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2008/12/25

> Berria: Indarkeria > PAKISTAN: TALIBANES AMENAZAN CON MATAR A LAS NIÑAS QUE VAYAN A LA ESCUELA

  • Talibanes de Pakistán amenazan con matar a las niñas que vayan a la escuela
  • Minuto Digital, 2008-12-25
Prosigue la campaña islamista contra las mujeres. Al uso obligado del ‘burka’ o las lapidaciones, los musulmanes quieren sumar ahora la imposibilidad de que las niñas puedan educarse y estudiar. Las medidas han tomado tal dureza que los talibanes paquistaníes del valle de Swat, en la agitada zona del noroeste del país, han prohibido a las niñas que vayan a la escuela y amenazan con matarlas.

La amenaza ha sido difundida por un comandante talibán local, Shah Durran, a través de una emisora ilegal de radio en la zona: “Tienen hasta el 15 de enero para dejar de enviar a sus hijas a la escuela”.

“También advertimos a las escuelas que no acepten estudiantes mujeres. De lo contrario sus edificios volarán por los aires”, indicó el mismo comandante.

Hasta el año pasado, las montañas del valle de Swat, que albergan la única estación de esquí de la zona, era un popular destino turístico de los paquistaníes. Pero la región se ha convertido en campo de batalla desde que el clérigo radical Maulana Fazlla, que tiene vínculos con el movimiento talibán paquistaní, lanzó una violenta campaña para introducir la Sharia islámica en el valle.

Un responsable paquistaní, Naeem Jan, afirma que los militantes talibanes “ya destruyeron 252 escuelas, en la mayoría de las cuales niños y niñas estudiaban juntos”.

El asesinato de cinco mujeres, tres de ellas niñas, para ‘proteger’ el honor familiar ha conmocionado Pakistán. Las niñas, que al parecer planeaban casarse con los hombres que ellas querían y no con los que se les había impuesto, fueron asesinadas por sus familiares para defender el honor familiar y para castigarlas por su comportamiento ‘ilícito’. Según las informaciones recogidas en Hong Kong por la Comisión Asiática de Derechos Humanos (AHRC), las cinco mujeres - Fatima, esposa de Ali Umeed Umrani, Jannat Bibi, esposa de Qaisar Khan, Fauzia, hija de Mohammad Ata Umrani, y otras dos niñas , De 16 años de edad y 18 - fueron enterradas vivas en una aldea remota del país.

Los medios de comunicación afirman que el sangriento incidente se produjo cuando Abdul Sattar Umrani, hermano menor de Mir Sadiq Umrani, alto dirigente del gobernante Partido Popular de Pakistán (PPP), obligó a subir a las cinco mujeres en su vehículo, en los alrededores de Baba Kot.

Umrani y sus seis cómplices bajaron a las tres niñas del jeep y las torturaron antes de abrir fuego contra ellas. Cuando las dos mujeres de más edad protestaron por el enterramiento de las niñas mientras se encontraban aún con vida, también fueron asesinadas.

Los asesinos han encontrado quien los defienda. Un senador afirmó que “Son siglos de tradiciones y voy a seguir defendiéndolas”.

2008/11/03

> Iritzia: Josebe Egia > AISHA

  • Aisha
  • Gara, 2008-11-03 # Josebe Egia
La semana pasada, pródiga en noticias que me gustaría comentar en este txoko, nos ha dejado una que ha pasado prácticamente inadvertida. Lleva nombre de mujer y proviene de África.

Aisha Ibrahim Dhuhulow, somalí de 23 años, fue enterrada hasta el cuello y, después, apedreada hasta la muerte por medio centenar de hombres ante una multitud de personas que contemplaban el «espectáculo». El líder islámico de Kismayo -al sur de Somalia- aseguró que la mujer había confesado ser adultera y había demandado la Sharia y su lapidación. Esto se contradice totalmente con lo que testifican quienes vieron la ejecución. Aisha, arrastrada a la plaza atada de pies y manos, fue metida en el agujero entre gritos de protesta que el saco negro que cubría su cabeza no ahogaba. Cuando sus familiares pretendieron acercarse, se encontraron con los disparos de los guardias islamistas que mataron a un niño.

La familia de la joven negó que Aisha hubiera confesado la comisión de adulterio y que ella hubiera pedido que la lapidaran. Una de sus hermanas consideró la ejecución «contraria a la religión y a la lógica» -e inhumana, injusta, inmoral, indigna, brutal, despiadada, cruel, sanguinaria... añadiría yo- y aseguró que para matar a una adúltera al menos debe haber cuatro testigos de la relación, incluida la penetración, así como la confesión del hombre, del que, por cierto, en este caso no se sabe nada.

Aisha Ibrahim Dhuhulow, no ha podido contar con el apoyo que tuvo la nigeriana Amina Lawal en 2001, cuando fue condenada por un tribunal islámico a morir lapidada y gracias a la labor de organizaciones de derechos humanos locales y una campaña mundial en su favor se consiguió dejar sin efecto su sentencia de muerte. Los familiares de Aisha reclaman a la comunidad internacional que «detenga y castigue a los responsables», pero no parece que su petición vaya a tener ningún eco. Pasará como con la propia lapidación.

Para lo que sí se utilizan estas infamias es para acrecentar interesadamente la islamofobia. Se insiste en presentar al Islam como una religión violenta y expansiva, identificando Islam y fundamentalismo, cuando esto no es así. En el Corán no figuran ni lapidación, ni ablación, ni infibulación, ni malos tratos a mujeres. Lo que sucede, como con el fundamentalismo de otras religiones, es que prevalecen la interpretación y las normas elaboradas por los hombres. Las mujeres no reciben el mismo trato que éstos ni en la ley ni ante los tribunales, y son especialmente vulnerables a juicios sin las debidas garantías porque, debido a su mayor tasa de analfabetismo, es más probable que firmen confesiones de delitos que no han cometido.

Con la lapidación de Aisha ha coincidido la celebración en Barcelona del III Congreso de Feminismo Islámico. Romper con los tópicos, reivindicar derechos y religión y abrir una brecha en el estereotipo que dice que el Islam es una religión intrínsecamente ligada a la misoginia son algunos de los objetivos de sus participantes. Agur Aisha.

2008/11/02

> Iritzia: Julia Navarro > LAS PIEDRAS DE LA MUERTE

  • Las piedras de la muerte
  • Diario de León, 2008-11-02 # Julia Navarro
No sé cuál es su nombre, las agencias de prensa internacionales no lo han apuntado pero su rostro con una sonrisa amplia, alegre, casi confiada ha dado la vuelta al mundo como protagonista de una noticia terrible. La noticia de la agencias nos informa de que islamistas somalíes condenaron a una mujer a ser lapidada hasta la muerte acusada de adulterio. Apenas cuatro líneas junto al rostro anónimo que nos sonríe desde la fotografía, un rostro enmarcado por un velo que le cubre el cabello. Ya está, así de fácil, así de terrible.

Y sus asesinos, quienes la lapidaron, no se conformaron solo con acabar su vida, sino que dispararon a la multitud, que se agolpaba para conteplar el macabro espectáculo, cuando un familiar de la mujer corría hacia ella, quizá para socorrerla. Entonces, en ese momento, las balas de esos fanáticos asesinos segaron también la vida de un niño que estaba allí, en esa plaza de Kismayu,en el sur de Somalia. ¿Qué tipo de monstruos habitan en esos hombres,ese grupo de islamistas, capaces de asesinar a una mujer acusándola de adultrrio?¿Por qué tienen tanto miedo a las mujeres o tanto odio? ¿Acaso se sienten impotentes ante una mujer que araña un resquicio de libertad? Dirán ustedes que con la que está cayendo en el mundo a cuenta de la crisis financiera, o en nuestro país a cuenta de los dimes y diretes de los unos y los otros, por qué me ocupo de escribir de una mujer de la que ni siquiera sé su nombre y ha sido asesinada a tantos miles de kilómetros de distancia. Y la respuesta es que me parece imprescindible continuar alzando la voz ante esos fánaticos que en nombre del Islam asesinan a mujeres, o las reducen a la nada, a subpersonas, encerrándolas detrás de cuatro paredes, como si la virtud tuviera algo que ver con los metros de tela que a una le envuelven, o con la condena a no relacionarse de igual a igual con otros seres humanos.

Me niego a aceptar que estas acciones son fruto de una «cultura» diferente, porque el asesinato nada tiene que ver con la «cultura» ni la manera de sentir ni de ser de ningún grupo humano. Lapidar a una mujer es precisamente un ejemplo de todo lo contrario, es decir de incultura, fanatismo, odio, violencia, y sobre todo de impotencia, quienes maltratan o asesinan o encierran a las mujeres tienen un problema grave consigo mismos que deja al descubierto la fragilidad de su hombría. Siento rabia, sí, una rabia profunda e intensa, y pienso que aún hay mucho camino que recorrer para hacer realidad la Declaración de los Derechos Humanos, así como que la causa del feminismo está más en vigencia que nunca,porque aún hay muchos lugares donde las mujeres son poco menos que nada. ¡Menuda hazaña! ¡qué valientes y qué hombres se han debido de sentir asesinando a una mujer indefensa¡ ¡cuánto asco dan!.

2008/11/01

> Berria: Indarkeria > ASHA: ADOLESCENTE, VIOLADA Y LAPIDADA

  • Asha: adolescente, violada y lapidada
  • La joven acusada de adúltera y ejecutada por islamistas en Somalia tenía 14 años
  • El País, 2008-11-01 # Lali Cambra • Ciudad del Cabo
Ni era una mujer, ni tenía 24 años, ni era una adúltera. Si hay un país en el mundo en el que lo malo se convierte en peor, ése es y desde hace décadas, Somalia. Y la historia de Asha Ibrahim Dhuhulow, la supuesta mujer de 24 años lapidada en público el pasado lunes en la ciudad portuaria de Kismayo, es sólo un reflejo. Porque no era mujer, sino casi niña. Asha no tenía 24, sino 14 años. No había cometido adulterio. Había sido violada por tres hombres del clan más poderoso de la ciudad. Ayudados por el tribunal islámico impuesto por las milicias integristas de Al Shabab, la muerte a pedradas de la menor sirvió para borrar todo rastro del crimen.

Somalia, inmersa en el caos entre un gobierno incapaz, señores de la guerra, islamistas radicales, ejército etíope, piratas, soldados de la fuerza de paz africana, (a sumar Estados Unidos, con esporádicos ataques aéreos), algunos enfrentados, todos armados, acumula víctimas. Asha, una más.


Asha no sólo murió víctima. Nació víctima ya. En el campo de refugiados de Hagardeer, en el sur de Kenia, en 1995, donde su familia tuvo que refugiarse tres años antes, huyendo desde Mogadiscio de los ataques contra su clan, el de los Galgale, una minoría en Somalia. Fue la última en nacer, la decimotercera de seis hermanos y seis hermanas, según explicó Ibrahim Dhuhulow, el padre de la niña, por teléfono.


Con la voz quebrada, Dhuhulow relató que Asha, que acudía a la escuela en el campo de refugiados, padecía epilepsia, por lo que la familia decidió enviarla con su abuela en Mogadiscio, donde podría recibir mejor atención médica. Kismayo estaba en su camino. Pero no contaban con la sempiterna guerra. En agosto, las milicias integristas de Al Shebab se hicieron con el control de la ciudad. Asha, "una niña muy dulce, muy humilde", se quedó atrapada en Kismayo, donde pudo sobrevivir estos dos meses gracias a los conocidos que había hecho en el camino. El dinero para llegar a Mogadiscio se le acababa, según decía a su padre por teléfono. La noche del sábado, tres hombres se le acercaron y la obligaron a acompañarlos a la playa, donde la violaron.

Bajo consejo paterno, ella acudió a los tribunales y denunció a sus violadores, que fueron arrestados. Y aquí se inicia, según declaraciones de Ibrahim Dhuhulow, la serie de desatinos que acabarían con la niña atada y enterrada hasta el cuello, lista para la ejecución.

Una hora antes de que la ejecutaran, Asha logró llamar a su padre. "Me dijo: 'Papá, soy tu hija, me van a matar, por favor, diles que me perdonen'. Le pregunté quién la iba a matar y por qué alguien iba a hacer algo así. Me dijo que el hombre a su lado no le permitía decirme las razones. Le pedí hablar con el hombre. Le pregunté: '¿Quién eres tú?, ¿por qué vas a matar a mi hija?'. Me contestó que no me podía responder a eso, 'pero que sepas que tu hija va a ser lapidada en una hora'. Me desmayé".


De acuerdo con la reconstrucción que el padre y los conocidos de Asha en Kimbayo han podido ir haciendo de los hechos, los familiares de sus agresores la convencieron con buenas palabras para que acudiera al tribunal islámico, retirara su acusación y perdonara a los tres hombres. Le darían dinero y joyas. Ella accedió, pensando que podría llegar a Mogadiscio con el dinero. Mientras, los mismos familiares acusaron a Asha ante el Tribunal Islámico por extorsión. Cuando Asha, en su inocencia, retiró la denuncia, fue arrestada y acusada de adulterio, de mantener relaciones sexuales sin estar casada.


"No le preguntaron nada, no trataron de hablar con ella, ni siquiera la visitó un médico", asegura Hassan Shire Sheik, director del Proyecto de Defensa de los Derechos Humanos en el Este y en el Cuerno de África (EHAHRDP). "Se hacen llamar tribunales pero no tienen ningún conocimiento legal". Shire Sheik confirma las palabras del padre de Asha según las cuales la niña se quedó sin defensa alguna también por el carácter minoritario de su clan, que no posee armas. "Nadie de su clan estaba en la ciudad, nadie armado estaba a su favor". Sheik, impulsor de diversas asociaciones de defensa de los derechos humanos en Somalia -por lo que tuvo que huir de su país y refugiarse en Canadá y Uganda-, se sulfura al hablar del caso: "Ni cuando las Cortes Islámicas se hicieron con el control de Mogadiscio en 2006 vimos ejecuciones así. ¿Dónde está la ley? ¿Quién la defendió? ¿Cómo se mata a una niña de catorce años? Están locos".


Lo mismo debieron de pensar los testigos de la ejecución. Un millar de personas que se acercaron al estadio de fútbol de Kimbayo, a los que se les dijo que se iba a lapidar a una mujer de 34 años, prostituta, bígama, adúltera. Pero pudieron ver y oír a Asha antes de que le cubrieran la cabeza con un capuchón. Asha la niña protestaba su inocencia. Unos cuantos trataron de romper filas y acudir en su ayuda.


Los milicianos integristas abrieron fuego contra la multitud. Mataron a un niño. Otras seis personas resultaron heridas. Por ello, posteriormente, los islamistas se disculparon y aseguraron que buscarían a los responsables de los disparos. No por las piedras, transportadas hasta el estadio en un camión. Nadie más se atrevió a proteger a la pequeña. Cincuenta hombres rodearon a Asha, la cubrieron la cabeza en un capuchón sollozante, e iniciaron el lanzamiento de proyectiles.

Hasta tres veces tuvieron que interrumpir la ejecución para comprobar si la niña todavía vivía. "Mi niña iba a la escuela, mi niña iba a ver a su abuela, no sé qué tipo de ley permite matar a una niña de catorce años", se desespera Ibrahim Dhuhulow, que sabe que algunos testigos dicen que parecía que la niña tenía problemas mentales y le duele pensar que pudo haber tenido un ataque epiléptico sin ser asistida por nadie más que por sus verdugos.

No es el único que se desespera. El responsable de EHAHRDP recuerda que Al Shabab es un grupo calificado de terrorista por el gobierno de los Estados Unidos, con vínculos con Al Qaeda. Al Shabab (La Juventud) fue formado como reacción a la invasión del ejército etíope de Somalia en 2006 para, con el patrocinio de los Estados Unidos, acabar con la Unión de Cortes Islámicas que se habían hecho con el control de buena parte del sur del país y de su capital. El Islam practicado en Somalia ha sido siempre moderado, pero parece que eso se acaba. "Van camino de convertirse en talibanes, estamos asistiendo a una primera fase de la conversión de Al Shabab en talibanes", asegura Shire Sheik, que considera que la ejecución de Asha "es una muestra de lo que nos espera: asesinatos públicos a sangre fría y publicitados por todos los medios para dar ejemplo".


El defensor de los derechos humanos somalí considera que Asha sirvió no sólo para cubrir a los autores de la violación, "sino también para atemorizar a la población, a aquellos clanes que no tienen poder". Para Shire Sheik, "es necesaria una intervención internacional efectiva y poder salvar lo que nos queda de Somalia".


EHAHRDP publicó recientemente un informe sobre la violación de los derechos humanos en el país del Cuerno de África en el que se constata que el respeto por la vida de los ciudadanos en Somalia no es preocupación ni del gobierno que se apoya en el ejército somalí, ni de los grupos integristas islámicos que van, poco a poco, recuperando el terreno perdido. Se calcula que nueve de cada diez ciudadanos ha sido obligado a dejar sus casas en los dos últimos años. Un millón de personas ha sido desplazado por el conflicto bélico.


Amnistía Internacional, condenó ayer duramente la ejecución de Asha, cuya muerte "es otro caso de abuso de derechos cometidos por combatientes en el conflicto de Somalia, otro que demuestra la importancia de investigar y documentar dichos abusos a través de una Comisión Internacional de Investigación".


Ibrahim Dhuhulow tiene a sus hijas enfermas por el dolor. Su suegro, su cuñado y dos de sus hermanos fueron asesinados por clanes rivales. A él le hirieron y, herido, huyó de Somalia. Ahora, sólo recuerda una y otra vez las últimas palabras de Asha a punto de ser asesinada.


Una práctica que no menciona el Corán

No es, curiosamente, en el Corán donde se incluye a la lapidación como castigo. No hay ni una sola palabra sobre ello. Sí se recoge en la Biblia, en el Deuteronomio, heredada de la tradición judía y reservada, entre otra, a las adúlteras. "Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra", son palabras atribuidas a Jesús de Nazaret, ante el caso de una mujer adúltera a la que se quiere lapidar. Y es que los que tiraban la primera piedra eran los acusadores. Si se descubría -tarde- que el condenado era inocente, podían entonces culpar a los acusadores no sólo de perjurio, sino también de asesinato.

Una práctica, la lapidación, rechazada por muchos musulmanes que recuerdan que se instituyó pocas décadas después de la muerte del profeta Mahoma, por el segundo califa del Islam, cuando la propagación del Hadith (tradición oral que narraba las gestas del profeta) fue sancionada por el Estado.


"Se benefician de ello los líderes políticos que bajo las leyes del Hadith tienen carta blanca para operar fuera de las reglas y leyes del Corán", explica Layth Al-Shaiban, portavoz de Musulmanes Progresistas, una organización con sedes en Estados Unidos, Oriente Medio y el Reino Unido. Para Al-Shaiban, seguir las leyes no escritas en el Corán "oprime a todos los seres humanos, no sólo a las mujeres" y considera que "aquellos Estados que se adhieran al Hadith, que en muchos casos contradicen al Corán, acabarán suscribiendo y cometiendo crímenes bárbaros en nombre de una ley falsa".


En África no son muchos los países en los que se practica. En Somalia, hasta el caso de Asha era inexistente. Sudán la incluye en su legislación, así como los estados del norte de Nigeria, donde la práctica de la Sharia entra en conflicto con el sistema legal del país federal. El Islam practicado en el norte de Nigeria viene patrocinado desde Arabia Saudí.


Ahí se han producido algunas de las condenas más famosas, como la de Safiya Hussaini, condenada a morir lapidada por adulterio en 2001. Pero Nigeria, a pesar de la fuerza del islamismo en el norte, fue sensible a las presiones internacionales y a las del Gobierno central, que lucha por ganar una imagen de control y respetabilidad. Al final, ni Safiya ni Amina Lawal, otra famosa víctima de la estricta aplicación de la Sharia, fueron lapidadas.


Irak practicaba esta forma de castigo, al igual que Irán. Este último suspendió los apedreamientos a muerte el pasado mes de agosto, después de que en 2002 decidiera aplicar una moratoria. Fue en Irán donde se recomendó que la piedra utilizada en las lapidaciones "no fuera demasiado grande como para matar inmediatamente, ni demasiado pequeña como para no considerarse piedra". Pakistán la sigue incluyendo en su código penal, aunque no se han documentado casos recientes. Los Emiratos Árabes y Arabia Saudí la siguen contemplando en su jurisprudencia.

2008/10/31

> Berria: Indarkeria > SOMALIA: AI DENUNCIA QUE LA NIÑA LAPIDADA TENIA TAN SOLO 13 AÑOS

  • AI denuncia que la niña lapidada el lunes en Somalia tenía tan sólo 13 años, y no 23 como se creía
  • Europa Press, 2008-10-31
La ONG Amnistía Internacional (AI) denunció hoy que Aisha Ibrahim Duhulow, una niña que había sido violada y que murió lapidada el pasado lunes en Somalia por haber cometido presuntamente adulterio, tenía tan sólo 13 años y no 23 como se creía en un principio.

Duhulow fue lapidada por un grupo de 50 hombres en un estadio de la localidad portuaria de Kismayu, en el sur del país, ante cerca de 1.000 espectadores. Varios periodistas somalíes afirmaron en un primer momento que la víctima tenía unos 23 años, según su apariencia física, aunque más tarde AI pudo establecer que tenía 13 años, tras consultar varias fuentes, incluido el padre de la niña.

La ONG indicó asimismo que Duhulow había sido acusada de adulterio según la ley islámica, pero que dichas fuentes relataron que en realidad había sido violada por tres hombres y que al intentar denunciar la violación ante la milicia de Al Shabab, que controla Kismayu, fue acusada de adulterio y detenida. Ninguno de los hombres que participaron en la presunta violación ha sido acusado ni arrestado, añadió AI.

El padre también reveló que habían llegado a Kismayo desde el campamento de refugiados de Hagardeer, en el noreste de Kenia, tan sólo tres meses antes. Duhulow fue detenida por la milicia de las autoridades de Kismayo, una coalición entre el clan Al Shabab y las milicias del clan. Durante ese tiempo, según testigos, se deprimió e incluso algunos afirman que se volvió mentalmente inestable.

Por otro lado, AI pudo saber que se trasladó un camión lleno de piedras hasta el estadio para la lapidación. Además, durante la misma, las enfermeras se la llevaron para ver si Duhulow aún seguía viva y, al comprobar que así era, volvieron a colocarla en el hoyo en donde estaba siendo lapidada para continuar con la ejecución.

La ONG comentó que un individuo identificado como Sheij Hayakalah declaró que "las pruebas fueron presentadas por su parte y ella confirmó oficialmente su culpa". "Además nos dijo que estaba feliz con su castigo en virtud de la ley islámica", según citó la emisora Shabelle. Estas declaraciones contrastan con lo que varios testigos aseguraron a Amnistía: que la niña intentó luchar contra sus captores y tuvo que ser llevada por la fuerza al estadio.

Además, una vez dentro del edificio, los milicianos dispararon contra varias personas que intentaron salvarla y mataron a un chico que se encontraba allí. Un portavoz de Al Shabab se disculpó más tarde por la muerte del niño y aseguró que el que le disparó sería castigado.

"Esto no es justicia, ni fue una ejecución, esta niña sufrió una muerte horrenda encargada por los grupos armados opositores que actualmente controlan Kismayo", aseveró el responsable para Somalia de Amnistía, David Copeman.

"Su asesinato es incluso otro de los abusos de los Derechos Humanos cometidos por los combatientes en el conflicto de Somalia, y demuestra otra vez la importancia de la acción internacional para investigar y documentar esos abusos, a través de una comisión internacional de investigación", añadió.

2008/10/29

> Berria: Indarkeria > SOMALIA: LAPIDADA POR ADULTERA

  • Lapidada por adúltera
  • Aisha, de 23 años, fue enterrada hasta el cuello y apedreada hasta la muerte en Somalia. Un niño murió por fuego islamista
  • El País, 2008-10-29 # Lali Cambra · Ciudad del Cabo

"Nuestra hermana Aisha pidió a la corte islámica ser juzgada y castigada por el crimen cometido", "admitió ser una adúltera", "se le pidió que revisara su confesión pero ella demandó la Sharia y el castigo que merecía". El líder islámico de la ciudad portuaria de Kismayo (sur de Somalia), el jeque Hayakallah, pronunció estas frases el pasado lunes ante la multitud que presenció la muerte de la adúltera por lapidación. Frases que justificaban "la práctica de un castigo inusual en la región, llevado a cabo por primera vez en Kismayo". Aisha Ibrahim Dhuhulow, de 23 años, fue enterrada hasta el cuello y, después, apedreada hasta la muerte por medio centenar de hombres. No fue la única en morir. Los guardias islamistas abrieron fuego cuando familiares de la joven pretendieron acercarse a ella y mataron a un niño.


La supuesta docilidad de Aisha no fue tal, según explicaron los testigos a Reuters. La mujer, arrastrada a la plaza atada de pies y manos, fue metida en el agujero entre gritos de protesta que el saco negro que cubría su cabeza no ahogó. Fue entonces cuando sus familiares rompieron filas de entre la multitud, para encontrarse con los disparos de los islamistas. La lapidación, que un millar de personas observaron, fue lenta. Según los testigos, el apedreamiento se interrumpió hasta tres veces para comprobar si la joven había fallecido. Si los islamistas justificaron nuevamente su acción en la radio por la supuesta voluntad de la joven a aceptar la Sharia, (ley islámica), también se disculparon por disparar a la multitud. "Lamentamos la muerte del niño. Prometemos que detendremos y juzgaremos al que abrió fuego", dijo Hayakallah a una emisora local. Los islamistas, que controlan la ciudad de Kismayo desde el pasado mes de agosto, no permitieron a los cámaras de televisión o a fotógrafos asistir a la lapidación, pero sí consintieron la entrada de medios impresos y radios. Posteriormente, en una entrevista a Efe, Hayakallah aseguró que la mujer había confesado haberse casado con dos hombres y reiteró que ella había pedido la aplicación de la pena.


Los familiares de la joven se mostraron furiosos y negaron que Aisha hubiera confesado la comisión de adulterio. "Y desde luego no pidió que la lapidaran". Una de sus hermanas consideró la ejecución "contraria a la religión y a la lógica" y aseguró que para matar a una adúltera al menos debe haber cuatro testigos de la relación y la confesión del hombre. Los familiares reclamaron a la comunidad internacional que "detenga y castigue a los responsables".


La última vez que los islamistas practicaron ejecuciones públicas fue en 2006, cuando controlaban parte del sur del país y la capital, Mogadiscio. Fuerzas militares somalíes y etíopes recuperaron una parte a finales de ese año, pero los señores de la guerra organizados en guerrillas están recuperando el territorio perdido. Si bien su presencia garantiza una cierta paz en la zona, con ellos llega la introducción de prácticas fundamentalistas y lecturas radicales del Islam.


No es la primera vez que en África se invoca la Sharia para justificar la lapidación de una mujer. Aisha Ibrahim Dhuhulow ha tenido la desgracia de vivir en un país sumido en el caos, sin gobierno, sin leyes más que las que dictan los señores de la guerra.


La nigeriana Amina Lawal tuvo más suerte. Su caso dio la vuelta al mundo en 2001 cuando fue condenada por un tribunal islámico (con inmenso poder en el norte del país africano) por haberse quedado embarazada fuera del matrimonio. Debía haber muerto también por lapidación, pero el apoyo de organizaciones de derechos humanos locales y una campaña mundial en su favor consiguió dar la vuelta a la sentencia. El pasado año se produjo la lapidación de una chica de 17 años de la secta yazidi, en Irak, por haberse enamorado y convertido al Islam. Unas 2.000 personas asistieron a su asesinato en Bashika, cerca de Mosul, al parecer, a manos de familiares que se oponían a su conversión.


Entrenados con Al Qaeda
La coalición de islamistas que gobierna Kismayo pertenece a la milicia de Al Shabab, considerada una organización terrorista por los Estados Unidos desde marzo. Se les considera afines a Al Qaeda, organización con la que varios de sus líderes se habrían entrenado, según dijo James Swan, vicesecretario de Estado para Asuntos Africanos del Gobierno de EE UU. "Han publicado documentos en los que vanaglorian a Osama Bin Laden e invitado a soldados extranjeros a ir a Somalia. Consideramos que son un peligro para los somalíes, puesto que sus ataques han afectado a la gente de Somalia y entorpecen el proceso de reconciliación en el país".


La presidencia de la Unión Europea condenó la lapidación de la joven, "que los insurgentes islamistas deliberadamente hicieron pública". Así lo declaró la presidencia horas después de que se conociera la ejecución de Aisha en Somalia, un país sin Gobierno central efectivo desde 1991. Ese año, el dictador Siad Barre fue derrocado y los señores de la guerra se hicieron con el control de sus diferentes regiones. En 2007, murieron al menos 6.000 personas y cientos de miles tuvieron que desplazarse, según Amnistía Internacional.

2008/10/28

> Berria: Indarkeria > SOMALIA: LAPIDAN A UNA MUJER TRAS DECLARARLA CULPABLE DE ADULTERIO

  • Lapidan a una mujer tras declararla culpable de adulterio en Somalia
  • AFP, 2008-10-28 # Mogadiscio
Una somalí juzgada culpable de adulterio por un tribunal islámico fue enterrada viva hasta el cuello y luego lapidada hasta la muerte por 50 hombres el lunes en la ciudad portuaria de Kismayo (sur), controlada por insurgentes islamistas desde el 22 de agosto, informó una fuente oficial.

Miles de curiosos se reunieron en una de las principales plazas de la ciudad para asistir a la ejecución de Aisha Ibrahim Dhuhulow.

"Nuestra hermana Aisha ha pedido al tribunal de la 'charia' islámica que la condene y castigue por el crimen que ha cometido", explicó a la muchedumbre uno de los responsables islamistas de la ciudad, Cheij Hayakalá.

"Ella confesó ante el tribunal haber mantenido relaciones sexuales extraconyugales. En varias oportunidades se le pidió que se echara atrás en su confesión, pero ella insistió en el hecho de que quería que fuese aplicada la 'Charia' (ley islámica) y que merecía el castigo adecuado", añadió.

La ciudad de Kismayo fue tomada el 22 de agosto por una coalición de combatientes fieles al líder islamista Hassan Turki, cuyo nombre figura en la lista estadounidense de financieros del terrorismo.

> Berria: Indarkeria > SOMALIA: LOS ISLAMISTAS LAPIDAN A UNA MUJER POR ADULTERIO

  • Los islamistas lapidan a una mujer por adulterio en Somalia
  • La víctima fue ejecutada en la plaza del pueblo en presencia de cientos de personas
  • El País, 2008-10-28

Los islamistas somalíes han ocasionado la muerte a una mujer de 23 años después de lapidarla por cometer adulterio, según han informado testigos presenciales. Esta es la primera ejecución pública perpetrada por las milicias islámicas desde hace dos años. De acuerdo a los testimonios un niño murió también por disparos cuando los guardias trataban de controlar la ejecución.


La ejecución de la mujer -identificada como Asha Ibrahim Duhuhulow- tuvo lugar este lunes frente a cientos de personas en el puerto de Kismayu (en el sur del país), una localidad dominada por esta facción extremista desde el pasado mes de agosto, según la agencia Reuters. De acuerdo a los testigos, los guardias abrieron fuego cuando un pariente intentó frenar el asesinato, ocasionando la muerte de un niño.


"Nos han dicho que la mujer se ofreció para ser castigada, pero pudimos ver cómo gritaba y sus brazos y piernas eran atados contra su voluntad", ha asegurado un residente de Kismayu. "La lapidación ha sido ilógica y antirreligiosa", ha señalado la hermana de la fallecida. "El Islam no ejecuta a una mujer a menos que cuatro testigos y el hombre con quién cometió el adulterio lo reconozcan públicamente", ha agregado.


Los líderes islamistas han asegurado que la mujer quebrantó la ley islámica y han prometido castigar al guardia que disparó contra el grupo que rodeaba la lapidación.


La última ejecución pública de los islamistas somalíes tuvo lugar a mediados de 2006, cuando este grupo dominaba la capital Mogadiscio y buen parte del sur del país. A finales de ese mismo año vieron sus fuerzas disminuidas gracias a una alianza entre los gobiernos de Somalia y Etiopía. El resurgimiento, desde hace varios meses, de los extremistas hacen pensar que el terror puede volver al país africano.