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2008/03/12

> Berria: Argitalpenak > "MADRES LESBIANAS", UN LIBRO SOBRE FAMILIAS HOMOPARENTALES

  • “Madres Lesbianas”, un libro sobre familias homoparentales
  • En este libro, la mexicana Sara Espinosa Islas cuenta desde un enfoque sociológico la experiencia de madres lesbianas en busca de reconocimiento.
  • Anodis, 2008-03-12 # Lizbeth Torres Trejo

El tema de la identidad lésbica ha sido poco estudiado en nuestro país, ya que la mayoría de las veces, hablar de homosexualidad en México es remitirse a la representación de una relación de pareja entre varones, y se deja un poco de lado la concepción y el hecho de que las mujeres también están presentes dentro del colectivo LGBT, esta falta de presencia ha dificultado la comprensión de la vida en pareja lésbica y el lugar que tienen en la sociedad.


Dentro de éste núcleo social es difícil concebir una pareja con la ausencia del hombre y mucho más difícil e impensable, quizás, es el hecho de dar un lugar y un reconocimiento a la maternidad lésbica.


En busca de darle voz y reconocer estas familias y tipos de relaciones, Sara Espinoza ha alzado la voz y desempolvado el tintero para hacerse presentes. Otros casos son el de Gloria Careaga (prologísta de Espinoza en Madres lesbianas), Norma Mondragón, Lilia Monroy, Isabel Barranco, sólo por mencionar algunas.


La autora de esta obra es activista del colectivo LGBT desde hace aproximadamente 10 años, lleva ya algún tiempo trabajando sobre la línea de investigación de lesbianismo y diversidad sexual; se autodefine como una mujer abiertamente y políticamente lesbiana por gusto y por convicción.


Sara en esta ocasión realizó un amplio trabajo de investigación en el área de maternidad lésbica, el proyecto surgió con un punto de partida personal y subjetivo por sus experiencias de vida con anteriores parejas, y como trabajo de tesis de maestría, con este tema Sara Espinosa abre el campo y va más allá de las discusiones y las charlas para documentar una realidad latente de la sociedad, porque si bien, existen grupos de activistas como la Comunidad de Madres Lesbianas o el grupo de Madres lesbianas de Monterrey, que trabajan con el mismo tama y la misma problemática, el tema no había sido tratado de manera tangible.


Este libro sobre maternidad lésbica, es el primero de su tipo en nuestro país, además de que el tema es abordado de una manera diferente a como lo han abordado autores de otros lugares, debido a que Sara trabaja desde el punto de vista de las protagonistas, como ellas negocian, reestructuran, su vivir político y sexual; un recuento de cómo toman la decisión y enfrentan la situación en medio de un clima meramente heterosexual y patriarcal, se trata de experiencias del día a día, desde lo dramático hasta lo maravilloso contado en un libro vivencial.


En entrevista para Anodis.com, la autora habla del enfrentamiento con el mundo heterosexual, del “quebrantamiento” de normas y leyes, y de un vivir en una comunidad aún altamente homofobica, en el que el colectivo lésbico aunado con la maternidad causan contradicción por desestructurar el modelo patriarcal, aún cuando las familias conformadas por parejas lesbianas no son una minoría, pues habla de más de 700 casos documentados en la última década, en México.


Sara ha trabajado con esta línea de investigación ya por varios años, y como ella misma nos comenta ha sido criticada y tachada de ser una mujer que sólo busca promover la homosexualidad, sin embargo ella tan sólo se define como una interlocutora que busca dar un lugar, un nombre y una reivindicación política al movimiento lésbico, distinguir dentro del colectivo a hombres de las mujeres, diferenciar géneros, porque las demandas de las lesbianas por la naturaleza misma de su ser son diferentes, pues se requiere entre otras cosas el reconocimiento como madres, atención reproductiva y atención en cuánto a salud sexual.


Este libro en sus páginas reclama una definición más realista de familia, en donde quepan todos, padres y madres homosexuales, madres solteras, hijos que viven lejos de sus padres por diversas situaciones, contemplar no sólo el concepto tradicional, sino ampliarlo a las diversas formas de familia que se presentan en nuestro entorno, y que estas tengan los mismos derechos.


Además habla de cómo se conforman estas familias, es decir, las mujeres que ya con una preferencia sexual asumida y reconocidas como lesbianas que deciden tener hijos en pareja, las que deciden hacerlo solas, y aquellas que fueron madres dentro de una relación heterosexual y que posteriormente asumieron su identidad lésbica; el cómo conformar la familia, el trato con los hijos y su sentir mismo ante una maternidad no reconocida ni social ni jurídicamente, en donde únicamente la madre biológica será reconocida.


Según palabras de la autora, éste libro ofrece compartir las historias y experiencias de vida de 40 madres lesbianas, conformando un fundamento teórico y metodológico de situaciones reales con problemas del día a día, temas como la adopción, el reconocimiento de la otra madre, y reconocimiento de derechos para éste tipo de familias, el libro ha sido editado por Egales, editorial española dedicada al mundo lésbico, y es de reconocer el trabajo de Sara, pues es la primera autora mexicana que ha publicado su trabajo en esta casa editorial, abriendo el camino a las activistas e investigadoras mexicanas y que está pronta a publicar el trabajo de Lilia Monroy sobre el tema de las lesbianas y sus familias. El libro Madres Lesbianas de Sara ya fue presentado y se distribuye en diferentes librerías como el Pendulo, Educal, Sotano, Librería de la Jornada y e manera electrónica en Voces en Tinta Punto Com, además de que se le ha difundido también en Jalapa, Monterrey, Yucatán y se espera que pronto en más estados.


Actualmente Sara Espinosa trabaja una investigación sobre los hijos de madres lesbianas, enfocándose ahora a ellos, su experiencia y su sentir, además de ser profesora de antropología y sociología, investigadora free lance, activista y trabajar en la difusión y práctica del performance y arte callejero.


Para concluir con la charla Sara habla de los avances en materia de reconocimiento de diversidad sexual, que califica como enormes cambios positivos y favorables, producto del esfuerzo de mucha gente, y hace un llamado a los jóvenes para conformar la lucha de acción política, para perseguir ideales e integrar el movimiento para lograr un verdadero reconocimiento social.

2008/02/10

> Erreportajea: Gurasotasuna > VIDA CON DOS MADRES O DOS PADRES

  • Manual de familia
  • Vida con dos madres o dos padres
  • Dos años después de la ley que permite adoptar a las parejas homosexuales, se estima que 300.000 niños viven en familias homoparentales. Miquel, 13 años, hijo de Dolors y Elisabet: 'No tengo ni Play ni padre. No pasa nada por tener dos madres'
  • El Mundo, Magazine, 2008-02-10 # Idoia Sota

"Buenos días, somos las madres de Miquel". Así se presentaron Elisabet Vendrell y Dolors Chavarría a la profesora de su hijo mayor. No era una frase improvisada. Antes de que aquellas palabras salieran por su boca, esta pareja de lesbianas había vivido más de i0 años de historia de amor, de dudas y de anhelos de un proyecto común. Durante ese tiempo dieron muchas vueltas a si debían o no tener hijos, cuál era la mejor manera de hacerlo y qué pasos debían dar para protegerlos de una sociedad que no comprendía o que no conocía. "Nuestras vidas se cruzaron hace 22 años, cuando Dolors llegó a la oficina para hacer una sustitución. Pronto nos dimos cuenta de que estábamos enamoradas, a pesar de que ninguna había tenido una experiencia homosexual previa", recuerda Elisabet, de 43 años.


No pasó mucho tiempo antes de que formaran una familia, sin hijos. "Al principio asumimos que, por nuestra homosexualidad, debíamos renunciar a ser madres; la sociedad se había encargado de dejarnos muy claro este punto", reconoce Elisabet. Pero tras mucho pensarlo, llegaron a una conclusión: "Nadie nos va a agradecer nuestra renuncia".


El primer paso era salir del armario. "Si algo teníamos claro, era que nosotras teníamos que evitar a nuestros hijos situaciones incómodas; y para ello debíamos, antes que nada, presentarnos como pareja de forma oficial. Al principio, a nuestras respectivas familias les costó bastante aceptar esta situación. Pero cuando los mayores se convirtieron en abuelos, todo fue diferente. Nos aceptaron mejor con hijos", afirma Elisabet.


Ya tienen tres: Miquel, de i3 años; Marlèn, de i0, y Josep, de cuatro. Familia numerosa. "Esta aprobación es más habitual con las parejas de lesbianas que con las de gays", matiza Jesús Santos, presidente de la Asociación de Familias Gays y Lesbianas con Hijos e Hijas (GALEHI). "Se cree que los hombres no somos capaces de dar una buena educación a nuestros hijos. Y algunas madres de compañeros de clase los miman en la escuela porque 'como no tienen madre...'".


El ejemplo revela una creencia arraigada en una parte de la sociedad, y que verbalizó la hoy concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid Ana Botella: "Para un niño es mejor tener un padre y una madre que dos padres o dos madres". Sin embargo, María del Mar González, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, y autora de Dinámicas familiares, organización de la vida cotidiana y desarrollo infantil y adolescente en familias homoparentales, el primer estudio en España sobre estas familias, aclara que "los niños no necesitan un padre y una madre, sino amor incondicional, adultos que apuesten por ellos y que se comprometan con su desarrollo", y recuerda: "En España una generación creció sin padre a causa de la guerra; fueron educados exclusivamente por mujeres, y no son ningunos tarados".


El estudio de González, entre otros, ha sido posible porque hace ya muchos años que familias como la de Dolors y Elisabet son una realidad. Según Jesús Santos, "se calcula que unos 300.000 niños viven en familias homoparentales y homomarentales [la mayoría están formadas por lesbianas]". Ya antes de la aprobación de la ley de matrimonio homosexual, en 2005, se habían dado casos de adopción conjunta. En 2004 un auto judicial en Navarra reconocía a una pareja de lesbianas como madres de las hijas de una de ellas. Ahora, los miembros de estas parejas comparten la obligación de proteger a sus hijos. El requisito de idoneidad para adoptar se exige a los dos miembros de la pareja, lo que garantiza la calidad del hogar.


Lucas Carrasco, enfermero de Algeciras de 37 años, y Faly Castillo, de 43, conocen bien el procedimiento. "Al principio, buscábamos una niña, por lo que Dani nos llegó un poco de sorpresa; lo que sí teníamos claro era que queríamos un down", explica Lucas. "Tras rellenar la solicitud, te sacan un catálogo: es un poco desagradable porque parece que estás comprando ropa...", advierte.


'Embarazo' de dos años
"Era una decisión meditada, pero la psicóloga no entendía por qué no preferíamos un bebé sin anomalías. Llegamos a pensar que nunca nos lo darían". Pasaron la valoración. "Nuestro proceso fue especialmente rápido: sólo duró dos años", tiempo que vivieron como un embarazo. "Cuando vimos a Dani por primera vez fue una sensación indescriptible. Nunca olvidaré el momento en que fuimos a recogerlo: entonces lo hicimos nuestro hijo", recuerda Lucas. El pequeño tenía i6 meses. Ya han pasado cuatro años.


Como apunta Ángel Bao Pérez, técnico de adopción de la Diputación de Vizcaya y ponente en el Senado en las jornadas previas a la regularización de los matrimonios homosexuales, "estas familias tienen clara su decisión. Incluso llevan una preparación previa. Quizá por las dificultades a las que se han enfrentado para expresar su sexualidad".


La experiencia de este profesional se basa, ante todo, en los acogimientos: "La adopción internacional está muy limitada por las leyes de los países de origen, que prevalecen sobre la local; en cuanto a la adopción interna, los niños son algo mayores. En cambio, en España hay muchas criaturas que proceden de familias rotas o con problemas, que se encuentran temporalmente en centros, y que necesitan un entorno que les proporcione cariño". Estas circunstancias dificultan la adaptación de los niños. Jesús Santos apunta que "en el i0% de los casos de acogimiento, existe un rechazo".


En el caso de Dani no fue así. "Se adaptó enseguida", recuerda Lucas. "Venía de una familia de acogida de urgencia en la que había recibido mucho cariño". De hecho, es un chico muy afectuoso: "Cuando estamos viendo la televisión, por ejemplo, quiere ver contacto entre nosotros, que nos demos la mano. Si no, se enfada", cuenta Lucas. María del Mar González trabaja actualmente en un estudio con experiencias de los hijos de gays y lesbianas, quienes "por lo general", dice la experta, "nos cuentan historias felices, de gente que se quiere".


No todas las familias homoparentales optan por la adopción. "El 95% de las parejas homosexuales que tienen hijos están formadas por mujeres", advierte Antonio Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), "porque pueden recurrir a la inseminación artificial". Santos anota otra opción: "El vientre de alquiler, que se lleva a cabo en clínicas de EEUU. Aunque es más complicado y, sobre todo, caro: unos 90.000 euros". Igual que otras muchas parejas de mujeres, Dolors y Elisabet probaron la fecundación artificial. "Como en los primeros intentos no salió, nos inclinamos por la adopción internacional", cuenta Elisabet.


Y una vez formada la familia, en la vida diaria, ¿hay diferencias entre las homoparentales y las heteroparentales? María del Mar González señala una: "En las de gays y lesbianas existe una mayor flexibilidad en los roles masculino y femenino". Lucas y Faly, por ejemplo, se reparten las tareas, según el tiempo de que disponen. "La gente se empeña en preguntarnos quién hace de mujer y quién de hombre, pero ¡si los dos somos hombres!", cuenta Lucas. González ha encontrado que los homosexuales "son más andróginos, han adoptado características de padre y de madre. Por lo general, son personas empáticas y afectuosas".


Hoy, con sus derechos reconocidos, estas familias sólo quieren conservarlos. "Los derechos se conquistan, se disfrutan y se defienden", remarca Antonio Poveda. El presidente de FELGTB forma parte del recién constituido Consejo Estatal de Familias, donde se debatirán los intereses de las 63 clases diferentes de familias que se han identificado en España: reconstruidas, interraciales, numerosas, monoparentales... "Nuestra línea no va a ser defender nuestro modelo familiar", asegura, "sino reivindicar una educación donde primen valores democráticos y de pluralidad. Lucharemos por la igualdad de derechos de todas las familias que convivimos en la sociedad".