Mostrando entradas con la etiqueta Miguel de Molina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel de Molina. Mostrar todas las entradas

2008/04/14

> Berria: In memoriam > LA REPATRIACION DE LOS RESTOS DE MIGUEL DE MOLINA, PENDIENTE DEL PERMISO FAMILIAR

  • La repatriación de los restos de Miguel de Molina, pendiente del permiso familiar
  • Terra, 2008-04-14

La repatriación de los restos mortales del artista malagueño Miguel de Molina, que están actualmente en el cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, está pendiente aún de autorización por parte de la familia residente en Argentina.


Según ha informado a EFE el diputado provincial de Cultura y Educación, Fernando Centeno, la repatriación, que estaba prevista para abril o mayo, 'todavía está en trámites con la familia'.


Ha asegurado que falta el consentimiento de una hermana del artista, 'que está muy mayor', y que la Diputación está esperando a que responda a la carta que se le ha enviado para comenzar los trámites burocráticos.


Este proceso tardaría 'unos quince o veinte días' desde que la familia autoriza finalmente el traslado de los restos porque los trámites 'están todos prácticamente hablados', ha añadido.


La intención de la Diputación es repatriar los restos a su ciudad natal con motivo de la celebración del centenario de su nacimiento, y depositarlos en un panteón que ya está habilitado en el cementerio de San Gabriel en Málaga, que tendrá una escultura del tonadillero.


Esta actuación se enmarca dentro del conjunto de iniciativas de recuperación de la memoria histórica que está llevando a cabo la Diputación.


Para la repatriación de los restos se ha contado con la colaboración del Ayuntamiento bonaerense y de la familia del cantante residente en España.


Miguel de Molina nació en 1908, comenzó su actividad artística en los tablaos y de ahí pasó a actuar en pequeños teatros de Madrid en tiempos de la Segunda República; en 1933 saltó a la fama tras participar en el Teatro Romea de Madrid en 'El testamento gitano'.


Con él actuaron estrellas como Pastora Imperio, Vicente Escudero, Pilar Calvo, Adelita Durán y Antonia Mercé 'La Argentina', y su fama llegó al punto más alto al terminar la Guerra Civil, aunque después fue utilizado por el régimen franquista y obligado por el general Luis Aranda a salir de gira por España.


En su última actuación de esta gira, en el Teatro Pavón del Rastro de Madrid, dos individuos le recriminaron su comportamiento sexual y, terminada la gala, varias personas le llevaron a un descampado, donde le golpearon con pistolas, le cortaron el pelo, le hicieron beber aceite de ricino y le dejaron desmayado.


Se prohibieron sus películas, sus discos y sus actuaciones, y se le confinó en un pueblo de Extremadura, por lo que en 1942 huyó a Buenos Aires, aunque su establecimiento definitivo en América llegó en 1946, al comprobar que continuaba la persecución.


Considerado por muchos como rey de la copla, se retiró de los escenarios en 1960 y desde entonces llevó una vida apartada en su casa bonaerense hasta que falleció el 16 de enero de 1993 a causa de un infarto.


Sus restos fueron sepultados en el panteón de la Asociación Argentina de Actores del cementerio de Chacarita.

2008/04/09

> In memoriam: Manuel Francisco Reina > MIGUEL DE MOLINA: UN SIGLO DEL MITO

  • Miguel de Molina: un siglo del mito
  • ABC, 2008-04-09 # Manuel Francisco Reina

Tal día como mañana hace un siglo, un diez de abril de 1908, nacía en Málaga, en el seno de una familia andaluza muy humilde, Miguel Frías de Molina, curiosamente el mismo año que naciera el más importante autor de las letras de la copla, Rafael de León, de quien sería amigo y cómplice entrañable. Según cuenta él en su propia biografía, un libro emocionante y desolador a un tiempo con el título de «Botín de Guerra», difícil de conseguir en estos tiempos de la inmediatez y el «burdoseller literario» en el que el fondo ha desaparecido prácticamente en las librerías, Miguel Frías, conocido para la posteridad como Miguel de Molina, abrió los ojos al mundo en una España donde habitaban la pobreza, los terratenientes, la superstición y la miseria que acabarían detonando en la nefasta guerra civil. El joven malagueño aprendió con tenacidad y un espíritu inquebrantable la dureza de la vida muy pronto ya que su padre era epiléptico y pasaba los días postrado en la cama, y las mujeres de la familia: su abuela, su madre y sus cuatro tías, que lo rodearon siempre, se afanaban con esfuerzo en sacar adelante la familia sin la contribución paterna dado su estado de salud. A los 13 años, Miguel toma la decisión de marcharse del hogar familiar. Su vida se convierte en ese momento en un puro avatar: en Algeciras consigue trabajo en un burdel regentado por una mujer conocida como «Pepa la Limpia». Esta y su amante, encariñados con el muchacho, invitan a Miguel a viajar a Granada para presenciar un espectáculo organizado por Manuel de Falla y Federico García Lorca, en el que, por cierto, el primer premio de flamenco se lo llevase un jovencísimo y desconocido Manolo Caracol. Aquel viaje sería una revelación para Miguel, y punto de inflexión en su vida para decidir lo que quería ser.


A la gran admiración por Lorca, a quien conocerá personalmente más adelante, entablando amistad con él, se une el descubrimiento del género musical de la copla, absoluto rey del momento y banda sonora sentimental de los españoles desde mediados de los años 20. Decidido abandona el burdel de Pepa, viaja a Tetuán y de allí a Granada y Sevilla donde organiza espectáculos para los turistas. El año de la proclamación de la república es cuando Miguel Frías se decide a dedicarse profesionalmente al mundo del espectáculo, convirtiéndose a partir de ese momento en Miguel de Molina y popularizando canciones como «El día que nací yo» y «Ojos verdes», a cuyo nacimiento asistió. Cuentan y se tienen datos de que en el café de Oriente de Barcelona, en una mesa con Federico García Lorca, Rafael de León y Miguel de Molina, se escribió la letra para el cantante malagueño, aún sin música, o al menos Miguel se la pidió a su autor y amigo. Miguel de Molina se enfadaría mucho al verla cantada por otras intérpretes como Blanquita Suárez, que tampoco fue la primera en interpretarla ya que se estrena en plena guerra en la voz de Rafael Nieto, y Estrellita Castro, en versión retocada por el autor Salvador Valverde, aunque, como si fuera una cosa de destino, la canción no sería un éxito hasta que la cantara Miguel en 1939, razón de la reconciliación de los amigos.


Al mismo tiempo Miguel obtiene un gran éxito bailando el «Amor Brujo» de Falla ya que es un artista de composturas muy finas, que rompe moldes utilizando chaquetillas muy ajustadas y floreadas, que nunca ocultó su homosexualidad, marcando su enorme personalidad y cantando muchas de las coplas en masculino, como «Ojos verdes» o «La falsa monea», que cuentan que salía a cantar con el torso desnudo, o sólo cubierto por unas monedas pegadas, lo que le da fama en la época republicana, y le causa persecuciones después. Miguel triunfa en Madrid, Barcelona y Valencia donde alcanza su madurez y consagración artística. El estallido de la guerra civil le coge rodando su primera película en Barcelona, que nunca sería estrenada como represalia, y se entrega a la labor de animar con sus espectáculos a las tropas republicanas, lo que le costaría con la dictadura muy caro.


En la España ya franquista Miguel de Molina recibe la visita de un empresario, miembro del Movimiento, quien le obliga a firmar un contrato para actuar por toda España. Si no acepta las condiciones, se le prohibirá trabajar y su pasado como artista en las tropas republicanas le pasará factura. Cuando lleva un año junto a otra compañera actuando para este empresario, aunque sabe que detrás hay alguien más importante, decide no renovar el contrato y así lo comunica a su interlocutor. Recibe esa noche una visita de tres individuos que le obligan a subir a un coche manifestándole que tienen orden de llevarle a la Jefatura Superior de Policía pero el vehículo seguirá hasta un descampado del Paseo de la Castellana donde Miguel de Molina es brutalmente torturado: le arrancan el pelo a jirones, le rompen varios dientes y le desfiguran completamente la cara mientras le gritan «esto por rojo y maricón», como aseguran que pasó en el caso de Federico García Lorca, antes de fusilarlo. Probablemente quienes le propinan la paliza lo dan por muerto, razón por la que salva, a pesar de las lesiones, la vida. Recibe una notificación para ser confinado en Cáceres y de ahí pasará a Buñol, donde se le prohíbe trabajar. Consigue de un amigo un pasaporte para viajar a Buenos Aires, y se exilia. En la capital argentina triunfa allá donde actúa y adquiere una casa. Sin embargo un día recibe una orden de que debe abandonar el país, por orden de la embajada española, y es extraditado sin más explicaciones. Cuando vuelve a España se ve obligado a malvivir y descubre que todas sus desgracias: la explotación en las actuaciones durante los primeros años del franquismo, la paliza, la prohibición de actuar, su expulsión de Buenos Aires, etc. se deben a un mismo personaje: un alto funcionario de Asuntos Exteriores del gobierno de Franco al que no conoce ni ha visto jamás.


Huye entonces a México y vuelve a sucederle lo mismo: Miguel de Molina está teniendo un notable éxito allá donde actúa, pero los teatros son controlados por un sindicato que preside Jorge Negrete. A partir de ahí se le intentan «reventar» algunos espectáculos; colocan petardos en sus actuaciones e incluso una de ellas es interrumpida con grandes gritos por el secretario de Negrete: ni más ni menos que Mario Moreno «Cantinflas». Por fortuna para el artista, el gobierno de Argentina cambia y Miguel de Molina recibe una llamada de Eva Perón para que actúe en Buenos Aires en un festival benéfico. Hasta allí viaja Miguel y le cambia la vida. Firmará contratos con multitud de empresarios y trabaja holgadamente.


En 1957 vuelve a España y recorre toda la geografía española actuando, aunque tiene que aguantar todas las crónicas que en su contra se escriben por su condición de homosexual y republicano, con toda clase de mofas y desprecios, por lo que regresa a Argentina, entristecido, para no volver a España, donde murió, y fue enterrado en el cementerio de la Chacarita con grandes honores, lejos de su Málaga natal, que hoy trata de recuperar sus restos en el centenario de su nacimiento. Lo que resulta indudable es que Miguel de Molina, un siglo después, es el gran mito, la enorme figura de la Copla española, por encima de las vicisitudes y las pruebas de la vida. Quizá como en la copla «Antonio Vargas Heredia», podría achacársele aquello de que era «El más arrogante y el mejor plantao, y por los contornos de Sierra Morena, no lo hubo más guapo, más bueno ni honrao».

2008/03/05

> Berria: Oroitzapena > RECORDANDO A MIGUEL DE MOLINA: EL UNIVERSO DE LA COPLA COMO OBJETO DE VANGUARDIA


  • El universo de la copla como objeto de vanguardia
  • Un espectáculo sobre Miguel de Molina inicia las celebraciones de su centenario
  • El País, 2008-03-05 # Rosana Torres · Madrid

"Yo sólo fui un señor que nació pobre en Málaga, trabajó toda su vida y le gustaron los hombres. Y ahí se acaban todos los símbolos". En boca del protagonista de “Miguel de Molina. La copla quebrada” estas palabras suenan a inmejorable resumen del personaje cuya vida y milagros fascinaron al dramaturgo Borja Ortiz de Gondra y la directora Rosario Ruiz Rodgers. Dos creadores del teatro de vanguardia español poco sospechosos del folclorismo fácil con el que se suele identificar a Molina. Su espectáculo, estrenado el pasado 22 de febrero en Málaga, ciudad que vio nacer al cantante por la figura del cantante que llevó la copla a sus más altas cumbres parte de una fascinación. Y de una efeméride .


Con este estreno se inician los actos de celebración del centenario del nacimiento de Molina, fallecido en 1993 en Buenos Aires, tras un largo exilio y una intensa vida marcada por éxitos, persecuciones, fortunas, fracasos, silencios, palizas de fascistas, ruinas, amores prohibidos y, sobre todo por el afán, nunca suficiente reconocido, de sacar a la copla del gueto del tipismo para acercarla a las vanguardias estéticas de los años treinta. En ese tiempo de irrepetible contaminación entre lo popular y la alta cultura, Miguel de Molina estrenaba “El amor brujo” de Falla, el Nobel Jacinto Benavente escribía los finales de sus espectáculos y se codeaba con León Felipe, Lorca, Pastora Imperio o La Argentina.


"De no haber estallado la guerra podía haber llevado el flamenco a otros sitios; pero se le convirtió en un símbolo homosexual, gitano, republicano, y eso devoró al creador", comenta Ortiz de Gondra quien no ignora que el cantante tuvo una segunda y brillante oportunidad en América hasta que se retiró y escribió unas dolorosas memorias bajo el título de “Botín de guerra”.


La fundación que lleva el nombre del cantante dará a conocer las actividades del centenario el 10 de abril, día en que Miguel de Molina cumpliría 100 años. Habrá una exposición itinerante, un disco recopilatorio y un catálogo que incluye un profundo estudio sobre el artista.


Directora y autor, totalmente ajenos a la copla y al cantante, dicen que cuando recibieron el encargo se les pidió una visión contemporánea de él, no una reconstrucción histórica ni un homenaje arqueológico. Para ello el autor, tras bucear en un ingente material, mezla los últimos meses de vida del cantante y los años treinta y cuarenta. El joven Miguel de Molina está interpretado por el actor y también cantante Ángel Ruiz y el anciano por un impecable Miguel Palenzuela.


"Al final ha salido algo que no es reverencial, pero sí respetuoso, sin olvidar el sarcasmo y humor". Del espectáculo se sale con varias certezas: la carrera de Miguel de Molina se truncó por actuar para los perdedores de la guerra y por amar a hombres. Y murió sin saber el porqué de la paliza que provocó su exilio y detrás de la cual, se dijo, estaba Serrano Suñer, el cuñadísimo de Franco.

2008/02/22

> Berria: Oroitzapena > MIGUEL DE MOLINA REGRESA A SU MALAGA NATAL


  • Miguel de Molina regresa a su Málaga natal
  • Un musical recupera la figura del cantaor en su centenario
  • El País, 2008-02-22 # Sergio Mellado · Málaga

"Miguel de Molina venía de pequeño al Teatro Cervantes, a paraíso, como yo, a ver las varietés que programaban entonces. Y decía: 'Eso lo quiero hacer yo'. Él no pudo montar un espectáculo en el teatro de su ciudad, pero yo sí cumpliré ese sueño". Ángel Ruiz, actor malagueño que da vida al tonadillero en su juventud, se mostró así de ilusionado por subirse al escenario principal de su ciudad con el espectáculo teatral escrito por el bilbaíno Borja Ortiz de Gondra, “Miguel de Molina. La copla quebrada”, estreno nacional que se pone en escena esta noche y mañana (20.30) en el Teatro Cervantes de Málaga.


Dirigido por la colombiana Rosario Ruiz Rodgers, este espectáculo musical ha sido impulsado por la Fundación Miguel de Molina, creada por el sobrino-nieto del artista, Alejandro Salade. "Refleja el talante y la vida de Miguel, con todas sus vicisitudes, experiencias, su forma de pensar y de sobreponerse. Muestra su gran brillantez y creo que hace justicia al personaje", indicó Salade durante la presentación del montaje.


"Miguel de Molina tuvo una gran irreverencia y un espíritu adelantado a su época. Fue un artista sobre todas las cosas, un perfeccionista y un gran trabajador. Pese a que quisieron hacer de él un símbolo político o un referente de la homosexualidad, él siempre quiso ir más allá, con un humor y con un espíritu con el que nadie le pudo doblegar", añadió Ruiz Rodgers.


Y es que han tenido que pasar 14 años de la muerte de Miguel de Molina en Buenos Aires (Argentina) para que en su ciudad natal le reconozcan sus méritos como artista. El cantaor malagueño, nacido en 1908, fue nombrado Hijo Predilecto de la Provincia el pasado año, cuando se editó un CD homenaje, “Coplas en directo”, que reúne algunas de sus más famosas canciones, como “La bien pagá”, “Ojos verdes”, “Te lo juro yo”, en las voces de nueve cantantes malagueños.


Miguel de Molina tuvo que huir de España al ser perseguido por los fascistas. Siendo muy joven se unió a una compañía de gitanos con los que subió a los escenarios de las primeras capitales españolas. Así conoce y entabla amistad con los personajes más importantes de la época, como Benavente, Lorca, Rafael de León, Alberti, La Argentina o Pastora Imperio, entre otros. Durante la Guerra Civil actúa en teatros, en el frente y en hospitales. Tras la contienda, fue tachado de cantante republicano y perseguido por homosexual hasta terminar con un paseíllo al cual sobrevivió.


En 1942 decidió exiliarse en Buenos Aires, donde de nuevo sufrió la persecución del régimen franquista a través de la Embajada española. En 1943 se traslada a México y se repite la historia, creándose un frente en su contra encabezado por Mario Moreno, “Cantinflas”, y Jorge Negrete, que iniciaron una campaña para desprestigiarle. Aun así, allí vuelve a alcanzar el éxito, pasando a ser la primera figura de toda América Latina hasta que en 1966 decide retirarse de los escenarios. Su peripecia vital fue llevada al cine por Jaime Chávarri en su película “Las cosas del querer” (1989), donde otro malagueño, Manuel Bandera, da vida a un cantaor homosexual inspirado en De Molina.


Sólo en una ocasión vuelve a España. Fue en 1957, tras el fallecimiento de su madre, y aunque recibe ofertas de trabajo decide regresar a Buenos Aires, donde vivió retirado hasta su muerte en 1993, no sin antes disfrutar del reconocimiento de sus compatriotas: los Reyes le imponen en 1992, pocos meses antes de su fallecimiento, la Cruz Oficial de la Orden de Isabel la Católica. La Diputación de Málaga ultima para esta primavera la repatriación de los restos mortales de Miguel de Molina desde Buenos Aires para darles sepultura en un panteón habilitado en el cementerio malagueño de San Gabriel.

2008/01/18

> Berria: In memoriam > CENTENARIO MIGUEL DE MOLINA: EL ULTIMO VIAJE DEL "REY DE LA COPLA"

  • Centenario Miguel de Molina: El último viaje del 'Rey de la Copla'
  • Se cumple un siglo del nacimiento del malagueño Miguel de Molina, célebre por sus interpretaciones de “Ojos verdes” o “La bien pagá”. La Diputación de Málaga prepara la repatriación de sus restos desde Buenos Aires
  • CanalSur, 2008-01-18

Miguel de Molina, cuyos restos mortales descansarán en su Málaga natal tras ser repatriados desde Buenos Aires con motivo del centenario de su muerte, fue para muchos el rey de la copla desde que interpretó "Ojos verdes" y "La bien pagá" encima de un escenario.


La trayectoria artística de Molina (1908-1993), que tuvo que exiliarse a Buenos Aires en los años cuarenta, estuvo marcada por el aplauso y la huida desde bien temprano, justo desde el día en que decidió escaparse de su colegio para lanzarse a la aventura del espectáculo y pisó por primera vez los tablaos de Sevilla.


Su talento enseguida le hizo dar el salto a Madrid, donde debutó junto a Soledad Miralles en "El testamento gitano" (1933), obra que le sirvió para cobrar fama en todo el país. Terminada la Guerra Civil, la popularidad de Miguel de Molina fue utilizada por el aparato propagandístico del régimen franquista y el cantante fue obligado por el general Luis Aranda a salir de gira por toda España.


Cuando Molina intentó dejar esta gira para crear un espectáculo propio en Andalucía, se produjo uno de los sucesos más desagradables y determinantes de su carrera, ya que mientras actuaba por última vez en el Teatro Pavón del Rastro, dos individuos le increparon por su homosexualidad y, terminada la gala, le obligaron a salir del camerino y le golpearon hasta el desmayo en un descampado.


Todas sus películas, discos y actuaciones fueron a partir de entonces prohibidas, así que Molina huyó a Buenos Aires en 1942. En la capital argentina actuó en el Teatro Avenida con lleno total, y tras el éxito volvió a España, pero la persecución nunca cesó. Así las cosas, decidió establecerse definitivamente en AmÚrica en 1946 y, tras trabajar en México, llegó a Buenos Aires, donde fue acogido con cariño por el público y el gobierno, encabezado por Eva Perón.


Según el mismo Molina afirmaba, en Sevilla se formó pero fue en Buenos Aires donde maduró como artista, gracias sin duda al calor de sus seguidores en toda Sudamérica, que aguardaban colas para escucharle cantar "Ojos verdes", "La bien pagá" o el repertorio de canciones de "El amor brujo". El mito y la leyenda acompañó a Molina más allá de su retirada, en 1962, pero nunca en su país natal, donde regresó sólo en dos ocasiones.


Una de ellas para ver a su madre, a quien adoraba, y la otra en 1958, para trabajar en El Duende, el tablao de Pastora Imperio. A principios de los noventa, su figura fue rescatada del olvido para el público español gracias a la película de Jaime Chávarri "Las cosas del querer", calificada como una versión libre de la vida del artista.


A partir de 1992 las cosas empezaron a cambiar para el artista andaluz, convertido en hijo pródigo al recibir "por sus inestimables aportaciones" a la cultura de SudamÚrica la cruz oficial de la Orden de Isabel la Católica, concedida por el Rey de España, y ser declarado "Ciudadano ilustre" de la ciudad de Buenos Aires. Molina, que pidió ser enterrado en la capital argentina, murió el 16 de enero de 1993 a causa de un infarto.

2008/01/17

> Berria: In memoriam > ANDALUCIA: REPATRIARAN LOS RESTOS DE MIGUEL DE MOLINA A MALAGA EN SU CENTENARIO

  • Repatriarán restos Miguel de Molina de Buenos Aires a Málaga en su centenario
  • EFE, 2008-01-17 # Málaga

Los restos mortales del artista malagueño Miguel de Molina, que descansan actualmente en el cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, serán repatriados a su ciudad natal con motivo de la celebración del centenario de su nacimiento.


Un panteón que ya está habilitado en el cementerio de San Gabriel en Málaga será el lugar donde se depositen los restos del tonadillero, según ha informado hoy en rueda de prensa el presidente de la Diputación, Salvador Pendón (PSOE), cuya institución financiará los gastos.


Se trata de un acto “cargado de simbolismo” que se enmarca dentro del conjunto de actuaciones de recuperación de la memoria histórica que está llevando a cabo la Diputación, ha dicho Pendón, que ha añadido que, aunque no tiene fecha determinada todavía, podría llevarse a cabo en abril o mayo.


Para Pendón, Miguel de Molina, que fue nombrado hijo predilecto de la provincia de Málaga a título póstumo el año pasado, “es casi el último exiliado que vuelve a su tierra” y, aunque “desgraciadamente no pudo hacerlo en vida, ahora volverán sus restos para que sirva de recordatorio permanentemente”.


Ha señalado que la repatriación de los restos del artista contribuirá a curar muchas heridas “que quedan por cerrar” y que la Diputación “no va a escatimar esfuerzos para darle la repercusión que merece”.


En el panteón del cementerio San Gabriel se colocará una escultura del cantante que todavía no se ha decidido como será, aunque el ente supramunicipal ya trabaja con varios bocetos.


Para la repatriación de los restos se ha contado con la colaboración del Ayuntamiento bonaerense y de la familia del cantante, ha explicado el diputado de Cultura y Educación, Fernando Centeno.


Dentro de la conmemoración de su aniversario también se organizarán conferencias, exposiciones y conciertos, con la actuación principal del musical sobre Miguel de Molina que representa Rafael Acejo y dirige Jacinto Esteban.


Este espectáculo, que tiene una trayectoria de doce años en los que ha sido visto por más de 500.000 personas, estará el 8 de febrero en el teatro de la Diputación y del 25 al 20 de marzo en el teatro Alameda, además de hacer una gira por los municipios malagueños durante este año.


Miguel de Molina nació en 1908, comenzó su actividad artística en los tablaos y de ahí pasó a actuar en pequeños teatros de Madrid en tiempos de la Segunda República; en 1933 saltó a la fama tras participar en el Teatro Romea de Madrid en “El testamento gitano”.


Con él actuaron estrellas como Pastora Imperio, Vicente Escudero, Pilar Calvo, Adelita Durán y Antonia Mercé “La Argentina”, y su fama llegó al punto más alto al terminar la Guerra Civil, aunque después fue utilizado por el régimen franquista y obligado por el general Luis Aranda a salir de gira por España.


En su última actuación de esta gira, en el Teatro Pavón del Rastro de Madrid, dos individuos le recriminaron su comportamiento sexual y, terminada la gala, varias personas le llevaron a un descampado, donde le golpearon con pistolas, le cortaron el pelo, le hicieron beber aceite de ricino y le dejaron desmayado.


Se prohibieron sus películas, sus discos y sus actuaciones, y se le confinó en un pueblo de Extremadura, por lo que en 1942 huyó a Buenos Aires, aunque su establecimiento definitivo en América llegó en 1946, al comprobar que continuaba la persecución.


Considerado por muchos como rey de la copla, se retiró de los escenarios en 1960 y desde entonces llevó una vida apartada en su casa bonaerense hasta que falleció el 16 de enero de 1993 a causa de un infarto.


Sus restos fueron sepultados en el panteón de la Asociación Argentina de Actores del cementerio de Chacarita.