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2008/12/02

> Komunikatua: EHGAM / Aldarte > PLATAFORMA POR LA DESIQUIATRIZACION DE LA TRANSEXUALIDAD

  • PLATAFORMA POR LA DESIQUIATRIZACIÓN DE LA TRANSEXUALIDAD
  • EHGAM-DOK, 2008-12-02 # Jaime Mendia (miembro de EHGAM-BIZKAIA) / Lala Mujika (integrante de ALDARTE)
El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud (CIE-9 versión anterior del actual CIE-10). El gobierno del Reino Unido hizo lo propio en 1994, seguido por el Ministerio de Salud de la Federación Rusa en 1999 y la Sociedad China de Psiquiatría en 2001. Anteriormente la APA (Asociación Norteamericana de Psiquiatría) había votado en 1973 y de manera unánime retirar la homosexualidad como trastorno de la sección de Desviaciones Sexuales de la segunda edición del Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM-II una de las versiones anteriores al actual DSM-IV).

No cabe duda de que estas decisiones han supuesto un avance notorio en el reconocimiento de la diversidad sexual y un reconocimiento social del colectivo formado por gays y lesbianas, quienes a raíz de estas exclusiones de los tratados de trastornos mentales obtienen una dignidad y legitimidad humana que nunca deberían haber sido puestas en cuestión.

Pero este avance en las libertades queda seriamente ralentizado por un hecho, la transexualidad sigue estando en estos listados de enfermedades mentales, así, en el CIE-10 el transexualismo forma parte de los trastornos de la identidad sexual según el epígrafe F 64.0 y en el DSM-IV también forma parte de estos trastornos bajo el código F 64.X.

En el año 2012 la APA revisará el DSM-IV y con tal motivo ya se están alzando voces a nivel internacional para que en esta revisión se excluya los Trastornos de Identidad de Género (TIG) dentro del listado del DSM-IV. Voces que, como antaño pasó con la homosexualidad, argumentan que solo el desconocimiento, el estigma y el prejuicio que pesan sobre el transgenerismo y la transexualidad, hacen que se les sitúe en el listado de enfermedades mentales. No existe certidumbre científica que, hoy por hoy, asegure que el transgenerismo y la transexualidad sean un trastorno mental, como anteriormente sucedía con la homosexualidad y el lesbianismo.

El deseo de las personas que firmamos este escrito es crear una plataforma para la retirada definitiva de los TIG del listado de trastornos mentales. En concreto elevar esta petición en la revisión del DSM-IV antes citada. Sabemos que esta exclusión precipitará, a su vez, la retirada de los TIG de otros tratados de enfermedades mentales (como el CIES). Así ocurrió en el caso de la homosexualidad.

Nuestro deseo es que la plataforma sea un espacio amplio y diverso de personas que desean esta retirada. Hemos pensado que esta plataforma esté constituida por personas y no entidades porque creemos que un derecho fundamental de la persona es no ser tratada como enfermo mental por el hecho de ser lo que quiere ser, y la exigencia de este derecho tendrá más fuerza en la medida en que nos comprometamos personas y no entidades.

Las personas que promovemos esta plataforma os invitamos a participar en la misma y os animamos a asistir a una reunión donde tengamos oportunidad para hablar de funcionamiento de la misma, ejes de trabajo, coordinación entre las personas qe la componemos, etc.

Las personas que promovemos esta plataforma hemos pensado algunos aspectos de funcionamiento que tienen un carácter abierto y pueden ser puntos de partida para empezar a pensar como queremos funcionar. Estos son:

o Creemos que una labor prioritaria de la plataforma tendría que ser concienciar y sensibilizar a los diversos sectores de la sociedad sobre la idea de que la transexualidad en si misma no es una enfermedad.
o Se propondrá a debate un funcionamiento básico de trabajo dividido en varios ejes:
1. El de la calle, la política y los medios de comunicación
2. El de la educación-universidades-cultura
3. El de sector de la salud mental (psiquiatras y psicólogos/as, antropólogos/as, sociólogos/as,…)

Os proponemos la reunión para el día 11 de diciembre de 2008

2008/09/23

> Berria: Trans > CAMBIAR DE NOMBRE SIN TRATAMIENTO HORMONAL

  • Cambiar de nombre sin tratamiento hormonal
  • El Congreso pide menos trabas para que los transexuales tramiten su DNI
  • Público, 2008-09-23 # Marta Hualde · Madrid

El cambio de identidad de género en el registro civil y, por tanto, en el documento nacional de identidad podría agilizarse para los transexuales si así lo determina un estudio solicitado por el Parlamento. El Congreso de los Diputados pedirá al Gobierno que evalúe la posibilidad de eliminar la exigencia de someterse dos años al tratamiento hormonal para modificar los datos en lo respectivo al sexo. Para ello, deberá consultar a expertos y los colectivos interesados.


Todos los grupos parlamentarios aprobaron ayer un texto en el que dan al Ejecutivo un plazo de un año para analizar la conveniencia de quitar ese requisito. Esta propuesta arranca de una petición más exigente que presentó el PNV, en la que proponía directamente suprimir la obligatoriedad de acreditar, entre la documentación, estar sometido a este tratamiento.


Con diagnóstico de disforia
Si sale adelante, bastará el diagnóstico de disforia de género del médico para cambiar de nombre. La Ley reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, aprobada en 2007, suprimió la exigencia de someterse a la cirugía de genitales para cambiar de nombres. El texto que vio la luz se limita a pedir al Gobierno un análisis sobre ese cambio. Si este estudio concluye que se elimine el tratamiento médico previo, el Gobierno tendrá que presentar las posibles modificaciones legislativas, como le pide el Parlamento.


Exigencia "anacrónica"

Para el PNV, es "un contrasentido" pedir cambios físicos a través de la hormonación porque el cambio de nombre "debe pivotar sobre el sexo psicosocial y no en torno al físico". A su juicio, es un requisito "anacrónico" y "absolutamente contradictorio con los fundamentos" y el espíritu de la Ley de identidad de género.


El PSOE recordó que "nadie" pidió eliminarlo durante la tramitación de la ley. Aunque los socialistas creen que que es pronto para modificar la norma que únicamente lleva un año en vigor, dijeron estar abiertos a debatir sobre ello. El PP insistió en que existan las garantías jurídicas necesarias antes de que se proceda al cambio registral y CiU cree que hay tiempo para cambiar la ley en esta legislatura.

  • Entrevista con Martín Berenguer, coordinador de Transexualidad de la FELGTB
  • "El físico choca con el DNI"

¿Por qué hay que quitar el requisito de hormonación?
En la ley no se previó qué pasaba con el cuerpo durante los dos años en los que no se puede cambiar la identidad de género en el registro. A los 6 meses, ya se notan cambios físicos y se produce un choque práctico con lo que refleja el DNI.


Ese desfase, ¿qué efectos negativos tiene?

Por ejemplo, a la hora de pagar con una tarjeta y tener que enseñar el DNI o al acudir a una entrevista de trabajo, sobre todo cuando se trata de mujeres transexuales, que sufren doble discriminación laboral.


¿Cuántas personas se beneficiarán?
Hemos calculado que una persona de cada 20.000 habitantes tiene un conflicto con su género y es susceptible de pedir un cambio en el registro.


¿Es todo positivo?
Es especialmente positivo para los menores, que se ven más limitados por los líos del consentimiento de los padres o tutores para el tratamiento. Este paso loable de eliminar la exigencia de hormonación tiene el problema de que algunas comunidades autónomas, por ideología o razones económicas, no incluya el tratamiento en la sanidad pública, al no ser requisito para modificar la identidad de género en el DNI. Es necesario asegurar el tratamiento médico adecuado.

2008/07/16

> Iritziak: June Fernández > ¡EUFORIA DE GENERO!

  • ¡Euforia de género!
  • Puntos suspensivos, 2008-07-16 # June Fernández

La ley de Identidad de Género promovida por el Gobierno de Zapatero se presentó como una norma pionera y progresista a más no poder. Es cierto que supone un avance, puesto que permite realizar el cambio de nombre a personas que decidan no someterse a la operación genital que, en el caso de las mujeres biológicas que viven en el género masculino, es especialmente peligrosa, cara e insatisfactoria.


Sin embargo, mucho queda por lograr. Para tramitar el cambio de sexo, las personas transexuales tienen que haber pasado dos años de hormonación, haberse sometido a terapia psiquiátrica y tienen que acreditar la disforia de género, una patología psiquiátrica que consiste en sentir aversión por tu propio cuerpo. La transexualidad está incluida desde 1973 en los catálogos internacionales de enfermedades, como también lo estuvo la homosexualidad. Es decir: para que una persona pueda vivir en el género que siente como suyo, tiene que agredir su cuerpo con hormonas sintéticas, pedir permiso a la psiquiatría y reconocer que tiene una patología médica, que está enferma y trastornada. Hoy me encuentro en el periódico con que para pedir ayudas para realizar cambios de sexo, el departamento de Asuntos Sociales del Gobierno vasco (lo lleva Ezker Batua) exige acreditar disforia de género.


Muchas personas progresistas, nada sospechosas de ser homófobas, me han dicho que no entienden la transexualidad, cómo una persona puede rechazar su cuerpo y agredirlo para cambiarlo. La cuestión es que esa agresión no es voluntaria, sino impuesta por ley y por la rigidez de sexos y géneros que articula esta sociedad.


El concepto de género lo inventó un médico que realizaba reasignaciones sexuales a bebés intersexuales. Para combatir la evidencia biológica de que los cuerpos no son sólo femeninos o masculinos, el médico creó la categoría de género de manera que, desde entonces, se realizan operaciones genitales a los bebés para que se ajusten a los dos únicos géneros que admite esta sociedad. Me parece una barbaridad que se realicen castraciones a bebés que no tienen capacidad de decidir para meterles en el corsé de los géneros. Os recomiendo que veáis la película argentina XXY, sobre una adolescente hermafrodita que se cuestiona si el género femenino que le impusieron al nacer es el que siente suyo.


Frente a esa rigidez, hay muchas personas reivindicando la multiplicidad de los sexos y el respeto a la misma. La presión social puede llevar a un transexual a implantarse un pene que le puede provocar la pérdida de placer, infecciones y todo tipo de complicaciones. No le podemos culpar por ello, ya que es inevitable empaparse por los principios en los que nos han socializado. Pero hay personas que se rebelan y que nos dicen que pueden ser mujeres sin pechos y con pene; hombres con vagina, pechos y sin barba, porque así se sienten y así lo deciden. Hay quien da un paso más y se niega a entrar en la categoría de mujer o en la de hombre, definiéndose como transgénero.


¿Por qué algo tan íntimo como la identidad de género es un asunto de Estado que tiene que ser regulado? ¿Por qué, como se pregunta Beatriz Preciado en Testo Yonqui, no hay trabas para operarse la nariz pero hay que seguir un interminable protocolo médico, psiquiátrico y legal para operarse los genitales? ¿Por qué me puedo cambiar de nombre y ponerme Penélope pero no Imanol? Porque la posibilidad de que cada cuál sea libre de desarrollar su sexualidad y construir su identidad de género es todo un atentado al sistema heteropatriarcal. Imaginad que, en un mundo en el que los hombres siguen ostentando el poder, haya un acceso libre a la testosterona sintética, y cualquier mujer se pueda convertir en hombre. Por ello, el propio Preciado relata en Testo Yonqui su experiencia de toma de testosterona, no como un proceso de cambio de sexo sino como un acto de terrorismo de género por parte de una persona a la que se le ha impuesto ser mujer cuando nunca lo ha sentido, y a la que se le da como única alternativa ser hombre tras pasar por procesos médicos, psiquiátricos y legales.


Todo ésto igual os resulta muy ajeno, pero pensad por un momento en el sinfín de actos cotidianos que hacéis para ajustaros al género que os han impuesto y que ya tenéis normalizados. Por ejemplo, quitarse esos pelillos de la cara que no son propios de una mujer. ¿Cómo es que algo que tienen la inmensa mayoría de mujeres no es propio de ser mujer? Si sumamos las personas que nacieron hermafroditas; las personas transexuales y transgénero; los hombres que sienten que no encajan con el modelo hegemónico de hombre; las mujeres que se revelan ante los valores femeninos que se les imponen... ¿Seguro que es tan natural e inamovible pensar en que sólo podemos ser hombres o mujeres? Creo que estas reflexiones no son sólo interesantes para las personas transexuales, sino que resultan liberadoras para todas, para entender que tanto el género como el sexo son construcciones sociales, performatividades (como dice Judith Butler, principal referente de la teoría queer) impuestas.


El colectivo Guerrilla Travolaka es un grupo activista político que defiende estos principios de libertad personal. Ante la disforia de género, su lema es ¡euforia de género! En su web podéis ver unas magníficas fotografías que rezan otros lemas como "¿Qué tienen de masculinas mis cicatrices?". Se presentan así:

Ni homes, ni dones. Ni disfòrics, ni transtornats, ni transsexuals. Només som guerrilleres o guerrillers segons el moment. Pirates del gènere, buscadors de tresors. Som Trans-resistents, Trans-guerrilleres, Trans-ciutadanes, Travolakes, Drag-Kings i DragQueens. Dissidents de l’heteropatriarcat.


Y por si alguien sigue pensando que es necesario tener pene para ser hombre, ¿no os parece que éste de la izquierda es un hombre? Es Lazlo Ilya Pearlaman, actor y director de teatro transexual que nos deleitó en el seminario Feminismopornopunk con unas maravillosas performances en las que, tras exhibir toda su masculinidad, se desnudaba y mostraba (para sorpresa de las mentes prejuiciosas que esperábamos encontrarnos con un gran pene) orgulloso su vagina.

> Berria: Trans > EL GOBIERNO VASCO FINANCIARA REASIGNACIONES DE SEXO A QUIENES CERTIFIQUEN "DISFORIA DE GENERO"

  • El Gobierno vasco financiará el cambio de sexo a cuatro o cinco transexuales
  • El Correo, 2008-07-16 # F. Apezteguia · Bilbao

El Departamento de Asuntos Sociales del Gobierno vasco ha reservado un fondo de 60.000 euros para subvencionar a cuatro o cinco transexuales la operación de cambio de sexo. Las ayudas pretenden paliar la negativa de la consejería de Sanidad de cubrir esta prestación. La existencia de criterios tan distintos dentro de un mismo Ejecutivo no implica contradicciones internas, según se han esforzado en trasmitir uno y otro departamento desde la puesta en marcha del servicio, en 2003.


La operación de reasignación de sexo, como se llama la técnica, viene a costar entre 12.000 y 30.000 euros. El precio depende de la intervención, más cara para las personas que nacieron mujer y optan por ser varón.


Alcance de las ayudas
El Servicio Vasco de Salud, Osakidetza, cubre en la actualidad los tratamientos hormonales necesarios antes de la cirugía. Los transexuales que, sin embargo, deciden dar el siguiente paso, que no son todos los que se someten a terapia, han de operarse fuera de la red pública, en muchas ocasiones fuera incluso de Euskadi.


El Gobierno vasco sufragará entre el 50% y el 100% de los gastos justificados por el solicitante, con un límite que se especifica en la orden que convoca y regula la concesión de ayudas, difundida ayer. La subvención nunca superará los 11.000 euros en el caso de transexuales femeninas -personas nacidas hombres que se sienten mujer- y de 15.000 en el de los masculinos.


Los solicitantes de las ayudas deben acreditar su condición de transexuales mediante la certificiación correspondiente de disforia de género, nombre con que se conoce al trastorno de identidad sexual. La normativa también les exige estar empadronados en la comunidad autónoma vasca con una antigüedad igual o superior a un año, y ser mayores de edad o estar emancipados.


La primera comunidad autónoma que cubrió a través de su servicio de salud las operaciones de cambio de sexo fue Andalucía. Cada vez son más. Le siguieron Extremadura, Aragón, Asturias y Madrid, la última en hacerlo por ahora.