Mostrando entradas con la etiqueta Hermafroditismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hermafroditismo. Mostrar todas las entradas

2008/08/15

> Berria: Transfobia > ESTHER SE CRUZO CON "UNA HERMAFRODITA" EN EL TATAMI

  • Esther se cruzó con una hermafrodita en el tatami
  • ABC, 2008-08-15 # Amador Gómez · Pekín

«¡Pero si es un tío!», gritaban los aficionados españoles presentes en el pabellón cuando salió a competir contra Esther San Miguel en el segundo combate de la jornada. La judoca hermafrodita, la brasileña Edinanci Silva, provocó un revuelo considerable, pero no pudo derrotar a la española. Al igual que Esther, llegó a disputar la final de la repesca en la categoría de menos de 78 kilos, y también se quedó sin bronce.


En la gran pantalla de televisión del pabellón apareció la imagen nítida de la judoca brasileña, y se podía comprobar que su cara era de hombre. Sobre el tatami, el judogui ocultaba su cuerpo de 1,75 metros y 75 kilos, pero su cara le delataba. Edinanci Silva nació hermafrodita. Hace ocho años decidió extirparse sus órganos sexuales masculinos y hacerse una reconstrucción de clítoris. Desde pequeña quiso ser mujer y, aunque tarde, vio cumplido por fin su sueño.


En Pekín ha obtenido su mejor resultado, un quinto puesto, después de ser séptima en Sidney y Atenas. El jefe del equipo español de judo, Macario García, recibió una llamada de teléfono minutos antes de que Esther San Miguel disputase su pelea por el bronce, no para preguntarle su opinión sobre las posibilidades de medalla de la española, sino para pedirle su opinión sobre la judoca hermafrodita. «Si está peleando es porque se lo permiten. Yo no soy médico», respondió ante la insistencia del interlocutor, que pretendía investigar si era legal o no que Edinanci compitiese entre mujeres. En Atlanta ya tuvo que someterse a una prueba para demostrar su condición sexual.


San Miguel rozó el bronce

Esther San Miguel dejó escapar un bronce que tenía asegurado y el judo español no pudo despedirse de peor manera. Se acariciaron dos medallas de bronce, ya que Leire Iglesias también la rozó el día anterior, pero no se logró ninguna. Ayer, San Miguel cometió un error que le dejó sin metal cuando ya lo tenía casi colgado del cuello y confirmó el gafe del judo español.

2008/03/12

> Berria: Zinema > TURQUIA: EL FILME "XXY", DE LA ARGENTINA LUCIA PUENZO, COMPETIRA EN ESTAMBUL

  • El filme ‘XXY’, de la argentina Lucía Puenzo, competirá en Estambul
  • El País, 2008-03-12 # EFE · Estambul

La película XXY, de la argentina Lucía Puenzo, competirá por el Tulipán de Oro en el próximo Festival Internacional de Cine de Estambul, informó ayer la Fundación Cultura y Arte de Estambul (IKSV, en turco) en un comunicado. Esta ópera prima —que explora los sentimientos de un joven hermafrodita— participará en la categoría internacional, junto con cintas como la colombiana PVC-1, del griego Spiros Stathoulopulos, un drama sobre los secuestros y la violencia en América Latina que lucha por conseguir el Premio del Consejo de Europa en el apartado de Cine y Derechos Humanos.


La presente edición del Festival Internacional de Cine de Estambul se celebrará del 5 al 20 de abril y exhibirá 200 películas, entre las cuales hay una docena de producciones hispanas.


Por otro lado, en la sección fuera de concurso del certamen se emitirán los filmes: el español El orfanato (2007), del realizador Juan Antonio Bayona, en el programa Locura de media noche, y la coproducción argentina-francesa La léon (2006), de Santiago Otheguy, en el apartado Jóvenes Maestros.


Asimismo, en la categoría de documentales se proyectarán dos filmes que tratan diversos aspectos de la dictadura militar en Argentina: la cinta cubana ¿Quién soy yo?. Los niños encontrados de Argentina (2007), de Estela Bravo, y la franco-belga Calle Santa Fe (2007), de Carmen Castillo.


Además, este certamen mostrará una panorámica de varias películas extranjeras que han triunfado en diversos festivales de cine, entre las que cabe destacar, las españolas Barcelona (2007), de Ventura Pons, y El rey de la montaña (2007), de Gonzalo López-Allego. Y también se mostrarán los largometrajes históricos El Topo (México, 1970), de Alejandro Jodorowsky, y La hora de los hornos (Argentina, 1968), de Fernando E. Solanas y Octavio Getino.

2008/03/11

> Elkarrizketa: Mauro Cabral > "SOY UNA PERSONA ASIGNADA AL GENERO FEMENINO AL NACER Y ME IDENTIFICO COMO HOMBRE"


  • Entrevista a Mauro Cabral: "Soy una persona asignada al género femenino al nacer y me identifico como hombre"
  • Critica los protocolos médicos en los casos de intersexualidad
  • La Vanguardia, 2008-03-11 # Naila Vázquez · Barcelona

El argentino Mauro Cabral es licenciado en Historia y doctorado en Filosofía, colabora como experto en temas de intersexualidad y trasexualidad en el Programa para América Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas. Estos días ha estado en Barcelona para participar como docente en un máster de la Universitat de Barcelona y ha aprovechado la ocasión para dar algunas charlas sobre intersexualidad, desmontar mitos y dar a conocer realidades que a menudo no tienen cabida en los medios de comunicación o son vistas a modo de barraca de feria.

-¿A qué nos referimos cuando hablamos de intersexualidad y transexualidad?
-Son dos conceptos que se relacionan históricamente pero que apuntan a fenómenos diferentes. Ambos, con un tercero, homosexualidad, provienen de finales del siglo XIX, cuando empieza a pensarse sobre la conducta de ciertos individuos. Había personas consideradas invertidas: unos físicamente, su cuerpo estaba invertido y otros espiritualmente, su mente o su alma. Por lo general se pensaba que los homosexuales eran hombres atrapados en cuerpos de mujeres o mujeres atrapadas en cuerpos de hombres, en cambio, en otras personas esta inversión se reflejaba en el cuerpo.

-¿En el caso de la intersexualidad qué se creía?
-La intersexualidad históricamente ha designado a todas esas personas que tienen un cuerpo que varía respecto al promedio femenino o masculino. Antes se hablaba de hermafroditismo. Éste fue un lenguaje gonadal, es decir, la identidad sexual se basaba en si había testículos u ovarios, la genética aún no se había descubierto, tampoco la anestesia. Estas personas eran hombres o mujeres, aunque tuvieran cuerpos ambiguos, hasta que una vez muertos una autopsia veía qué tenían dentro del cuerpo. Cuando la medicina empieza a usar las biopsias se puede comprobar, en vida, que hay tejido ovárico y testicular en un mismo cuerpo. A finales del XIX principios del XX los médicos creen que existe la verdad gonadal pero esa verdad no le sirve a nadie. Si yo tengo una persona que actúa, vive y se identifica como mujer pero resulta que tiene dentro unos testículos que no descendieron y la trato como hombre estoy creando un monstruo…Así que la identidad no puede estar vinculada a algo tan material como las gónadas sino que debe responder a la identidad psicosocial. Ya en el siglo XX, la identidad migra de las gónadas a los genitales, que son la parte más social de nuestro cuerpo desde el punto de vista médico.


-¿Qué ocurre a partir de aquí?
-A mediados de los 50 se empieza a poder intervenir quirúrgicamente y se perfila, a mi modo de ver, la intersexualidad. La identidad está en los genitales y cuando estos no son adecuados se arreglan para que así sea. Al mismo tiempo, existían personas que se identificaban con el sexo opuesto aunque su cuerpo al nacer no tuviera ninguna traza de ambigüedad genital. Esas personas a principios de siglo eran designadas como travestis y en la década de los 50 se acuña el término transexual. Así pues, la diferencia básica es que una persona intersex nace con diferencias en sus gónadas o cromosomas y una persona transexual es una persona que, en un sistema de dos sexos, se identifica con el opuesto al que posee y, por lo general, intenta cambiar de sexo.

-En sus reseñas biográficas se lee activista intersex. ¿Cuáles son sus reivindicaciones?
-Lo que se reivindica, básicamente, es detener la práctica de cirugías que normalizan el cuerpo de niños y niñas intersex.

-¿En qué consisten estas cirugías de normalización?
-Son casos en los que el niño nace con un pene mucho más pequeño de lo normal o con la uretra desplazada –no en la punta del pene-, una niña que nace con un clítoris mayor de lo normal –y que puede seguir creciendo-, sin vagina o sin labios vaginales, o una persona cuyo cuerpo se masculiniza o feminiza en la adolescencia, alguien con genitales masculinos que al llegar la nueva hormonación de la adolescencia le crecen los pechos, por ejemplo. Entonces la medicina, por lo general, con las personas cuyo cuerpo no puede sustentar su masculinidad responde asignándolas al sexo femenino, modificando su cuerpo. Les construyen una vagina. En el caso de las niñas simplemente reajustan estos genitales. Estas operaciones se llevan a cabo en los primeros años de vida para evitar la experiencia traumática de la diferencia corporal.


-Al madurar, ¿puede que la identidad de género de ese niño con un micropene al que han convertido quirúrgicamente en niña no se corresponda, se sienta niño?
-Sí, pero ese no es el problema, es uno de ellos. La identidad puede coincidir o no. Supongamos que coincide, es una niña intersexual a la que operan y su identidad de género no es un problema, es una chica, pero una chica con insensibilidad genital. Yo soy una persona asignada al género femenino al nacer, alguien que nació sin los genitales internos que tiene hecha una vaginoplastia y me identifico como un hombre…A quién se le puede ocurrir hacerle una vaginoplastia a un hombre…A estas alturas, ya soy adulto, podría pensarlo, ver qué cirugías hay disponibles y realizarlas o no. Mi experiencia es haber pasado más de una vez por cirugía, sufrir años de dilataciones y pérdida de sensibilidad corporal, todo eso afecta igual te identifiques en el género que te identifiques.


-¿Qué responde la medicina a eso?
-Que aunque tiene consecuencias negativas, es el mejor tratamiento posible y que esas consecuencias negativas irán desapareciendo a medida que la técnica mejore.


-¿Es más difícil trabajar la aceptación de un cuerpo distinto que los problemas derivados de intervenir sobre ese cuerpo?
-No lo sé, no creo que ninguna sea más fácil. Uno mismo puede aceptar su diferencia, no debe ser tan difícil, pero ¿el resto de la gente está preparada para aceparlo? Uno de los mayores problemas de los activistas intersex es que resulta muy difícil decirle a los médicos que no tienen razón, ya que la respuesta de que con un cuerpo distinto lo vas a tener difícil sigue siendo cierta. Es complicado cambiar el modelo de tratamiento sin cambiar el mundo. Es difícil mantener la integridad del cuerpo, hay ambientes muy hostiles que cuando vuelves a tu casa te hacen pensar ¡me opero la semana que viene!


-Vincula un trasfondo de homofobia en el hecho de normalizar los cuerpos, ¿por qué?
-Los protocolos médicos que se aplican en el nacimiento de un niño intersex tienen un componente masculinista muy fuerte: todo el que no va a funcionar como chico debe convertirse en chica. La otra lógica que impera es que si un hombre no tiene capacidad para penetrar va a ser penetrado. No importan los cromosomas u otras variables, ser un hombre es poder funcionar como tal. Es decir, existe el temor que al no ser aceptado por el sexo opuesto se acerque al propio. Si bien es cierto que operar sobre los genitales de alguien es un tema peliagudo, por eso se hace durante la infancia donde la misma sexualidad no es un tema muy presente. Nadie haría la cirugía a un hombre adulto. De la misma forma se asegura que una mujer pueda practicar el coito el día de mañana porque físicamente podrá hacerlo aunque su sensibilidad sea nula.


-¿Cómo reciben otros colectivos su discurso, por ejemplo, la comunidad homosexual?
-En general para el colectivo homosexual son todo homosexuales –transexuales, intersexules…- nadie sabe quién es quién pero todo viene a abonar lo mal que viven los homosexuales en todas partes. El complejo fálico no ayuda al activismo intersex. Una vez un activista me decía que el problema son esos padres heterosexuales que van al médico con su niñito y este les advierte que con esos genitales ninguna mujer lo va a aceptar así que es mejor que sea una mujer. O podría terminar siendo homosexual. Pero pongamos que fueran padres más liberales que dijeran que no les importa lo que su hijo sea el día de mañana… El médico les podría decir tranquilamente ¿usted cree que algún homosexual va a quererle? De hecho, creo que a las mujeres heterosexuales les importa mucho menos. Hay gente que opera de otra forma pero en el discurso convencional la diversidad corporal queda para otro día.

-¿Y en el feminismo?
-Para las feministas el problema es que las cirugías intersex le ocurren a personas que ellas no están seguras que sean mujeres todavía, lo son a partir de la cirugía. Para las feministas no somos sus contemporáneos: por un lado somos monstruos antiguos, hermafroditas y, por otro, somos gente del futuro, de los cuales el colectivo feminista se va a poder ocupar una vez los problemas de las mujeres promedio hayan sido solucionados. Ya habrá tiempo...


-Tengo entendido que en Argentina para realizar una operación de cambio de sexo es necesario que un juez lo certifique y que hay que pasar por ella para poder modificar los documentos de identidad. ¿Algún cambio en estos últimos tiempos?
-Por lo general sigue siendo así. Hace un par de años, en el 2005, se autorizó a un hombre transexual a modificar su nombre y su género legales pero a condición de que se operara. Le dieron un plazo de seis meses para todas las cirugías. Si no te operas no lo puedes pedir y si no eres un "transexual genuino" no puedes hacerlo. La cirugía está prohibida a no ser que vayas delante de un juez y digas que siempre has querido ser un hombre o una mujer, que sufres mucho, que siempre te gustó jugar a pelota, que tienes un cuerpo que no te toca que no puedes no verte desnudo que no tienes relaciones sexuales, que eres heterosexual…


-¿Qué opina de la legislación española?
-En general me resulta repudiable el hecho de que el Estado tenga control sobre el género en el que la gente se identifica. Me resulta violento pedir permiso para modificar mis datos o mi cuerpo. En mi vida me voy a poner delante de un psiquiatra para que verifique mi masculinidad, salvo que lo hagan a todos. Es que debe haber un policía de género, ¿por qué debo certificar mi masculinidad? Se da el caso, por ejemplo, de un hombre transexual que cambió sus documentos en Chile y que el perito oficial, además de hacerle entrevistas y demás, decidió que debía comprobar que era virgen vaginal y analmente para certificar su masculinidad. Es una situación de una violencia extrema y que no prueba nada y eso lo hace el Estado con el fin de garantizar la identidad de alguien. No obstante, respeto a las personas que quieran pasar por esas exigencias del Estado, cada uno sabe la vida que quiere vivir.


-Para acabar, ¿cómo cree que tratan los medios de comunicación a las personas transexuales o intersexuales?
-Tengo una opinión muy desfavorable. Trabajan continuamente sobre historias arquetípicas para que la gente identifique al Transexual, al Intersexual. Yo a veces leo reportajes de gente muy bien intencionada que hablan con médicos, psicólogos y después con una persona intersex y ves ahí las fotos de quien habla, todos vestidos, los únicos que aparecen desnudos son los intersex. En este mundo no cualquiera está colgado de un gancho, no se expone a cualquiera, a algunos sí nos pasa. Lo más relevante es el pedazo de carne que nos hace distintos y no es eso, es tratarnos como a un pedazo de carne lo que nos hace distintos. Otra cosa particularmente obscena es que a la muerte de una persona transexual la prensa siempre debe poner el nombre legal. Nosotros realizamos informes para Naciones Unidas y no damos el nombre legal a no ser que sea imprescindible y funciona, en cambio, cualquier diario de pueblo cree que debe poner el nombre legal.

2008/02/06

> Berria: Justizia > ALEMANIA: INTERSEXUAL GANA PROCESO CONTRA EL CIRUJANO QUE LA CONVIRTIO EN HOMBRE

  • Intersexual gana proceso contra cirujano que la convirtió en hombre
  • Terra, 2008-02-06

Una intersexual de 48 años ganó hoy un proceso judicial en Alemania contra un cirujano que la convirtió en hombre hace 30 años mediante de una operación.


La Audiencia Provincial de Colonia (oeste de Alemania) determinó hoy que la operación había violado los derechos de la demandante puesto que se le extirparon los órganos sexuales femeninos internos sin haberla informado suficientemente al respecto.


La demandante se llama Thomas pero lucha por ser registrada civilmente como Christiane V. y la historia de su caso empezó prácticamente con su nacimiento cuando fue identificada como un niño debido a que un clítoris extraordinariamente grande fue confundido con un pene.


Pese a que, según dice, desde su niñez se sintió como una niña, fue educada como si fuese un varón e intentó forzar la definición de su sexo a través de cócteles de hormonas.


La demandante sostiene que esos cócteles de hormonas le causaron problemas de salud y atribuye a ello los dolores en los huesos que hoy padece y el hecho de haber interrumpido prematuramente su proceso de crecimiento.


Su situación se agravó aún más cuando, a la edad de 18 años, el cirujano demandado le extirpó el útero y las trompas de falopio.


Más tarde fue sometida a otras operaciones que tenían como propósito convertir su clítoris en un pene normal, lo que no llegó a conseguirse.


El médico demandado fue condenado a pagar una indemnización de 100.000 euros.


El argumento clave del tribunal es que antes de la operación todos los implicados habían partido de la base de que Christiane V. era un hombre.


En el momento en que el cirujano encontró durante la intervención quirúrgica órganos sexuales internos femeninos y no órganos masculinos había debido interrumpir de inmediato la operación.


El médico demandado no estuvo presente durante la lectura de la sentencia y el abogado de Christiane V. parte de la base de que el demandado interpondrá un recurso contra la decisión judicial.


El único demandado es el cirujano que operó a Christiane V. en 1977, porque los casos de los médicos responsables de los errores anteriores ya han prescrito.

2008/01/07

> Berria: Zinema > "XXY", EL DESGARRO EN UN CUERPO DE DOS SEXOS

  • El desgarro en un cuerpo de dos sexos
  • Lucía Puenzo entra en el alma de una hermafrodita en el filme 'XXY'
  • El País, 2008-01-07 # Rocío García · Madrid


¿Qué hubiera pasado si nunca me hubieran tocado el cuerpo? ¿Y si me hubieran dejado elegir? Las voces de esos chicos de 14 o 15 años que se hacían día a día las mismas preguntas llegaron al corazón de Lucía Puenzo. "Ahí se me disparó la película", asegura esta realizadora argentina, que con su primer filme, XXY, ha arrebatado ya al público y la crítica internacional. XXY, un retrato valiente, desgarrador y hermoso sobre una adolescente hermafrodita, consiguió en el pasado Festival de Cannes el Gran Premio de la Semana de la Crítica y el Premio de la Juventud.


La verdad es que el debú en el cine de esta escritora no ha podido ser más exitoso. XXY, protagonizada por Inés Efron, Martín Priroyanski, Ricardo Darín y Germán Palacios, entre otros, también ha sido elegida por la Academia de Cine de Argentina para optar a los Oscar de Hollywood como mejor película de habla no inglesa. "Ha sido todo tan veloz que la falta de tiempo ha provocado que todas las inseguridades que tenía estuvieran dirigidas hacia el trabajo. No había tiempo para más", asegura esta cineasta, hija del director Luis Puenzo, productor también del filme. Por lo que parece, las prisas no van a abandonar a esta argentina de 34 años. Tampoco el riesgo. El próximo mes de abril comienza el rodaje de su segundo largometraje, El niño pez, una historia de amor entre dos chicas de clases sociales muy diferentes. El encuentro entre la hija de familia adinerada y conservadora y la joven que entra a trabajar en la casa, que esconde un oscuro secreto, terminará con un crimen y la huida hacia Paraguay.


XXY, que se estrena en España el próximo día 14, nace del enamoramiento de un personaje literario, inspirado en un cuento de su marido, el también autor y cineasta Sergio Bizzio. "El personaje de Álex es casi lo único que queda del cuento. La fuerza de esa chica adolescente que para mí era como una versión exacerbada de todas las dudas que acechan a los adolescentes. El cuerpo de esa chica en el que conviven dos sexos es como una síntesis de todo el desgarro que un adolescente puede tener, de todas las dudas de alguien que ya no es un niño pero tampoco un adulto, tierra fértil de lo que te vas a convertir en cualquier momento. XXY es la mezcla del impacto que tuvo un cuento sobre mí y de todo lo que está pasando hoy en el mundo real con el hermafroditismo", explicaba, rápida y segura, Lucía Puenzo, durante una visita a Madrid el pasado mes de diciembre.


Y lo que está pasando con el hermafroditismo es el drama de muchos chicos y chicas, también de padres y de médicos, que no llegaban jamás a la pubertad sin haber sido operados de niños. Lucía Puenzo realizó meses de investigación antes de embarcarse en esta arriesgada historia. Lo primero que hizo fue ponerse en contacto con una genetista rupturista con las antiguas costumbres de operar a los chicos que nacían con ambigüedad sexual durante la niñez -"normalizarlos" es como se llama a esta cirugía"-. Fueron justamente los testimonios de tantos chicos operados, de tantos padres y médicos, que ponían en duda el traumatismo de la operación los que le guiaron por la historia de XXY. "Hoy existe para ciertos papás y ciertos médicos la opción de no operar de inmediato, de elegir, de dejar abierta la puerta para poder vivir protegidos y crecer de manera normal".


XXY es la historia del despertar sexual de una adolescente argentina hermafrodita. Álex (Inés Efron) tiene 15 años y esconde un secreto. Al poco tiempo de nacer, sus padres (Ricardo Darín y Valeria Bertuccellin) deciden instalarse en una cabaña aislada en las afueras de Piriápolis, en Uruguay, para así poder proteger de las miradas a su hija. En el pueblo, Álex ya es observada como si fuera un fenómeno. Nunca ha sido operada. Su cuerpo alberga dos sexos: un interior femenino y un exterior masculino. Todo comienza con el encuentro de Álex y Álvaro, otro adolescente, hijo de un cirujano plástico (Germán Palacios) de Buenos Aires, que acepta la invitación de conocer a la adolescente hermafrodita por interés médico.


No hay cifras fiables sobre el número de hermafroditas en Argentina. Según la investigación llevada a cabo por Puenzo, los números varían según los libros o los servicios médicos, en buena parte por el secretismo de los propios padres. "Pueden nacer unos 500 niños al año", asegura la realizadora, que ha contado en todo el proceso con el apoyo y la ayuda de activistas adultos y de organizaciones en torno al hermafroditismo. "Hay que dejar claro que XXY es una ficción, no es un documental, pero el realismo médico ha sido extremo. Para mí fue muy importante que los activistas salieran a defender que la intersexualdiad pudiera tener una poética, que también de ello se podía hacer ficción".


El miedo al cuerpo, a mirarse al espejo y ver lo que uno no quiere, viaja a través de todo el filme, rodado en el propio pueblo de Pirápolis, protegidos del mundo exterior como los propios padres pretenden con su hija Álex. Pero si una cosa tenía clara Lucía Puenzo era la de no cruzar la línea del sensacionalismo. El pudor ha sido regla fundamental en el tratamiento de la historia y así se obvian todas las escenas en las que se puede ver ese sexo secreto. "Sabía que si me saltaba esa línea, destrozaba de un plumazo toda esa historia de amor que yo quería contar. No podía caer en lo que tantos chicos sufrieron en sus propias carnes, de la curiosidad que despertaba su ambigüedad. La violación con estos chicos está en el querer ver su sexo. Para mí estaba claro que no se podía mostrar".