2008/10/29

> Elkarrizketa: Fernando Olmeda > "LAS LESBIANAS PUDIERON ENAMORARSE EN SECRETO DURANTE LA EPOCA DE FRANCO"

  • "Las lesbianas pudieron enamorarse en secreto durante la época de Franco porque nadie sospechaba de ellas"
  • Noticias de Gipuzkoa, 2008-10-29 # Ruth Gabilondo · Donostia

En febrero de 2009 presentará su último proyecto Florero público , un ensayo sobre la dictadura de Franco, del que todavía no puede revelar ningún detalle. "Quiero dar voz a los que nunca la tuvieron y servir de intermediario entre lo que me cuentan y la sociedad", indica Olmeda, quien en la charla que ofrecerá hoy intentará realizar un recorrido sobre la persecución legal y la discriminación social que padeció el colectivo homosexual en la época franquista.


En un libro anterior, 'El látigo y la pluma', reivindica el honor de los perseguidos durante el franquismo. ¿Cree que era necesario recordar a la sociedad lo que sufrió el colectivo homosexual?
Es un buen momento para recordar a esas miles de personas que, aunque fueron una minoría, sufrieron un daño inimaginable. Eran detenidos y encarcelados sin cometer ningún delito sólo por tener una opción sexual distinta a la mayoritaria. La arbitrariedad y la impunidad por parte de la policía y de los jueces eran tremendas y la indefensión por parte de las víctimas era también enorme. No creo que con el libro haya querido recuperar la dignidad de estas personas, porque jamás perdieron su honor. La idea de El látigo y la pluma fue la de alumbrar algunos espacios ocultos o poco contados en aquella época.


¿Se olvidó a este colectivo a la hora de promover la Ley de Memoria Histórica?

Han sufrido un olvido histórico de más de 25 años. En la Transición había otras prioridades de ámbito político y social que postergaron el otorgamiento de sus derechos. No ha sido hasta hace dos años cuando se ha conseguido la igualdad legal de homosexuales y heterosexuales. La Ley de Peligrosidad Social se mantuvo vigente hasta 1978, es decir, hasta tres años después de morir Franco. Ha sido un largo camino.


¿Qué opina sobre las indemnizaciones de dos millones de euros que se concederán a este colectivo?

Más importante que el dinero, es la consecución de la Ley de Matrimonio, que es el gran logro que se ha conseguido en los últimos años. Conozco a gente que ve muy bien el hecho de percibir algo de dinero, pero ve mucho mejor la nueva ley que permite casarse.


¿Cree que se ha hecho justicia con los homosexuales y transexuales represaliados?
Falta el reconocimiento social, que se valore lo que sufrieron y la lucha de estos hombres. Los homosexuales mayores incluso se sienten discriminados por los jóvenes, parece que los ancianos gays no existen y habría que incorporarlos al debate social.


¿Por qué se puso a trabajar sobre este tema?

Fue una casualidad editorial, me lo propusieron. La iniciativa me pareció interesante porque abordaba un tema poco tratado de un tiempo duro y sombrío de la dictadura franquista. Tenía un evidente compromiso con las injusticias sociales y las desigualdades y quería contribuir a aminorar estos problemas.


Con los informes sobre la mesa empezaría a descubrir lo que realmente sufrieron los homosexuales durante la dictadura. ¿Qué es lo que más le sorprendió?
Hubo mucha gente que sufrió en carne propia la persecución porque fueron encarcelados por la Ley de Vagos y Maleantes y la de Peligrosidad Social. También existieron otros que, aunque no fueron detenidos, sufrieron mucho por el miedo y el silencio que se autoimponían como única forma de supervivencia. Además, hubo otras que supieron sobrevivir a pesar de las situaciones adversas, que plantaron cara a la dictadura y no renunciaron a su homosexualidad. Luego ya se formaron redes sociales de homosexuales que con hechos y acciones se opusieron a la dictadura. En 1970 los colectivos antifranquistas empezaron a tener un componente de lucha por los derechos de la mujer y también de los homosexuales. En aquella época mucha gente le echó valor y se mostró tal y como era.


¿Estaba escondida la homosexualidad femenina en la época franquista?

Todavía no es fácil que las lesbianas salgan en los medios de comunicación y expresen sus sentimientos con normalidad. Esto sería bueno, que se incorporaran a esta marea imparable de recuperación de la memoria. Las mujeres homosexuales no fueron detenidas y encarceladas, quizá porque eran útiles para el sistema como el reposo del guerrero. Muchas de ellas pudieron mostrarse tal cual eran en privado. Que dos primas fueran a dormir juntas no tenía nada de peligroso, el riesgo era el del varón que las rondaba. Nadie sospechaba que dos mujeres pudieran estar enamoradas. El lesbianismo existió pero no tenían referentes sociales para saber qué sentían. Se movían entre el desconcierto. Pudieron enamorarse y descubrirse en secreto.


¿Qué le parece que el juez Baltasar Garzón quiera volver a investigar la represión franquista?
Es bueno saber qué pasó. No estoy de acuerdo con la tendencia al olvido. El látigo y la pluma es una historia evidente de que todavía quedan cosas por contar. Todos tenemos la obligación de contar lo no contado. La iniciativa del juez Garzón de descubrir cosas está muy bien. Poco a poco hay que intentar hablar con naturalidad sobre lo que ocurrió.


El colectivo homosexual joven no es consciente de lo que se sufrió por la orientación sexual durante la Guerra Civil, ¿es necesario que lo recuerden?

Es bueno para la formación integral del individuo y el ser humano tener la mayor información posible. Creo que merece la pena que los homosexuales jóvenes conozcan la historia y que sepan que la Ley de Matrimonio, por ejemplo, es fruto de una movilización muy concreta y de 30 años de lucha y 70 de discriminación. Apelo a los jóvenes para que sean justos con la historia y sepan que todos estos derechos no han caído del cielo, sino que son fruto de una larga lucha.


¿Todavía queda mucho por luchar?

Por supuesto, de momento por la consolidación de los derechos adquiridos. Ya no hay persecución legal, pero sigue habiendo discriminación social en muchos ámbitos de la vida. Los medios de comunicación nos sorprenden con episodios de homofobia en institutos y, también, suceden en los trabajos o, incluso, en las discotecas. Existe una homofobia latente que nos invita a seguir luchando para convencer a la sociedad de que no hay nadie diferente y que no se puede discriminar ni al homosexual ni al extranjero. Los jóvenes tienen que saberlo y batallar para que no exista la discriminación.