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2008/12/12

> Berria: Eliza > EL VATICANO INTENTA FRENAR EL AVANCE DE LA CIENCIA

  • El Vaticano intenta frenar el avance de la ciencia
  • La Iglesia católica publica, por primera vez en 20 años, un documento dedicado a criticar los avances en investigación biomédica, desde la reproducción asistida a la medicina regenerativa
  • Público, 2008-12-12 # Ainhoa Iriberri / Antonio González • Madrid
Los trabajos con líneas de células madre embrionarias del director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, Juan Carlos Izpisúa, uno de los científicos españoles más importantes, “cooperan al mal [sic] y al escándalo”, según el Vaticano.

La Congregación para la Doctrina de la Fe, antigua Inquisición, publicó ayer la instrucción pastoral Dignitas personae (de la Dignidad de la persona), que critica con dureza algunos de los principales avances científicos de los últimos años.

El documento es una puesta al día de la última instrucción pastoral publicada al respecto, Donum vitae, que, como se publicó en 1987, no afrontó explícitamente los últimos avances en las ciencias biomédicas. Estos descubrimientos, según la Conferencia Episcopal española “han abierto nuevas perspectivas terapéuticas pero también han suscitado serios interrogantes”.

La gran mayoría de los científicos considera la clonación terapéutica y la terapia génica como la gran esperanza en el campo de la medicina regenerativa. Millones de enfermos de alzhéimer, párkinson, diabetes y otras enfermedades que, a día de hoy, no tienen cura, podrían beneficiarse de los avances que se consigan en este campo.

La Iglesia no ha acudido a las revistas científicas de referencia como Science o Nature para actualizar su postura en este asunto. Tal y como explica en el documento, “se han tenido siempre presentes los aspectos científicos correspondientes, aprovechando los estudios llevados a cabo por la Pontificia Academia para la Vida y las aportaciones de un gran número de expertos (...) que se han confrontado con los principios de la antropología cristiana”. El Vaticano anima a seguir esta instrucción pastoral a “los fieles cristianos y a todos los que buscan la verdad”.
El documento habla de las técnicas de reproducción asistida, a las que se someten al año en España entre 600.000 y 800.000 parejas. El objetivo es “abordar nuevos problemas relativos a la procreación”. Sus conclusiones, tajantes, no difieren del anterior documento al respecto: “Hay que excluir todas la técnicas de fecundación artificial heteróloga y las de fecundación artificial homóloga que sustituyen al acto conyugal”. Sin embargo, menciona técnicas que en 1987 no eran viables, como la congelación de óvulos, que califican de “moralmente inaceptable”, a pesar de que no implica la destrucción de ningún embrión.

Aunque la Iglesia considera que esta técnica se ha desarrollado “para evitar los problemas éticos suscitados por la crioconservación de embriones”, también cree que los óvulos se conservan para “la procreación artificial”.

Un deseo legítimo
La Iglesia católica no considera que, con esta postura esté dejando de lado a los católicos que buscan ayuda para tener hijos. Según Dignitas personae, la institución “reconoce la legitimidad del deseo de un hijo y comprende los sufrimientos de los conyuges afligidos por el problema de la infertilidad” que, sin embargo, “no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el punto de someterla a un dominio absoluto”.

La medicina regenerativa es el otro gran frente de batalla de la instrucción pastoral. Tras condenar la investigación sobre células troncales embrionarias, apoya la que usa células madre adultas. Uno de los últimos campos de investigación, el uso de óvulos de animales para la reprogramación de los núcleos de las células somáticas humanas, es definido como “una ofensa a la dignidad del ser humano”. Reino Unido autorizó en 2007 esta técnica para impulsar la lucha contra las enfermedades.

"La Iglesia mantiene una postura retrógrada"
“Ejemplo de cinismo”, “posición retrógrada”, “injerencia en las familias”, “intento de cercenar los derechos de los demás”... Estas son algunas de las valoraciones realizadas ayer por la mayoría de los científicos y expertos en bioética consultados por Público sobre la instrucción pastoral Dignitas personae, en la que el Vaticano reafirma su oposición a la reproducción asistida, la investigación con células madre embrionarias o la llamada píldora del día después.

El Gobierno socialista, sin embargo, prefirió mantener silencio pese las duras críticas del Vaticano a muchas de las técnicas permitidas por el marco jurídico vigente. Ni la vicepresidencia del Gobierno ni los ministerios de Ciencia y Sanidad reaccionaron ante el documento hecho público ayer.

“La jerarquía católica mantiene su línea tradicional de siempre”, explica Marcelo Palacios, miembro del Comité de Bioética de España, que cree que el Vaticano, con sus críticas, no tiene en cuenta “el avance científico, la felicidad de las parejas con problemas de fertilidad o la salud de las personas”.

En el caso de la reproducción asistida, señala que la Iglesia debería “abstenerse” de realizar “injerencias en cómo se organiza cada familia”. “Está muy bien hablar con mucha facundia de dignidad y teorizar desde fuera, pero hay que ponerse en la piel de quien tiene un hijo enfermo o problemas de fertilidad”, agrega.

Una “sociedad de solteros”
Para el presidente del comité científico de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida , Simón Marina, la Iglesia mantiene una postura “retrógrada y anticuada” ante los avances científicos, una posición no ajena por otra parte a su condición de “sociedad de hombres solteros”.

Pese a la instrucción de la Curia Romana, Marina cree que las parejas católicas infértiles seguirán acudiendo a las clínicas como hasta ahora.Por su parte, el ex presidente del CSIC Emilio Muñoz entiende que la Iglesia demuestra estar “desbordada” por los avances científicos y ha emprendido, incurriendo en un “cinismo tremendo” y numerosas contradicciones, una “batalla desesperada para recuperar a los católicos más dubitativos”. En su opinión, la publicación de la instrucción tiene mucho que ver con el acceso al papado de Joseph Ratzinger.

José López Barneo, director del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Sevilla , sostiene por su parte que hay que respetar que la Iglesia quiera dar orientaciones a sus fieles, aunque debe existir siempre una separación entre las creencias religiosas y la investigación científica.

Menos críticos fueron los miembros del Comité de Bioética de España Carlos Romeo Casabona y César Nombela. Romeo cree que está bien que la Iglesia dé su opinión, aunque son las normas jurídicas las que rigen las técnicas criticadas por el Vaticano. El ex presidente del CSIC César Nombela, por su parte, afirma que la instrucción vaticana es “una propuesta a favor de la dignidad humana que no se impone a nadie”.

2008/11/22

> Artikulua: José Manuel Sánchez Ron > RECORDAR A DARWIN

  • Recordar a Darwin
  • El País, 2008-11-22 # José Manuel Sánchez Ron
Debía haber sido médico, pero no le agradaba esa profesión. Para evitar que "se volviera un señorito ocioso", su padre le propuso entonces que se hiciera clérigo, una idea que no le desagradó. Para prepararse, se matriculó en la Universidad de Cambridge, donde mostró que le gustaba más buscar escarabajos que estudiar. Gracias a aquella afición le surgió en 1831 la oportunidad de embarcarse como naturalista, sin retribución, en un barco, el famoso Beagle. Aquel viaje, que duró cinco años, le cambiaría la vida. Me estoy refiriendo a Charles Darwin (1809-1882).

La información que acumuló en aquel periplo se convirtió en semillas que exigieron de una lenta germinación y del abono de todo tipo de detalles, así como de un marco teórico que les diese sentido (lo encontró leyendo a Malthus). En cuanto a la idea de hacerse clérigo, "murió de muerte natural", según su autobiografía. De aquellos sus esfuerzos nació El origen de las especies (1859), una de las joyas del pensamiento humano. Victoriano prudente, además de esposo fiel de una mujer muy religiosa, Darwin no hizo mención explícita de que también se aplicaba a nuestra especie lo que se esforzaba en demostrar a lo largo de todo el libro: que las especies que han poblado la Tierra han ido cambiando a lo largo del tiempo, emparentadas unas con otras, como si la vida fuera un árbol con muchas, entretejidas, ramas. Llegaría el día, 1871, en que sí se atrevió: publicó El origen del hombre. No hizo falta tanto para que sus ideas fuesen combatidas, una situación que se mantiene. Ahora los creacionistas utilizan la idea de un "Diseño Inteligente" -alguien, un dios, debió diseñar la vida, tan maravillosamente compleja, en especial la humana-, y argumentan que, en defensa de la libertad de pensamiento, el creacionismo debe ser enseñado en las escuelas junto al evolucionismo (¿deberíamos hacer lo mismo con la democracia y la tiranía?). También dicen que la de Darwin "es sólo una teoría". Curiosa idea de lo que es una teoría científica.

Cierto, la teoría de la evolución darwiniana nos desprovee de cálidas promesas que ayudan a encarar un futuro en última instancia descorazonador, el de la muerte; pero defiende algo que hemos aprendido a valorar: la búsqueda de la verdad utilizando el razonamiento lógico y la prueba experimental. De todo esto hay toneladas en la obra de Darwin, cuya lectura se ve ahora facilitada con nuevas traducciones y reediciones, aprovechando que se van a celebrar los 200 años de su nacimiento y 150 de la publicación de El origen de las especies. Y no olvidemos que junto a la racionalidad iluminada por los hechos, también se puede encontrar en sus libros una profunda humanidad. Dos ejemplos: las líneas que dedicaba en el Diario de un naturalista (1839) a mostrar su repulsa al encontrarse en Brasil con la esclavitud ("jamás olvidaré la sorpresa, disgusto y vergüenza..."), y las que cierran El origen del hombre, empapadas de compasión y de amor por la vida, por toda la vida: prefería, decía, descender del monito o del cinocéfalo, que se comportan con heroísmo para salvar a sus congéneres, que de "un salvaje que se complace en torturar a sus enemigos..., trata a sus mujeres como esclavas, desconoce la decencia y es juguete de las más groseras supersticiones".

  • Charles Darwin, Diario de un naturalista alrededor del mundo (Espasa, 2008); El origen de las especies (Espasa, 2008); La variación de los animales y las plantas bajo domesticación (Los Libros de la Catarata / CSIC / Academia Mexicana de Ciencias / Universidad Nacional Autónoma de México, 2008); Plantas carnívoras (Laetoli, 2008). José Manuel Sánchez Ron (Madrid, 1949) es académico de la Real Academia Española y catedrático de Historia de la Ciencia. Sus últimos libros son El poder de la ciencia (Crítica, 2008) y, junto a Antonio Mingote, ¡Viva la ciencia! (Crítica, 2008).

2008/11/05

> Berria: Ikezkuntza > TRAS LAS CLAVES GENETICAS DEL CEREBRO

  • Tras las claves genéticas del cerebro
  • La mitad de los genes dirigen el órgano menos conocido. Se busca identificar cada uno
  • El País, 2008-11-05 # Alicia Rivera • Alicante
Si alguien pensó que con el logro del genoma humano, con deletrear sus letras químicas, lo más importante para conocer las claves del organismo estaba ya hecho, se equivocó y mucho. La labor actual en todo el mundo para descifrar qué hace cada gen es más descomunal aún y el cerebro no es distinto en esto de cualquier otro órgano del cuerpo, aunque sí más complejo. Aproximadamente la mitad de todos los genes del genoma (entre 20.000 y 25.000) están relacionados con el cerebro, comenta el neurocientífico alemán Rüdiger Klein. "Hay unos cien billones de neuronas en el cerebro y cada una hace unas 10.000 conexiones, formando, además, redes", añade. Y las neuronas hacen -gracias a los genes y sus señales molecu-lares- cosas complicadas. Klein investiga cómo las neuronas de la espina dorsal logran que sus axones, sus prolongaciones, viajen por el organismo en desarrollo hasta formar todo el sistema nervioso periférico.

Los axones de una sola neurona llegan a medir más de un metro cuando tienen que llegar hasta los dedos de los pies. ¿Cómo saben por dónde y adónde tienen que ir? "Es como el tráfico de una ciudad, con señales de parada, de giro obligatorio, de bifurcación, semáforos, etcétera", explicaba Klein recientemente en el Instituto de Neurociencias (IN) de Alicante. "En ese tráfico de neuronas, unas células producen esas señales y cuando se acerca el axón éste las entiende y actúa en consecuencia, con sus propias instrucciones genéticas", continúa Klein. "Nosotros hemos clonado genes que codifican esas señales, y son más de 100". Por estos trabajos, que Klein comenzó en el laboratorio del científico español Mariano Barbacid, en EE UU, ha recibido ahora en el Instituto de Alicante el Premio Internacional en Neurobiología del Desarrollo Remedios Caro-Almela, dotado con 18.000 euros.

"Con el genoma humano conocemos los genes que intervienen en el cerebro y ahora queremos saber qué hacen individualmente", continúa este investigador alemán, de 50 años. "Y usamos ratones transgénicos porque en ellos podemos destruir un gen individual, o desactivarlo, ver qué le pasa al animal y así descifrar la función del gen".

El español Óscar Marín, investigador del IN, también estudia las capacidades migratorias de las neuronas, pero de otro tipo. Lo suyo son las neuronas inmaduras que acaban formando la corteza cerebral. También migran, o se desplazan, sobre todo durante el desarrollo embrionario. "Estas células tienen información genética muy precisa de dónde tienen que ir y se desenvuelven en un entorno dinámico de señales que saben emitir y leer", explica Marín. "Estamos empezando a entender qué mecanismos genéticos intervienen en esa migración".

La corteza está formada por dos tipos de células que, por un lado, interaccionan entre sí, y por otro controlan esas interacciones. "El 80% son de un tipo y el 20% de otro", explica Marín. "El mal funcionamiento de ese 20% puede ser responsable de patologías como la epilepsia, la esquizofrenia, el autismo o el trastorno bipolar", dice. Para él no cabe duda de que la mayor parte de los trastornos psiquiátricos tiene una base fisiológica que se va desvelando poco a poco, y es una opinión muy extendida en el IN, seguramente unánime.

Marín es uno de los jóvenes científicos de gran proyección internacional que este instituto de Alicante está orgulloso de tenerlo en su plantilla. "Queremos potenciar a los jóvenes investigadores para que no se encuentren fuera de lugar cuando regresan a España", apunta Juan Lerma, director del IN (institución del CSIC y de la Universidad Miguel Hernández).

Si los trastornos psiquiátricos son, en su mayoría, disfunciones fisiológicas es porque también lo son las funciones cerebrales, aseguran los neurocientíficos. Y esto incluye actividades tan aparentemente poco tangibles como el recuerdo. "Estudiamos la base molecular de la memoria, en concreto los genes CREB", dice Ángel Barco. "Sabemos que para la memoria a corto plazo bastan unas proteínas disponibles en la célula, pero para la memoria a largo plazo, para que se fijen tus recuerdos, tiene que activarse el factor CREB, que controla un programa genético en el que hay muchos genes implicados que queremos descifrar".

En ese rompecabezas que es el cerebro, cualquier pieza que encaja cobra una importancia inesperada. Miguel Maravall se ocupa en su laboratorio de los bigotes de las ratas y ratones, las vibrisas. En sus experimentos coloca al animal en un dispositivo que le fija la cabeza y otro va tocando cada pelo (tiene unos 30 a cada lado del hocico), al tiempo que un sensor finísimo insertado en el cerebro capta cómo se activa una u otra neurona al moverse una vibrisa. Desde luego no es un juego. "Usamos al ratón como modelo funcional para investigar cómo el cerebro recibe y procesa la información del entorno", explica este investigador.

Maravall es físico, otros investigadores de neurociencias proceden de la biología molecular y no faltan los médicos. El esfuerzo conjunto se explica por lo ambiciosa que es la tarea: comprender el cerebro en su nivel biológico más fundamental.

El frío, la menta y el cáncer de próstata
Existen unos genes llamados Snail que se encargan de unas células viajeras. Parten, en el embrión, de todo el borde del cerebro y de la médula espinal y migran para formar el sistema nervioso periférico y el esqueleto de la cara. "Son una novedad evolutiva de los vertebrados, probablemente para formar la cabeza, que sería una necesidad en los depredadores", explica la investigadora Ángela Nieto. Ella descubrió esos genes Snail hace más de 10 años y sigue maravillándose de sus implicaciones. "Esos tres genes Snail confieren a la célula tres propiedades: capacidad migratoria (para ir desde su origen hasta los tejidos, como el sistema nervioso periférico), resistencia a la muerte (para cumplir su cometido) y control de la proliferación para favorecer la capacidad migratoria", explica.

Estos genes funcionan en el embrión, durante el desarrollo, y luego se apagan, pero pueden reactivarse en el adulto y entonces surge la patología. ¿Cuál? Una célula que migra, prolifera indefinidamente y no muere es un cáncer. "Estudiamos por qué se reactivan esos genes en el adulto y cómo evitarlo", comenta Nieto, en cuyo laboratorio del Instituto de Neurociencias de Alicante se trabaja con peces cebra, pollos y ratones como animales modelo.

En otro laboratorio del instituto, Félix Viana y su grupo investigan cómo actúa a nivel molecular el sistema de sensación del frío que funciona igual para la menta (por eso es refrescante) u otros sensores que se activan con el calor, y el picante de la cayena. Los ratones transgénicos son de mucha utilidad en sus experimentos. No sólo tratan de saber qué neuronas intervienen y cómo, cuáles son las señales que llegan hasta ellas desde los terminales nerviosos con estas sensaciones duales, sino que ahora persiguen la explicación de una sorpresa inexplicable: la misma proteína que es la señal del frío está muy concentrada en el cáncer de próstata. "Queremos saber por qué y, tal vez, encontrar alguna pista terapeútica", dice Viana.

2008/10/26

> Iritzia: El País > TAN CIEGO NO SERA...

  • Tan ciego no será ...
  • El País, 2008-10-26 # Editorial

Uno de los argumentos más clásicos contra el darwinismo es el problema de la 'preadaptación'. El ojo es sin duda una adaptación para ver, pero su evolución exige pasar por la décima parte de un ojo (la 'preadaptación'), y ¿para qué sirve eso? Las aves tienen plumas, pero basta echar un vistazo a una gallina para comprobar que eso no basta para volar. De hecho, sabemos que las plumas evolucionaron en los dinosaurios antes que el vuelo, por muy útiles que resultaran después para él: las plumas son una preadaptación al vuelo. Entonces, ¿por qué evolucionaron?


Los biólogos han conjeturado hasta ahora que las plumas pudieron aparecer como un aislante térmico, por la simple razón de que lo son. Pero el recién anunciado descubrimiento del dinosaurion jurásico Epidexipteryx ("alarde de plumas", literalmente), que vivió en China hace 160 millones de años, parece quitarles la razón. Y dársela en cambio a John Maynard Keynes.


Un tabloide británico publicaba las fotos de cien bellezas para que sus lectores eligieran a cinco. Pero le daban el premio al lector que hubiera votado... ¡a las cinco que ganaran! La gente, claro, aprendió enseguida a votar no por las caras que más le gustaban, sino por las que creía que más le iban a gustar a los demás. La Bolsa, vio Keynes, funciona igual, y ello la hace proclive a los juegos de espejos. Un buen ejemplo es el actual índice de confianza del consumidor (ICC), que viene a medir las creencias de la gente sobre las creencias de los demás.


La décima parte de una cola -cuatro plumas sueltas- no le servía a Epidexipteryx para volar, ni para aislarse del frío. Al pequeño dinosaurio jurásico, como a los concursantes de Keynes, no le importaba tanto para qué sirvieran esas plumas como para qué pensaran los demás que servían, sobre todo si los demás eran del sexo opuesto. Como las aves actuales, con casos tan espectaculares como el pavo real, y como la economía financiera, donde no hace falta citar casos extremos, Epidexipteryx usaba sus plumas para seducir. Charles Darwin creía que el amor es un motor de la evolución. Tan ciego no será si mueve el mundo.

2008/10/23

> Berria: Bestelakoak > EL DINOSAURIO QUE USABA PLUMAS PARA APAREARSE


  • El dinosaurio que usaba plumas para aparearse
  • El fósil, de hace 160 millones de años, ha sido descubierto en Mongolia
  • El País, 2008-10-23 # Javier Sampedro · Madrid

El dinosaurio Epidexipteryx escribe hoy "un nuevo capítulo en la historia temprana de los pájaros", según los editores de la revista Nature, donde se presenta el hallazgo. Del tamaño de una paloma y unos 160 gramos de peso, Epidexipteryx tenía el cuerpo cubierto de plumas, incluidas cuatro de cola muy largas, parecidas a cintas. Pero no podía volar, porque sus alas carecen de las plumas de contorno para el vuelo típicas de las aves.


Esto lo distingue de otros dinosaurios parecidos a pájaros descubiertos previamente, como Microrraptor. Y desde luego del popular Archaeopteryx, visto antiguamente como un eslabón entre los dinosaurios y las aves, pero considerado hoy más bien como un pájaro de pleno derecho. El fósil está tan bien conservado que ha permitido a los científicos observar todas estas características de modo fiable.


El dinosaurio emplumado vivió en el jurásico medio-tardío, hace unos 160 millones de años, en la actual Mongolia interior. Fucheng Zhang y sus colegas de la Academia China de Ciencias, en Pekín, que lo presentan hoy en Nature, lo han bautizado Epidexipteryx hui. La primera palabra puede traducirse como alarde de plumas, y la segunda es un homenaje a Yaoming Hu, un paleontólogo chino muerto de forma prematura.


Las plumas de cola alongadas son un componente normal del plumaje ornamental de las aves actuales. Se usan para mandar señales visuales, sobre todo durante los rituales de apareamiento. "Es muy probable que Epidexipteryx usara sus plumas de cola para el apareamiento, y no para el vuelo o para protegerse del frío", dicen los científicos chinos. "Esto indica que las plumas aparecieron antes como ornamento que como instrumento de aislamiento o de vuelo durante la evolución de las aves".

2008/10/22

> Berria: Bestelakoak > UNA ESPECIE A MEDIO CAMINO ENTRE LOS DINOSAURIOS Y LAS AVES


  • Una especie a medio camino entre los dinosaurios y las aves
  • El descubrimiento del fósil de este animal por científicos chinos apoya la tesis de la historia de la evolución entre los dos ejemplares
  • El País, 2008-10-22

Científicos chinos han encontrado el fósil de una nueva especie a medio camino entre los dinosaurios terrestres y las aves, el Epidexipteryx hui. Del tamaño de una paloma estaba cubierto de plumas coloridas pero no podía volar, según un estudio de la Academia de Ciencias China en Beijing que se publica en la revista Nature.


Este ejemplar, que pesaba alrededor de 160 gramos, vivió poco antes que el Archaeopteryx, que está considerada el ave más antigua del mundo. El hallazgo apoya, según el equipo de científicos que han realizado el descubrimiento, la tesis de que la historia de la evolución entre el dinosaurio y las aves se produjo a través de los terópodos, que eran unos bípedos carnívoros.


Aunque presenta varias características del grupo de los terópodos también posee muchas que coinciden con las de las aves: cuatro plumas en la cola muy largas y similares a cintas así como una pequeña corta. A pesar de ello, los científicos, liderados por Fucheng Zhangaseguran que no podía volar porque no tenía plumas en el contorno de las extremidades. Un dato que lejos de aclarar los datos que se tenían hasta el momento sobre este proceso evolutivo complica el panorama científico planteado hasta el momento.

2008/05/08

> Elkarrizketa: Ulrich Heinzmann > "ME GUSTA COMPROBAR HASTA QUE PUNTO ES VERDAD LO QUE DICEN LOS LIBROS DE TEXTO"

  • Ulrich Heinzmann · Físico: «Me gusta comprobar hasta qué punto es verdad lo que dicen los libros de texto»
  • El Diario Vasco, 2008-05-08 # Iñigo Urrutia

El científico alemán Ulrich Heinzmann, de la Universidad de Bielefeld, es uno de los sobresalientes ponentes que intervienen en el simposio Ultrafast que la fundación Ramón Areces celebra en el Donostia International Physics Center (DIPC). Sus mediciones del desplazamiento de electrones en attosegundos, con el soporte teórico de Pedro Miguel Etxenike, fueron portada de Nature y uno de los diez descubrimientos principales de 2007 según la misma publicación.


- ¿Una portada en Nature 'vale' más que cientos de artículos en otras revistas especializadas?

- He publicado más de 200 artículos y cuatro de ellos aparecieron en Nature, -dos en portada-, y otros tres en Science. La importancia de aparecer en Nature reside en que tiene una audiencia enorme en todo el mundo y sirve para que, por ejemplo, los periodistas se interesen por lo que estamos haciendo y nosotros tengamos la oportunidad de explicar a la opinión pública el trabajo que desarrollamos y cómo podrá afectar a sus vidas. El trabajo de la Física, que algunos tienden a ver como algo exótico, al final puede tener una relevancia para la vida cotidiana.


- ¿Sintió alguna emoción cuando hizo las mediciones en attosegundos?

-La motivación que tengo es descubrir cosas nuevas. A lo largo de los años he descubierto al menos veinte cosas que en los libros de texto no figuraban o aparecían como imposibles. El conocimiento de la Naturaleza no es algo cerrado y avanzar por esa senda me motiva. Descubrimos cosas que nos suscitan nuevas preguntas. Me gusta jugar con la naturaleza y comprobar hasta qué punto es verdad lo que dicen los libros de texto.


- ¿Qué pregunta se hace ahora?

- Me interesan las cuestiones relacionadas con los procesos. ¿Qué es lo que determina la dinámica de los procesos? ¿Por qué la cosas suceden en una cierta dirección y no en la contraria?


- Algunas de sus investigaciones son pioneras en sentido estricto, y por tanto aún quedará un trecho temporal grande hasta que tengan una aplicación, por ejemplo, en la tecnologías de la vida cotidiana.

- No. Una aplicación muy clara, por ejemplo, en el campo de la energía es el de las células o paneles solares, que se basan en la excitación de electrones por la luz. Hemos podido medir la velocidad con la que son emitidos los electrones en determinados materiales y que es de 5.000 kilómetros por segundo. Este descubrimiento, tiene importancia porque sirve para ver cómo se pueden mejorar sus prestaciones de las células solares. Son investigaciones que hacemos con una compañía alemana y no puedo proporcionar detalles.


- Cuando algo viaja a tales velocidades y la unidad de medida es una trillonésima de segundo (el attosegundo), resulta difícil entender qué es el tiempo.

- El tiempo no está bien entendido en la escala de lo muy pequeño, del mundo atómico, donde gobierna la mecánica cuántica. El tiempo aparece como un parámetro externo, impuesto desde fuera. Cuando hablamos del tiempo, está implícita la flecha de tiempo, sabemos que vamos hacia el futuro, pero es un concepto que proviene de la mecánica estadística. Por contra, en el mundo cuántico hay fenómenos que podríamos revertir. En el instituto que dirijo en Bielefeld también estudiamos procesos en los que se ve cómo un virus infecta una célula. Es un fenómeno que se produce en escala molecular y, sin embargo, no se puede revertir. Esa irreversibilidad es característica de la materia viva. Por el contrario, en la materia 'muerta', inerte, podríamos cambiar el signo de la flecha, darle la vuelta.


- ¿Cómo explicaría lo que es un attosegundo?
- El nanómetro es una milmillonésima de metro y se emplea como unidad para medir la distancia entre átomos. Pues bien, cuando se mide el tiempo invertido en recorrer esa distancia, entras en el mundo de attosegundo (trillonésima de segundo). El símil que nos gusta utilizar es que un attosegundo es a un segundo, lo que un segundo a la vida entera del Universo (13.500 millones de años). La attofísica es la aplicación de la nanotecnología al tiempo.


- Controlar el desplazamiento de los electrones en esas escalas multiplicaría en teoría la capacidad de procesamiento de datos, por ejemplo, de los ordenadores.

- La attofísica está dando sus primeros pasos. No hemos hecho sino comenzar. Han pasado casi veinte años para que en nanotecnología comiencen a salir aplicaciones. Con todo, ya existen relaciones con la industria de los ordenadores. De hecho, todos los estudios sobre attosegundos derivan de la cooperación que mantenemos desde hace quince años con la compañía alemana Zeiss para la miniaturización de componentes electrónicos. Y una de las razones por las que he venido es que quiero incrementar nuestra cooperación con el DIPC, que está en primera línea internacional y que cuenta con algunos de los principales expertos en entender estos procesos.