ruido del bar, tras lo que se personaron en el lugar dos agentes de paisano. Jesús Fernández, un cliente que se encontraba en ese momento en el Balaklava, explicó que la hostelera salió de la barra a hablar con los policías. "Estaba un poco alterada, se entabló una discusión y, en un momento, se pusieron a golpearla", relató. Según los testigos, "el marido increpó entonces a los guardias municipales que pegaban a su mujer y éstos sacaron las porras y empezaron a agredirle a él también". Presuntamente, ambos fueron sacados por la fuerza al exterior del local mientras los presentes trataban de evitar las agresiones y la hija de Araceli "lloraba y gritaba para que no pegaran a su madre".


Una vez en la calle, se vivieron instantes de confusión y, según Fernández y otros testigos, la niña resultó herida "por el empujón de un policía que le dio con la porra y la hizo caer por la escalera". Fuentes no oficiales del cuerpo afirmaron que un agente también fue agredido con un candado.


La trifulca causó gran revuelo e, incluso, varios ciudadanos que se encontraban en la zona trataron de intervenir. "Vi que había una pelea y que estaban pegando a unas mujeres y traté de pararla. Entonces, me dijeron que eran policías y me aparté diciendo que no trataran así a la gente", relataba un joven donostiarra que se hallaba en una inmobiliaria cercana.


Finalmente, Araceli y Sandro fueron reducidos y esposados en el suelo y, tras la llegada de dos patrullas más, se los llevaron detenidos. La menor quedó entonces tendida en el suelo llorando y con un fuerte golpe en la cara, por lo que Jesús Fernández pidió ayuda al 112. Una ambulancia acudió al lugar y trasladó al hospital a la pequeña, mientras la Er-tzaintza se quedaba custodiando el bar, que permanecía abierto y sin dueños tras el arresto.


Los testigos de los hechos denunciaron la "brutalidad" y la omisión de socorro por parte de la Guardia Municipal a la menor, quien, tras ser dada de alta en el hospital, fue trasladada bajo custodia policial a comisaría, donde permaneció acompañada por amigos dominicanos y nicaragüenses de la familia hasta que su padre, residente en Azpeitia, acudió a recogerla.


La comunidad dominicana y nicaragüense de Gipuzkoa expresó su apoyo a los apresados y la presidenta de la asociación del territorio, Belkis John, quien acudió al lugar de los hechos, aseguró que la detenida, a la que conoce "desde hace muchos años, es una bellísima persona, una mujer trabajadora y luchadora y no una delincuente".