2008/11/21

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  • S.O.S. violencia de género
  • Noticias de Gipuzkoa, 2008-11-21 # Francisca Sánchez Salinas · Responsable de la Secretaría de Igualdad de Ezker Batua-Berdeak de Gipuzkoa

Un informe elaborado por la Universidad del País Vasco (UPV) señala que los jóvenes vascos no cuentan con elementos suficientes para detectar la violencia de género ni enfrentarse a ella. Además, advierte de que éstos mantienen relaciones en las que se manifiestan patrones de conducta basados en la dominación masculina. Por ello, la UPV alerta de que urge diagnosticar el machismo entre los 15 y 20 años. Se trata de unos datos de una gravedad absoluta, porque ponen de manifiesto que algo falla en nuestra sociedad, y que, desde luego, no estamos haciendo bien las cosas. Es lamentable que en el año 2008 pervivan todavía modelos de relación y comportamientos basados en las estructuras de dominación masculina, cuya consecuencia es la desigualdad entre hombres y mujeres, razón principal de la violencia contra la mujer.


Precisamente, esta violencia contra la mujer se ha cobrado este año la vida de 80 mujeres en el Estado español, tres de ellas en Euskadi. Es alarmante, además, los casos de agresiones sexuales que se han producido. De hecho, el pasado año el Instituto Vasco de Medicina Legal atendió un total de 270 casos, muchos de ellos cometidos por varones jóvenes.


Estos datos nos deben hacer reflexionar seriamente, a todos y todas, sobre el modelo de sociedad que tenemos y el papel que cumple la mujer en el mismo, donde es discriminada en todos los ámbitos, con las consecuencias que ello conlleva, en ocasiones hasta su propia muerte.


Por ello, con este artículo quiero hacer un llamamiento a toda la sociedad, a agentes políticos, sociales y sindicales, al ámbito de la educación y la sanidad, a la judicatura, a las fuerzas de seguridad, al empresariado, a los medios de comunicación y a la totalidad de ciudadanos y ciudadanas de a pie, para que nos esforcemos, pongamos todos y todas de nuestra parte, con el objetivo de que cada persona, desde su responsabilidad, haga todo lo posible para terminar con la desigualdad entre hombres y mujeres, porque esa es la única vía de terminar con la violencia de género.


En ese objetivo uno de los primeros pasos que tenemos que dar y que es vital, es la educación en valores. Tenemos que ser capaces de educar a nuestras niñas y niños en igualdad de condiciones, haciéndoles ver que tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones. Hay que fomentar este aspecto, en la educación, por supuesto, pero también en los juegos, los deportes, en los medios de comunicación que juegan un papel tan importante. Es imprescindible que exista voluntad para ello.


Por ejemplo, los anuncios de juguetes nos presentan ya a las niñas en un papel únicamente de madre y esposa y nunca, o en raras ocasiones, a los niños cumpliendo este rol. Con ese tipo de mensajes, no se colabora en absoluto a la igualdad y ya, desde la más tierna infancia, relegan a las mujeres exclusivamente a las tareas del hogar. Los mensajes que en numerosas ocasiones lanzan los medios de comunicación no ayudan ni a hombres ni mujeres a superar los estereotipos que se nos han impuesto. Es sangrante el trato discriminatorio que contra la mujer practican los medios de comunicación diariamente. Según datos del Instituto de la Mujer, la utilización de las mujeres como objeto sexual se incrementó de un 30,7% en el año 2005 a un 34% en el 2006. Es inadmisible que esto no haya sido regulado.


Todos y todas deberíamos poner nuestro granito de arena para conseguir una sociedad igualitaria, porque, hay que dejar muy claro que, con ello, no ganarán únicamente las mujeres; lo hará la totalidad de la ciudadanía. En este sentido, destacar que es fundamental la implicación de los hombres en la lucha por la igualdad. Necesitamos que los hombres se sumen a esta reivindicación porque sólo así podremos ganar la batalla contra la desigualdad, origen de la violencia de género. Queremos trabajar con ellos, codo con codo, porque quiero insistir en que este problema no nos toca resolverlo a las mujeres, sino a todas las personas. Es habitual la escasa presencia de los hombres en las concentraciones y movilizaciones para condenar la violencia hacia la mujer. Esto tiene que cambiar. De esta manera, felicitar a todos los hombres que se han adherido a la plataforma de hombres contra la violencia de género y animar a los que no lo han hecho a que se sumen a esta iniciativa, porque es sumamente importante.


La educación en valores es el primer frente a activar, pero son muchos más los ámbitos en los que tenemos que luchar, otro de ellos muy importante es el laboral, donde en numerosas ocasiones, y está suficientemente demostrado, la mujer cobra un menor salario que el hombre por realizar el mismo trabajo. Concretamente, según un estudio de la Unión Europea la mujer gana un 15% menos de media que un hombre. Ello supone una injusticia, pero, además, crea relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres, quienes muchas veces dependen económicamente de sus parejas. Además, es otro hecho constatable que se siguen despidiendo a las mujeres por embarazo. Esta es otra fuente importante de desigualdad intolerable que tenemos que combatir tanto desde la clase empresarial como desde las instituciones. La política, la justicia, las instituciones, las asociaciones, las ONGs… y la sociedad en su conjunto deben implicarse activamente en esta problemática porque, de lo contrario, muchas mujeres seguirán siendo víctimas de esta violencia tan injusta que, desgraciadamente ya se ha cobrado la vida de muchas de ellas.


Tenemos que ser capaces de tomar las medidas necesarias para que no tengamos que volver a celebrar ningún día contra la violencia hacia la mujer porque ésta ya no exista y vivamos en una sociedad en igualdad de condiciones.