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2008/12/29

> Iritzia: Gabriela Rodríguez > FOBIA A LA SEXUALIDAD FEMENINA

  • Fobia a la sexualidad femenina
  • La Jornada, 2008-12-29 # Gabriela Rodríguez
La Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC, por sus siglas en francés) publicó en noviembre pasado, con motivo del 40 aniversario de la encíclica Humanae vitae del papa Paulo VI, un documento sobre las consecuencias y amenazas del uso de los anticonceptivos artificiales, sobre todo por haber provocado un estilo de vida que separa la sexualidad de la reproducción.

El mensaje de rechazo a la anticoncepción artificial de esa encíclica no tuvo éxito, toda vez que durante estas décadas las mujeres pasaron a ser usuarias de los métodos prohibidos por el Vaticano. En particular, en América Latina más de 70 por ciento de las mujeres del continente católico han accedido a estas tecnologías modernas para controlar su fecundidad.

El extenso artículo contiene 288 notas al pie de página donde se citan las fuentes consultadas, aunque consta de dos apartados muy distintos. El primero son estudios biomédicos que documentan ampliamente las amenazas de los anticonceptivos en la vida no nacida, así como los efectos secundarios y daños en la salud de las mujeres; en el segundo apartado hay un cambio total de estilo, pasa a fundamentar las consecuencias del NO a la fertilidad desde las bases judeocristianas, consideradas “como la mejor protección para la dignidad del hombre” (menos mal que no de la mujer), y hay un conjunto de afirmaciones sobre los efectos en la sexualidad y en la moral, donde ya no se precisa de evidencia científica.

Debo reconocer que la lectura de este documento me resultó interesante en momentos, y en otros, muy cómica.

Se arranca afirmando que el aborto es la causa de muerte más frecuente, pues al citar acertadamente que se registran 42 millones de abortos en el mundo, se concluye que mueren 42 millones de “seres no nacidos” y, desde luego, ninguna otra enfermedad presenta una mortalidad tan alta. Eso sin considerar las víctimas del aborto precoz, que es el causado por el uso de anticonceptivos artificiales. Se dedican vastas páginas a demostrar que todos los hormonales y el DIU, incluyendo píldoras anticonceptivas, inyectables, parches, implantes y postcoitales, al actuar no solamente inhibiendo la ovulación sino principalmente evitando la implantación, sobrepasan el límite éticamente aceptable y, en consecuencia, “la píldora no solamente es anticonceptiva, sino también abortiva (...) Hoy en día 100 millones de mujeres toman la píldora; si hacemos los cálculos correspondientes, hay una destrucción de embriones del orden de entre 3.2 y 11.4 millones al año”.

Después se documentan exhaustivamente los riesgos de cáncer cervical, endometrial, ovárico, de mama y de hígado, efectos en el aparato circulatorio y el metabolismo por el uso de hormonales, aunque también reconocen algunos beneficios de las píldoras en la salud de la mujer. Pero nunca se menciona la importancia de las indicaciones y contraindicaciones, ni cómo éstas permiten a médicos y mujeres manejar con relativo conocimiento de causa las decisiones sobre el uso de tales fármacos.

En seguida viene la fobia a la sexualidad femenina, esa que se separa de la procreación. “Según Grant, la tasa de suicidio entre las mujeres es el doble de las que no toman la pastilla… las mujeres intentan suicidarse cuatro veces más a menudo que las que se protegen con un diafragma”. Además “hay una disminución de la libido que va de la depresión hasta la pérdida total en mujeres usuarias de anticonceptivos, justificable por un lado por el efecto de las hormonas, por el otro por la separación prácticamente perfecta de sexualidad y procreación causada por la píldora. Es conocido que la posibilidad de quedar embarazada por sí misma ya estimula considerablemente la libido”. También “el sentido del olfato cambia, por lo cual el olor de la pareja podría pasar a ser molesto de repente. Podría ser esto un factor, entre otros, de las tasas de divorcio más elevadas de los últimos 30 años”.

No me cabe en este espacio el sinnúmero de estragos que se asocian con el uso de hormonales, pero “el efecto se asemeja al de un terremoto. La separación de la sexualidad y la procreación propicia la autodeterminación propia de la mujer, pero la daña profundamente en el centro de su feminidad, incluso de su maternidad, se crea una polarización, una tensión, que al final, a causa de una contradicción irresoluble, desgarra el corazón de las mujeres y madres (...) El NO a la fecundidad es el NO al Creador. Otras causas de la anticoncepción son: hedonismo, pérdida de la fe –desconocen que las usuarias de hormonales y aun quienes han abortado siguen creyendo en Dios y en la Virgen de Guadalupe–, libertinaje, sexualidad como producto del consumo y feminismo”. Este último efecto realmente me asustó muchísimo, pero no me quedó claro si en alguno de esos estudios consultaron a las mujeres que usan anticonceptivos.

2008/11/15

> Berria: Eliza > FIAMC: REEVANGELIZAR CON LA HUMANAE VITAE

  • FIAMC: Reevangelizar con la Humanae Vitae
  • Noticias Globales, 2008-11-15 # Juan Claudio Sanahuja
El 6 de noviembre, en Roma, la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), con motivo de celebrarse este año el 40° aniversario de la Humanae vitae, dio a conocer un extenso documento en el que reafirmando la doctrina de esa encíclica de Pablo VI, se insiste en la urgente necesidad por parte de todos los médicos católicos de proclamarla “a través del testimonio personal en su actividad médica”.

Re-evangelizar
Dice la FIAMC: “En esta misión a la que todos nosotros, los médicos, hemos sido especialmente llamados, no podemos olvidar que nuestra tarea es, por una parte, la re-evangelización interna de los miembros de las instituciones católicas, en especial de los centros médicos, y por otra parte, una nueva evangelización hacia afuera, hacia todas las instituciones y áreas de la vida, lo que puede requerir de gran entrega, coraje y sacrificio personal”.

Tras afirmar varias veces que cualquier forma de regulación artificial de la natalidad está estrictamente prohibida ya que es intrínsecamente mala y, por lo tanto, no puede justificarse de ningún modo con argumento alguno, la FIAMC reafirma que “la doctrina de la Iglesia plasmada en Humanae vitae es ante todo una explicación de la ley moral natural comprensible para la razón humana. En el caso de que no se llegue a la comprensión del texto, debe aceptarse humildemente, con sencillez de espíritu, una obediencia práctica basada en la confianza de que la doctrina de la Iglesia dispone de una comprensión más profunda de estas obligaciones de moral natural”.

La rebelión contra la Humanae vitae
La declaración constata que, sin embargo, “apelando a la conciencia adulta de cada uno, no se tuvo ningún pudor en reclamar, con constantes proclamas y referendos eclesiásticos, el ‘derecho democrático’ del pueblo del Señor a decidir por sí mismo, autocráticamente, acerca de la estructura de la Iglesia y de sus inalterables declaraciones doctrinales”, como por ejemplo, la Declaración de Königstein en Alemania o la Declaración de Mariatrost en Austria, en las que se promovió la desobediencia a estas enseñanzas doctrinales. “Hoy muchos piden a los responsables que admitan claramente su culpa y rectifiquen”, afirma la declaración de la FIAMC. (Vid. NG 929, Canadá: la vuelta a la Humanae vitae).

Consejos para la práctica médica
Con lenguaje claro y directo el documento afirma: “El ejercicio médico no puede llegar nunca al extremo de poner en peligro la salvación eterna del paciente o del médico”.

Citando el n. 74 de la encíclica Evangelium vitae, la FIAMC recuerda al obligación de acudir a la objeción de conciencia por parte de los médicos, porque cada vez en más frecuente que se les pida “especialmente a los ginecólogos y los especialistas en medicina general al servicio de la salud pública, que aseguren el suministro a la población de contraceptivos, preservativos, de la ‘píldora del día después’, etc., y que se muestren abiertos a otras formas nuevas de la llamada ‘salud reproductiva’ (esterilización, fecundación in vitro, diagnóstico prenatal para la selección, aborto, etc.)”, participando así “en una cultura de la muerte que se opone decididamente a la moral natural y a la doctrina de la Iglesia”.

Para la Federación, deberían formarse redes internacionales en defensa de los médicos objetores de conciencia, para que estén “a salvo no sólo de sanciones penales, sino también de cualquier daño en el plano legal, disciplinar, económico y profesional”, (Enc. Evangelium vitae, n. 74).

Recordamos que el mismo número de la Evangelium vitae dice que: “A veces las opciones que se imponen son dolorosas y pueden exigir el sacrificio de posiciones profesionales consolidadas o la renuncia a perspectivas legítimas de avance en la carrera”.

Por eso, entre otras cosas, la FIAMC pide a las universidades y hospitales católicos, que están llamados a seguir la doctrina de la Humanae vitae, que ayuden generosamente formando una red internacional de personal docente altamente cualificado, en vistas a la formación de médicos católicos que se encuentren discriminados o bajo una inaceptable presión a causa de sus convicciones morales, para que puedan especializarse en el área de la obstetricia y la ginecología. También las universidades y hospitales católicos, dice la FIAMC, deben estar abiertos para dar trabajo sólo a quienes respeten la ley natural y la doctrina de la Humanae vitae.

Algunos efectos secundarios
Dejando en claro que no se debe medir la maldad moral del acto anticonceptivo por los efectos secundarios de los anticonceptivos, ya que el acto anticonceptivo es siempre intrínsecamente malo, y por lo tanto, “también el uso de un contraceptivo completamente libre de efectos secundarios es absolutamente condenable”, la Federación advierte que “muchos anticonceptivos tienen además un efecto abortivo, lo que, aunque sea un efecto secundario, es absolutamente inaceptable”.

Además, “en no pocos casos se acaban juntando un gran abanico de efectos secundarios no deseados, más o menos graves, como la trombosis, la apoplejía, el cáncer, etc.”

La mujer deja de ser mujer
Concluye el documento diciendo: “Un importante efecto secundario de todos los anticonceptivos hormonales, si se toman durante largos periodos de tiempo, es su efecto sobre el cerebro, sobre todo el sistema nervioso y los órganos sensoriales, que están repletos de receptores hormonales. De hecho afecta a todo el cuerpo y, por lo tanto, al comportamiento social propio de la mujer, a su vida emocional, así como a su sensibilidad y a su feminidad. La potencial peligrosidad de este efecto secundario por ahora no se puede apreciar suficientemente. Pero lo cierto es que, este efecto de alteración hormonal en todas las células que disponen de receptores de hormonas en el cuerpo humano, afecta a todas las mujeres que toman anticonceptivos hormonales”.