2008/10/31

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  • Ciudades sin miedo
  • Noticias de Gipuzkoa, 2008-10-31

”Hay que estar alerta en cómo se están transformando nuestras ciudades. Las calles se están vaciando y eso es lo peor que podría ocurrir", advierte la arquitecta navarra Amaia Albeniz, integrante de Hiriakolektiboa. Esta agrupación formada por arquitectos de Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra tiene en sus manos la responsabilidad de elaborar un manual metodológico para la ejecución del urbanismo desde la perspectiva de género: Mapas de la ciudad prohibida de la CAV .


Bajo la supervisión del Departamento vasco de Vivienda y Asuntos Sociales, tratan de elaborar un manual que sirva de guía para analizar y corregir los espacios urbanos que provocan inseguridad o miedo en las personas.


"No se pueden dar recetas", reconoce Albeniz, aunque es conveniente planificar ciudades "donde las casas realmente den a la calle, los bajos comerciales estén repletos de actividad y, sobre todo, la mujer se sienta segura".


Porque si no es así, advierte la directora de Vivienda, Innovación y Control del Gobierno Vasco, Pilar Garrido, "el simple hecho de sentirse insegura hará que la mujer no disfrute en igualdad de condiciones del espacio urbano". "Es fundamental que si gritas pienses que alguien te pueda oír, aunque sea sólo por tener una percepción de seguridad", sostiene la arquitecta. Sin embargo, en las ciudades del siglo XXI se edifican suburbios alejados del centro con zonas residenciales donde "se vende calidad de vida" y, sin embargo, "todo es mucho más difícil", previene Albeniz.


Ciudades compactas


Vivienda elabora una guía para erradicar las zonas de miedo
El modelo de ciudad suburbial fue rechazado por las ponentes que ayer se dieron cita en el Palacio Euskalduna de Bilbao en el marco de las jornadas organizadas por Lakua bajo el título Nuevos planteamientos para un urbanismo. Género y participación. Este foro sirvió además para presentar el manual metodológico, cuya finalización está prevista para principios del próximo años y que será de obligatorio cumplimiento "a medio plazo" en las urbanizaciones que impulse el Gobierno Vasco, además de servir de guía para los ayuntamientos, según explicó el consejero del ramo, Javier Madrazo.


Un documento que cobra protagonismo más si cabe después de que el pasado fin de semana una joven de 19 años fuera víctima de una violación en el barrio donostiarra de Riberas de Loiola. Aunque este lugar de reciente construcción todavía no se contempla como punto negro de la ciudad, la falta de iluminación y las características de barrio en construcción han contribuido a que la percepción de inseguridad aumente entre los vecinos.


"Los puntos negros suelen coincidir con zonas poco transitadas, por eso hacemos hincapié en que una ciudad habitada y una calle llena de gente es más segura que un suburbio. Luego hay otros aspectos más técnicos como la iluminación, pero lo más importante es que sea una ciudad compacta", incide Albeniz, quien asegura que a este modelo responden tanto Donostia como Bilbao y Vitoria, aunque ya se esté comenzando a construir barrios al estilo de los suburbios periféricos.


Desde la perspectiva de género


Urbes transparentes sin ángulos ciegos

De la misma opinión es la socióloga y profesora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, María Ángeles Durán. "Tiene que terminar la ciudad zonificada, aquella en la que por un lado están los yacimientos de trabajo y por otro las viviendas y hogares", sostiene.


Esta catedrática aboga por crear "ciudades transitadas, transparentes, sin ángulos ni grandes muros" y alude a su propia experiencia para justificarlo. "Cuando salgo del trabajo, el único punto que me hace sentirme segura es una pollería que siempre está llena de gente porque tiene los precios muy baratos. Es una zona industrial y a esa hora ni siquiera los bares están abiertos, pero sí la pollería, que está repleta de inmigrantes. Caminantes que dan vida y seguridad porque sientes que hay que alguien que te ve...", reflexiona Durán.


El consejero de Vivienda también alude a ese tipo de factores como referencias fundamentales que "tradicionalmente señalan las mujeres para calificar a un lugar como seguro". "Reconocer el entorno fácilmente, ver y ser vista, oír y ser oída, tener siempre la visión de una salida o un lugar donde pedir ayuda...", enumera Madrazo.


Y eso que, como matiza la socióloga María Ángeles Durán, "las estadísticas dicen que los hombres son los que más agresiones y asaltos sufren en la ciudad". Según explica, tiene que ver con su estilo de vida, ya que arriesgan más y acuden a estos sitios peligrosos. "Las mujeres sufren más el miedo por lo que viven la ciudad de forma distinta. Anticipan las agresiones y evitan los lugares, lo que supone que restringen su libertad de movimientos y actuaciones", reprueba.


Zaida Muxí es otra arquitecta de origen argentino pero residente en Barcelona y codirectora del Master Laboratorio de la Vivienda del siglo XXI. Esta profesora de Urbanismo critica que el actual modelo propicie la ejecución de "ciudades dispersas con largas avenidas y barrios residenciales donde hasta para comprar el pan hay que ir en coche". Muxí, además, se muestra muy escéptica con el uso de cámaras en las calles. "Lo que realmente aporta seguridad es que los equipamientos se relacionen con los espacios, que no haya muros ciegos, sino paredes transparentes donde veas y te vean. Las instalaciones públicas tienen que relacionarse con la ciudad, de nada sirve plantar en mitad de un lugar un mamotreto de hormigón aislado", censura.


La raíz del problema radica, en opinión de Durán, en que se construyen ciudades al estilo de siglos XIX y XX y no se adecuan al siglo XXI con la transformación de la sociedad y la incorporación de la mujer a la vida pública. "Ni siquiera recuerdan a sus mujeres. Les deja poco espacio para el reconocimiento, como se podría hacer a través de nombre de calles", critica.


No obstante, es optimista y reconoce que, al igual que en el siglo XIII cuando la ciudad era sinónimo de "libertad", la urbe ofrece hoy día "oportunidades magníficas para la mujer en todos los ámbitos (social, cultural, político, etcétera). Sólo hay que saber aprovecharlas".