2008/10/28

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  • ¿Quiénes son mis padres?
  • Los hijos nacidos de 'vientres de alquiler' quedan sin registrar
  • El País, 2008-10-28 # Emilio de Benito · Madrid

José y Juan -nombres supuestos- están a punto de ser padres. Casados hace tres años, ambos esperan en California el nacimiento de su hijo. Los dos aportaron su esperma para la inseminación, y consideran que el niño será tan hijo suyo como si lo hubieran parido. Para lograrlo -naturaleza obliga- han contratado a una mujer para que se quede embarazada. Es lo que se denomina "gestación por subrogación" o, coloquialmente, "madre de alquiler". Han pagado 15.000 dólares (casi 12.000 euros), sin contar los viajes a California, para donar el esperma y para estar ahí cuando su hijo nazca.


El problema es que la técnica es ilegal en España -aunque no en EE UU-, y que el consulado en Los Ángeles les ha dicho que no registrará al niño como hijo suyo. "Este consulado denegó la inscripción porque tiene instrucciones de no realizar las de nacimientos que procedan de madres de alquiler. La ley 14/2006 de 26 de mayo dice taxativamente: 'Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor de un contratante o de un tercero", afirma el cónsul de España en Los Ángeles, Inocencio Arias. "El hecho de que los interesados sean homosexuales no tiene la menor relación con la decisión. Afirmarlo es un disparate", añade Arias.


José no se resigna. "Si en España es legal la adopción conjunta, no entiendo por qué no podemos figurar los dos como padres del niño", insiste. "Las parejas heterosexuales lo tienen más fácil, porque hay una posible madre -lo sea realmente o no- que ayuda a solucionar la papeleta". Además, la práctica deja en un limbo legal al futuro hijo. Y no entiende lo de la ilegalidad. "Es como si me multaran al llegar a España por ir a 180 en Alemania, donde es legal".


La directora general de Registros y el Notariado, Pilar Blanco Morales, insiste: "Lo que estas parejas han hecho es un fraude de ley internacional. Ya sabían que en España esa práctica es ilegal. Ese hijo tiene una madre biológica, y eso no se puede obviar", señala. La solución que Blanco da es que inscriban al niño a nombre de uno de ellos y de la madre, y que luego, en España, inicien el proceso para que el marido del padre adopte al pequeño, aunque reconoce que es complicado.


Esta solución no convence a los hombres. Supondría seguir atados a la mujer que, en cualquier momento, podría interferir en las decisiones que se tomen con el niño. Además, durante el tiempo que duren los trámites, el cónyuge que no figure en los papeles carecerá de vínculo legal con el niño.


El caso de José y Juan no es único. Desde la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en España, hace tres años, algunos países han endurecido las condiciones para dar hijos en adopción. Muchos gays y lesbianas adoptan como solteros, y retrasan su boda hasta que tienen el hijo. "Pero eso no nos parecía justo ni hacia el niño ni hacia nosotros", afirma Pedro, quien, junto a Luis (también nombres supuestos) ha iniciado el camino que están a punto de terminar José y Juan. "Llevamos 10 años juntos, y estamos muy emocionados. Y no somos los únicos. Conocemos al menos a otras seis o siete parejas que están igual", dicen. Ellos no han ido a California, sino a Illinois. Van a intentar aprovechar una posibilidad que ofrece la legislación del Estado, que permite modificar el registro civil para que ellos figuren como padres.


Según explican en un artículo los profesores de Derecho Javier Carrascosa (Universidad de Murcia), Alfonso Luis Calvo y Esperanza Castellanos (Universidad Carlos III, Madrid), la clave del conflicto está en que hay países en los que se puede atribuir la maternidad a la donante de los óvulos, mientras que en España la filiación queda determinada al dar a luz. La coexistencia de ambos modelos crea un absurdo legal: que un niño cambie de padres al cruzar una frontera. En EE UU, serían los que pagaron a la mujer por tener el hijo; en España, ésta sería siempre la madre. Justo lo que los hombres no quieren.