2008/10/28

> Berria: Homofobia > EL VIUDO DE UN MILITAR LLEVA A DEFENSA AL CONSTITUCIONAL POR TRATO DISCRIMINATORIO

  • El brigada falleció en 2001
  • El 'viudo' de un militar lleva a Defensa al Constitucional por trato discriminatorio
  • Vivían en una casa militar y Defensa no le permite subrogarse al contrato de la vivienda
  • El Mundo, 2008-10-28 # Amaya García · Madrid

Siete años con la incertidumbre a cuestas. José Luis González Farrais, 35 años, ha librado durante este tiempo su particular batalla, moviéndose entre jueces y abogados, "reclamando al Ministerio de Defensa un trato justo".


Hace siete años falleció su pareja, militar de profesión y, desde entonces, pelea con uñas y dientes para que no le echen de su casa. "Es una vivienda militar y no me la quieren alquilar ni vender. El problema está en que soy gay".


"Jose era brigada y nosotros vivíamos en un piso del Instituto de la Vivienda de las Fuerzas Armadas". Se enamoraron en Tenerife, "donde Jose estuvo destinado dos años", y en octubre de 1995 se mudaron a su nuevo hogar en Madrid.


Hacían una vida normal, de pareja, aunque por aquel entonces la ley no estaba de su parte. "No pudimos formalizar nuestra relación, en aquellos años no existía el matrimonio entre personas del mismo sexo". Vivieron casi ocho años juntos, más de cinco con sus vecinos militares como testigos diarios de su amor. "Éramos superfelices, muy cómplices, nos gustaba estar juntos. Tanto mi familia como la suya conocían la relación". El bache llegó en el verano de 2000.


"A Jose le diagnosticaron leucemia". En un suspiro, se fue. "En Navidad ingresó en el hospital y en febrero de 2001 falleció", recuerda con los ojos vidriosos. Y sin haber pasado el luto, llegó el segundo bofetón. "Defensa no creía probada mi relación y no me permitía subrogarme en el contrato de cesión de uso de la vivienda".


"Los requisitos que se exigen son mantener una relación de afectividad análoga a la de cónyuge y convivencia de los dos años previos al fallecimiento", explica José Luis. Fue a los tribunales y, aunque reconocieron su relación ("no se discute que existiera una relación de afectividad", recoge la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid), no le dieron la razón. "No se ha acreditado una efectiva convivencia en el domicilio", recoge el documento.


José Luis aportó contratos de trabajo donde constaba la dirección; la póliza de abono del consumo eléctrico expedida por Unión Fenosa a su nombre; recibos, también a su nombre del pago de la renta de la vivienda; informes médicos en los que siempre consta la misma dirección en Madrid... "Hasta han testificado vecinos militares en el juicio. ¡Qué más quieren!".


José Luis se empadronó en el piso ocho meses antes de la muerte de Jose: "No lo hice antes porque estar empadronado en Tenerife me permitía tener los descuentos al comprar billetes para ir a las islas a ver a mi familia". Tampoco pensó nunca que las cosas iban a llegar a este punto.


"Al fallecer mi pareja, fui a Defensa para arreglar los papeles. Me dijeron que no podían cambiar el nombre del titular del contrato. Hoy, sigue constando el nombre de Jose aunque lo abone yo". Paga de alquiler 300 euros al mes con plaza de garaje.


"Cuando Defensa empezó a vender las casas a los inquilinos hace unos años, yo pedí un trato igual al resto, tener opción a adquirirla". Su precio: 198.000 euros. "Tampoco les pareció bien". Ahora ha llevado el caso al Tribunal Constitucional, al que ha pedido amparo "por vulnerar el derecho de igualdad", y así se lo ha hecho saber al Ministerio de Defensa. "Quiero quedarme aquí, porque aquí están mis recuerdos, mi vida".


Hace unos días recibió la orden de desalojo. "En 15 días pueden echarme". Está desesperado. "No pido ningún favor ni que me regalen nada", se queja, "simplemente el mismo trato que le han dado a mis vecinos".


Este periódico contactó el viernes con el Ministerio de Defensa y a día de hoy no ha recibido respuesta.