2008/11/02

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  • Patinazo en Zarzuela
  • Siglo XXI, 2008-11-02 # Rafa Esteve-Casanova
Unas declaraciones de Doña Sofía, Reina de España, a la periodista Pilar Urbano puestas blanco sobre negro en las trescientas cincuenta páginas de un libro publicado por la Editorial Planeta han levantado una oleada de opiniones para todos los gustos en una época en la que parece haberse levantado la veda contra Zarzuela, y son muchas las escopetas metafóricas que apuntan hacia la Institución que, en los últimos tiempos, no pasa por sus mejores momentos y es que son muchos los temas que, día a día, van haciendo que la Corona sufra un desgaste ante la opinión pública y especialmente ante los más jóvenes que no han conocido en su vida otro Jefe de Estado que D. Juan Carlos.


En el libro se recogen las preguntas de un largo cuestionario que la periodista envió a la Reina y las transcripciones de largas horas de conversación entre D.ª Sofía y Pilar Urbano. Algunas de las respuestas de la Reina no han sentado bien según en qué círculos y se ha criticado el que opine públicamente sobre temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto, la eutanasia o la enseñanza de la religión en los colegios. Seguro que una mitad de españoles estarán de acuerdo con las opiniones vertidas por la esposa de D. Juan Carlos mientras que la otra mitad se sentirá ofendida y no representada por una señora que, públicamente, opina de semejante forma. Y es aquí donde la coronada cabeza de D. ª Sofía ha encendido la mecha de las protestas, si bien ninguna disposición constitucional le obliga a mantenerse en silencio sobre determinados temas la prudencia y el buen saber debían haber sido suficientes para mantener su boca cerrada ante determinados temas que pertenecen al ámbito de la legislación aprobada por el Parlamento o a asuntos políticos y éticos controvertidos.



Pero tampoco podemos negar la libertad de expresión a la Reina pese a que ella en algún momento del libro opine que tiene menos que la periodista entrevistadora. Ahora bien, si algunos miembros de la Casa Real tienen el mismo derecho que cualquier españolito de a pie a expresar libremente sus ideas los demás, los soldados de a pie, reclamamos nuestro derecho a poder criticarles, a poder, con todo el respeto, opinar contrariamente a ellos y a pedir a la Corona una total claridad en todos sus actos y en todos sus gastos.



No se puede permitir que desde ese eufemismo que se conoce como “fuentes de la Casa Real” se ponga en duda la labor de una periodista de larga trayectoria como Pilar Urbano y mediante un comunicado se lance sobre ella la sombra de la duda sobre la veracidad de lo escrito en el libro “La reina muy de cerca” cuando hasta tres galeradas del libro llegaron a los responsables correspondientes de Zarzuela sin que en ningún momento nadie dijera que una parte de las declaraciones reales habían sido hechas en un contexto no publicable.



Alguien ha patinado en Zarzuela, y no ha sido la Reina pues Dª Sofía se ha limitado a opinar como tantas y tantas mujeres de su edad y, digamos, condición. Si alguien esperaba opiniones progresistas, modernas y avanzadas desde una institución tan obsoleta y anacrónica como la monarquía se equivocó de punto a punto. Pero si alguien desde la Casa Real trata de lanzar sobre los profesionales de la comunicación la sombra de la duda sobre un trabajo bien hecho se equivoca todavía más. Libertad de expresión para todos, los que tenemos algunos años sabemos lo que costó alcanzarla, también para los que antaño tenían sangre azul pero , especialmente, libertad de expresión para poder criticar los hechos de todos los miembros de la realeza. Es lo menos que se puede exigir, si ellos hablan de nosotros, nosotros hablaremos de ellos.