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2008/12/25

> Berria: Indarkeria > PAKISTAN: TALIBANES AMENAZAN CON MATAR A LAS NIÑAS QUE VAYAN A LA ESCUELA

  • Talibanes de Pakistán amenazan con matar a las niñas que vayan a la escuela
  • Minuto Digital, 2008-12-25
Prosigue la campaña islamista contra las mujeres. Al uso obligado del ‘burka’ o las lapidaciones, los musulmanes quieren sumar ahora la imposibilidad de que las niñas puedan educarse y estudiar. Las medidas han tomado tal dureza que los talibanes paquistaníes del valle de Swat, en la agitada zona del noroeste del país, han prohibido a las niñas que vayan a la escuela y amenazan con matarlas.

La amenaza ha sido difundida por un comandante talibán local, Shah Durran, a través de una emisora ilegal de radio en la zona: “Tienen hasta el 15 de enero para dejar de enviar a sus hijas a la escuela”.

“También advertimos a las escuelas que no acepten estudiantes mujeres. De lo contrario sus edificios volarán por los aires”, indicó el mismo comandante.

Hasta el año pasado, las montañas del valle de Swat, que albergan la única estación de esquí de la zona, era un popular destino turístico de los paquistaníes. Pero la región se ha convertido en campo de batalla desde que el clérigo radical Maulana Fazlla, que tiene vínculos con el movimiento talibán paquistaní, lanzó una violenta campaña para introducir la Sharia islámica en el valle.

Un responsable paquistaní, Naeem Jan, afirma que los militantes talibanes “ya destruyeron 252 escuelas, en la mayoría de las cuales niños y niñas estudiaban juntos”.

El asesinato de cinco mujeres, tres de ellas niñas, para ‘proteger’ el honor familiar ha conmocionado Pakistán. Las niñas, que al parecer planeaban casarse con los hombres que ellas querían y no con los que se les había impuesto, fueron asesinadas por sus familiares para defender el honor familiar y para castigarlas por su comportamiento ‘ilícito’. Según las informaciones recogidas en Hong Kong por la Comisión Asiática de Derechos Humanos (AHRC), las cinco mujeres - Fatima, esposa de Ali Umeed Umrani, Jannat Bibi, esposa de Qaisar Khan, Fauzia, hija de Mohammad Ata Umrani, y otras dos niñas , De 16 años de edad y 18 - fueron enterradas vivas en una aldea remota del país.

Los medios de comunicación afirman que el sangriento incidente se produjo cuando Abdul Sattar Umrani, hermano menor de Mir Sadiq Umrani, alto dirigente del gobernante Partido Popular de Pakistán (PPP), obligó a subir a las cinco mujeres en su vehículo, en los alrededores de Baba Kot.

Umrani y sus seis cómplices bajaron a las tres niñas del jeep y las torturaron antes de abrir fuego contra ellas. Cuando las dos mujeres de más edad protestaron por el enterramiento de las niñas mientras se encontraban aún con vida, también fueron asesinadas.

Los asesinos han encontrado quien los defienda. Un senador afirmó que “Son siglos de tradiciones y voy a seguir defendiéndolas”.

2008/12/21

> Erreportajea: Indarkeria > PAKISTAN: TRADICIONES LETALES

  • Tradiciones letales
  • Violencia de género. Las leyes de Pakistán protegen a los maltratadores y condenan a las víctimas por el mero hecho de ser mujeres. Si una esposa ofende en público a su marido, éste puede asesinarla para restaurar su honor
  • Público, 2008-12-21 # Antonio Pampliega
Permanece sentada en la habitación. Impasible, invisible y avergonzada al ver en lo que se ha convertido. Un chador de color negro cubre su cabeza por completo mientras sus ojos no se apartan del suelo. Sabe de nuestra presencia pero elude mirarnos. Acaricia la mano de su pequeño Said, que no se aparta de ella. Es su ángel de la guarda, su protector y su único apoyo en un mundo que le ha dado la espalda y que la ha abocado a una muerte en vida. El pequeño, de apenas 12 años, ya sabe lo cruel que puede ser el mundo Ver a su madre se lo recuerda cada día, a cada instante.

Shahnaz Bukhari, presidenta y fundadora de la ONG Asociación de Mujeres Progresistas con sede en Islamabad, convence a Zubaida para que nos muestre la importancia de esta asociación fundada 20 años atrás y que ha ayudado a más de 20.000 mujeres. La mujer acaba accediendo, el chador va deslizándose hacia atrás hasta que deja al descubierto un rostro desfigurado completamente por el ácido. "Esto es la cultura, las tradiciones de Pakistán. Ésta no es mi religión, no es el Islam. Mahoma dijo que si una niña nacía en el seno de una familia, esa familia era muy afortunada, porque las mujeres eran una bendición de Alá. No es mi religión, es mi cultura", relata Bukhari mientras lee un pequeño versículo del Corán donde se hace referencia a las mujeres.

Desgraciadamente, el caso de Zubaida no es el primero y no será el único del que se tenga conocimiento en Pakistán, donde las leyes del país protegen a los maltratadores y condenan a las víctimas por el mero hecho de ser mujeres. "Mi país no condena a los culpables. Cuando un hombre tira ácido o aceite hirviendo sobre el rostro de su mujer, va a la comisaría y alega que ha sido un accidente mientras preparaba la comida; la policía hace un pequeño informe donde queda reflejado que la mujer ha sido víctima de un desafortunado accidente doméstico, se firma y asunto arreglado", dice con pesar esta luchadora incansable por los derechos de la mujer en un país quese los niega.

En Pakistán, hasta hace poco tiempo, la Constitución del país reflejaba que si un hombre encontraba a su esposa y a su amante manteniendo relaciones sexuales estaba en legítimo derecho de acabar con la vida de ambos sin temor a ser castigado. "Por fortuna esto ya no es así", afirma Bukhari. Este país centroasiático ha heredado algunas tradiciones hindúes de la vecina India. La que ha calado más hondo es la de anular a la mujer como persona y someterla al mandato de los hombres. "La cultura hindú no da derechos a las mujeres. Tienen muy pocos y los que tienen apenas son relevantes", añade.

Violaciones que nadie denuncia
Cada año aumenta de forma alarmante el número de mujeres que mueren a manos de sus maridos u otro familiar o que son víctima de violaciones para saldar algún tipo de deuda. La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán aseguró que en los primeros nueve meses de 2008 se han denunciado 320 violaciones individuales y otras 350 colectivas, pero sólo han sido detenidos 39 sospechosos. Las víctimas sólo denuncian en uno de cada tres casos, ya que deben presentar, al menos, tres testigos masculinos que verifiquen su versión. De lo contrario, la denuncia será archivada y la mujer corre el riesgo de ser asesinada como represalia. Pero estos datos se podrían quedar pequeños: en Pakistán muchas mujeres no están ni siquiera registradas como ciudadanas, por lo tanto no existen y a ojos del Gobierno sus asesinatos no se han producido. Muchas mujeres recurren al suicidio, ya que en Pakistán una violación trae la deshonra a la familia y prefieren quitarse la vida a mancillar el buen nombre de sus familiares.

Bukhari reconoce que la sociedad paquistaní tiene que ser educada para que descienda el número de mujeres maltratadas y la mejor forma es castigar a los culpables. "Creo que el problema es que no tenemos un buen sistema judicial. Este sistema nos enseña a que una persona que comete un robo o un asesinato debe ir a la cárcel, pero en el caso de la violencia doméstica, los culpables no son condenados. Éste es el problema, estamos enseñando a la sociedad que sus crímenes contra las mujeres no serán castigados", afirma.

Bukhari creó esta asociación para trabajar por los derechos de las mujeres en Pakistán y enseñarles cuáles son sus derechos legales y qué tipo de protección les puede prestar las leyes de Pakistán. Son ya 20 años de intensa lucha para cambiar tradiciones ancestrales. Dos décadas en las que esta mujer, madre de dos hijos y divorciada, no ha dado su brazo a torcer a pasar de la oposición gubernamental. "Para mi Gobierno, las mujeres que luchamos por los derechos de otras mujeres somos como terroristas. Yo soy una mala mujer porque me meto en donde no me llaman y no me quedo en mi casa cuidando de mis hijos", responde orgullosa mientras descuelga de la pared una medalla y varios diplomas concedidos por Francia, Alemania, EEUU y Pakistán. "Debe ser que se confundieron", responde mientras ríe afablemente.

La muerte de Benazir Bhutto supuso un duro golpe para las mujeres de Pakistán porque tenían puestas sus esperanzas en ella para que les brindara mayor protección. Su marido y actual presidente del país, Asif Alí Zardari no ha continuado con el legado de su esposa. "Creo que Benazir podría haber hecho cosas muy buenas por las mujeres, pero está muerta y no nos va a ayudar nunca más. Zardari, al principio, intentó seguir los pasos de su esposa y dar más derechos a las mujeres, pero el tiempo le ha cambiado. Hace poco ha nombrado ministros a dos hombres que han apoyado públicamente el maltrato y la violencia contra las mujeres. Esto me hizo sentir profundamente mal", finaliza.

Crímenes de honor
El divorcio es una de las causas más frecuentes de justificación para acabar con la vida de una mujer. En Pakistán, las mujeres no tiene derecho a pedir el divorcio y abandonar a su marido, de hacerlo se enfrentan a un largo proceso judicial que puede durar años y del que es posible que la mujer jamás vea el desenlace. Es probable que el marido acabe con su vida antes, alegando que le ha ofendido y avergonzado delante de toda la comunidad. Por eso, recurrirá a los crímenes de honor para justificar su asesinato. Estos crímenes son una práctica muy extendida en Pakistán, donde el hombre mancillado recurrirá al asesinato, la violación o mutilación de su esposa para recuperar el honor.

Uno de los casos más famosos fue el de Mukhtar Mai, brutalmente violada por cinco hombres de la tribu de los Mastoi para compensar que un pariente suyo había sido visto en una situación comprometida con una mujer de la tribu Mastoi sin estar casado. Mai se atrevió a llevarlos a todos a juicio (fueron absueltos por falta de pruebas), pero aquí comenzó una cruzada para que el mundo se enterase del trato que recibían las mujeres en Pakistán. El Gobierno de Pervez Musarraf le retiró el pasaporte para impedir que contara al mundo lo sucedido.

En pleno siglo XXI, las tradiciones y la sociedad juegan un papel fundamental en Pakistán. Una mujer que se queda viuda y con varios hijos no tiene derecho a rehacer su vida, ya que se la señalará con el dedo y se le dará de lado. En cambio, el hombre no sólo puede rehacer su vida en caso de que su esposa fallezca, sino que está en pleno derecho de hacerlo y la sociedad le incitará a ello.

El fundamentalismo religioso también ha influido y tiene parte de culpa. Una parte de la población paquistaní sigue con devota obediencia los designios de los mulás y los talibanes. En las zonas tribales de Pakistán sigue siendo normal que los padres casen a sus hijas de 11 ó 12 años, con hombres sexagenarios o incluso mayores. Se las somete desde temprana edad y se les inculca el respeto por los hombres para que se conviertan en esposas perfectas y dignas de su marido. Las niñas y mujeres también se utilizan como moneda de cambio. Un hombre puede dar a su nieta a otro varón para saldar una deuda que ha contraído.

Pese a este panorama tan desolador, hay muchas mujeres en Pakistán que gozan de absoluta libertad y que salen a la calle maquilladas e incluso sin el hiyab cubriéndoles la cabeza.

Zakara, una paquistaní de mediana edad, muestra una fotografía de su hija Sarwar. Viste completamente de negro y sólo deja ver sus ojos almendrados, por los que se deslizan algunas lágrimas cuando cuenta la historia de Sarwar en su casa de Lahore. "De pequeña tenía el sueño de poder estudiar medicina y ayudar a la gente. Era lo que más le gustaba, ayudar a los demás. Fue ella quién me enseñó a escribir mi nombre. Pero se tuvo que casar con un primo suyo para zanjar una disputa familiar por un asunto de dinero. Renunció a todo para poder ayudarnos", recuerda Zakara.

"Traté de disuadirla, pero no lo conseguí. Al principio todo iba bien, tuvo un hijo, pero poco a poco empezaron a surgir disputas entre mi hija y su marido. Eran totalmente incompatibles porque mi hija jamás se ha sometido a nadie y eso la acabó condenando. Un día, su marido la acusó de karo kari (adulterio, en urdu) y un disparo acabó con su vida", finaliza mientras rompe a llorar con más fuerza.

En las áreas tribales y la región de Baluchistán se ha arraigado esta práctica de castigo severo. Según la antigua tradición del karo kari si una pareja está manteniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio y se les pilla ambos serán ejecutados. Sin juicio y sin posibilidad de defenderse.

Un tribunal, compuesto por los más ancianos de la tribu, se reunirá para deliberar el castigo que debe aplicarse. En el mejor de los casos, serán expulsados de la aldea. En el peor, dos metros de tierra sepultarán sus cadáveres.

Esta práctica brutal se sigue utilizando aunque no está contemplada por el sistema judicial paquistaní. En el remoto caso de que la condena llegue a oídos de la justicia ordinaria los culpables serán arrestados y encarcelados. Por eso, suele ser un menor de edad el encargado de ejecutar a la pareja, ya que recibirá un castigo menor (entre seis meses y tres años de cárcel).

"El karo kari ha degenerado hasta límites insospechados. Un hombre que contrae una deuda con otro lo puede asesinar e ir a su casa, acusar a su madre, hermana o hija de haberlas visto en actitud indecorosa con él y asesinarlas por ese motivo. Es una práctica brutal y antimusulmana", confiesa Bukhari.

La lucha de mujeres como Shahnaz Bukhari o Mukhtar Mai debe servir de ejemplo a otras para que luchen por unos derechos que se les niegan desde el momento en el que nacen.

> Erreportajea: Indarkeria > EL VELO OSCURO DE CHECHENIA

  • El velo oscuro de Chechenia
  • Siete mujeres han sido asesinadas a tiros por no acatar la estricta moral islámica
  • El País, 2008-12-21 # Pilar Bonet • Grozni
Siete mujeres fueron asesinadas de un tiro en la nuca o en el pecho a fines de noviembre en Grozni, la capital de Chechenia, y sus alrededores. Las autoridades de esta república rusa castigada por la guerra han reaccionado con indiferencia o desprecio por las víctimas y comprensión de los supuestos motivos de los criminales. Los verdugos, presuponen, actuaron de acuerdo con las costumbres chechenas, según las cuales las "mujeres de vida disipada" son ajusticiadas por sus parientes. Pero defensores de derechos humanos locales advierten de que las misteriosas muertes no tienen que ver con sus tradiciones, porque la "reparación del honor mancillado" jamás fue pública, sino que se ejecuta en el círculo familiar. A la culpable se la hace desaparecer (muerte o destierro) y nadie vuelve a mencionarla.

En Grozni, las mujeres temen salir solas al anochecer, pese al cegador alumbrado de la ciudad reconstruida. Los rumores proliferan. Para la mayoría, los crímenes son una advertencia contra el comportamiento liberal de las mujeres en una sociedad sometida al capricho de su presidente, Ramzán Kadírov. Una de las versiones, recogida por el diario Nóvaya Gazeta, los considera como la venganza de uno de los comandantes de Kadírov, supuestamente "contagiado de sida en una orgía sexual".

"Según nuestras costumbres si una mujer lleva una vida disipada, si se acuesta con un hombre, entonces los matan a los dos", afirmaba esta semana Kadírov, a los corresponsales que le interpelaban frente a la mezquita de Grozni. Construida con mármoles y detalles de oro, el local, inaugurado en octubre, tiene 36 lámparas de cristal de Swarovski y capacidad para 12.000 fieles.

De forma algo deslavazada, Kadírov explicaba que, según sus informaciones, las mujeres asesinadas habían obtenido sus pasaportes para ir a trabajar en burdeles del extranjero. Chechenia no se rige por la ley islámica, que supondría la lapidación o apaleamiento de la transgresora, decía. "Estamos contra la ley islámica desde los tiempos de Ishkeria [nombre de la Chechenia independentista de los noventa]. Pero tenemos esas costumbres. Pregunte a cualquier niño que haría si su hermana llevara una vida disipada, y el más pequeño, le dirá que la mataría", señalaba.

Kadírov, recién llegado de su peregrinación a La Meca, dice no ser partidario de tales métodos. "Para mí, como musulmán, es una ofensa que mataran a mujeres y también es una ofensa que haya tales mujeres", manifestaba. La solución está en "educar a la hermana y a la hija desde la infancia para que ni se les ocurra... La mujer debe tener hijos y educar de forma digna a las nuevas generaciones".

"Los crímenes fueron demostrativos y no tienen nada que ver con las tradiciones", explica Natalia Istimírova, de la organización Memorial. Según Istimírova, entre las muertas había dos madres de familia trabajadoras. En agosto, Natalia envió a su hija de 14 años a estudiar fuera de Chechenia. Istimírova fue expulsada del consejo de organizaciones sociales de Kadírov por negarse a acatar la orden de cubrirse la cabeza.

El Estado está separado de la religión en Rusia, pero Kadírov, hijo de un muftí asesinado, ha convertido de hecho el islam en la religión oficial de su territorio. "En Chechenia, todos somos musulmanes al cien por cien y el islam florece", afirma. "Tenemos la forma tradicional del islam que nos legaron nuestros mayores", agrega. En la república se cultivan varias corrientes sufíes y existen un millar de mezquitas, según Isa Bankúrov, vicemuftí de la mezquita de Grozni.

En el marco de un programa para el "renacimiento espiritual y moral" de Chechenia, Kadírov ordenó hace dos años a las mujeres cubrirse el cabello. Ahora, todas llevan pañuelo, ya sea en la cabeza o en el bolso... Servicios de seguridad, integrados en parte por ex guerrilleros escasamente escolarizados, les impiden acceder con la cabeza descubierta a los edificios oficiales, incluida las compañías de gas y electricidad. Al principio, los guardias incluso les daban empellones o las agarraban del pelo, afirman varias mujeres cuyo nombre no se cita por su propia seguridad. "Ahora nos hemos adaptado", señala una de ellas, mientras come en un restaurante japonés, uno de los locales que muestran el impresionante cambio físico de Grozni. De las ruinas ha surgido una nueva ciudad, con plazas y jardines, teatros, tiendas e incluso una avenida dedicada a Vladímir Putin, el jefe del Gobierno ruso. La mezquita es la imagen de la nueva Grozni en sustitución del bombardeado palacio de Dudáiev, ex sede del gobierno independentista.

La guerra se ha transformado en episodios aislados, atentados u operaciones policiales en las cuales, según datos del Ministerio del Interior, han sido exterminados 61 guerrilleros y detenidas 326 personas desde principios de año. La violencia y las desapariciones han disminuido, pero no se puede hablar aún de normalización. Los jóvenes siguen echándose al monte para unirse a la guerrilla, y las autoridades federales siguen considerando a la república como zona de operaciones contraterroristas. En Chechenia viven 1,2 millones de habitantes, y el paro, el mayor de Rusia, afecta al 65,3% de la población activa.

En Grozni, se están clausurados los viejos mercados que daban a las mujeres la posibilidad de ganarse algunos rublos, pese a la protesta organizada de las vendedoras, para las cuales resulta prohibitivo el arriendo de puestos en un lujoso mercado central. Kadírov ha tenido dinero para iluminar fastuosamente Grozni, pero no para compensar a los que durante la guerra perdieron sus viviendas, situadas en el solar donde se edificará la sede del Gobierno y la residencia del presidente. Varios de los afectados han acudido a los tribunales, lo que en Chechenia, es una muestra de heroísmo o de ingenuidad.

Los pañuelos vuelven a las aulas
La Universidad Estatal de Chechenia (financiada con el presupuesto ruso) obligó a todas las estudiantes a ponerse el pañuelo en la cabeza en el marco de la campaña para el "renacimiento espiritual y moral" impulsado por Kadírov. "Les exigimos que lleven pañuelo para que en la universidad tenga un rostro checheno", afirma el vicerrector Majmud Kirímov. La universidad tiene 14.000 estudiantes, de los cuales el 55% son mujeres y las rusas, que son muy pocas, "también llevan el pañuelo voluntariamente", dice. En la escuela pública, desde el primer curso, todas las niñas son obligadas a ponerse el pañuelo. "Nos hacen comprarles un uniforme con pañuelo que vale 1.500 rublos [unos 40 euros]", afirma el padre de una escolar de siete años del colegio Ajmat Kadírov de Grozni.

La sumisión no fue automática. En la universidad hubo protestas, expulsiones y groserías de parte de los guardianes que actúan como policía moral, afirman varias universitarias. "Primero nos obligaron comprar un pañuelo granate muy feo con las siglas de la universidad que costaba 250 rublos. Ahora nos quieren imponer un uniforme por cuenta de nuestro bolsillo. Es un conjunto confeccionado con tres telas distintas, el más caro vale 2.000 y el más barato 800 rublos", señalaba una estudiante con una beca mensual de algo más de 1.000 rublos. Una alumna de medicina, aseguraba que el pañuelo "se ve bonito y es parte de nuestra cultura". También la poligamia le parecía parte de la cultura a la muchacha, pero a la pregunta "¿Te gustaría que tu marido tuviera varias esposas?", su respuesta fue rotunda: "De ninguna manera".

2008/09/03

> Berria: Indarkeria > PAKISTAN: CRIMENES DE HONOR SE CONVIERTEN EN UN ESCANDALO POLITICO

  • "Crimen de honor" en Pakistán: ahora es un escándalo político
  • Clarín, 2008-09-03
Un día después del escándalo mediático que provoco el entierro de cinco mujeres vivas en el desierto de Baluchistán en un "crimen de honor", la Policía comenzó a desenterrar los cuerpos y detuvo al padre, al hermano y al tío de las victimas, aparentes ejecutores de los asesinatos, mientras el Senado de Pakistán condeno la barbarie y pidió "un severo castigo para los responsables".

Tres adolescentes de entre 16 y 18 anos y sus madres fueron baleadas y enterradas vivas por los adultos varones de su familia, después de una "jirga" o asamblea, cuando desafiaron la ley tribal y, sin su autorización, iban a casarse ese mismo día por amor y en los tribunales paquistaníes. Una legislación que las tribus no consideran parte de su atávica tradición. Los involucrados son parte de la familia Umrani, vinculados a un ministro y líder parlamentario del PPP, el Partido del Pueblo Paquistaní, que en las presidenciales indirectas pedirá a sus legisladores que voten por el candidato Ali Zardari, viudo de Benazir Bhutto, que tiene grandes posibilidades de ganarlas. El crimen se produjo en julio, pero fue "cocinado" por la Policía y recién se conoció ahora para no perjudicar las negociaciones electorales.

Cuando el Senado condenaba por unanimidad el "crimen de honor" sin la presencia del senador baluchi Mir Israrullah Zehri, que los había justificado en nombre de sus tradiciones regionales, el gobierno revelaba bajo presión que se había iniciado la exhumación de los cuerpos en Baba Kot, en el remoto distrito de Nasirabad.

"La Policía abrió las tumbas siguiendo las indicaciones de los acusados, Ghous Bakhsh Umrani y Umaid Ali, y no encontró nada. después hallo dos cuerpos en Gopang Leri, en presencia de un magistrado y médicos", explico un vocero policial.

Las victimas fueron identificadas como Izaat Khatoon y Mai Siyani. Según el informe inicial, habían sido enterradas en una misma tumba. Una de las mujeres tenía el cráneo roto y había balazos en la otra. Siguen buscando a las otras tres victimas en el desierto.

La Policía visito también el pueblo de Usta Mohammad, adonde las chicas habían huido para casarse y fueron secuestradas de su escondite por una banda de hombres armados y en una camioneta del gobierno de Baluchistán, antes de ser enterradas vivas.

El ministro baluchi y vicepresidente parlamentario Mir Sadiq Umrani dijo que Ata Mohamad Umrani, padre de Izaat Khatoon, la chica muerta, había identificado a Umaid Ali y Ghous Bakhsh como los asesinos de su hija. El ministro dijo que su familia nada tenia que ver con el crimen y que lo acusaban "por propaganda".

Inicialmente se acuso al hermano menor del ministro Umrani por el asesinato. Pero en el informe ante el Senado el nombre de su familiar directo había desaparecido. Ahora el ministro Sadiq Umrani ha acusado a Sardar Fateh Umrani del asesinato de sus sobrinas y niega que su hermano este involucrado en el crimen, como lo demostraban los primeras denuncias y los testigos. Todos pertenecen al PPP, el partido del viudo de Bhutto. Según el testimonio, que ahora fue alterado en el informe ante el Senado, Abdul Satarra Umrani, el hermano del ministro, secuestro a las chicas cuando iban a casarse. Con otros seis hombres que lo acompañaban en la camioneta del gobierno de Baluchistán, les pegaron, las balearon y las enterraron en el desierto. Las cubrieron con arena y piedras cuando estaban aun vivas.

El ministro del Interior, Rehman Malik, no uso la palabra "enterradas vivas" en su informe a los senadores y aseguro que, según la Policía de Baluchistán, tres mujeres habían muerto "por una disputa de tierra". Pero admitió que ahora tenía otra versión, que estaba siendo investigada por el alto tribunal de Baluchistán. El presidente del Senado en funciones, Jan Mohamad Jamali, considera "fuera de toda proporción" la cobertura de los medios del brutal asesinato. "Los medios han dado al tema tal color que es como si el cielo se hubiera caído", reflexiono. La preocupación de los senadores es que esta clase de "incidentes" proyectan una mala imagen del país y "estos actos deben prevenirse por esa razón".

2008/08/11

> Iritzia: Juan J. Aranda > EL HONOR

  • El honor
  • Melilla Hoy, 2008-08-11 # Juan J. Aranda

El Honor, con mayúsculas, es la cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo. También es demostrar ser digno de algo, como la virtud, el mérito a las acciones heroicas, muchas de las cuales suelen trascender a la familia; aunque algunas veces ésta no es merecedora de tal legado. Dicho esto, me pregunto: si el "Crimen de Honor" de un gay en Turquia, llamado Ahmet Yildiz, puede ser un "Crimen de Honor", o es un cruel asesinato lleno de una asquerosa y cruel homofobia. Por lo visto estos crímenes suelen cometerlos miembros de la familia de la víctima, para lavar el prestigio de la misma; que menudo prestigio de mierda tienen. Y para más cruel ruindad ningún familiar se ha querido hacer cargo de su cadáver. Quizás sea porque, su propia incultura, les inducen a tenerles odio, aversión, queriendo inferiorizarlos y discriminarlos, por maricones, sarasas, o lesbianas. Esta gente inculta, fanática, cagaditos de miedo, por tener un hijo maricón, se pasan la vida perpetuando ciegamente ideas falsas sobre los homosexuales, llegando a ridiculizarlos por sus "plumas", que algunos llevan al aire, con dos cojones y orgullosos, y otros a escondidas, por miedo y pudor, siempre respetando "el que dirán" a su familia.


Según algunas estadísticas, en cerca de 70 países, se persiguen a los homosexuales. También entre los años 30 y 50 del siglo pasado, el doctor Alfred C. Kinsey hizo unos estudios en los que llegó a la conclusión de que la humanidad era homosexual en un 10% del total. Imagínense si Turquia, en la actualidad, tiene setenta millones de habitantes, setecientos mil deben ser mariquitas y lesbianas. Si de los 6.500 millones de habitantes que poblamos la tierra, de ellos un 26% son musulmanes, donde una gran mayoría, la práctica de la homofobia es moneda corriente, hagan el cálculo y verán que en esos 70 países tan "cultos y demócratas", los "crímenes de honor" hacia los homosexuales, es moneda corriente. Creo que lo que les jode a sus gobernantes es que en sus países existen multitud de "bendecidos por la mano de Dios", como me decía un buen amigo mío al respecto.

2008/07/22

> Berria: Indarkeria > TURQUIA: POSIBLE "CRIMEN DE HONOR" GAY


  • Posible 'Crimen de Honor' gay en Turquía
  • Ambiente G, 2008-07-22 # Joe My God

Ahmet Yildiz era un gay turco de 26 años que fue asesinado la semana pasada. Sus amigos creen que podría tratarse de un ‘crimen de honor’.


Sedef Cakmak, amigo de la víctima ha dicho: “Se sentía víctima en medio de una guerra entre las viejas mentalidades y las nuevas libertades”.


También añadió refiriéndose a la familia de Ahmet: “Querían que volviera a casa para llevarlo a un médico que lo curara y que se casara”.


Los amigos de Ahmet llevan toda la semana intentando contactar con la familia para que se hagan cargo del cuerpo, pero no les contestan y parece que no irán al funeral –es normal que las familias no quieran enterrar a sus componentes muertos en un crimen de honor-.


En un estudio hecho por el gobierno de Turquía, se ha estimado que alrededor de 1000 asesinatos cometidos en los últimos 5 años serían en realidad crímenes de honor. Pero a diferencia de este caso, la mayoría de las víctimas son mujeres asesinadas por sus familiares por transgredir las normas de conducta y deshonrar con ello a la familia.