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2008/02/23

> Berria: Eliza > CRECE LA PRESION SOBRE EL PAPA PARA QUE REVISE EL CELIBATO DE LOS CURAS

  • Crece la presión sobre el Papa para que revise el celibato de los curas
  • "No es exigencia teológica", dice el líder de la Conferencia Episcopal de Alemania
  • El País, 2008-02-23 # Juan G. Bedoya · Madrid

Benedicto XVI desea que haya más vocaciones para que "la Iglesia pueda continuar con su misión evangelizadora", pero no explicó ayer, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, cómo piensa lograrlo. Miles de parroquias no tienen sacerdote en España, o están regidas por curas llegados de otros países. Algunos están casados y tienen hijos. Si fueran españoles no podrían ejercer, aunque el obispado de Tenerife ordenó sacerdote el año pasado a un pastor anglicano converso, con mujer e hijos.


Es el eterno debate del celibato opcional del clero. Lo ha reabierto el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, el arzobispo Robert Zollitsch. Sustituye al cardenal Karl Lehmann, que llevaba en el cargo 20 años. Zollitsch apostó por "un catolicismo abierto", y apuntó dos caminos: un hipotético apoyo a las parejas de hecho homosexuales y "la eliminación del celibato obligatorio". El prelado subrayó lo ya sabido: que la relación entre el sacerdocio y el celibato no es necesaria desde el punto de vista teológico.


La del prelado alemán no ha sido la única voz esta semana en pro del celibato opcional. Los presbíteros de Brasil sugirieron esa alternativa en el documento final de su reunión anual, el martes pasado. También piden al Vaticano "orientaciones más seguras y definidas sobre el acompañamiento pastoral para las parejas de segunda unión", es decir, los católicos divorciados que se vuelven a casar. Los 430 delegados que participaron en el XII Encuentro Nacional de Presbíteros en el Estado de São Paulo representaban a 18.685 sacerdotes de 269 diócesis brasileñas.


Las dos reivindicaciones son contrarias a normas que la Iglesia católica se ha negado a discutir hasta ahora. Las resoluciones serán analizadas por el prefecto de la Congregación para el Clero, en el Vaticano, el cardenal Claudio Hummes, también brasileño y que ya admitió en diciembre de 2006 que "aunque el celibato forme parte de la historia y de la cultura católicas, la Iglesia puede reflexionar sobre esta cuestión, pues el celibato no es un dogma, sino una norma disciplinaria".


"Bienvenidas sean noticias como éstas. Especialmente, es para alegrarse a fondo de que un episcopado de la significación del alemán formule que la Iglesia debe avanzar confiadamente en un tema tan importante para la comunidad eclesial como el del celibato opcional y libre de los sacerdotes. Mayor es, además, nuestra alegría cuando la noticia viene a unirse a la voz de otros obispos, cardenales y comunidades que vienen pidiendo lo mismo desde hace años", dijo ayer el español Julio Pinillos.


Sacerdote casado, Pinillos fue también cura obrero y hoy se gana la vida como profesor. Aunque no oficialmente, continúa con una actividad pastoral en una barriada de Madrid.


En el mundo hay 80.000 sacerdotes casados (4.000 en España), bien organizados y en diálogo con muchas conferencias episcopales para avanzar hacia el celibato opcional, "siempre dentro de la fidelidad al Evangelio", subraya Pinillos, que ha sido dirigente durante años de ese movimiento.


  • Solteros como Cristo
  • El País, 2008-02-23 # Miguel Mora · Roma

El celibato no es dogma de fe. Es disciplina, opción recomendada que garantiza entrega, fe, espiritualidad. Los religiosos, y muchos laicos, lo asumen, en teoría libremente, por dos motivos básicos: imitar a Cristo y dedicarse sólo a la Iglesia. Es una vieja costumbre: se recomendó por primera vez en el concilio de Elvira, año 306, y desde entonces, la Iglesia romana ha perseguido, a veces hasta la excomunión, a los insumisos.


Tras debatir el asunto, el Concilio de la apertura, el Vaticano II, decidió mantener la "conveniencia" de respetar el celibato. Hoy, el debate sigue abierto, y no todas las congregaciones y órdenes lo asumen con el mismo entusiasmo. Los jesuitas, por ejemplo, se muestran bastante más irónicos y abiertos a discutir el asunto que otros. Josep M. Benítez, profesor de Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana, subraya: "El celibato al ser una cuestión disciplinar, es tan revisable como cualquier otra cosa que no sea dogma".


Para el cardenal Julián Herranz Casado, del Opus Dei, los tres motivos que dio el Concilio Vaticano II para mantener el celibato siguen vigentes: "La imitación de Cristo por parte del sacerdote es el motivo teológico; el eclesiástico es que el celibato significa la plena dedicación a la Iglesia esposa de Cristo"; y hay una tercera razón: "Quien lo elige lo hace por el reino de los cielos".


Esa línea de pensamiento, que defiende Benedicto XVI, se apoya en una teoría de Freud, según ha dicho Herranz recientemente: "Existen hombres y mujeres capaces de sublimar el instinto sexual, y de transformar el eros en ágape (amor)". Por eso, a juicio del Papa, el celibato "no es una negación de la humanidad sino una manifestación de amor pleno".


Pero los tiempos cambian y el Vaticano sabe que hace falta firmeza, como se vio en la reciente excomunión del arzobispo zambiano Milingo. Según el congoleño Juvenal Ilunga, profesor de Teología en la Pontificia Universidad Urbana, la decisión "fue muy bien recibida en África por una comunidad que admira la capacidad de renuncia de los sacerdotes".


¿Una hipotética moratoria del celibato? Sería una "enorme pérdida" para la Iglesia católica, sostiene Ilunga: "Es nuestra fuerza, el tesoro de nuestra identidad, la expresión más generosa de espiritualidad".

2008/02/21

> Berria: Eliza > BRASIL: LOS CURAS PIDEN A BENEDICTO XVI LA REVISION DEL CELIBATO

  • Los curas brasileños piden al Papa la revisión del celibato
  • El Encuentro Nacional de Sacerdotes reclama al Vaticano que los casados puedan ser ordenados
  • El País, 2008-02-21 # Juan Arias · Río de Janeiro

Los sacerdotes brasileños se han dirigido oficialmente al Papa Benedicto XVI, para pedirle una revisión de la ley canónica que obliga a abrazar el celibato a quién desee ejercer las funciones presbiteriales. La decisión aparece en el documento final del 12º Encuentro Nacional de Sacerdotes, que se clausuró el martes en el Monasterio de Itaici, en el municipio de Indaiatuba (Estado de São Paulo).


La petición de los sacerdotes brasileños será enviada a la Sagrada Congregación del Clero, presidida en este momento, precisamente, por el cardenal brasileño Claudio Hummes, ex arzobispo de São Paulo y que fue uno de los papables durante el cónclave en el que fue elegido el cardenal alemán Joseph Ratzinger como nuevo sucesor de Pedro.


En el documento enviado a Roma se pide que existan dos tipos de sacerdocio: el celibatario, que podria ser obligatorio para los religiosos que hacen votos de castidad en sus respectivas órdenes y congregaciones religiosas, y el sacerdocio sin la obligación del celibato. Piden, concretamente, que los obispos puedan ordenar a casados que consideren dignos del sacerdocio, al mismo tiempo que puedan ser reintegrados al ejercicio del sacerdocio aquellos que lo habian abandonado para formar una familia.


Según explicó a EL PAÍS un obispo que pidió que no fuera revelado su nombre, en Brasil ya hace tiempo que se ordena sacerdotes a laicos casados. “Roma lo sabe, pero exige que no se haga público”, señaló el obispo. Así como se permite tener la eucaristía en casas particulares allí donde no llegan sacerdotes para que los fieles puedan comulgar en circunstancias especiales.


Más democracia
Por otra parte, los sacerdotes reclaman al Papa que cambie el modo del nombramiento de los obispos para que sea más democrático. Hoy, los obispos son nombrados por el Vaticano tras la presentación en secreto de una terna elaborada en la Nunciatura Apostólica, sin la participación de los fieles ni de los sacerdotes.


Los sacerdotes brasileños piden tambien en su documento que el Vaticano permita a los que tras haberse divorciado han rehecho una nueva familia que reciban normalmente los sacramentos de la Iglesia, algo que hoy les está prohibido. En realidad, en Brasil “donde hay 18.685 sacerdotes en las 9.222 parroquias de 269 diócesis del país”, el clero es muy liberal con estos divorciados y raramente les niegan la comunión si ellos la solicitan.


Por último, los sacerdotes brasileños se exigen a sí mismos “salir más de las parroquias para ir al encuentro de los fieles”, y abogan por que las parroquias sean menos burocráticas y más abiertas a la sociedad. La religión católica está perdiendo en este país un promedio anual de un millón de fieles, que se pasan a las iglesias evangélicas, menos burocratizadas y que atraen, sobre todo, a los más pobres y menos escolarizados.

2008/02/18

> Berria: Eliza > ALEMANIA: EL ARZOBISPO Y PRESIDENTE EPISCOPAL ZOLLITSCH CONTRA EL CELIBATO Y A FAVOR DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES

  • Presidente del episcopado alemán a favor de los curas casados
  • No al celibato, sí a los gays
  • Periodista Digital, 2008-02-18

El arzobispo de Friburgo, Robert Zollitsch, elegido por sorpresa presidente de la Conferencia Episcopal local, apuesta por un «catolicismo abierto» y un ejemplo sería apoyar las parejas de hecho para los homosexuales. O eliminar el calibato obligatorio en la Iglesia.


La relación entre el sacerdocio y el celibato no es necesaria desde el punto de vista teológico, afirmó Robert Zollitsch. Además, volvió a pronunciarse en contra de las "prohibiciones en la forma de pensar" y subrayó ue un cambio en ese sentido “afectaría toda la vida interna de la Iglesia”.


Robert Zollitsch, nuevo presidente de la Conferencia de Obispos de Alemania, volvió a pronunciarse en contra de "prohibiciones en la forma de pensar" en relación al celibato y dijo que éste no era "teológicamente necesario", según declaró al semanario "Der Spiegel" en su número del lunes, y lo publico la agencia DPA.


La relación entre el sacerdocio y el celibato no es necesaria desde el punto de vista teológico, afirmó el ex arzobispo de Friburgo, de 69 años, quien la semana pasada fue elegido nuevo presidente de la conferencia episcopal alemana en sustitución del cardenal Karl Lehmann.


Dijo por otra parte que dejar de lado el celibato representaría "una revolución que no sería apoyada por una parte de la Iglesia, porque afectaría a toda la vida interna de la Iglesia". Zollitsch asumirá el cargo de jefe episcopal alemán este lunes.


En una extensa entrevista a la revista Der Spiegel, que estará a partir de hoy en los quioscos, el religioso de conocidas posiciones liberales que se impuso al conservador Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, aclara que no se trata de «liberalismo, sino de una realidad de la sociedad». Zollitsch se posiciona contra la denominación «matrimonio» a estas regulaciones legales «porque se equipararían» con las relaciones entre hombres y mujeres, «y como cristiano y católico tengo el ideal de matrimonio y familia». Pese a oponerse a que una mujer sea sacerdote «porque Jesucristo eligió a hombres como apóstoles», se posiciona por que este sexo siga adquiriendo más responsabilidades en la Iglesia, «como ya ocurre ahora».

2008/01/11

> Iritzia: Isabel Morant > MATRIMONIO, CELIBATO Y OBISPOS

  • Matrimonio, celibato y obispos
  • El País, 2008-01-11 # Isabel Morant · Profesora de Historia, Universitat de València

Una de las controversias más largas y difíciles en la Iglesia Católica ha sido la cuestión del matrimonio, por el que hoy se baten paladinamente nuestros obispos. Sin embargo, lo que no se cuenta es que hasta llegar a aquí los hombres célibes que son los obispos no siempre han tenido tanta estima por el matrimonio como ahora pretenden. Así en el siglo XVI, Erasmo se quejaba de la poca consideración que el matrimonio merecía a los rectores de la Iglesia, que, empeñados en magnificar el celibato, menospreciaban el matrimonio, al cual consideraban un estado menos perfecto que el celibato de los hombres que renunciaban a la sexualidad y se consagraban a Dios. Éstos se consideraban moralmente superiores y por encima de los débiles carnales, aquellos que no podían prescindir del amor de las mujeres, para los cuales el matrimonio debía de ser un mal menor. Como siglos antes había escrito San Pablo: mejor quemarse que abrasarse consintiendo la debilidad de los hombres que necesitan sexo y mujer. Lo que Erasmo temía era la voluntad de poder de los obispos que -amparados en la santidad de sus doctrinas- podían sentirse moralmente superiores y autorizados a velar por la moral. Pero con el celibato obligatorio se condenaba a muchos hombres y mujeres a vivir sin matrimonio y sin amor carnal, lo que Erasmo juzgaba poco humano, además de una fuente de insatisfacción que conducía a muchos infelices a cometer mayores pecados. Con un espíritu más comprensivo, Erasmo aconsejaba a su iglesia que mirara el matrimonio con más benevolencia, acercándose a las percepciones de las gentes sencillas que apreciaban el matrimonio como una inclinación de sus afectos y una necesidad de tener casa y compañía.


Pero los hombres de la Iglesia no estaban dispuestos y como escribía Lutero con maldad: hasta hoy los padres de la iglesia han escrito muy poco que valga sobre el matrimonio y seguramente esto se debe a su escasa experiencia del matrimonio. En esta línea, el Concilio de Trento afirmaría la mayor perfección y dignidad moral del celibato, declarando la excomunión de quien opinara lo contrario: "Si alguno dixere que el estado del matrimonio debe preferirse al estado de virginidad ó de celibato; y que no es mejor, ni más feliz mantenerse en la virginidad ó celibato, que casarse; sea excomulgado".


A partir de aquí, los obispos harían desaparecer estas y otras disidencias: las obras de Erasmo estuvieron prohibidas en España durante mucho tiempo y alguno de los más conocidos teólogos de la Universidad de Salamanca le acusaría de defender en demasía la libertad de matrimonio y el amor conyugal.


Con este pasado cabría esperar que los obispos católicos fueran hoy más prudentes y menos afirmativos en sus doctrinas que en el pasado. Cabría esperar que, en lugar de hacer las cosas difíciles a los creyentes, procuraran, en la tradición del humanismo cristiano, predicar una doctrina que no chocase con los deseos y las necesidades de las gentes. Así, si el matrimonio es un estado natural y deseable, como al parecer se reconoce ahora, podrían razonablemente permitir el que los sacerdotes se casaran y vivieran con las mujeres, como muchos desean. Y podrían, aún más, alejar la sospecha que pesa sobre sexo femenino, porque, aunque ahora no lo digan, qué otra cosa significa el que se nieguen en redondo a dejar en manos de las hijas de Eva -la pecadora- el culto y el gobierno de la Iglesia. Pero no, no parece que estas reformas estén en la agenda política de los obispos, sino que lo que ahora parece que pretenden es que todos caminemos hacía ellos o hacía atrás y que nos dejemos gobernar por su doctrina: ¿de veras es lo que pretenden? Difícil de creer.


Se ha dicho que la Iglesia se mueve con lentitud y que siempre tarda en aceptar las cosas como son y que por eso les cuesta aceptar lo que ha venido ocurriendo en las sociedades modernas -y aún en las más tradicionales- en donde la tendencia ha sido la de ganar en libertades democráticas. La libertad de matrimonio, el divorcio, el aborto o las nuevas formas de familia son hoy derechos y libertades históricamente adquiridas a las que los individuos nos hemos acostumbrado y las usamos para solucionar nuestros conflictos cotidianos con menores costes personales. Los obispos manifestantes, sin embargo, parecen ser gente dura y, aunque saben muy bien lo que está pasando, en lugar de usar la tolerancia, que aconsejaba Erasmo, hoy -como ayer- prefieren mano dura y endurecer las leyes y los castigos. Nada de tolerancia, en la moral, claro.


La iglesia española, sin embargo, no ignora que hoy ya no puede pretender lo que dice pretender: que los ciudadanos todos -sean o no creyentes- nos obliguemos a vivir según sus normas morales, las cuales, como hemos visto, son bastante oportunistas y, menos aún, puede pretender que el Estado laico haga dejación de la autoridad que le confieren los propios ciudadanos para dictar las normas cívicas que rigen la sociedad. No obstante, ellos lo están intentando y llevan a cabo una política radical y provocadora. La cosa no va de broma. A cuenta de la familia y otras cuestiones morales, los obispos y muchos que se tienen por liberales (Zaplana entre ellos) están armando una buena y, tengan o no tengan éxito en sus propuestas doctrinales, ya han logrado abrir una guerra que ellos piensan que les favorece: con ello aumenta el número de gentes que creen que hay un problema moral grave y que la iglesia es la que tiene la solución que imponer a los gobiernos, los de izquierda, claro. Si su política guerrera tiene otras consecuencias y costos, porque perturba la paz o daña la convivencia de los españoles, y si esto puede ser más grave en un país como el nuestro, en donde las libertades cívicas son frágiles y la democracia aún es reciente, éste será nuestro problema. ¡Menudos obispos tenemos, menudos radicales están hechos!


En cuanto al gobierno. Mejor será que pongan remedio. Estos obispos no son de fiar. Está bien que el gobierno se enfade. Pero lo siguiente sería que procuren acabar con esta historia, que puede envenenar aún más la política. Con prudencia y determinación habrá que enseñar a los obispos a negociar. Como ocurre en otras partes del mundo democrático.