2008/10/29

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  • Zonas oscuras de la ciudad
  • Noticias de Gipuzkoa, 2008-10-29

“Nos ha pillado por sorpresa, y desde luego que no teníamos contemplado el barrio de Riberas de Loiola en el mapa de lugares peligrosos". La integrante del Foro Mujeres y Ciudad de Donostia, Ascensión Martínez, alude a un problema, el de la seguridad, que no es nuevo, pero sí cambiante, con matices como los que introduce la última agresión sexual cometida el pasado fin de semana en Donostia. "La chica estaba prácticamente en su casa cuando fue abordada, no se estaba jugando el tipo en ninguna zona apartada, pero qué duda cabe de que hay que revisar el mapa de zonas más peligrosas y actuar en consecuencia", proclama esta doctora en Historia.


La concejala de Igualdad del Consistorio donostiarra, Ainhoa Beola, ya ha anunciado que se está llevando a cabo el trabajo. Lo cierto es que hay zonas de la ciudad que las mujeres siguen tratando de evitar de un modo sistemático, temerosas por los delitos contra la libertad sexual que se registran en los últimos tiempos, que parecen ir en aumento de un modo progresivo.


Si durante 2007 se registraron en Gipuzkoa un total de 84 delitos y faltas por este motivo, sólo durante los nueve primeros meses de este año ya se computan 80, según datos facilitados por la Ertzaintza.


A pesar de que Donostia siga siendo una de la urbes más seguras del Estado, en ocasiones, esa sensación de vulnerabilidad no sólo llega a acechar en los barrios, sino también en el centro de la ciudad. Hay zonas que se siguen considerando peligrosas, al menos, según las conclusiones de dos centenares de encuestas a mujeres de zonas y edades diferentes realizadas por la agrupación Plazandreok.


La idea de configurar un Mapa de la Ciudad Prohibida surgió en 1996, cuando la asociación decidió presentarse a las elecciones municipales. Una década después, la agrupación volvió a actualizar el estudio, repartiendo cuestionarios por toda la ciudad. Los resultados fueron prácticamente los mismos, constatando que no se había actuado "en casi ninguno" de los puntos que parecían peligrosos.


Entre todos esos lugares aevitar , el pasadizo de Egia se sigue llevando la palma. A pesar de las mejoras en la iluminación del túnel y la creación de un recorrido alternativo por delante del Juzgado, todavía muchas mujeres reconocen que lo tienen que atravesar de camino a casa y lo hacen un tanto asustadas. Saben que es un lugar que puede resultar inseguro.


Este pasadizo, en concreto, ha sido uno de los puntos negros de la ciudad objeto de mayor atención entre Plazandreok y el Ayuntamiento de Donostia. "En realidad, lo ideal sería que desapareciera, y así lo esperamos con todas las actuaciones previstas en la zona, con la estación de autobuses y la parada del TAV contempladas", declara Juana Aranguren, integrante de Plazandreok.


Durante todo este tiempo se han ido acometiendo pequeñas reformas en este túnel de paso, con más equipos de iluminación, espejos para evitar ángulos muertos y operaciones de limpieza que, sin embargo, con el paso de tiempo han caído de nuevo en "cierto olvido".


No se trata, en todo caso, del único agujero negro de la ciudad. Barrios como Loiola o Herrera también suscitan ciertos recelos entre las personas consultadas, al igual que los apeaderos de tren o el monte Urgull, sobre todo por la sensación de desamparo que ofrecen cuando cae la noche. En este capítulo también se incluyen el acceso a Illumbe, el paseo de La Concha o el Paseo Nuevo.


Tras esa primera revisión del estudio realizado hace una década, las integrantes del Foro Mujeres y Ciudad tratan ahora de actualizar ese mapa de zonas en las que se debería actuar. Siguen buscando datos, planteando mejoras, pero lamentan la "escasa colaboración" que están encontrando por parte de la Guardia Municipal a la hora de contar con el listado de lugares de la ciudad que más denuncias acaparan. "Echamos de menos una mayor transparencia porque somos conscientes de que hay cantidad de agresiones que ni siquiera salen a la luz pública. Ni la Guardia Municipal ni la Ertzaintza comunican nada al respecto porque creen que no es asunto nuestro cuando tendríamos muchas cosas que aportar", reflexiona esta abogada bilbaína con residencia en Donostia.


La abogada es consciente, no obstante, de que a pesar de "todo lo que se ha avanzado" durante este tiempo a la hora de denunciar una violación o cualquier tipo de agresión sexual, para una joven sigue siendo "un pequeño calvario" dar el paso. Puede suponer un apoyo para buscar justicia, pero por otro lado "hacer pública una agresión te acaba señalando como víctima, y resulta muy duro", admite.


La abogada, en todo caso, no tiene la sensación de que las agresiones vayan en aumento, sino que las mujeres, hoy en día, "se animan a denunciar más" y en la sociedad también existe una mayor sensibilidad que se ve reflejada en el interés de los medios de comunicación. "Antes habría los mismos casos o más, pero no trascendían", precisa.