2008/12/22

> Berria: Homofobia > BENEDICTO XVI CONTRA LA UNION HOMOSEXUAL Y EL ROCK

  • El Papa contra la unión homosexual y el rock
  • Dijo que es “Dios el que decide quién es hombre y quién mujer”, y condenó que los jóvenes realicen conciertos con esa música.
  • Nuevo Diario [Argentina], 2008-12-22
“No es el hombre que decide, es Dios que decide quién es hombre y quién es mujer”, dijo ayer el Papa al hablar en los saludos de fin de año a la Curia Romana (el gobierno central de la Iglesia), y aprovechó para lanzar una estocada a fondo doctrinaria contra los cambios de sexo que aceptan las legislaciones de los países más avanzados del mundo.

“Lo que con frecuencia es entendido y expresado con el término ‘gender‘ (género) se resuelve en definitiva en la autoemancipación del hombre del creado y del creador”, dijo Benedicto XVI.

Agregó que “el hombre quiere hacerse solo y disponer siempre y exclusivamente solo de lo que a él se refiere”.

Pero “en esto vive contra la verdad, vive contra el Espíritu Creador”.

Benedicto XVI reiteró que “el matrimonio entre un hombre y una mujer es el sacramento instituido por Cristo, el sacramento que está en el origen de la Creación”.

El Papa quiso así, renovar su defensa del matrimonio contra cualquier otra forma de unión, en particular aquellas gay.

“Rockstar”
Por otro lado, el Papa afrontó el tema de los grandes encuentros católicos, especialmente juveniles, con el vicario de Cristo, el más reciente de los cuales fue la Jornada Mundial de la Juventud en Australia, cuya próxima edición será en 2011 en Madrid.

Las Jornadas fueron ideadas y alentadas vigorosamente por Juan Pablo II. La primera fuera del Vaticano tuvo lugar en Buenos Aires en 1987.

Según el papa Joseph Ratzinger, se corre el riesgo de que las Jornadas sean poco espirituales. “Basta con los eventos católicos como conciertos en los que el Papa aparece como una rockstar”, indicó.

El Pontífice, muy conservador, alemán detesta la música rock, que alguna vez consideró demoníaca.

Por carácter y cultura tradicionalista, Joseph Ratzinger no ama los ruidosos encuentros juveniles católicos que tanto gustaban a su predecesor Juan Pablo II.