2008/08/28

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  • La otra violencia, la aberrante
  • Milenio, 2008-08-28 # Wenceslao Bruciagaa

Son tiempos violentos, ni hablar. Lo extraño (o quizás increíblemente torpe) es esa mexicanísima capacidad de focalizar nuestra indignación sólo en aquellos episodios con los que nos bombardean los medios electrónicos de comunicación, poniendo en evidencia nuestra honestidad discapacitada al ser incapaces de reconocernos como generadores de otro tipo de violencia, aquella que es menos escandalosa, sin sangre, pero que igual deja cicatrices, sin ejecuciones, pero cometida con el mismo impulso de mediocridad emocional.


Me refiero a un tríptico que se pretende distribuir en escuelas de la Ciudad de México concebido por la Unión Nacional de Padres de Familia, como una especie de respuesta al libro Tu futuro en libertad, editado por el Gobierno de la Ciudad de México, en el que se abordan temas como el aborto y la homosexualidad desde la perspectiva de la tolerancia. Pues bien, en dicho tríptico se hace un llamado de atención diciendo que los comportamientos homosexuales –siendo que éstos no son complementarios como en el caso de un hombre-mujer (ni siquiera son capaces de salir del clóset de concepción religiosa para referirse a relaciones sexuales reproductivas)– son aberrantes, así, con esas palabras. E incluso están convencidos de que esta enfermedad es curable si se tiene la fe necesaria, y aseguran, que la mayoría de gays y lesbianas no están a gusto con ese estilo de vida.


Imagino qué pasaría si llega ese panfleto a manos de un adolescente. Claro, ahora tendrá todo un discurso, desinformado, pero avalado por una Unión de Padres (como los que él muy probable tenga, padres de familia), que le dará las herramientas para gritarle a cualquiera que el considere gay: ¡Eres una aberración! Catalogando a alguien que por su simple preferencia sexual, tiene el mismo adjetivo con el que se califica a un secuestrador.


Así que no nos sorprendamos si un día el marido resulta que también le gusta que le den por detrás, que a la tía fulanita le acaban de diagnosticar VIH porque, ¿cómo rayos iba a usar condón con su marido?, o que tal vecino, primo, hermano o el propio hijo está acusado de asesinar a un homosexual, porque aunque suene telenovelesco, ésas son unas de las tantas consecuencias cuando se aceptan discursos como los que pretenden distribuir la Unión de Padres de Familia, en los que en lugar de promover la lucha por la identidad personal, insisten en defender los estereotipos antes que a las personas. Y eso también es violencia, también es secuestrar el derecho que tenemos todos a desenvolvernos como lo que somos…