Mostrando entradas con la etiqueta Adbelà Taïa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adbelà Taïa. Mostrar todas las entradas

2008/09/28

> Elkarrizketa: Adellah Taïa > "MARRUECOS VIVE EN LA NEGACION DE LA HOMOSEXUALIDAD"

  • Entrevista a Abdellah Taïa: "Mi país vive en la negación de la homosexualidad"
  • Este escritor marroquí se autodefine con ironía como un «héroe», pues fue el primer intelectual de su país en tomar la difícil decisión de salir del armario con nombre y apellidos
  • Público, 2008-09-28 # Trinidad Deiros · Madrid

Tiene 35 años pero la juventud se resiste a abandonarle. Como tantos marroquíes de origen humilde, Abdellah Taïa (Salé, 1973) es una persona de ademanes dulces pero llenos de melancolía. La misma que impregna su obra, en la que narra su vida de joven homosexual, primero en su país y, después, en un exilio largo tiempo soñado en París, la ciudad donde quería estudiar cine y donde vive desde 1999.


En enero de 2006, exponiéndose al escarnio de la sociedad musulmana en la que nació, reconoció públicamente su condición de homosexual en el semanario independiente marroquí 'Tel Quel'. En junio de 2007, esta revista le dedicó su portada: sobre su fotografía, se podía leer 'Homosexual'. Fue el primer intelectual de su país en salir del armario: ahora es un símbolo.


El jueves pasado, este escritor estuvo en Madrid para participar en el primer congreso sobre Derechos Humanos, Sociedad Civil y Homosexualidad en los países de mayoría musulmana, organizado por la Confederación Española de Asociaciones de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (Colegas). Esta confederación quiere llamar la atención sobre la situación en la que viven los homosexuales en los países islámicos.


En 26 estados de mayoría musulmana, esta opción sexual es delito. En algunos, como Irán o Arabia Saudí, se castiga con la muerte. En Marruecos no se llega a tanto, pero el artículo 489 del Código Penal prevé penas de seis meses a tres años de cárcel para los homosexuales. Su vida sigue dominada por el peso de la H'chouma: la vergüenza.


Usted describe irónicamente su salida del armario como su conversión en héroe
Fue durante la presentación de mi libro Le Rouge du Tarbouche (El rojo del fez). Una periodista del 'Tel Quel' quería dedicar su artículo a la homosexualidad. Nunca pensé que haría algo parecido, pero entonces me di cuenta de que tenía que ser valiente, una especie de héroe. Esta periodista me dio la oportunidad de asumir del todo mi verdad íntima y literaria; porque mi reivindicación no era sólo sexual, sino identitaria.


¿Lo sintió como un deber?

Por supuesto. Es la literatura la que me da visibilidad y el derecho de hablar. Hay un deber de decir la verdad, de tomar la palabra.


¿Qué siguió a su anuncio?
Me esperaba una reacción violenta, pero hubo de todo. Algunos medios (se refiere, por ejemplo, al popularísimo diario Al Massae) me insultaron. No digo que esto sea normal, pero sí es sintomático de las contradicciones de la sociedad marroquí, en la que la homosexualidad se ha convertido en una obsesión. Lo bueno es que ahora con el asunto de la supuesta boda gay en Alcazarquivir (seis homosexuales fueron a la cárcel por ello), se ha abierto un debate sobre este asunto.


¿Y su familia?

Su reacción fue de gran dolor. Mi hermano pequeño no podía ni salir a la calle. Estaban en su derecho de sentir dolor: yo acababa de anunciarles que era diferente y además temían por mí. Pensaban que yo no podía ser un buen musulmán, pero no me rechazaron. Mi sufrimiento no es nada comparado con los gays que han estado en la cárcel o, por ejemplo, el de ese estudiante de Fez al que los islamistas hicieron un juicio hace dos años por ser homosexual.


¿Ha vuelto a su casa familiar?
Sí, en junio, pero en casa no hablamos de mi homosexualidad. Eso no quiere decir que mi familia la acepte. Cuando volví a casa, mi madre cocinó mucho para mí. Fue muy tierno, pero sé que era una forma de no hablar sobre ello. En Marruecos, aún estamos en la negación de la homosexualidad, no queremos nombrarla porque eso representaría reconocer su existencia.


¿Se trata sólo de libertad sexual?

La auténtica cuestión no es la sexualidad, incluso si el sexo es un derecho humano, sino la individualidad. En Marruecos, el peso de la sociedad y la familia es agobiante, pero es que venimos de generaciones de adoctrinamiento.


Usted dice que el árabe es la lengua del silencio.
Sí, es una lengua que se usa para callar.


¿Por eso escribe en francés?
No, el francés en Marruecos es la lengua de los ricos y, siendo yo de familia pobre, era un reto dominarla. Pero me gusta y no me gusta a la vez. Empecé a escribir en ella porque tenía un diario personal para mejorar mi francés que fue luego el germen de mis libros.


La homosexualidad está muy presente en la cultura popular marroquí.

Sí, esos hombres que se disfrazan de mujer en la plaza Jmaa el Fna sin que ocurra nada o las romerías donde tradicionalmente ha habido una gran tolerancia sexual. Pero es que los marroquíes, en privado, son una gente muy libre. El problema es el control de la sociedad. Yo no quiero renunciar a esa cultura popular.


¿Hay mucha hipocresía?
Sí, en Marruecos hay una tensión homosexual evidente que quizás viene de ese deseo de controlar a la gente. Incluso los del partido islamista te dicen: "Tú puedes ser homosexual pero que no se vea". No hay problema si lo haces a escondidas; sin embargo, llega un momento en el que la sociedad te atrapa e intentan obligarte a que te cases.


¿Es usted optimista sobre el futuro de Marruecos?

Vivo una lucha interior. Hay veces que soy optimista: mire cómo ahora los periódicos critican al rey, pero, en el aspecto económico, todo está estancado. La cotidianeidad de muchos marroquíes es luchar para comer cada día; así es imposible hablar de libertad sexual. La precariedad económica impide el cambio de las mentalidades. Aun así, hay una evolución innegable, pero el deseo de modernidad debe luchar en Marruecos contra las fuerzas del oscurantismo, que pretenden imponer su visión.


¿Se considera usted musulmán?
Culturalmente me siento musulmán, pero lo soy a mi manera, no como se me quiere imponer.


  • Kif Kif, la asociación pionera en Marruecos
  • Kif kif (iguales) es el nombre elegido por la primera asociación marroquí de gays y lesbianas. Su presidente, Samir Bargachi, estuvo el jueves en el congreso de Madrid y contó cómo han intentado legalizarse en vano.
  • Pero su mera existencia es un gran logro. Porque como dijo Bargachi, ser homosexual en Marruecos no es muy difícil; lo que es imposible es declararlo. “Nos tratan como anormales”, deploró.
  • Las lesbianas viven una situación aun peor que la de los homosexuales varones. Su discriminación es doble; por ser mujer y por ser lesbianas.

2008/03/27

> Berria: Eskubideak > ABDELA TAIA: "LA LITERATURA ME PROTEGE"

  • Abdelà Taïa · Escritor marroquí
  • "La literatura me protege"
  • El País, 2008-03-27 # Manuel Planelles · Córdoba

"Yo ya no siento vergüenza por ser homosexual, ahora la sociedad es la que tiene que quitar la vergüenza del término maricón". El escritor marroquí Abdelà Taïa (Rabat, 1973) narra en su último libro, Una melancolía árabe, su caída y la de su patria cultural. "Son cuatro momentos de mi cuerpo árabe, mi cuerpo marroquí, mi cuerpo bereber y mi cuerpo homosexual (...) Es una caída libre mía y del mundo árabe", afirma el autor marroquí.


Taïa, que presentó su obra ayer en Córdoba, en el Festival Internacional de Cine Gay Lésbico de Andalucía Ídem, fue el primer escritor marroquí que salió públicamente del armario. Fue durante la presentación en su país de otro libro en enero de 2006. "Dije lo que ya estaba en mi literatura". Pero Taïa, que reside en París, confiesa que él lo tuvo más fácil que otros de sus compatriotas: "Yo sé que la literatura me protege y la gente dirá que soy un escritor, un loco. Pero, cuando puedo hablar en Marruecos, vuelvo sobre el tema".


Se muestra consternado por las noticias que llegan de su país. La Gendarmería marroquí detuvo a 21 homosexuales en Mequinez el pasado fin de semana. "Hace meses, un millar de personas intentó linchar a un grupo de homosexuales alentadas por periódicos populistas", recuerda el escritor.


Para Taïa, el problema es que "el individuo en Marruecos no existe". "Es necesario que haya marroquíes que tomen la palabra, no sólo por los homosexuales sino por todos aquellos que no pueden hablar. Pero, por desgracia, no hay líderes con fuerza que no tengan miedo y puedan asumir esa responsabilidad", comenta.


La visión sobre los derroteros que está tomando el mundo musulmán que ofrece en su último libro y en su discurso es "triste". "Se está produciendo una vertiginosa caída" y la intolerancia hacia sectores como el de los gays está creciendo. Sin embargo, es algo que no está en los genes del islam. "En Occidente, se hablaba incluso de la enfermedad árabe para referirse a la homosexualidad". Y Taïa pone como ejemplo el libro que tiene entre manos: Efebos y cortesanos, de Al-Jahiz, que data del siglo IX: "Toda la obra es un diálogo entre dos poetas, uno que ama a las mujeres y otro a los hombres (...) El mundo árabe ha dado ahora la espalda a todas las libertades y progresos que ya tenía en el siglo IX", señala el autor marroquí.


¿Por qué se produce esta involución? "Creo que tiene que ver con el colonialismo. La idea de que los árabes pudieran tener fuera esa imagen ha dolido mucho. Y ha hecho cambiar la mentalidad e instaurado una homofobia que no existía antes", explica. Según Taïa, tras los islamistas radicales, "en el fondo hay una enorme ignorancia del islam y de la cultura islámica".