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2008/12/10

> Berria: Bestelakoak > EL CELEBRE CALZONCILLO SLIP SIGUE MAS VIGUENTE QUE NUNCA

  • El célebre calzoncillo 'slip' sigue más vigente que nunca
  • Carlos Díez revisa la evolución de la ropa interior para ellos
  • El País, 2008-12-10 # Inés Muñoz Martínez-Mora · Madrid

En 1934, un diseñador de la marca estadounidense de ropa interior Jockey recibió una postal desde la Riviera Francesa. En ella aparecían un grupo de jóvenes tostándose al sol llevando el breve atuendo de bañista de la época. No hizo falta más. Tomando ese primigenio bañador como modelo y añadiéndole una abertura frontal en forma de y invertida, Jockey lanzó al mercado el que se convertiría en el calzoncillo más vendido de la historia, el brief o slip.


Aprovechando el 75º aniversario de esta prenda que dividió al mundo entre sus partidarios y los del boxer, la marca ha decidido airear sus archivos y convertir la ropa interior masculina en objeto de una retrospectiva que podrá verse en la sala Valle Inclán del Círculo de Bellas Artes de Madrid durante los días 12 y 13 de este mes.


La exposición suma los fondos de dos confesos coleccionistas de calzoncillos: Volver Goerhardt, director creativo de Jockey desde hace 40 años, y el diseñador Carlos Díez Díez, que además ha reinterpretado nueve piezas de la marca para la ocasión. Del patrimonio de este último proceden 10 modelos. Entre ellos, una especie de pañal hindú de algodón que se asemeja a un paño de pudor, regalo de un amigo y unos boxers de 1970 que el diseñador compró en una tienda de ropa de segunda mano durante una visita a París.


La pieza más antigua del recorrido es una camisola de lino que data de 1790 y la más emblemática unos slips también intervenidos, esta vez por Andy Warhol, fiel consumidor de esta marca. Todo lo expuesto, independientemente de si ha sido usado o no, está limpio. Para lo que no hay hueco en esta historia es para la nostalgia patria. La España que se reconozca en esos calzoncillos de algodón blanco y hasta la rodilla con los que Alfredo Landa y el desarrollismo daban la bienvenida al turismo, no lo hará aquí. Ni rastro de este emblema celtibérico.


Como explica Goerhardt, la ropa interior masculina vivió su primer aperturismo en la década de 1960: "Fue cuando abrazó el color y la lycra. Hasta entonces se usaban tejidos duros como el algodón y el lino. Con ella llegó el confort". Menos roce y la voluntad más o menos procaz de sustituir lo holgado por lo apretado.


Para Díez, la segunda revolución, la que ha configurado el panorama actual, fue la llegada de la mano de la moda. "Empezó Calvin Klein y continuaron Dolce&Gabanna, Prada o Gucci, que al sacar sus propias líneas de ropa interior, han introducido los mecanismos de funcionamiento de la moda en este mercado: los conceptos de temporada y colección".

2008/08/27

> Berria: Ezkontza > ARGENTINA: EL DISEÑADOR DE MODA ROBERTO PIAZZA ADELANTA DETALLES DE SU CASAMIENTO CON WALTER VAZQUEZ


  • Roberto Piazza adelantó detalles de su casamiento
  • El diseñador de modas y su novio, Walter Vázquez, se casarán el próximo 15 de setiembre. Además de exquisito catering y música bailable, habrá una sucesión de shows y atracciones. La cantante Patricia Sosa y la transexual española, Ana Lúpez, serán las artistas exclusivas.
  • MDZ, 2008-08-27 # Andrea Calderón · Buenos Aires

El reconocido diseñador de alta costura, Roberto Piazza, dará el “¡sí, quiero!” en pocos días y ya fueron adelantados algunos de los detalles del compromiso. El próximo lunes 15 de setiembre, este referente de la moda argentina contraerá enlace con Walter Vázquez, el cantante, bailarín y coreógrafo que conoció hace 9 años.


El listado de invitados incluyó a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, además de otras autoridades nacionales. Quienes confirmaron su asistencia fueron los dirigentes del PRO, representados en la figura de Diego Santilli, vicepresidente primero de la Legislatura Porteña.


La pareja se comprometerá días antes, expresará sus votos e intercambiará anillos de plata italiana y cuarzo, realizados a mano por la orfebre María Ciancio. A la unión civil, que será el martes 10 de setiembre, asistirán los amigos íntimos y familiares de Roberto y Walter. En esta oportunidad, serán testigos Mario Villalong y Mirta Tamer, además de dos parejas unidas pertenecientes a la Comunidad Homosexual Argentina.


Más tarde, el selecto grupo de invitados almorzará en un exclusivo espacio gastronómico de Palermo Hollywood. El diseñador lucirá un traje en alpaca negra rayado, con camisa de lino y corbata negra. En tanto que Vázquez llevará puesto un conjunto similar en tonos azul y rayas blancas. Una reconocida joyería fue la que previó alianzas de su nueva colección en oro blanco y amarillo.


Una gran fiesta a puro glam
El lunes 15 será la gran fiesta. Cerca de las 22, el pastor Alejandro Soria de la Iglesia Metropolitana, oficiará la ceremonia religiosa que tendrá lugar en la emblemática discoteca Amerika, ante la presencia de 1000 invitados y un cortejo de madrinas famosas.


Una treintena de coreutas del “Coral Vocal de Difusión” interpretarán “Gloria”, “Ave María” y “Aleluya”. Las madrinas y padrinos serán Rosa Vázquez (madre de Walter), Moria Casán, Raúl Piazza (hermano de Roberto), Ana María Giunta, Beatriz Salomón, María José Lubertino (del INADI) y Fanny Mandelbaum.


En cuanto a la vestimenta, el diseñador adelantó que estarán impecables y serán “dos muñequitos de torta”. Para ello, la empresa Matices trajo desde Roma un levitón de alpaca y seda natural negro laminado, que acompañará con camisa de hilo suizo bordada en hilos de plata, moño plano con broche y cinto de cadena.


Por su parte, el bailarín y pareja de Piazza, vestirá un jacket fantasía corto y sin cola en gross. Además, usará camisa de algodón bordado en laureles blancos, corbatín fino y faja de seda natural con detalles en metal. Ambos calzarán zapatos italianos de punta larga.


Pluma, pluma gay
La discoteca elegida será un paraíso de flores y habrá más de 2000 liliums, rosas blancas, hiedras y otras especies combinadas. En cuanto al catering, se supo que habrá islas de comida árabe, pizzas, sushi, ahumados, helados, vinos y champagne. La selección musical incluirá temas del recuerdo de los ´60, ´70 y ´80, un toque de electrónica y los infaltables latinos. Será Alejandro Pont Lezica el dj oficial.


Pero esto no es todo. La reunión será larga y seguramente, inolvidable. La primera parte estará dedicada a presentar el libro “Corte y confesión”, el material autobiográfico de Roberto Piazza editado por Planeta. Más tarde, Patricia Sosa cantará las canciones que reflejan su compromiso con la causa que lleva adelante a favor de las tribus y etnias originales del Chaco.


Entre la sucesión de atracciones, figura el show de danza erótica a cargo de Gabriela Figueroa, popularizada por liderar las clases de baile en el caño de ShowMatch. Además, se espera la actuación de Majo Dupré y go-go boys. La gran sorpresa será el regreso a los escenarios porteños de Ana Lúpez, una célebre transexual española que hará su performance.

2008/06/22

> Erreportajea: In memoriam > YVES SAINT LAURENT: RETRATO INTIMO DE UN ADIOS

  • Yves Saint Laurent: Retrato íntimo de un adiós
  • El País, 2008-06-22 # Eugenia de la Torrente

Durante las navidades mascó la idea, y en el séptimo día del año 2002 el gran tímido citó a la prensa en su estudio de la Avenue Marceau. Quería anunciar que el desfile de alta costura previsto para dos semanas después sería el último. Las cámaras le filmaron al llegar, fumando en el asiento del copiloto, y al sentarse, con traje y corbata negra, en una mesa verde. Le filmaron, con los ojos húmedos, tembloroso y melancólico, pasando las páginas de un discurso emotivo y dolido. "Os abandono, pero os amo".


También dejó que las cámaras le siguieran los 15 días siguientes. Que asistieran a la preparación del que iba ser su último y majestuoso recital. Tal vez porque sabía que, cuando los focos se apagaran, él se desvanecería con ellos. "Espero que Yves tenga el coraje y la fuerza para soportar los años vacíos que se avecinan", afirmó Hubert de Givenchy tras los 15 minutos de ovación. El diseñador, retirado siete años antes, sabía de lo que hablaba. Saint Laurent no volvió a tocar un lápiz, y ésa fue su primera muerte. Poco o nada se le vio entre el 22 de enero de 2002 y la noche de su definitiva despedida, el pasado 1 de junio, cuando murió con 71 años. Hace un año, por casualidad y tras una caída, le detectaron un cáncer de cerebro inoperable e incurable. Perdió la facultad de hablar y de alimentarse solo. No sufrió: lo único bueno de la enfermedad es que quien la padece no es consciente del mal que le carcome.


Uno de los fotógrafos que compartieron aquellos días de 2002 con Yves Saint Laurent, sus últimas horas en la luz pública, fue Carlos Muñoz-Yagüe. "Le vi tranquilo. No estaba todavía enfermo de cáncer y se comportaba como en un desfile más. Incluso se le notaba un poco liberado", cuenta desde París al día siguiente del funeral. Para el modista, Muñoz-Yagüe, de 45 años, no era, una presencia extraña: es el hijo de madame Muñoz, que fue su mano derecha durante casi cinco décadas. "Yves siempre me vio como a un niño: me seguía llamando con mi mote infantil".


Nacido en Orán, en la entonces colonia francesa de Argelia, Saint Laurent conoció a Anne Marie al llegar a París en los cincuenta, cuando ambos eran poco más que unos niños a las órdenes del emperador de la alta costura, Christian Dior. Ella se casaría luego con un español y se iría a trabajar a Guy Laroche. Él sería sucesivamente llamado a relevar al maestro y a abandonar la empresa; pero en cuanto tuvo dinero para emplearla, se la llevó a su propia y joven compañía. Permanecieron juntos hasta esa última colección del año 2002. "Fue muy emotivo para mí, porque también significaba presenciar la despedida de mi madre de su gran pasión. Nos han hecho vivir una vida en tecnicolor, pero también un psicodrama. En su vida ha habido momentos infernales, que yo he conocido a través de mis padres".


El plural que utiliza el fotógrafo incluye a una presencia inevitable en la vida y la carrera de Saint Laurent: Pierre Bergé. El francés culto y autoritario, tan exquisito como irascible, que levantó, con el mismo afán, un gran negocio y una torre de marfil alrededor de un genio. Bergé también llegó a París muy joven, anhelando ser pintor, pero acabó convertido en empresario. Gestionó la carrera de su amante Bernard Buffet, antes de conocer a Saint Laurent, y Jean Cocteau le dejó a cargo de su legado. Hombre de voraz curiosidad, a los 77 años acredita una vida agitada y siempre cerca del poder. Ha invertido en periódicos y restaurantes, ha sido una destacada figura en la lucha contra el sida y un leal defensor de su gran amigo François Mitterrand, que le hizo presidente de la Ópera de la Bastilla. Fue en los ochenta cuando incluso probó suerte en política. "Pero se dio cuenta de que ahí no podía mandar como en la moda. Lo dejó porque no tenía la diplomacia necesaria. Siempre ha querido ser el jefe de todo, pero es mucho más frágil de lo que la gente imagina", según Muñoz-Yagüe.


Antes de todo eso formó parte de la escena artística de la ciudad en los años cincuenta. Por su cercanía con Christian Dior, tras su muerte fue invitado al primer desfile de su sucesor en 1958. Aquel día, con 21 años, Saint Laurent alcanzó la gloria y deslumbró con su atrevimiento, y Bergé conoció al hombre que cambiaría su vida. Es un dato que le gustaba subrayar cuando alguien trataba de simplificar la ecuación presentándole como el creador de Saint Laurent. Nunca negó su vocación de Pigmalión, pero siempre acentuó que fue cuestión de necesidad mutua. "Todo el mundo piensa que Yves es el débil y yo el fuerte. Pero no me importa, yo sé la verdad", decía a todo el que le quisiera escuchar en los últimos tiempos.


La relación de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé ha sido una compleja mezcla de amor, posesión y dependencia. Aguas pantanosas para levantar una empresa; pero la fórmula funcionó aun a pesar de que dejaron de vivir juntos en 1976. Tan grande se hizo la compañía que Gucci desembolsó 690 millones de euros en 1999 por hacerse con ella. "Cuando empezamos, en 1962, tenía la experiencia de Dior", explicaba Bergé en su despacho parisiense a El País Semanal. "Era la casa de un gran amigo, un taller moderno que siempre respeté y del que aprendí mucho. Fue una inspiración para muchas cosas". "Todo el mundo debería estar agradecido a Pierre Bergé, que cuidó de Yves durante tanto tiempo", afirmaba hace unas semanas la periodista Suzy Menkes en The New York Times. "Lo interesante no es que tuvieran un romance o que éste se acabara, sino que aguantaran tanto juntos en términos de negocio. Eso creó un modelo en la moda: mira la relación entre Valentino y Giammetti, y tantas otras. Y hay que recordar que en muchos países la homosexualidad era todavía ilegal. Saint Laurent contó que nunca hablaba con su padre de la situación. Simplemente le dijo una vez: "Ya sabes, père, no soy como otros hombres". Un vínculo de cinco décadas del que, poco antes de la muerte del modista, decidieron dejar constancia legal uniéndose como pareja de hecho. Para ser heredero uno del otro y "por razones simbólicas", según revelaba Bergé en Paris Match.


El punto de inflexión en la vida de ambos ocurrió en septiembre de 1960, cuando Yves Saint Laurent se vio obligado a cumplir el servicio militar. Había evitado el trago por dos ocasiones, dado que 2.000 puestos de trabajo en Dior, una fuerza mayor de las exportaciones francesas, dependían de él. "No fue capaz ni de sujetar un fusil", explica Muñoz-Yagüe. Sufrió la primera de tantas crisis nerviosas y fue ingresado en el hospital de Val-de-Grace, donde dos personas le visitaron cada día: su madre y Bergé. Éste fue el encargado de comunicarle que había sido sustituido en Dior por un diseñador mucho más conservador y complaciente con los deseos del propietario. Y ése fue el momento en que Bergé tomó el mando. "Vendí mi apartamento y me puse a buscar dinero. Fue muy difícil. Pero mi motivación no era enriquecerme, sino que Yves reencontrara su trabajo y volviera a ser el de antes. No era nada más que amor".


El empuje de Bergé le permitió a Yves Saint Laurent desarrollar sus revolucionarias ideas. Quería que la moda se empapara de la fuerza de la juventud que agitaba las aceras de la Rive Gauche en los años sesenta. Les dio a las mujeres pantalones para que caminaran hacia la libertad, les instó a disfrutar de su sexualidad sin complejos ni prejuicios y les trajo la riqueza de lejanas culturas para que ampliaran su visión del mundo. Los primeros años fueron una sucesión de hitos: el esmoquin, la sahariana, las transparencias, la ropa de Catherine Deneuve en Belle de jour, y los vestidos inspirados en Piet Mondrian y el arte pop. Decidido a vestir el esfuerzo de una generación por acabar con las convenciones de sus padres, abrió en 1966 la primera tienda de prêt-à-porter de un gran costurero. Un local en la Rue Tournon que abría hasta media noche, vendía barato y cambiaba por completo las normas del juego. "La moda real sale de la gente joven en las calles", declaraba, visionario, en una entrevista de 1968.


Mientras jugaba con las referencias al arte, coqueteaba con lo andrógino y ampliaba el negocio hacia la ropa para hombre y los perfumes, el frágil adolescente, que llegó a París a los 17 años de la mano de su madre, daba paso a un adulto bello y robusto. Se tiende a pintarle como un hombre romántico, sensible y delicado, pero hace falta algo más para defender con valentía ideas tan audaces. Como declaró el editor John Fairchild en 2000, "en el fondo es muy inteligente, superagresivo y muy combativo". En 1971 se retrató desnudo para el anuncio de su primer perfume masculino y Andy Warhol le encumbró como "el único artista verdadero de Francia". En la cima de su creatividad, en 1976, creó la que tal vez fuera su colección más redonda, inspirada en el ballet ruso. "Necesitaba una violenta explosión de fantasía", declaró un mes después. "He soñado con esta colección durante mucho tiempo, incluye todo lo que amo en la vida".


Fueron tiempos de euforia y también de grandes excesos. Las tormentas de cocaína y alcohol no le hicieron ningún favor a su carácter maniaco-depresivo. Tambaleante, para salir a saludar en su siguiente desfile tuvo que ser sujetado por las modelos. Se entregó con igual compulsión a la creación que a la autodestrucción. Rodeado por una corte de fieles que le protegía del exterior y le mimaba, se dedicó a ser "el rey de la fiesta". "Su círculo era una fortaleza", explica Muñoz-Yagüe. "Bergé y Saint Laurent tenían una relación muy fuerte de posesión mutua aun cuando ya no vivían juntos. Yves construyó una familia a su alrededor que le permitiera perpetuarse en el adolescente que no quería dejar de ser. Bergé se fue porque quería vivir su vida: estar con él era difícil. Cuando estaba peor desaparecía por las discotecas, y había que salir a buscarlo en plena noche. Yo he visto a mi padre hacerlo".


La madre de Carlos, Anne Marie, fue quien presentó a Saint Laurent a Karl Lagerfeld. Lagerfeld, el último de esa generación formada en los talleres de alta costura que aún queda en activo, mantuvo una relación peculiar con él. Fueron íntimos, pero acabaron seriamente enfrentados. Coincidieron en 1954 en un premio organizado por el International Wool Secretariat, que uno ganó en la categoría de mejor vestido, y el otro, de abrigo. Pero no se hicieron amigos hasta que, por casualidad, Anne Marie los presentó en una comida en el bar Des Artistes. Entre otras cosas, se supone que los separó competir por el amor de Jacques de Bescher, con quien Saint Laurent se obsesionó en los setenta. "Compartieron un círculo de amistades y de amantes. Fueron muy amigos, pero siempre rivales. Es algo que ocurre muchas veces entre hombres. Lo que pasa es que, cuando se enfadaron, todo lo que uno decía del otro aparecía amplificado en la prensa", apunta Muñoz-Yagüe. Carlos, por cierto, debe su nombre a su padrino: Karl.


Tras el desfile del 22 de enero de 2002, los acólitos de Saint Laurent, con Bergé a la cabeza, se entregaron a una nueva misión. La misma fiereza que había protegido al genio del mundo exterior, se dedicó a velar por su legado. Una herencia que va mucho más allá de la ropa y que incluye una extraordinaria colección de arte, con piezas de Goya, Picasso o Van Gogh. Hay algo agónico en la forma en que Bergé ha buscado asegurar la trascendencia e inmortalidad de Saint Laurent. Días después de que se tomaran las fotografías que ilustran este reportaje, los salones de la Avenue Marceau cesaron su actividad de creación y se convirtieron en un mausoleo. Se transformaron en la sede de la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent, y allí se trasladaron los archivos de la casa: más de 5.000 vestidos conservados como obras de arte, que sólo se tocan con guantes de algodón.


La fundación, que preside Bergé, se ha entregado a una frenética actividad. Se han organizado muestras dedicadas al esmoquin o a la relación con el arte. Esta última, ampliada gracias a la Fundación Caixa Galicia, se vio hasta el 29 de abril en A Coruña. "El día antes de la inauguración, cuando vio la exposición montada, Bergé estaba realmente emocionado", apunta Teresa Porto, la directora de la institución. "Yo diría que su alegría partía de que había revivido la figura de Saint Laurent. En algún momento dijo que se sentía como en su momento de mayor grandeza. Les quedó muy mal sabor de boca al cerrar la casa de alta costura, y con la fundación tratan de recuperar los tiempos de gloria y hacer perdurar la leyenda".


La obra de Saint Laurent entró pronto en los museos. Tenía 47 años cuando el Metropolitan de Nueva York le dedicó la primera retrospectiva a un diseñador vivo. "No creo que Diana Vreeland le hiciera un favor con eso", afirma Suzy Menkes. "Porque le hizo mirar atrás a su propio trabajo". Por exceso de autorreferencias o mero agotamiento, sus últimos años en activo fueron mucho más sombríos de lo que las crónicas aparecidas tras su muerte reflejan. Pasó los noventa sobrio, pero aletargado. Sus desfiles parecían momificados. Perfectos y caducos.


Duraban el doble que el resto, y un presentador seguía anunciando cada modelo. El hombre que supo anticipar como nadie los grandes movimientos de su tiempo se había convertido en un fantasma. Llevaba años recluido, saliendo lo justo de sus casas en París y Marraquech. "Me he convertido en un monje. Salir es mi idea de una tortura", explicaba en una entrevista ya en 1982. "Trabajo porque estoy obligado a hacerlo por la gente que depende de mí. Si no creo una colección tras otras acabarán en la calle".


Si algo marcó la existencia de Saint Laurent fue la urgencia vital. Su madre pensaba que sus problemas partían de haber encontrado el éxito tan joven y haberse quedado sin juventud. En todo caso, ella le dio alas pronto a sus sueños. Lucienne Mathieu-Saint-Laurent fue el gran amor de su hijo, su inspiración constante, su confidente y su guía. Lucienne, que tiene hoy 95 años, le crió, en una infancia soleada, en una casa de mujeres (tenía otras dos niñas), y a los 17 años le llevó de la mano a París para conocer a Michael Brunhoff, director de la edición francesa de Vogue. Era, y todavía es, la viva y coqueta estampa de la elegancia burguesa, y ninguna musa posterior (de Catherine Deneuve a Laetitia Casta, pasando por Paloma Picasso) fue capaz de hacerle sombra.


Lucienne, escoltada por sus hijas Brigitte y Michèle, asistió el 5 de junio al funeral del mayor de sus vástagos. "Nadie siente hoy tanto la pérdida de Saint Laurent como ella y Bergé", apunta al día siguiente Carlos Muñoz-Yagüe. Aun así, muchos quisieron acompañarles: más de 600 estaban invitados, y los que no, colapsaron los alrededores del Museo del Louvre. En la puerta de la iglesia de Saint Roch, Pierre Bergé recibía con un abrazo al presidente francés, Nicolas Sarkozy, y a su mujer, Carla Bruni, que fue una de las modelos favoritas de Yves. "No sé cómo decirte adiós porque nunca podré dejarte", leyó Bergé durante un servicio fúnebre que terminó con La canción de los viejos amantes, de Jacques Brel. "Las casas de alta costura de verdad fueron las de Yves Saint Laurent, Dior, Chanel y Balenciaga", decía en enero. "Eran el sol alrededor del cual orbitaba todo lo demás. Antes había incluso más de uno a la vez, y podía resultar incluso demasiado deslumbrante. Ahora es difícil encontrar el sol. Estamos sumidos en la oscuridad".

2008/06/19

> Berria: Bestelakoak > FRANCIA: KARL LAGERFELD SE PONE UN FEO CHALECO POR LA SEGURIDAD VIAL


  • Karl Lagerfeld se pone un feo chaleco por la seguridad vial
  • El País, 2008-06-19 # Octavi Martí · Paris

Su silueta es inconfundible: cabeza de pelo blanco recogido en una coleta, grandes gafas oscuras, pajarita, manos cubiertas de anillos y siempre en chaleco. Es Karl Lagerfeld, modista de Chanel desde hace un montón de años y propietario hoy de su propia marca. A partir de ayer, los franceses verán a Lagerfeld en 2.827 carteles colocados en 110 ciudades. En chaleco amarillo, reflectante, que él define así: "Es amarillo, es feo, no combina con nada, pero puede salvarle la vida".


La campaña utilizando a Lagerfeld coincide con la decisión de que, a partir del 1 de julio, pase a ser obligatorio llevar ese chaleco reflectante en el interior del coche y un triángulo también para apearse del vehículo en plena noche. El ministerio francés del ramo ha constatado que la reducción del ritmo de accidentes ha dejado de progresar de manera significativa. Si en 2006 hubo un 11,5% menos de accidentes mortales que durante el ejercicio anterior, en 2007 la disminución fue de sólo un 1,9%. El número de fallecidos alcanzó las 4.709 personas. Desde hace seis años, es decir, desde la generalización de los radares automáticos, las carreteras francesas han pasado a ser menos peligrosas. Hoy, la velocidad ya no es la principal causa de accidente mortal, sino el alcohol. Se estima en 1.031 el número de muertes directamente imputables al alcohol.


De momento, los motoristas no están obligados a llevar el chaleco reflectante de Lagerfeld.

2008/06/02

> Berria: In memoriam > MUERE EL DISEÑADOR YVES SAINT LAURENT

  • Muere el diseñador Yves Saint Laurent
  • Fallece en París a los 71 años uno de los más importantes modistos del siglo XX, el primero que expuso su obra en un museo
  • El País, 2008-06-02

Yves Saint Laurent, uno de los diseñadores de moda más importantes del siglo XX, fundador de la marca de ropa de alta costura que lleva su nombre, ha fallecido este domingo en París a los 71 años de edad. Saint Laurent era considerado uno de los últimos símbolos de la generación de modistos que hizo de París la capital mundial de la moda, junto con otros como Christian Dior y Coco Chanel. Su muerte se produjo a las 23.10 horas después de una larga enfermedad, según su antiguo socio y amante Pierre Bergé desde 1957.


Nacido en Orán (Argelia), el 1 de agosto de 1936, Saint Laurent anunció su retirada del diseño en enero de 2002, tras pasar a la historia como el primer modisto que expuso su trabajo en un museo, el Metropolitan de Nueva York, que en 1983 dedicó una muestra a sus creaciones. El Museo de Bellas Artes de Pekín exhibió también sus obras en 1985, y en 1986 el Museo de la Moda de París, enclavado en el Louvre, le ofreció una retrospectiva.


Saint Laurent cambió para siempre la manera de vestir de las mujeres, imponiendo en la alta costura un estilo más adecuado a la vida contemporánea, de clara inspiración masculina, con modelos como su celebrado esmoquin de mujeres, sus vestidos trapecio o su blusa de tul transparente, con la que hizo su aportación a la revolución sexual.


Una historia de éxitos
Su carrera comenzó a los 18 años, cuando entró a trabajar en la firma Christian Dior. Tras la muerte de Dior, en 1957, le sustituyó al frente de la firma, convirtiéndose en el modisto más joven de la alta costura francesa. Su carrera en esta casa concluyó en 1960, cuando fue llamado para cumplir con el servicio militar francés.


Terminadas sus obligaciones con la milicia, en 1962 volvió a París con la intención de incorporarse de nuevo a Dior, pero la casa le había sustituido por Marc Bohan. Saint Laurent demandó a la empresa por daños morales y con el dinero de la indemnización creó su propia casa de costura en asociación con Pierre Bergé, que se encargó de la gestión financiera y comercial.


La primera colección de la firma, de ese mismo año, se convirtió en un éxito instantáneo. Sus líneas de los años 60 destacaron por la incorporación del esmoquin al vestuario de la mujer y la innovación en el prét-a-porter femenino. En esa época diseñó decorados y trajes para películas y obras como Cyrano de Bergerac y La Pantera Rosa, mientras convertía a Catherine Deneuve en icono de estilo y musa personal.


En 1967 lanzó los bucaneros y poco después las bermudas. De 1970 son el blazer y la espalda al aire, y siete años después abrió la era de las tendencias orientales y folclóricas.


Su afición al arte le llevó a homenajear a maestros como Mondrian, Picasso y Braque con vestidos que reproducen sus motivos. Una exposición en La Coruña (febrero de 2008) ilustraba esta influencia en su trabajo, reuniendo sus diseños junto con obras de arte que los inspiraron.


Retirada paulatina
La casa de modas Yves Saint Laurent se diversificó en cuatro vertientes. Además de la alta costura, lanzó en 1966 el pret-à-porter, una línea más asequible dirigida a una clientela más amplia. La tercera vertiente fue la fabricación de complementos bajo licencia: los fabricantes de pañuelos, bisutería o artículos de cuero se peleaban para llevar la sigla YSL en la etiqueta de sus productos. Entró también en el mercado de cosméticos con varios perfumes como Y, Rive Gauche y Opium.


En 1998, la firma LVMH adquirió por cerca de 5.000 millones de francos (910 millones de dólares) la marca Yves Saint Laurent. Un año después, la empresa italiana Gucci adquirió el Grupo Sanofi Beauté, propietario de YSL, por mil millones de dólares, lo que supuso un nuevo episodio de cambios empresariales en el mundo de la moda.


A lo largo de su carrera, Yves Saint Laurent recibió numerosos premios. En 1985 fue condecorado con la Legión de Honor francesa por el presidente François Mitterrand, y anteriormente había obtenido el Oscar Neiman Marcus de la Costura (Dallas, 1958) y el Harper's Bazaar (EE UU, 1966).


En enero de 2002, a los 65 años, el diseñador dijo adiós a la moda con un último desfile en el que presentó una retrospectiva de sus 40 años de creación. Su casa de modas se convirtió en 2004 en la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent.

2008/03/22

> Berria: Diskriminazioak > ITALKIA: NIEGAN UN ALQUILER A UN DISEÑADOR DE MODA POR CONSIDERAR QUE CON ESA PROFESION ES HOMOSEXUAL

  • Niegan alquiler a estilista al considerar que con esa profesión es homosexual
  • EFE, 2008-03-22

El diseñador de moda Francesco Martini Coveri, de la firma Enrico Coveri , ha visto como se le negaba el alquiler de un apartamento al considerar que con esa profesión era homosexual, informaron hoy medios locales.

Martini Coveri, de 34 años y sobrino del fallecido estilista Enrico Coveri, buscaba junto a su novia un apartamento de alquiler y se habían decantado por uno de 240 metros cuadrados en pleno centro de Milán, en la zona conocida como cuadrilátero de la moda, por 12.000 euros al mes.

El modista explicó en declaraciones al canal de televisión Sky TG24 que en la agencia de alquileres se le preguntaron detalles sobre sus actividad y añadió: "Cuando les he dicho el trabajo que hacía han deducido que era homosexual".

Durante el episodio, Martini Coveri pensó que estaba "en una situación muy particular, que nunca le ha sucedido ya a nadie en los últimos años y que no volverá a pasar porque es una cosa muy singular".

La historia la recoge también el diario "La Repubblica", quien indica que no se sabe si el veto a Martini Coveri lo ha puesto la agencia inmobiliaria o "más probablemente el propietario".


El joven estilista agregó al diario que cuando escuchó ese argumento "absurdo" no quiso saber nada más y señaló que "lo importante no es que yo no sea gay".

Para Martini Coveri lo importante es que "en el tercer milenio, en el Milán de la moda, haya alguien que pone como discriminación para el alquiler de una casa los gustos sexuales de quien quiere ir a vivir en ella".

2008/02/20

> Berria: Telebista > CRISTOBAL BALENCIAGA, CORTE Y PERFECCION

  • Corte y perfección
  • La productora vizcaína c-5, junto a TVE y el canal ARTE, realiza un documental biográfico sobre Cristóbal Balenciaga y su legado en el mundo de la moda
  • El Diario Vasco, 2008-02-20 # Sergio Eguía · DV · San Sebastián

Su nombre es sinónimo de perfección. Cristóbal Balenciaga Eizagirre (Getaria, 1895 -Valencia, 1972) trascendió su propia figura hasta convertirse en símbolo de una filosofía de vida y de trabajo. En su memoria, la productora vizcaína C-5, en colaboración con TVE y el canal Arte, ha realizado el documental biográfico Balenciaga: el legado de un mito.


Dirigida por Enrique Portocarrero, la cinta recoge los testimonios de personajes tan influyentes en el mundo de la moda como Emanuel Ungaro, Hurbert de Givenchy, Pierre Bergé -mano derecha del modisto Yves Saint-Laurent- y Didier Grumbach, presidente de la Cámara Sindical de Alta Costura y sancta santorum de la moda.


Además, en la grabación dedicada al maestro que marcó los derroteros del diseño gracias a su genialidad en el corte de las telas, la apropiada elección de los materiales y una novedosa combinación de colores, se recogen las reflexiones del mundo de la cultura. «La moda es un arte aplicada y en casos como el de Balenciaga, todo un arte», señala Portocarrero.


Así, entre otros, Miguel Zugaza, director del Prado; Harold Koda, comisario del Instituto del Traje del Museo Metropolitano de Nueva York, y Eduardo Chillida, en unas imágenes recuperadas de un documental anterior de la productora, reflexionan sobre el valor artístico del impecable trabajo de Balenciaga, que siempre estuvo obsesionado con la perfección.


A lo largo de los 55 minutos de la cinta de Portocarrero y Josu Venero -Arancha Gorostola firma el guión, al que presta su voz-, se repasa la trayectoria vital y profesional del modisto vasco desde sus humildes orígenes en Getaria hasta la súbita decisión de retirarse en abril de 1968. El mundo cambiaba, la moda se abría al 'prêt-à-porter' y «Balenciaga consideraba que ese no era su oficio, no era arte», apunta Grumbach en el documental.


Ni bellas, ni altas
Y es que Balenciaga tenía una forma de pensar y de trabajar que hoy parecen sacadas de un cuento de hadas. No utilizaba maniquíes bellas, ni siquiera altas, sólo buscaba una figura femenina con la que sus clientas pudieran fácilmente identificarse; no se prodigaba en actos de sociedad y la complejidad de sus vestidos permanecía oculta, en las entretelas, como queriendo pasar desapercibida. «Ha entrado en el imaginario colectivo porque era un hombre misterioso, obsesionado con la perfección y completo: era capaz de hacerlo todo, desde elegir la tela a realizar el corte, coser y terminar la prenda», comenta el director.


En 1972 fallecía en Valencia «el último de los grandes retratistas españoles», como le define Zugaza. Pero su nombre, convertido en sinónimo de excelencia, permanece en la cúspide de un sector que es sinónimo de creatividad, que cambia con cada colección y en el que siempre aparecen nuevos talentos.

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  • Homosexualidad y Moda
  • Terra / Todogay, s.d. [2008-02-20] # Patagonia gay

A través de todo el siglo veinte ha habido una asociación innegable entre la homosexualidad y la moda.


En los dos siglos precedentes, si un hombre estaba interesado en la moda se lo consideraba afeminado y consecuentemente se lo asociaba con la sodomía.


La ilegalidad de la homosexualidad y la desaprobación moral que esta atraía forzó a los gay y lesbianas a vivir una vida virtualmente invisible durante la primer parte del siglo veinte. Pero los homosexuales encontraron formas de expresar sus identidades a través de la vestimenta.


La adopción de una serie de códigos secretos permitió a los gays y lesbianas reconocerse, mientras permanecían invisibles al mundo exterior. Dada la naturaleza dependiente del género que tiene la ropa llevó a que muchos gays adoptaran ropa de tendencia femenina y algunas lesbianas adoptaran ropas de tendencias masculinas como señales de su identidad sexual.


En los 60's y los 70's, los cambios en la sociedad y la autoaceptación de muyos gay llevó a cuestionar la elección de las ropas tradicionales. Muchos gays adoptaron una imagen totalmente masculina.


El rol de los gays en la industria de la moda también cambió; de asumirse que los gays trabajan en el campo de la moda a un reconocimiento abierto de la inmensa contribución que hicieron a la industria. El incremento del interés por la moda de parte de los hombres heterosexuales en los últimos treinta años también llevó a cambios en la elección de la vestimenta de los gay y en la percepción de lo que significa estar interesado en la moda.


Códigos Secretos
Hasta el movimiento de liberación gay de finales de los 60 el criterio más importante de la vestimenta "en público", de las gran masa de hombres gays y lesbianas, era "pasar" como heterosexuales. A pesar de esta necesidad, mucho sabían de los códigos utilizados como señal de la orientación sexual. Estos símbolos de identidad con frecuencia tomaron la forma de un tipo específico de color o de un accesorio, como muchos otros símbolos, se desarrollaron y cambiaron con el tiempo.


Un símbolo significativo en los tiempos de Oscar Wilde en la década de 1890 fue el clavel verde. En realidad el color verde continuó teniendo implicancias gay en la vestimenta a través de la primera parte del siglo veinte. En su estudio Inversión Sexual (1896), el sexólogo Havelock Ellis observó que los homosexuales tenían preferencia por el color verde y que en París una corbata verde era utilizada como símbolo de la orientación sexual.


Antes de la segunda Guerra mundial, especialmente en New York, un moño rojo era uno de los símbolos conocidos, mencionado por un gran número de personas mayores entrevistadas por George Chauncey para su libro Gay New York (1994).


Uno de los símbolos gay más duraderos y que no tuvo fronteras fueron los zuecos. Para 1960, particularmente en Inglaterra, este símbolo era bien conocido aún para la sociedad común. Cualquier que utilizase zuecos debía ser visto como sospechoso.


Femineidad Abierta
Para algunos gay, la elección de la vestimenta se volvió una forma de declarar su identidad sexual abiertamente. En vez de elegir ropas que les permitiese pasar como heterosexuales, estos hombres se vestían para demostrar abiertamente su identidad sexual. Viviendo en una sociedad en donde prevalecía la creencia de que un hombre gay es un alma femenina atrapada en un cuerpo masculino, algunos gay lo hicieron obvio y mostraron su elección vistiendo prendas diseñadas para mujeres.


Los gays declarados algunas veces adoptaron los símbolos más obvios de las maneras femeninas y su forma de vestir: pestañas postizas, lápiz labial, maquillaje para ojos, decoloración del cabello, zapatos de tacos altos, blusas. Tanto las novelas contemporáneas como los reportes de los periódicos hacen referencia a la apariencia femenina de los gay.


Adoptar esta apariencia fue peligroso, ya que era riesgoso ser abiertamente homosexual. En su autobiografía. The Naked Civil Servant (1968), Quentin Crisp recuerda haber sido detenido un gran número de veces por la policía por su apariencia femenina.


Sin embargo, muchos de los riesgos fueron útiles. Vestirse como una "diva" fue un modo de entrar en la cultura de la sociedad gay. También, adoptado características femeninas y adhiriéndose a reglas de género estrictas de comportamiento sexual los travestis pudieron atraer compañeros sexuales heterosexuales.


La adopción de los códigos de vestimenta femeninos comenzó a ser vana con el surgimiento de la liberación gay, pero continúa jugando un rol en la vida gay. El debate entre los gay acerca de una femineidad abierta puede ser asumida en las dos preguntas siguientes: ¿Los gay afeminados puede reforzar los estereotipos que el activismo gay ha tratado de desmantelar por años? O ¿Los gay afeminados pueden ser una declaración política que celebra la diversidad de la cultura y el estilo de vida gay?


Lesbianas Macho y Mujer
Muchas lesbianas también adoptaron las vestimentas del género opuesto. A fines del siglo diecinueve y principios del veinte, la adopción de vestimentas masculinas fue una forma de que muchas mujeres, incluidas las lesbianas, protestaran acerca del estatus de la mujer y los roles asignados a ellas en las sociedades patriarcales.


Hasta los 70, la imagen pública de las lesbianas estaba centrada en su masculinidad. Como un modo de diferenciarse y mostrarse a otras lesbianas, muchas mujeres adoptaron ciertas piezas masculinas, como las camisas y las corbatas y los pantalones.


No todas las lesbianas se sintieron atraídas por la adopción de ropas masculinas, prefiriendo, atuendos convencionales más femeninos. Muchos registran en la noche lesbiana las identidades y comportamientos bien definidos de lesbianas "macho" y "hembra", en las que las lesbianas "macho" son las que toman la iniciativa y forman relaciones solamente con una "hembra", y se espera que las lesbianas se identifiquen con un rol u otro.


El advenimiento de los movimientos gay y lésbico llevó a cuestionar la elección de vestimentas estereotipada de las lesbianas. Los pantalones se volvieron totalmente aceptados para las mujeres en los 60 y las convenciones de vestimenta para mujeres y hombres cambiaron considerablemente. "Andrógino" se convirtió en una palabra clave en la moda y se manifiesta de varios modos. Inicialmente, el movimiento fue hace un look más femenino del hombre, pero la comunidad radical gay rechazó esto a favor de un look más masculino tanto del hombre como de la mujer.


El surgimiento del feminismo radical reforzó el rechazo a la femineidad forzada por la moda. En los 80's y 90's se vio una nueva diversificación en la vestimenta lesbiana. La ruptura de los viejos roles de "macho" y "hembra" se divide, los cambios instigados en las vestimentas femeninas por el feminismo y el punk , la creciente visibilidad de las lesbianas en público llevó a un debate acerca de lo que las lesbianas podía y debía vestir: ¿El lápiz de labios las escondía detrás de una máscara de heterosexualidad?.


La revolución de la vestimenta masculina
Durante la revolución de la vestimenta masculina de los 60, la asociación de la moda y la homosexualidad comenzó a disminuir. Con el surgimiento de las modas subculturales y la diseminación de las modas de Carnaby Street alrededor del mundo, súbitamente fue aceptable que los hombres jóvenes estuviesen interesados en la moda, gastaran tiempo y dinero en ropa y en apariencia.


No debería olvidarse que las modas de Carnaby Street se desarrollaron a partir del estilo gay. Inicialmente eran vendidas a gays o a clientela "del ambiente artístico y del teatro" por un ex fotógrafo llamado Vince, en una tienda cercana a la calle Carnaby. John Stephen, que mas tarde fue conocido como "El rey de Carnaby Street", había trabajado en la tienda de Vince y producido ropa rápidamente, y mas barata para el mercado joven.


En Norteamérica, el "Estilo europeo" fue inicialmente elegido por los gay y vendido en "boutiques" de Greenwich Village y West Hollywood.


El movimiento hacia la masculinidad
Para finales de los 60 los hombres gay de todo el mundo occidental comenzaron a cuestionar sus posiciones como ciudadanos de segunda clase y su estereotipo de "reinas afeminadas". Junto con las demandas de igualdad y reconocimiento, los gay comenzaron a poner énfasis en su apariencia. Siempre hubo gays que se vistieron de acuerdo a la moda convencional masculina, pero a principios de los 70 en New York y San Francisco se hallaban los epítomes de las masculinidad Americana, el Cowboy, el leñador y el trabajador de la construcción, que sirvieron de inspiración para un nuevo estilo.


Los clones, como fueron conocidos, adoptaron los símbolos de vestimenta más masculinos que existen: las botas, los jeans ajustados, las camisas, cortes de cabello muy cortos, y bigotes. La ropa era elegida para revelar y celebrar los contornos del cuerpo masculino.


"Clon" fue un término apropiado ya que mas y mas gays adoptaron el nuevo look masculino y se mudaron a ciudades más grandes, donde era posible vivir un estilo de vida gay abierto, con frecuencia centrado alrededor de bares, gimnasios, tiendas de ropa, drogas y sexo (descriptos elocuentemente en las novelas de dicho período como Dancer from de Dance de Andrew Oyeran y Faggots de Larry Kramer).


Algunos de esos clones también desarrollaron sus gustos sexuales experimentando con el sadomasoquismo. Consecuentemente, algunas veces adoptaron la apariencia y el estilo de vida de "leatherman" (hombre de cuero), que traía aparejado un estricto código de vestimenta y un nuevo sistema de símbolos, como pañuelos de colores en el bolsillo trasero, especificando intereses sexuales particulares. A éste código se lo conoce como el "hanky code".


La imagen hipermasculina continuó siendo importante aún después de la supuesta muerte de los clones a finales de los 80, cuando su imagen se asociaba a la generación más vieja de hombres pre-SIDA. Muchos gays interpretaron y demostraron su masculinidad a través de la celebración de cuerpos musculosos de gym y ropas que mostrasen esos cuerpos. Surgieron también otros estilos subculturales masculinos como los skinheads gay.


El Mundo de la Moda
El mito de la influencia homosexual en la moda se convertía en realidad. En su libro Hard to Imagine, Thomas Waugh discute que antes del advenimiento de la liberación gay, había una "red transatlántica altamente interconectada de inteligencia gay", que incluía a hombres como Noël Coward, Cecil Beaton, George Hoyningen Huene, Jean Cocteau, y Horst, y que operaban para definir la imagen del glamour en los mundos de la moda, diseño y show business de Londres y New York.


Los historiadores de la experiencia gay moderna han documentado una gran proporción de gay que han trabajado en los campos creativos (como moda y teatro) y en industrias de servicio (restaurantes, etc).


A través de todo el siglo veinte muchos de los modistos top y diseñadores de moda fueron gay, aún a pesar de las presiones sociales que los obligaron a mantener su sexualidad escondida. Ciertamente, muchos de los más grandes nombres de la moda del siglo veinte han sido gay o bisexuales, incluyendo figuras como Christian Dior, Cristóbal Balenciaga, Yves Saint Laurent, Norman Hartnell, Halston, Rudi Gerneich, Giorgio Arman, Calvin Klein y Gianni Versace.


A medida que los diseñadores sobrepasaron a los sastres tradicionales o lo fabricantes de ropa tradicionales en la moda masculina, comenzó a aparecer una nueva influencia gay. Debido a que los gay frecuentemente experimentan con nuevas ideas, estilos, telas, etc., los diseñadores como Jean Paul Gaultier comenzaron a ver lo que pasaba en la calle, y en los clubs gays para obtener ideas e inspiración para sus colecciones para hombres. Mas aun, los gays compraron ropa que fue influenciada y dirigida hacia una estética gay, por lo que su gusto influenció la moda de formas tanto obvias como sutiles.


El advenimiento del "hombre nuevo" (como un icono mediático) en los 80 fue el resultado de la reacción de los hombres a los grandes cambios sociales producidos por la segunda ola de feminismo, sobre todo en el ambiente laboral. Como consecuencia se volvió aceptable que los hombres heterosexuales se interesasen en su apariencia, ropa y productos de valet.


Poco a poco los hombres comenzaron a ser expuestos como objetos sexuales en la publicidad. Los enormes avisos de Calvin Klein es el ejemplo más famoso de esta tendencia. Las nuevas revistas se dirigieron a un público masculino consumidor heterosexual más amplio, pero aun se podía percibir la influencia gay. Ya no solo los diseñadores creaban este look sino, los estilistas, peluqueros, fotógrafos enfáticamente influenciaban en la moda.


Hoy es perfectamente aceptable que los hombres heterosexuales estén interesados en la moda y sean consumidores de productos de valet, moda o revistas. Figuras populares como David Beckham son ávidos consumidores de ropa y reconocen su deuda a la influencia gay sobre la moda.


En una era en donde la homosexualidad es tolerada y aceptada en muchos ámbitos en las grandes ciudades, se ha vuelto muy difícil distinguir entre los hombres gay y los heterosexuales en base a su vestimenta.