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2008/08/28

> Berria: In memoriam > ESTADOS UNIDOS: MUERE DEL MARTIN, PIONERA DEL MOVIMIENTO LESBICO

  • Muere Del Martin, pionera del movimiento lésbico en EU
  • El Porvenir, 2008-08-28


Del Martin, una de las pioneras del movimiento por los derechos lésbicos en Estados Unidos, falleció en San Francisco, California, a los 87 años de edad, solo 72 días después de haber contraído nupcias con el amor de su vida.


Martin murió la víspera en el Centro Médico San Francisco de la Universidad de California dos semanas después de romperse un brazo y de que sus problemas de salud empeoraron, dijo Kate Kendell, directora ejecutiva del Centro Nacional por los Derechos Lésbicos en San Francisco.


La activista, que contaba con 87 años, había logrado el 16 de junio pasado uno de sus sueños al casarse con el amor de su vida, Phillips Lyons, de 83 años.


La pareja se convirtió en el primer matrimonio del mismo sexo que se celebró después de que la Suprema Corte de California aprobó este tipo de uniones.


El enlace de las dos activistas, en el que Martin colocó el anillo a Lyons además de posar para la foto, comer un pedazo de pastel y después retirarse en silla de ruedas, fue uno de los momentos más celebrados por activistas de este movimiento en San Francisco.


La pareja también había sido la primera en casarse en 2004, cuando el alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, permitió los matrimonios del mismo sexo en el ayuntamiento.


En esa ocasión se celebraron cuatro mil uniones, que días después fueron invalidados por un juez estatal.


La demanda que Martin y Lyon presentaron contra la decisión del magistrado llevaron a que la corte estatal autorizara los matrimonios del mismo género en mayo pasado.


Dorothy Taliaferro "Del" Martin fue periodista, escritora y organizadora de eventos para defender los derechos de lesbianas, homosexuales, bisexuales y movimientos transgéneros, al argumentar las garantías e igualdad en los derechos civiles de Estados Unidos.


Sus colaboraciones y activismo fueron reconocidos en muchos lugares de California y Estados Unidos.


Entre sus libros más conocidos está "Lesbian/woman", que escribió junto con Lyon en 1972.


Egresada de la preparatoria George Washington y con estudios de Periodismo en la Universidad de California en Berkeley y en la Universidad Estatal en San Francisco, estuvo casada a los 19 años con James Martin y tuvo una hija, Kendra, antes de que se divorciaran.


Martin, quien nació el 5 de mayo de 1921 en San Francisco, conoció a Lyon en Seattle en 1950 cuando trabajaban para la misma compañía de publicidad y tres años después se cambiaron a vivir juntas en una pequeña casa en San Francisco y desde ese momento compartieron sus vidas.


La pareja junto con otras mujeres formaron en 1955 la organización "Daughters of Bilitis" (Hijas de Bilitis), que lleva el nombre del personaje de un libro de poesía de amor lésbico.


Otro de los libros más leídos de Martin fue "If That"s All There Is", publicado en 1970, en el que aborda el sexismo y expone como las lesbianas han sido relegadas, además de que habla sobre el poder del movimiento por los derechos homosexuales.


De igual forma, Martin fue fundadora de varios grupos feministas locales y nacionales que luchan por los derechos de homosexuales y lesbianas, incluida la organización nacional Coalición de Mujeres del Area de la Bahía.


Además de Lyon, a Martin le sobreviven su hija Kendra Mon y dos nietos.

2008/08/22

> Berria: Hiesa > MEXICO: SIDA, CONTINUA LA DISCRIMINACION

  • Sida: continúa la discriminación
  • En México, los enfermos llegan a 180 mil y tal parece que ellos, como el resto de los infectados, seguirán sufriendo rechazo social
  • El Porvenir, 2008-08-22 # Juan Fernando González G.

Más de 33 millones de personas en el mundo tienen VIH y, al menos, 25 millones han fallecido desde su descubrimiento.


En México, los enfermos llegan a 180 mil y tal parece que ellos, junto a quienes se sumen a este grupo en los próximos años, seguirán sufriendo rechazo social.


Las estadísticas más recientes señalan que el número de nuevas infecciones y muertes ocasionadas por la epidemia de VIH/sida se han reducido en los últimos dos años, pero ello no quiere decir que el problema esté bajo control; en realidad, falta mucho por hacer, sobre todo en el caso de las personas infectadas, quienes además de luchar contra la enfermedad, deben hacer acopio de gran fortaleza para soportar la discriminación y el maltrato que todavía reciben cotidianamente.


Es una realidad que los individuos infectados no han logrado que se destierre el estigma que pesa sobre ellos, y tan poderoso es dicho enemigo que la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha optado por la creación del Día Mundial contra la Homofobia, toda vez que se ha visto que el rechazo por parte de la sociedad hacia quienes tienen esta preferencia sexual es uno de los principales obstáculos para aplicar estrategias de prevención contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), pues muchos enfermos ocultan su realidad y niegan su comportamiento en la vida íntima por temor.


Además de esto, muchos especialistas señalan que todavía existe la necesidad de intensificar campañas de prevención y de lograr que los gobiernos de todas las naciones incrementen el gasto en investigación y desarrollo de nuevos medicamentos.


Reveladora encuesta Vivir con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida, que es la fase avanzada de la infección por VIH) es una experiencia sumamente desagradable, no sólo por las repercusiones médicas de la enfermedad, sino por las adversidades sociales que experimentan los individuos infectados.


A ello habría que agregar la complicada trama que se debe seguir para que los sistemas de salud cumplan con la entrega de los medicamentos necesarios, los cuales, hay que decirlo, son extremadamente caros.


La Encuesta internacional sobre el tratamiento contra el sida de por vida (ATLIS, por sus siglas en inglés), realizada por la Asociación Mundial de Médicos para la Atención del Sida (IAPAC, en inglés) es particularmente significativa, ya que da cuenta de la opinión de los enfermos en muy variados temas, lo que nos permite conocer más sobre las necesidades de este sector de la población.


El estudio en referencia se realizó con ayuda de casi 3,000 personas de 18 países de todas las regiones del orbe, lo cual, estadísticamente hablando, se considera válido para establecer conclusiones al respecto.


La edad promedio de los participantes fue 38 años, siendo 69% hombres y 31% mujeres.


La mitad de los entrevistados asegura tener buena salud física en general, aunque reconoce que padece o ha sufrido enfermedades asociadas, como depresión (33%), presión arterial elevada (17.5%) y altos niveles de colesterol o grasa en la sangre (15.9%).


Es interesante saber que 1 de cada 5 infectados con VIH se percató de que había adquirido la enfermedad tras practicarse varias pruebas, y que una cantidad semejante lo supo al ingresar a un hospital por otro motivo.


Uno de los aspectos alentadores para los programas preventivos, aunque no es definitivo, se aprecia en el hecho de que 47.1% de los encuestados tiene entre 1 y 6 años con VIH, 42% más de seis años, y 9.7% menos de un año.


Esto sugiere que en fechas recientes la información ha sido eficaz y cada vez hay menos personas infectadas.


De medicamentos y otras cosas Recientemente se hizo el anuncio de que algunos medicamentos contra el sida presentarán drástica disminución en su precio, lo que surgió de una negociación entre la Secretaría de Salud y la industria farmacéutica establecida en México; así, gracias a un convenio, los laboratorios trasnacionales podrán introducir medicamentos al país aunque no cuenten con una planta productora asentada en nuestro territorio, requisito que había impedido reducir costos.


Más allá de las dudas que ha despertado esta medida, algunas muy bien fundamentadas, sirva la referencia para dar pie a otro renglón de la investigación ATLIS, la cual establece que 73% de los enfermos con sida emplea medicamentos prescritos para tal efecto, mientras 6.1% dice no tomarlos, aunque reconoce que anteriormente lo había hecho; dentro de este mismo grupo hay quienes han suspendido su terapia por efectos adversos (34.3%), por consejo médico (25.4%) y dificultad para tomar las dosis (14.4%).


Lo terrible es que 20% de los informantes nunca ha tomado medicamentos prescritos.


La discriminación que padecen muchos de los afectados por esta terrible enfermedad queda de manifiesto cuando se observan los motivos más frecuentes que reportaron los encuestados para no tomar medicamentos contra el VIH: 28.6% asegura que el médico le dijo que no cumplían con los requisitos para el tratamiento, 1.1% considera que no corren riesgo de enfermar de VIH, y 9.1% no cree que el tratamiento le ayude.


Por fortuna, 57% de quienes cuentan con medicamentos en forma constante aseguran no haber omitido la dosis prescrita durante el último mes.


Sociedad, monstruo de mil cabezas La preocupación de que los demás se enteren de la condición en que viven es enorme para la comunidad de infectados por el VIH; así, la mayoría reconoció que prefiere hablar de su diagnóstico con sus hermanos o amigos, antes que con sus padres.


El temor de perder el empleo también es evidente, aunque mayor en hombres que en mujeres (40% contra 30%).


Sin embargo, al ser consultados acerca de su miedo más grande, la mayoría (25.4%) asegura que le atemoriza no poder cuidar de sí mismo, mientras que 21% reconoce sentir terror a morir.


Por lo que toca a las prácticas sexuales, casi 33% manifiesta que tiene contacto íntimo con una sola persona, 20% acepta haber tenido parejas sexuales casuales, y casi 7% admite que lleva una relación a largo plazo, pero no monógama.


Vale la pena rescatar las declaraciones realizadas hace unos días por Richard Parker, antropólogo y profesor de la Escuela de Salud Pública Mailman, de la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos), en su visita a México.


Según el experto, durante la administración del presidente estadounidense George W. Bush, la influencia global de Estados Unidos ha sido increíblemente contradictoria.


Por un lado, “el gobierno merece un comentario positivo por su apoyo al aumento de los recursos destinados a proyectos de colaboración mundial para el incremento del acceso a los tratamientos, pero la tragedia es que ese mismo legado positivo ha estado ligado al conservadurismo moral de un modo contraproducente y muy poco científico, en lo que se refiere a las políticas de prevención”.


Esto, principalmente, “por el énfasis en la abstinencia, en la reducción de parejas sexuales y en el impulso a la monogamia, enfoques todos que a lo largo de 25 años han demostrado total ineficacia, y que han sido adoptados, en el contexto de la prevención de la epidemia, como una forma de legitimación moralista”, dijo el especialista.


Por fortuna, fuera de Estados Unidos, y en particular en los países de Latinoamérica, el impacto de esas medidas se ha visto mitigado por vigorosas políticas nacionales.


Es el caso de Brasil, que se negó rotundamente a condenar los derechos de las trabajadoras sexuales a pesar de que ello significó el retiro de apoyo económico, pero también el de México, que cuenta con sólido programa de respuesta al sida.


De esta forma, nuestra región ha representado contrapeso considerable a la política de la administración de George W. Bush, incluso con mayor liderazgo que la propia comunidad europea.


“Muchos gobiernos latinoamericanos, incluso los más conservadores, han mostrado que el sermoneo moral no es la mejor respuesta a los retos que presenta la epidemia, y han promovido, sin mayor restricción, la entrega masiva de preservativos y el acceso universal a los tratamientos.


Este legado es importante y particularmente sólido, ya que no proviene de una dádiva oficial, sino de larga tradición de activismo social y político en defensa de los derechos civiles de las personas afectadas por la epidemia, y de los programas que satisfacen sus necesidades”, concluyó el experto.