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2008/08/27

> Berria: Zinema > CHICAS, MALETAS Y OTRA DE GAZPACHO

  • Chicas, maletas y otra de gazpacho
  • Primeras imágenes de la película pop que ruedan los personajes de Los abrazos rotos, la nueva de Almodóvar
  • El País, 2008-08-27 # Elsa Fernández-Santos · Madrid

Como hace 20 años, hay chicas abandonadas, maletas llenas con la ropa del hombre que se va, y un gazpacho. Pina y su amiga Chon, cansadas e histéricas, sólo piensan en una cosa: la dichosa maleta. Para relajarse: ansiolíticos y tomates.


A Pedro Almodóvar y al equipo de Los abrazos rotos apenas les quedan unos días para terminar el rodaje más largo (14 semanas) de su filmografía: han pasado gran parte del verano encerrados en los estudios Barajas de Madrid, los mismos donde hace dos décadas Almodóvar rodó Mujeres al borde de un ataque de nervios. Aquella película, la que supuso su definitivo salto internacional, le sirve ahora de esqueleto argumental e iconográfico para rodar Chicas y maletas, esa comedia que él llama "ejercicio de estilo pop" y que es la película dentro de la película, vodevil disparatado que ruedan los atormentados protagonistas de Los abrazos rotos.


El personaje interpretado por Lluis Homar es el director y amante de la actriz a la que da vida Penélope Cruz. Pasan por un calvario personal mientras se ven obligados a rodar una película fresca y luminosa. "Chicas y maletas me parece muy buen título para una comedia de mujeres abandonadas", dice Almodóvar. "Pina, el personaje que interpreta Penélope, no se parece a Carmen Maura; es más un cruce entre la María Barranco de Mujeres y la Audrey Hepburn de Sabrina. Se trata de una adaptación muy libre de Mujeres... y sí, repito el gazpacho, pero lo resuelvo de otra manera".


Almodóvar explica entonces el lugar dramático que ocupa Chicas y maletas dentro de Los abrazos rotos: "Hay un director y una actriz, una actriz que por fin cumple su sueño pero que le llega en un momento en el que los problemas que atraviesa le crean enormes dificultades para actuar y para ser graciosa. Está delgada, demacrada, pero tiene que ser chispeante. El reto para ella es terrible; en el peor momento posible tiene que resultar una gran actriz cómica". "Yo necesitaba una comedia ligera y divertida para ponerla al servicio del drama y pensé que lo más cómodo era utilizar una de mis películas y hacer una versión libre", continúa el director, que (casi sin voz) termina otra larga jornada de trabajo.


"No se trata de hacer un remake; yo lo que he tratado es de hacer una estilización de Mujeres y del pop, del primer pop. Yo he nacido y me he curtido en esa cultura, en lo artístico y en lo estético, y de alguna manera es un mundo que añoro. Todas mis primeras películas están llenas de pop, el pop duro de la Velvet Underground algunas, o el pop más blando de Londres y Richard Lester, otras. Pero siempre hubo mucho pop en ellas". Almodóvar explica que su formación y su gusto nace en los sesenta, y que de él se ha alimentado gran parte de su cine y de su vida. "En los últimos años mi cine ha girado en torno al mundo de los sentimientos, se ha ido oscureciendo y por eso pensé en Chicas y maletas como en un regalo, un capricho, una posibilidad de volver atrás y, como no creo que vuelva a hacer una película pop entera, echar una cana al aire".


El decorado de Chicas y maletas está lleno de esos códigos estéticos y referencias visuales que, en el breve espacio de un decorado, le permiten al cineasta viajar sin prejuicios de una década a otra. Penélope Cruz, con un vestido de la última colección de Pierre Cardin pero que podría parecer rescatado del Londres de los Swinging sixties. Varios vestidos de Chanel y Dior de principios de los noventa y una batería de muebles llegados a los estudios de Barajas desde la nueva casa madrileña del cineasta. "La mitad del atrezzo es mío; yo quería vivir en una casa discreta pero está claro que no puede ser". Almodóvar cita entonces algunas de las referencias visuales que se mezclan entre vajillas y tejidos estampados. Es el pop rojo y blanco del célebre restaurante Flash-flash de Barcelona, con las fotografías de Leopoldo Pomés de una paparazza llamada Teresa Gimpera en sus paredes o la película de William Klein ¿Quién eres Polly Magoo?


"El director de Chicas y maletas quiere hacer una comedia muy estilizada, un pop mondrianesco, destilado, desde la mirada de los años noventa", continúa Almodóvar, que asegura que le divierte -"es un respiro"- hacer un juego de estilo en un filme que básicamente es intenso y dramático.


"Es curioso, no sólo hemos rodado en el mismo estudio en el que rodamos Mujeres sino también en el mismo decorado de entonces. Ocupamos el mismo espacio. El rodaje de Mujeres fue difícil, y éste tampoco ha sido fácil. Todo es un poco de locos: convertir la comedia en drama, conseguir una interpretación que resulte patética en escenas propias de un vodevil, hacer una película en la que parece que nada funciona, hacerlo mal a propósito pero sin caer en la parodia... Penélope y Carmen Machi [Pina y Chon] han superado el reto, y al final todos nos reímos mucho. Ha sido una experiencia muy interesante para ellas y para mí mismo, y la verdad es que pese a todo nos hemos divertido. Tanto que hay más Chicas y maletas de lo previsto y hasta creo que haré algunas modificaciones en el guión para incluir alguna secuencia más".


No es la primera vez que el director de Hable con ella utiliza el cine como fuente dramática. Es, de hecho, una de sus mayores inspiraciones. "Es todo un género, sin olvidar ese subgénero que yo adoro: el de las películas que hablan de actrices. Me gusta mucho Cautivos del mal porque habla de un mundo que no es ñoño, con unos personajes feroces que tienen ese cinismo enorme que a veces se necesita para poder seguir adelante. O El crepúsculo de los dioses, otra de mis grandes favoritas. El cine me fascina como elemento dramático y también como mundo profesional para situar a mis personajes. Pienso en Arrebato, de Zulueta, que cuenta tan bien esa parte vampirizadora del cine, ese mundo del que tanto nos quejamos pero del que somos totales adictos. El cine forma parte de mi experiencia, de toda mi experiencia, y por eso se habla mucho de películas en mis películas. Mis personajes, igual que se puede hablar de comida, novios o la madre naturaleza, se comunican a través de referencias a otras películas. No pretenden ser homenajes ni tributos sino parte activa del guión".

  • Hitos del celuloide cuadrado
  • El crepúsculo de los dioses (1950). La llegada del sonido descarriló miles de carreras en Hollywood. Billy Wilder les recordó a través de los ojos cáusticos de un guionista que trabaja con una ex estrella. Una mezcla de demencia, dolor y añoranzas.
  • Cautivos del mal. Hollywood en estado puro: éxito, manipulación y traiciones. Un director, una actriz y un guionista rememoran la vida de un mandamás del cine. Vincente Minnelli volvería a la carga en Dos semanas en otra ciudad.
  • La noche americana. Sólo alguien que amaba tanto el cine como el francés François Truffaut podía filmar esta disección de la hecatombe profesional y personal de un director (él mismo, sin pudor) en mitad de un rodaje.
  • Arrebato (1979). Película española de culto por antonomasia. Turbador tratado del poder vampírico del cine. Y la obra maestra de Iván Zulueta, voz única acallada para siempre poco después del estreno de un filme adelantado a su época.

2008/03/26

> Berria: Bestelakoak > LA MOVIDA MADRILEÑA LLEGA A MONACO


  • La movida madrileña llega a Mónaco
  • El príncipe Alberto convoca a Almodóvar y a su 'troupe' al Baile de la Rosa
  • El País, 2008-03-26 # Mábel Galaz · Madrid

Todo comenzó hace unos meses cuando en El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar, se recibió una llamada del palacio de Mónaco. El príncipe Alberto quería dedicar el anual Baile de la Rosa a la movida madrileña. "Y a Alberto y a Pedro no se les puede ni debe decir que no", contó ayer el músico y representante de artistas Mario Vaquerizo, que participará en la fiesta. "Los Grimaldi son una dinastía que no tienen prejuicios como otras y allí estaremos". La cita es el sábado, a las ocho de la tarde, en el Sporting Club de Montecarlo, que se cubrirá de rosas para la gala.


Almodóvar ha llamado a retreta a los suyos para que le acompañen a Mónaco. Pero desde El Deseo sólo se confirma la presencia del director, de Bibiana Fernández, de Alaska y de Mario Vaquerizo. "La organización es cosa de palacio", precisan. Y en palacio de momento no dan más detalles. Quien sí ha confirmado su presencia es Luz Casal.


El Baile de la Rosa lo abrirán Alberto y su hermana Carolina, que se moverán al ritmo de Fangoria. Al fin de fiesta se unirá Nancy's Rubias, el grupo que ha formado Vaquerizo, el marido de Alaska. Juan Gatti ha diseñado la invitación, una producción dirigida por Almodóvar, quien dice estar encantado de haber sido llamado por Alberto de Mónaco, aunque de esto y de la película en la que trabaja con Penélope Cruz, sólo quiere hablar en el blog que hoy inaugurará en la Red.


En Mónaco se celebra el Baile de la Rosa desde 1964, cuando Grace Kelly decidió que la Sala de las Estrellas del Sporting Club acogiera todos los años en primavera esta gala de carácter benéfico. Las entradas, a 750 euros, están agotadas desde hace meses. El dinero recaudado será administrado por la Fundación Princesa Grace, que lo destinará a los niños pobres.


Pedro Almodóvar, Alberto García-Alix, Ceesepe, Ouka Lele, El Hortelano, Sigfrido Martín Begué, Costus, Pérez-Mínguez, Antonio Alvarado, Iván Zulueta, Javier de Juan, Miguel Trillo, Carlos Berlanga, Manuel Piña, Alaska..., estarán o serán recordados de alguna manera. Ellos fueron los protagonistas de la movida madrileña, un movimiento contracultural surgido durante los primeros años de la transición, que se prolongó hasta finales de los años ochenta y que revivirá el sábado en Mónaco.

2008/02/17

> Berria: Oroitzapena > ALMODOVAR RODARA LA VIDA DE MARCOS ANA

  • Almodóvar rodará la vida de Marcos Ana
  • El director manchego adquiere los derechos de la biografía del poeta comunista
  • El País, 2008-02-17 # Joseba Elola · Madrid

Hace algo más de cuatro meses, el domingo 30 de septiembre, Pedro Almodóvar se enamoró de una historia. Fue un fogonazo que le asaltó al leer las páginas de este periódico.


Aparecía publicado en el suplemento Domingo un avance de las memorias de Marcos Ana, poeta que se convirtió en voz de los presos de la era franquista. Relataba su salida de prisión tras 23 años entre rejas: la luz cegadora, los mareos al circular en coche, el incómodo reencuentro con la libertad y el vértigo ante su primera experiencia amorosa, a los 41 años. Ese hombre temeroso que nunca había estado con una mujer, sus titubeos, esa prostituta que se enternece con su historia y no quiere cobrarle, ese paseo de madrugada por la Gran Vía y esa noche inolvidable se convirtieron rápidamente en celuloide en la cabeza del cineasta manchego. Al día siguiente, el mismo lunes por la mañana, Almodóvar pedía que le enviaran el libro. A los cuatro días decidía que quería conocer a Ana y hacer la película. La semana pasada cerró el acuerdo para hacerse con los derechos.


Subiendo las escaleras camino de su piso, Marcos Ana se queja de la rodilla, pero sube como un tiro: "No tengo tiempo para estar enfermo, por eso estoy así a los 88 años", dice. Desde luego, aparenta 65. Una foto del Che Guevara preside su librería. Con un puñado de cuadernos de poemas entre las manos, cuenta que su relación con el director manchego puede ser el inicio de una gran amistad, "como en el final de Casablanca". Ana -nacido Fernando Macarro Castillo, adoptó los nombres de su padre y su madre para firmar- ingresó en prisión a los 19 años y sobrevivió a abominables torturas y a dos condenas de muerte. En el año 1954, encerrado en una celda de castigo, empezó a escribir poemas apoyándose del revés del plato que le daban para comer. A la luz de un minúsculo candil, hecho con un tintero, alcohol y mecha, compuso versos que pronto trascendieron los muros de prisión y empezaron a ser publicados por comités de solidaridad en el exilio. Los compañeros presos que salían en libertad los memorizaban para poder dictarlos a su salida. Se convirtió así en una voz intramuros de la España perseguida.


Escribir sus memorias era una de sus asignaturas pendientes. Ya en una madrugada de 1963, apenas dos años después de salir de prisión, su amigo Pablo Neruda le abroncó tras una larga noche en que Ana le contó su vida: "¡Somos unos insensatos, las palabras se las lleva el viento, si hubiéramos tenido un magnetofón ya tenías escrito el libro!", exclamó el poeta chileno. Ana, humilde hasta decir basta, nunca osó negociar la publicación de sus poemas: "La poesía era un arma más para luchar por las libertades, no sé si mis versos son buenos o malos, sólo sé que fueron necesarios", dice con la lucidez de un hombre que sigue viviendo a contrarreloj, ganándole tiempo al tiempo, intentando recortar el efecto de 23 años entre rejas. Hace tres años, las presiones de sus amigos le llevaron a ponerse a escribir por fin sus memorias, Decidme cómo es un árbol (Editorial Umbriel-Tabla Rasa), el material en el que se basará Almodóvar, que hará dos películas antes de ésta (en mayo empieza a rodar Los abrazos rotos).


Gran amigo de Rafael Alberti, Ana es un comunista convencido: "Lo único que puede compensarme a mí es el triunfo de mis ideales", dice con voz cadenciosa, profundo. "Solidaridad es hoy la palabra más hermosa y más necesaria. Este mundo es muy injusto y eso tiene que explotar. Muchos jóvenes saben que otro mundo es posible".

> Artikuluak: Pedro Almodóvar > MARCOS ANA, UN HOMBRE BUENO

  • Un hombre bueno
  • El País, 2008-02-17 # Pedro Almodóvar

El superviviente Marcos Ana representa el mejor modelo de reconciliación, una asignatura que cada década parece más pendiente en nuestro país.


Marcos ha sobrevivido a varias penas de muerte, a muchas jornadas de tortura en las que le dejaban por imposible, convertido en un amasijo de carne, a la durísima vida carcelaria, en condiciones dantescas, expuesto a todas las enfermedades del cuerpo y de la mente. Pero especialmente, Marcos Ana ha sobrevivido con una limpieza impresionante al odio. Él es lo contrario al discurso de las "heridas abiertas", las suyas, profundas y persistentes (22 años, desde el año 39 al 61, arrastrándose por distintas cárceles franquistas, dan para muchas y variadas heridas) como decía, sus heridas las cerraron sus propias ganas de vivir y de convivir. Su pasión por la vida, y por la vida de los otros.


Es emocionante, cuando en el libro decide no dar el nombre de un compañero que le denunció (aunque a causa de esta denuncia le cogieron y le condenaron a muerte), no le nombra pensando que el traidor tendrá en la actualidad, hijos, sobrinos y nietos, que no son responsables de su traición y que ahora se sentirían avergonzados.


Marcos Ana es un modelo de víctima, en estos años en que las víctimas salen a las calles (todo su derecho) a gritar su dolor (nada más humano) pero que en ocasiones desafinan de un modo estridente. Marcos es una víctima que no pide venganza. Pide que el horror que el pueblo español vivió durante y después de la guerra no se vuelva a repetir


Es muy importante, y ya sé que es un tema delicado (todo mi respeto y solidaridad a las víctimas de todo tipo de violencia), es esencial que las víctimas no sean un impedimento para la reconciliación.


Marcos Ana representa todo esto. Y por ello le admiro, le quiero, y porque en el trato personal es lo más parecido a un ángel. No he conocido a nadie tan bueno. Por eso me gustaría hacer una película sobre su vida. No existen tantos hombres buenos sobre los que hacer películas, en mi cine, desde luego, brillan por su ausencia. Pero naturalmente no es por su bonhomía, por rara que sea esta cualidad, por lo que quiero hacer la película.


Su libro de memorias “Decidme cómo es un árbol” contiene en todos sus capítulos material cinematográfico de primer orden. Da para varias películas, muy distintas y de diversos géneros.


La que a mí me interesa, la que espero abordar dentro de dos o tres años, una vez que termine las dos películas que tengo entre manos, empezaría con Marcos Ana saliendo de la cárcel en el año 61. Según él mismo confiesa era un niño de 42 años que se da de bruces con la libertad, en el Madrid de principio de los 60. La experiencia física fue durísima, sus sentidos no están acostumbrados a los espacios abiertos y extensos, ni a la luz, montar en un vehículo le provocaba vómitos. Tampoco está acostumbrado a la presencia de las mujeres jóvenes. Le atraen enormemente pero reacciona como un niño.


Hay imágenes muy plásticas en el libro cuando describe su fascinación por el sexo opuesto. Cuando ve una mujer, la sigue a escondidas hasta que desaparece en la boca del metro, o tras la puerta de su casa.


Una de las primeras noches en libertad encuentra a un antiguo compañero, que le lleva a un cabaret. Poco después le deja solo, con una de las prostitutas a la cual le ha pagado para que le atienda toda la noche. Esa primera noche con una mujer es lo que quiero contar. A lo largo de esa noche aparecerá todo su pasado, y el pasado de la prostituta a la que no me queda más remedio que relacionar con alguno de sus compañeros de prisión para cerrar la historia...


Juntos recorrerán el Madrid nocturno de la época, intercambiando soledades. Es la historia del primer amor de Marcos Ana, una prostituta que al final de la noche no le cobró, porque noches como aquella no tienen precio.