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2008/09/09

> Berria: Berdintasuna > GIPUZKOA: PARAGUAS NEGROS EN HONDARRIBIA PARA EVITAR VER QUE LA PARTICIPACION DE LA MUJER ES IMPARABLE

  • Paraguas negros para evitar ver que la participación de la mujer es imparable
  • Aunque todo el mundo coincidía en que los defensores de la tradición no podían sorprender más, Hondarribia ofreció otro espectáculo al paso de la compañía Jaizkibel. Vecinos agolpados en la calle Mayor recibieron a las mujeres soldados tras paraguas negros, no para protegerse del sol de justicia sino para evitar ver la realidad.
  • Gara, 2008-09-09 # Oihana Llorente

Pese a que se ofuscan en no verlo detrás de plásticos negros, caretas de Micky Mouse o paraguas, la compañía Jaizkibel -la única que cuenta con mujeres y hombres entre sus filas- suma más participantes en cada edición. Ayer rondaron los 250 entre txilibitos, tambores, escopetas y cuberos, medio centenar más que el pasado año, que fue en sábado. Todo ello llevó a la capitana de Jaizkibel, Garoa Lekuona, a asegurar que «esta realidad no se puede parar». «Jaizkibel es imparable», concluyó sin poder contener la emoción ante la prensa.


Tras una pancarta en la que se podía leer «Emakumeak alar- dean. Alardea publikoa», Jaizkibel inició su recorrido entre aplausos y mensajes de ánimo, a las 8.25 en punto. Ataviados con la txapela roja, alpargatas y un colorido pañuelo al cuello, decenas de soldados, mujeres y hombres, asomaron entre antidisturbios de la Ertzaintza, y numerosas de personas se colocaron al paso de la compañía para arroparla en todo su trayecto.


Los soldados, en su mayoría jóvenes, fijaron su mirada en el horizonte y enfilaron, con paso firme, la subida hacia la Plaza de Armas, sin saber lo que les depararía la calle Mayor, pero ante todo con la cabeza bien alta.


Haciéndose notar
Nada más cruzar el arco, los contrarios a la participación de la mujer en el alarde se hicieron notar. Aunque renovaron sus formas, esta vez escondidos bajo negros paraguas, el fondo siguió vigente pese a haber pasado ya doce años de lucha en favor de la mujer.


Los silbidos, gritos como «putas y zorras», cánticos de «carnaval, carnaval» y algún que otro empujón no faltaron en la anual cita por la defensa de esa tradición circunscrita en el pasado y que veta la participación de la mujer en la fiesta.


Haciendo caso más que omiso a sus seguidores más fieles, las mujeres y los hombres que componen la compañía Jaizkibel ascendieron hasta la Plaza de Armas, donde las sonrisas y la emoción estallaron junto a la descarga de fusilería.


A la altura del consistorio, sólo los dos concejales independentistas y la edil de EB brindaron la recepción oficial a la compañía.


La capitana puso orden entre sus filas y la compañía emprendió la bajada al son de los pífanos y los tambores. Los grandes paraguas, los gritos en favor del alarde discriminatorio y los abucheos volvieron a la escena, pero los pitidos de desaprobación y las muestras de rechazo no alcanzaron, ni por asomo, el nivel de años precedentes. Los aplausos, los mensajes de aliento y las miradas de aprobación, incluso desde las ventanas de la calle Mayor, se van abriendo camino y encubren cada vez con más fuerza a los de los detractores del alarde igualitario.


La compañía continuó su desfile hasta la ermita de Saindua, donde se topó con las compañías que componen el alarde discriminatorio, preparadas para arrancar. Jinetes y caballos, de cara a la muralla, dieron la espalda a la reivindicación de los derechos de la mujer, no sin obsequiar gestos obscenos e insultos a las mujeres de Jaizkibel.


Los últimos en incorporarse a la compañía igualitaria fueron los cuberos. Niños, y por supuesto niñas, de muy corta edad fueron recibidos con aplausos por el resto de componentes de la compañía, que prefirieron que los más pequeños no fuesen testigos de lo que pasa en el centro de su propia localidad. Junto a los cuberos, la compañía quiso agradecer el apoyo que ofrecen los ciudadanos, y antes de disolver sus filas, hicieron un pasillo entre aplausos y miradas agradecidas.


Mientras seguían los abrazos de emoción por haber logrado, un año más, reivindicar el derecho de la mujer a participar en la fiesta, llegaron las valoraciones ante la prensa. Garoa Lekuona, capitana de Jaizkibel, afirmó que su compañía se encuentra «sana, firme y fuerte», y destacó, pletórica, que «ésta es la pura realidad: esto es imparable».


Dejando a un lado la emoción, Lekuona instó a Aitor Kerejeta, alcalde de Hondarribia (PNV), y a toda su corporación, a actuar «con valentía» para dar una solución al conflicto creado hace ya doce años. La capitana precisó que la gestión llevada a cabo desde esta institución supone «un fracaso para Hondarribia» y abogó por el diálogo como única vía para la solución.


«Un único alarde, público y del pueblo, en el que Jaizkibel pueda participar». Esa es la reivindicación que se hizo desde Jaizkibel, precisando además que «ése será el futuro».


Junto a los ciudadanos que siguieron de cerca a la compañía Jaizkibel, también se encontraron caras conocidas como la de el Ararteko de la CAV, Iñigo Lamarca, o la directora de Emakunde, Izaskun Moyua. Sindicatos como LAB, agentes sociales como Bilgune Feminista o representantes políticos independentistas, de Aralar o de Ezker Batua también se personaron en Hondarribia para respaldar a la marcha igualitaria.


Lamarca se limitó a recordar al Ayuntamiento de Hondarribia su deber de «promover la igualdad entre mujeres y hombres y de apoyar» a la compañía Jaizkibel.


Bilgune Feminista por su parte, criticó con dureza la actitud de instituciones y formaciones políticas. Las acusó de «vender normalidad ante un conflicto que, en vez de resolver, intentan eternizar». Y recordó que mientras la compañía en la que puede participar la mujer es «aislada y limitada», el alarde dis- criminatorio «goza de ayudas institucionales».


Ezker Batua y Aralar también se refirieron al respecto y exigieron al Ayuntamiento de Hondarribia que organice un alarde igualitario, en el que las mujeres puedan participar como soldados.


Con la iglesia se topó

Por segundo año consecutivo, Jaizkibel acudió a la misa celebrada en el monte Guadalupe, pero no sin toparse con la Iglesia, que no consintió que esta compañía contara con su banco.


Después de que la compañía Jaizkibel finalizara su recorrido, a las 9.55, alrededor de 4.500 hombres y 20 mujeres llevaron a cabo su alarde al mando del burgomaestre, Mikel Jauregi. Estos soldados fueron obsequiados con los aplausos de los hondarribitarras que aguardaban en las aceras, que escondieron sus paraguas y lucieron sus trajes de fiesta rojiblancos.

2008/07/16

> Iritzia: Xabier Pérez > INTERPRETACION CONVENIDA

  • Interpretación convenida
  • El Diario Vasco, 2008-07-16 # Xabier Pérez · Irun

El despliegue mediático realizado por el Alarde tradicional de Irun me tiene sorprendido. De nuevo en rueda de prensa manifestaban su satisfacción por la sentencia favorable del TS al no considerar una discriminación la no participación de las mujeres en el Alarde tradicional. La interpretación no fue la correcta, se les olvidó añadir «por tratarse de una actividad privada», según ha establecido el TS. Si el Alarde fuera público la sentencia hubiera sido otra. En un desfile privado y excluyente las normas o condiciones se dictan a voluntad de unos pocos y estas fiestas pertenecen a todo el pueblo. Las cosas no van a cambiar con esta resolución. El sentimiento al desfilar que sienten cientos de irunesas es el mismo que sienten cientos de iruneses en el Alarde tradicional. Ese sentimiento no es exclusividad de nadie y no se puede privatizar, pertenece a la persona misma.

2008/07/13

> Iritzia: Jesús Amunarriz Agueda [et al.] > LIBERTAD, TRADICION Y DEMOCRACIA EN EL ALARDE DE IRUN

  • Libertad, tradición y democracia en el Alarde de Irun
  • El Diario Vasco, 2008-07-13 # Jesús Amunarriz Agueda, Pedro Lasagabaster Elósegui, Pablo Olazabal Echeverría y Alberto Sáez Azkargorta ·Abogados

El Tribunal Supremo se ha pronunciado una vez más sobre la legalidad y constitucionalidad del Alarde Tradicional. Esta vez en el concreto caso de Irun; en dos mil siete lo hizo en relación con el Alarde Tradicional de Hondarribia. La sentencia se conoció el pasado día cuatro de julio, aunque lleva fecha de veintiocho de mayo. Para explicar y comprender el contenido de esta sentencia, es fundamental conocer cual fue la petición de las recurrentes en casación: que el Ayuntamiento de Irun supeditara la autorización solicitada por los organizadores del Alarde Tradicional a la incorporación en sus filas de mujeres soldado, y si no que el Ayuntamiento prohibiera el Alarde Tradicional. El Tribunal Supremo avala y respalda tanto el comportamiento del Ayuntamiento de Irun, como el de los organizadores del Alarde Tradicional. Los argumentos, que son múltiples, podemos sintetizarlos sin pretender en cambio agotarlos. El Ayuntamiento, al autorizar el Alarde Tradicional, no viola el principio de igualdad constitucional al conceder la autorización para celebrar el Alarde Tradicional, ya que los partidarios de un Alarde con mujeres soldados están en igualdad de condiciones ante la ley y la administración pública para solicitar, organizar y celebrarlo conforme a sus particulares convicciones, sin que su derecho llegue -dice el Supremo- al punto de imponer a quienes piensen de manera diferente esas convicciones. Tampoco tiene el Ayuntamiento obligación de organizar Alarde alguno, si así lo decide la corporación en el ejercicio democrático del autogobierno que la Constitución le garantiza, siendo los vecinos de Irun -sigue diciendo el Tribunal- quienes deben pronunciarse sobre esta decisión municipal. A los organizadores del Alarde Tradicional -continúa el Supremo- les ampara el principio de libertad asumido por el ordenamiento constitucional y su propia autonomía privada, no siendo irrazonable invocar el respeto a una determinada tradición para defender una determinada manera de realizar el Alarde. Además, los derechos fundamentales de libertad de conciencia, de expresión, reunión y manifestación y asociación amparan a los organizadores para promover, realizar y fijar sus particulares criterios sobre quiénes y cómo deben participar en ese Alarde Tradicional.


Esta sentencia supone el triunfo de la libertad sobre la pretendida imposición de una minoría. Igualmente supone el triunfo de la legitimidad derivada de la Tradición, esa ley perdurable en el tiempo, conformada por la voluntad de todo un pueblo y transmitida y asumida de generación en generación, que no depende ni de la voluntad de unos pocos particulares ni de la voluntad del Estado, a veces tan cambiante. Lógicamente supone también el triunfo de la Ley, pues junto con el precedente judicial del caso de Hondarribia, se conforma una doctrina legal -que es aquélla que sienta el Tribunal Supremo con su autoridad al interpretar y aplicar la ley de modo reiterado- para los alardes organizados por particulares. La peculiaridad de esta ley que triunfa, reside en que no es una ley cualquiera, sino que resulta ser la Ley Suprema, la Constitución, pues el Tribunal Supremo enfrenta directamente al Alarde Tradicional con la Constitución, y por encima de ésta no prevalece ley estatal ni autonómica alguna. Finalmente supone el triunfo de la democracia, en la que la vida se recorre a lomos de la voluntad de las mayorías, aunque a veces -es justo reconocerlo, aún no siendo este el caso- por caminos equivocados.


Tal vez sea difícil para algunos comprender que el Alarde es lo que es y es como es: el Voto de los Cabildos eclesiástico y secular de Irun, junto con la rememoración de la muestra de Armas y Revista de Gentes de lo que fueron las Milicias Forales, que se reivindica únicamente a sí mismo, pero que su seno no es campo para abonar otras reivindicaciones de clase alguna. Tal vez sea difícil para algunos comprender que no se discrimina a la mujer; es decir, que no se inflige un trato de inferioridad, de desigualdad convertida en objeto de persecución por razón de sexo con ataque a su dignidad como persona. Sencillamente la distribución de roles conforme a la Tradición hace que en el Alarde Tradicional la mujer desempeñe el papel único y excluyente de cantinera, y el hombre el de soldado, aunque no todos los hombres puedan participar en cualquier papel (no todos pueden formar parte de la Tamborrada, la Banda, la Escolta de Caballería, o los Hacheros, ni ser Comandante o General) y mucho menos en el de cantineras.


Esa inmensa mayoría de la ciudadanía irunesa -también hondarrabiarra- que amorosamente viene apoyando y respaldando su Alarde Tradicional, y que en muchas ocasiones en estos últimos doce años se ha visto injustamente vilipendiada, esos alcaldes (Alberto Buen, Borja Jauregui, José-Antonio Santano, y Aitor Kerejeta) que con valentía han autorizado los alardes tradicionales y por ello han sido objeto de chanzas y furibundos ataques, no tienen nada de lo que avergonzarse. No han hecho otra cosa durante todos estos años que abanderar la causa de la libertad, como recordaba con asiduidad nuestro amigo y colega Luis Lago. Libertad por cierto, que es citada en la Constitución en primer lugar antes que el resto de los valores superiores del ordenamiento jurídico español, antes que la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

2008/07/12

> Berria: Alardeak > EL ALARDE TRADICIONAL CELEBRA QUE EL TS NO CONSIDERE SU DESFILE DISCRIMINATORIO

  • El Alarde tradicional celebra que el TS no considere su desfile discriminatorio
  • Espera que en adelante la celebración se lleve a cabo «con solemnidad, alegría y paz» Reclama que se acata la sentencia
  • El Diario Vasco, 2008-07-12 # Maider Izeta · DV · San Sebastián

La Junta del Alarde tradicional valoró ayer el fallo del Tribunal Supremo que concluye que el desfile no supone una discriminación por razón de sexo. En su comparecencia, el general del Alarde tradicional, Satur Ibargoyen, reconocía sentirse «feliz porque ha sido una pelea de largo recorrido en la que ha habido mucha gente involucrada. Ahora vemos que todo ese esfuerzo ha merecido la pena». Ibargoyen recordaba cómo, durante siete años, «hemos soportado todo tipo de acosos, insultos y descalificaciones de todo tipo, tanto nuestras juntas como nuestros ayuntamientos y, lo que es más grave, la inmensa mayoría de la población irundarra y hondarribitarra».


Por eso, tras el fallo del TS, la Junta del Alarde tradicional consideró que «este juego ha acabado. La reclamada justicia ha dictado sentencia», decía Javier Mitxelena, comandante del Alarde. «Hoy nuestra alegría es mayor aún porque, además de que la sentencia desestima las pretensiones de quienes han exigido la ilegalización de nuestros Alardes, lo argumenta haciendo suyos los postulados que hemos mantenido».


Mitxelena recordó que la sentencia señala que en «el Alarde tradicional no existe discriminación por sexo» y que «los partidarios de un Alarde con mujeres soldado no tienen el derecho de imponer sus convicciones, ni tienen derecho a integrarse en el mismo». Asimismo, el comandante del Alarde tradicional indicó que el Ayuntamiento de Irun está «plenamente legitimado para otorgar la autorización necesaria para organizar el Alarde. La importancia de las fiestas exige que el Ayuntamiento no se desentienda de su celebración, si bien, eso no le obliga a su organización. Sobre esta decisión, son los ciudadanos de Irun quienes deben pronunciarse».


El general del Alarde tradicional comentó que tras la sentencia del TS «ya nada será igual. Desde este momento, proclamamos con todas nuestras fuerzas que nadie puede calificarnos de discriminatorios. Asimismo, Ibargoyen indicó que el Ayuntamiento deberá «ejercer sus potestades asegurando que nuestro Alarde pueda celebrarse como siempre lo hemos hecho, sin ser interferidos. Reclamamos de las instituciones y de las demandantes el acatamiento de esta sentencia y el cese de cualquier tipo de injerencia en la celebración de nuestro Alarde».


El general agradeció a todos los que «han trabajado para que hoy podamos celebrar este momento». y esperaba que tras la sentencia «Irun y Hondarribia celebren sus Alardes con solemnidad, con alegría y paz».