Mostrando entradas con la etiqueta Heterosexismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Heterosexismo. Mostrar todas las entradas

2008/10/19

> Berria: Matxismoa > EL MACHISMO GAY

  • El machismo gay
  • SentidoG, 2008-10-19

El machismo es una ideología acerca de lo que es ser hombre, de lo que se puede hacer y de lo que no se debe hacer para no perder esa categoría de hombre y para no correr el riesgo de ser considerado como “afeminado” .


Esta ideología incluye una gran cantidad de creencias, actitudes y practicas que crean el estereotipo o modelo rígido de un hombre como un ser fuerte, inteligente, valiente, resistente al dolor, con un gran potencial de desempeño sexual al que debe dar rienda suelta, en especial sin ligarlo al amor y que nunca debe mostrar las cualidades que se consideran propias de las mujeres como la dulzura, la ternura, la confianza, la debilidad física y emocional y la disposición al sexo solo cuando su macho sea capaz de desatarla por amor. Obviamente, este estereotipo tan rígido no puede ser cumplido totalmente por ningún hombre o mujer reales. Sin embargo, desde niños se nos enseña a pensar que así es como debemos de ser y si no lo cumplimos, nos sentimos culpables y avergonzados.


El equipo de la web Gaymente entrevistó a la Lic. Ana Clara Picco, donde explica que los gays “son machistas, porque su patrón de referencia es la heterosexualidad, por lo que es uno de los peores males que tiene la comunidad gay es el machismo”.


Y agrega que “el machismo es uno de los peores errores que comete la Comunidad gay, porque pese a su vulnerabilidad en la sociedad, su estrategia para incorporarse es el machismo”.


Tal como indica el informe, el machismo entre los gays es tal que quien es “mas macho o se parece al prototipo de macho reviste una supuesta superioridad sobre sus pares, y lo que salga de ese molde es objeto de discriminación”.


La Lic. Picco también explica que esto tiene que ver con una cultura falocéntrica, y la propia homofobia dentro de la comunidad, y lo compara con el paralelo entre el feminismo y el lesbianismo.

2008/07/13

> Komunikatuak: MEDEAK > Respuesta al escrito de Javier Sáez : EL AMOR ES HERTEROSEXUAL, ¿¿Y LAS BICICLETAS??

  • Respuesta al escrito de Javier Sáez: El amor es heterosexual, ¿¿y las bicicletas??
  • MEDEAK, 2008-07-13

Después de algunas reflexiones, hemos decidido modificar ciertas partes del artículo. Tenemos la sensación de haber caído en una pequeña trampa. No dejamos de pensar que la crítica al matrimonio y el amor, viene de alguien que presentó una campaña, con el sello de la Flagélate (FGLTB). No es personal, pero es que cuanto más lo pensamos, de más mala hostia nos ponemos. No nos parece mal que se colabore con la flagélate, ni incluso ser la FLGTB pero esa flagélate es la que hace campañas a favor de las lesbianas y luego nos invisibiliza en la mani. ¿Cuántas lesbianas hay en las carrozas? ¿Cuál es la erótica lésbica que podemos sacar a la calle?. ¿¿Desde dónde nos hablas??. NOSOTRAS NO ESTAMOS EN CONTRA DE QUE LA GENTE SE CASE. ¡Qué tontería es esa! Lo que no nos gusta, es que crean que con eso ya está todo. Lo de casarse, será depende, ¿no? ¿No os casariáis para conseguir papeles de residencia? ¿Ni para que tu pareja pueda disfrutar de seguro médico? ¿Para desgravar en hacienda? ¿O porqué os da la gana?”. A ver gente!! La política no se hace desde el púlpito, no hay receta, no hay dogma que valga. Hay veces, que decir solo no, es lo más cómodo. Pero hay veces que esas posturas nos hacen caer en el absurdo total. Estamos a favor de que la gente haga lo que le apetezca, el acceso al matrimonio de lesbianas y gays, es un gran logro. Nosotras somos críticas con que en nuestro contexto, en Euskal Herria, la Flagélate haya invisibilizado a los colectivos que han trabajado durante 30 años por los derechos de bollos, marikas y travestis. Además estamos hartas de constatar que en los espacios de obligada coordinación se nos trate como bitxos raros desde ópticas completamente conservadoras.


El baboseo (hágase constar que adoramos las babas) con Beto-Virgini es político. No sé si os habéis enterado pero nos han regalado dos armas (libros) políticas afiladas y dispuestas. Armas para perras, lubricadas y mojadas.


Sobre el amor, enfatizar algo que las Medeak ya dijimos en Arteleku. Más que nada porque como también hablamos de amor, y como también somos un poco ñoñas-super-orgullosas. Nosotras hablamos del amor de la manada, de nuestro colectivo y nuestras redes de lucha. El amor no es a-histórico, debe leerse en contexto siempre, en las realidades de la gente. No me refiero al amor de pareja, no al que “imita” al de un hombre con una mujer, que claro, dicho así, pues no tiene mucho sentido, porque ¿qué es eso de ser un hombre o una mujer?. Tengo colegas (que ellas no se definen como heteros, suele ser un empeño externo lésbico-gay) que tienen relaciones mucho más sanas que muchas bollera y maricas. Menos posesivas, más permisivas y muchas veces, muy transgresoras.


Decir que el amor es heterosexual, además de ser una soberana chorrada, es hacer una reducción. El amor se representa en espacios de hegemonía heteronormativa y ha sido un instrumento de domesticación muy potente. Pero eso no quiere decir que no pueda resignificarse. De hecho, una de las aportaciones de Texto Yonki
[Algo que a mi me enseñó Mari Luz Esteban “Antropología encarnada. Antropología desde una misma”], aportación al propio pensamiento de Foucault, es que el cuerpo es un núcleo de resistencia, un núcleo capaz de resignificar sus propias representaciones. No sé, pero creo que eso también lo dice Butler. Sino, ¿cómo explicamos lo que es una Drag Queen?


Sé de muchas mujeres que han sobrevivido gracias a las redes afectivas. Nuestra madre por ejemplo, una guerrera oculta, una que no da charlas, una que a luchado la hostia para salir adelante, sin hombre, ni amor heterosexual.


Otra cosa, nos ha molestado profundamente la utilización que has hecho de las mujeres asesinadas. Ostras, al loro. Las feministas llevamos mucho tiempo diciendo que eso no es amor. Justamente, creemos que uno de los problemas es que muchos hombres están educados en el analfabetismo afectivo. Otra cosa es que ellos digan que es amor y que las chantajeen para luego matarlas. Pero una de las cosas más importantes del Movimiento Feminista ha sido señalar que eso no era amor. Así que cuidadín con cómo usamos a las muertas y más cuando es para llevarse el gato al agua. Que por cierto será la primera vez que las mencionas, sin criterio y sin conocimiento, y esperamos que sea la última. Algunas lo hemos vivido en nuestras carnes y nos ha jodido un huevo lo que has dicho. Dejad de pensar que los malos tratos son cosas que están fuera de vuestra comunidad y por favor, pensaros dos veces las cosas que vais a decir.


Estoy de acuerdo en que la familia nuclear heteronormativa está fundamentada, principalmente en la violencia, y muchas veces en la inconsciente sumisión de una bajo el otro. Pero, de ahí a decir que el amor, en general, es heterosexual. Eso es como decir que follar es heterosexual, también son prácticas definidas desde una pretendida heterosexualidad.


Creo que alguien te dijo algo así como que “había que aprender de los hombres sin polla” yo añadiría que también hay que aprender de ciertas mujeres con coños. Todo esto viene a que Javier Sáez, que tenía que hablar de la relación entre el Porno y el SIDA, nos presentó su campaña de osos y SIDA, que bueno, vale! El problema fue cuando se le preguntó por el sexo entre lesbianas y la relación con el SIDA. Nuestro super experto en mujeres maltratadas no supo qué contestar, ni él, ni el genial colaborador de su guía. Esto tal vez muestre que aun siendo marika-político-queer…, una vez más el androcentrismo siga siendo la medida de todas las cosas. Volviendo al amor, sólo apuntar que para nosotras se trata de una cuestión fundamental, porque es costumbre reducir su alcance, su importancia. Muchas hablan del amor de otra manera. Uno que empieza por una misma y que puede extenderse a las demás. También hablamos de incluir la afectividad en las ciencias, el conocimiento, para que nuestra relación con el mundo no sea tan sexista, androcéntrica y destructiva. Sobre esto Evelyn Fox Keler hace una lectura muy interesante de la ciencia moderna (Bacon), sobre como se excluyó la afectividad (amor) en la constitución de las ciencias modernas, definiendo la relación entre el científico y el mundo a través del casto maridaje, desde la sumisión y la violación. El problema estriba en cómo se establece la relación, no en el amor en sí. Como diría Carol Pateman, en su Contrato sexual, el matrimonio implica un contrato, que en sí no es un contrato, ya que se define como un contrato de esclavitud. El pacto depende, de la capacidad de decisión, del contexto limitador, y la autonomía de negociación.


Por último una cosa fundamental, Bed y Annie para nosotras son como Medeak, un grupo político, dos activistas que siguen currando a los 55. También decir que, como explicaron ellas mismas, sin el seguro médico de Bed, Annie no hubiera podido acceder al tratamiento médico para su cáncer de mama. Estas activistas siguen haciendo política, hablando de porno feminista y haciéndolo desde una edad en las que el cuerpo de las mujeres ya no existe, ya no se las considera activas sexualmente, la menopausia, ese ritual hormonal de castración, niega la sexualidad a las mujeres de cierta edad. Solo te ha faltado decir, “El amor es heterosexual y femenino, una mierda de mujeres”. Las relaciones, el amor, el sexo, el cuerpo… siguen siendo los grandes temas, las políticas no termina en la piel, las palabras se tatúan, pero creemos que las cosas pueden cambiar. AUPA LOS CUERPOS INSUMISOS!!!!!

2008/07/09

> Berria: Homofobia > ESTADOS UNIDOS: CONVOCAN A MARCHA DEL ORGULLO BUGA EN NUEVA YORK

  • Convocan a marcha del Orgullo buga en Nueva York
  • El acto, que se celebrará el próximo mes, fue presentado como 'una oportunidad para que los heterosexuales se reúnan con orgullo para aceptar su sexualidad y celebrar la familia, el amor y la unidad al ritmo del reggae y el dancehall'
  • Anodis, 2008-07-09

Los planes para promover un movimiento de 'Orgullo Heterosexual' en Nueva York, alentados por gente del gremio de la música reggae, fueron fuertemente criticados por las principales campañas contra la homofobia en Estados Unidos. El acto, que se celebrará el próximo mes, fue presentado como 'una oportunidad para que los heterosexuales se reúnan con orgullo para aceptar su sexualidad y celebrar la familia, el amor y la unidad al ritmo del reggae y el dancehall'. El 'Orgullo Heterosexual' es promovido por un sello discográfico que promociona a artistas de ritmos jamaiquinos cuyas letras son claramente homofóbicas e invitan a asesinar gays.


Ante esto, los grupos en defensa de la diversidad sexual en Estados Unidos buscan que se niegue el acceso a ese país a músicos que promueven la violencia a la colectivo LGBT. En un acto de defensa, los promotores de “Orgullo Heterosexual” acusaron a los grupos pro-gays como xenófobos por oponerse a este tipo de música.

2008/05/07

> Iritzia: Nacho > SOY HETEROSEXUAL Y NO CONSUMO DROGAS

  • Soy heterosexual y no consumo drogas
  • Ambiente G, 2008-04-07 # Nacho

Hay cosas que no cambian en este mundo de gallitos y de machitos, por más que nuestros derechos avancen continuamente y parezca que cada día el mundo, o al menos Occidente, es más Gay Friendly.


Pero la simple explicación que dió a los medios Ronaldo tras el escándalo con las tres prostitutas transexuales, deja las cosas bien claras de como funcionan las cosas a lo largo y ancho del mundo.


Su intento de justificarse a través de una frase como “soy completamente heterosexual y no consumo drogas”, suena fatal. Primero, por mezclar el hecho negativo de tomar drogas con el hecho de ser gay o heterosexual, algo que no debería importar a nadie a estas alturas de la película.


Lo segundo, porque esta explicación demuestra que ser gay aún no está normalizado, y que en muchos ámbitos sociales, empezando por el fútbol, aún es un tema estigmatizante.


Y es que Ronaldo, anda el pobre preocupado.


Según afirmó el futbolista, este escándalo puede acabar con su carrera, aunque no tengo muy claro si es por el tema de las drogas, o porque todo el mundo piense que es gay, algo que en el mundo del fútbol no está muy bien visto.


Sea como fuere, queda claro que para mucha gente, el hecho de ser gay tiene todavía connotaciones negativas.

2008/05/06

> Berria: Futbola > RONALDO: "SOY HETEROSEXUAL Y NO CONSUMO DROGAS"

  • Ronaldo: "Soy heterosexual y no consumo drogas"
  • El futbolista se confiesa en una entrevista a una televisión brasileña
  • El Periódico de Aragón, 2008-05-06

El escándalo protagonizado por Ronaldo la semana pasada dejó al futbolista tocado. "Esto puede acabar con mi carrera", dijo en aquel momento, encerrado en su casa de Río de Janeiro. Ahora, en una entrevista concedida a la cadena de televisión brasileña Rede Globo desde la mansión de su madre en la localidad turística de Angra dos Reis, Ronaldo trata de desactivar el sórdido episodio, ha negado consumir drogas y ha asegurado que es "completamente heterosexual".


Ronaldo relató que tras una pelea con su novia, Bia Anthony, a las cuatro de la mañana decidió buscar en la calle a tres prostitutas, una de las cuales, Andréia Albertini, no tuvo reparos a la hora de desvelar algunos detalles de la aventura del futbolista. Acudieron los cuatro al motel Papillon y fue entonces cuando Ronaldo descubrió que eran hombres: "No hubo relaciones sexuales porque, en el momento en que lo descubrí, retiré el equipo del campo. Soy completamente heterosexual", zanjó. En eses momento, y según el relato del futbolista, "comenzó la extorsión". También comienzan en ese momento las versiones dispares de un escándalo que Ronaldo ha calificado de "acto aislado, estúpido y trágico".

Extorsionado
Ronaldo asegura que quiso "pagar lo acordado" y que dos de las prostitutas aceptaron mientras que la tercera, Albertini, le pidió una cantidad cercana a los 20.000 euros para que no saliera en la prensa. En cambio, Albertini ha asegurado a la revista Interviú que el jugador mantuvo relaciones con dos de ellas y que, al no querer pagar lo que le pedían, cogieron los papeles de su coche. Los cuatro acabaron prestando declaración en la comisaría.


En cuanto a la acusación de consumo de cocaína, Ronaldo la negó enfáticamente y a continuación añadió: "Como jugador sufrí ser colocado en otra esfera, pero soy una persona con mis debilidades y miedos". El jugador, que trata de recuperarse de una grave lesión que le mantiene alejado del fútbol desde febrero, reconoce que el escándalo "dejará una mancha para siempre" en su vida.


Por el momento, su novia le abandonó al enterarse de lo ocurrido: "Su primera reacción fue insultarme, pero luego me apoyó. Para ella es muy difícil perdonar, todavía no sabemos qué va a pasar", agregó.

2008/01/15

> Erreportajea: Prostituzioa > EL CLIENTE DE LA NUEVA PROSTITUCION ES MAS JOVEN

  • El cliente de la nueva prostitución es más joven
  • La cultura de la inmediatez y la oferta masiva de prostíbulos han cambiado el perfil del cliente. Hombres en torno a los 30 buscan el sexo rápido de pago sin ninguna consideración moral
  • El País, 2008-01-15 # M. Antonia Sánchez-Vallejo

Sin tabúes. Sin estigmas. ¿Sin consideración? El acercamiento a la prostitución por parte de las nuevas generaciones -mujeres incluidas- resulta algo socialmente aceptado: son muchas las despedidas de soltero que terminan en un club o con compañía de pago. La oferta, inconmensurable en la última década debido a la explotación sexual de la inmigración -se calcula que hay unas 300.000 prostitutas ejerciendo en España-, es vista como una opción de ocio por los jóvenes, que, sin reparar en la trastienda del negocio, a menudo en manos de mafias, están contribuyendo a que el perfil del cliente se transforme: hoy tiene en torno a los 30 años de media, según algunas fuentes. El comercio del sexo sigue en el limbo: no es ilegal, pero tampoco legal. Un vacío pasto de abusos sobre el que se precipitan cada vez más jóvenes.


La cultura de la inmediatez, la voluntad de obtener de forma rápida y sin esfuerzo el sexo sin compromiso han sido factores clave para este cambio de perfil en una generación que, paradójicamente, ha nacido después de la revolución sexual.


"Ligar cuesta mucho trabajo y además no tienes ninguna garantía de éxito. Debes darle charleta a una tía durante horas, decirle cosas que a ella le gusten, de esas románticas; invitarla a cenar o a tomar copas y después a lo peor te quedas con las ganas, porque puede decirte que no. O te dice que sí para ennoviarte. Así que vamos al puticlub, pagamos y ya está. Es mucho más sencillo. Como irse de vacaciones a Cuba: allí, por unos pintalabios o un par de medias, tienes todo el sexo que quieres. Y sin complicaciones".


Rafa tiene menos de 30 años, estudios universitarios y las ideas muy claras: para qué "complicarse la vida" si por 50 euros puede disfrutar de un servicio completo en un club. Quién y en qué circunstancias viva la mujer que se lo preste, no le preocupa en absoluto.


Despedidas de soltero, celebraciones deportivas, cenas de empresa, cumpleaños o mayorías de edad. Remates a una noche de juerga o desahogo rápido tras una jornada de trabajo: las motivaciones son tantas como los clientes. Pero el denominador común aparece cada vez más claro: cuanto más rejuvenece la clientela, más aumenta la visión de la prostitución como parte integrante de la oferta de ocio. El perfil del cliente masculino de la prostitución en España es sensiblemente más joven que hace 10 años. Según los estudios de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP), el cliente habitual era en 1998 un varón casado y con cargas familiares, mayor de 40 años. En 2005 abundaban los jóvenes de 20 a 40. Es decir, con una media de edad de 30 años.


¿Estamos ante un fenómeno nuevo, o acaso se aborda la cuestión con más transparencia? El psicólogo Enrique García Huete, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, lleva dos décadas estudiando el asunto, para llegar a la conclusión de que lo que ha cambiado es "la percepción social de la prostitución, aunque muchos jóvenes siguen debutando en el sexo con meretrices". "Un abanico amplísimo de ofertas, una mayor permisividad y un nivel adquisitivo más alto que antaño hacen que los jóvenes se aproximen a ella", apunta García Huete. En otras palabras, "una accesibilidad asequible", producto de la abundante oferta, para todos los bolsillos, del sexo de pago.


"Si además hay una parte de ella más luminosa, divertida y atractiva, más lúdica en suma, muchos chicos sin pareja de 20 a 25 años no se lo piensan", añade el psicólogo. El factor grupal también cuenta: "Si alguno de los amigos ha recurrido a la prostitución, y transmite información positiva o incluso entusiasta, es fácil que contagie al grupo. Razonamientos como 'es que son auténticas profesionales', 'a éstas puedes entrarles sin rodeos' o 'saben hacer muy bien su trabajo', referidos a las prostitutas, acaban convirtiéndose en clichés que se repiten y perpetúan", explica García Huete.


La experiencia cotidiana desde el otro lado de la barra de alterne va también en dirección al grupo. "Los chicos jóvenes suelen venir a última hora, cuando cierran las discotecas", afirma Rosa, encargada de un club de carretera en Cantabria. "Lo hacen en grupo, a vacilar y tomarse unas copas. Luego, pueden rematar o no, depende, o algunos sí y otros no. Los que entran solos en el local sí vienen directamente por el sexo", añade.


La encargada confirma también la transformación de la parroquia: "Cada vez hay más chicos jóvenes, de 18 a 28 o 30 años. Hace sólo una década, el habitual tenía entre 40 y 60. Y vendrían muchos más si las copas no fueran tan caras: hay chavales que salen de casa con 10 euros, lo que vale aquí un cubata".


Un frío viernes de enero, "un mes muy malo para el negocio", según Rosa, el club que regenta registra un lleno de hora punta: alrededor de 120 hombres, la mayoría por debajo de los 40 años, toman copas o charlan con las chicas, todas ellas extranjeras. El club es de tamaño medio, uno de tantos en la región occidental de Cantabria: una oferta de media docena de garitos en poco más de una veintena de kilómetros, todos ellos parte integrante del paisaje desde hace décadas.


Según el INE, el 27% de los varones españoles de 18 a 49 años reconoce haber recurrido alguna vez a los servicios de una prostituta. Pero el porcentaje podría ser sólo la punta de un iceberg: incluso pillados in fraganti, muchos niegan la mayor. "Venimos sólo a tomar copas, eh", advierte un treintañero acodado en la barra; "pero resulta difícil resistirse, con la cantidad de oferta que hay". En el taburete contiguo, otro chico subraya el exotismo como gancho suplementario: "Hoy puedes acostarte con una negra; mañana con una dominicana, pasado, con una rubia del Este. ¡En la variedad está el gusto! (risas)". El sistema de plaza, consistente en la rotación, cada 21 días, de las chicas por los distintos locales de una misma red, añade un factor de diversidad a la carta que el psicólogo García Huete cita también como determinante a la hora de acercar a los chicos más jóvenes al sexo de pago. "La fantasía del exotismo también propicia la experiencia", dice el profesor de la Complutense.


Pero, detrás de este comportamiento, ¿cabe ver también la ley del mínimo esfuerzo? ¿Una imperiosa inmediatez? El psicólogo confirma que la de los veinteañeros "es la generación de lo inmediato", pero atribuye sobre todo a la accesibilidad el éxito que estas formas de relación tienen entre los más jóvenes.


Eduardo Verdú, autor de varios libros sobre tendencias juveniles -entre ellos el titulado Adultescentes-, coincide en parte con García Huete en el diagnóstico del fenómeno. "Ese entorno interracial favorece la realización de anhelos y fantasías sexuales clásicas: la asiática, la chica de color, etcétera. Pero también es cierto que los chicos que van con prostitutas lo hacen no porque no puedan acostarse con chicas, sino porque no les merece la pena el esfuerzo para concluir el cortejo con una negativa. Sencillamente se ahorran el trabajo", explica Verdú.


Por lo demás, y aunque tanto Huete como Verdú señalan esa franja de prostitución atractiva estéticamente hablando -locales divertidos y oferta vistosa-, el rejuvenecimiento de la clientela no se circunscribe a los clubes o los locales de alterne; también la calle es exponente de ello. Carolina Hernández, miembro del colectivo de trabajadoras del sexo Hetaira, trabaja en un polígono industrial de las afueras de Madrid. "Hay cada vez más jóvenes, de 18 o 19 en adelante. A diario vienen después del trabajo, solos. Los fines de semana lo hacen en grupo, a la salida de las discotecas, bien porque no han ligado, bien porque quieren divertirse más. Tienen bastante menos prejuicios que los mayores, y están mucho más informados, también: usan condón mayoritariamente; lo llevan encima o te lo piden".


¿Y cómo son los nuevos clientes, una vez en materia? ¿Perpetúan clichés? ¿Son más amables o más fríos, por ejemplo? ¿Hay clientes fijos? Montse, que trabaja por su cuenta en un piso de Barcelona, subraya el caudal de información de las nuevas generaciones, pero les pone un suspenso en actitudes: "Hay muchísima información sexual, pero escasa educación sexual: el chico de 18 años te pide hoy lo mismo que el de hace dos décadas. Están despistadísimos, no salen del repertorio básico y ordenado de besos, caricias, felación y penetración". Esta profesional constata también el descenso de la media de edad, "pero sólo en la prostitución de noche, con un componente más lúdico que la del día: los chavales salen de la discoteca y se van a un local de strip-tease o a un club a tomar copas".


Para esta prostituta, la abundancia de la oferta y el fenómeno de las despedidas de soltero están en la raíz de este cambio de ritmo del mercado del sexo: "En la transformación tiene muchísimo que ver una oferta de locales cada vez mayor, la variedad de nacionalidades de las profesionales, que también ayuda, y la moda de las despedidas de soltero, que también están tirando de las mujeres hacia el sexo de pago. Las mujeres partimos de cero y tardaremos en alcanzar la igualdad en este campo, vamos muy rezagadas, pero estas celebraciones, bien vistas por el común de la sociedad, asumidas y además divertidas, facilitan un contacto más neutro con este mundo. Porque, más que de prostitución, yo prefiero hablar de otro fenómeno, el de fin de fiesta con sexo", afirma Montse.


La progresiva normalización de la prostitución -o, al menos, de su percepción por parte de un amplio sector de la sociedad- enfrenta aún más a partidarios y detractores de la legalización del oficio más viejo del mundo. Cristina Garaizábal, portavoz de Hetaira, celebra que "la prostitución esté saliendo de la clandestinidad y emancipándose de la doble moral. Que cada vez haya más jovencitos demuestra un acercamiento con menos prejuicios. Es algo que ya no se hace a escondidas, porque la prostitución es un servicio más, una opción de ocio. Sería lógico que el estigma que tradicionalmente recae sobre las prostitutas fuera diluyéndose y que a la vez se reconozcan sus derechos laborales. Eso permitiría luchar con mucha más eficacia contra la explotación y el abuso, rayano en la esclavitud, que se ejerce sobre muchas de ellas".


Clientes al margen, el debate sobre la legalización o la abolición del ejercicio de la prostitución, lejos de concitar intereses, parece más abismado que nunca, como demuestra la infructuosa comisión mixta del Congreso que en 2006 abordó la cuestión, en paralelo a movimientos de ficha legislativos en otros países de la UE. Asociaciones como APRAMP, partidarias de la abolición y que participaron en la comisión del Congreso, cargan las tintas también sobre el nuevo perfil de cliente. "En el último estudio que hemos hecho, sobre una muestra de 400 clientes, constatamos, sí, un considerable rejuvenecimiento, algo que en sí mismo no es ni positivo ni negativo. Pero también comprobamos que existe una menor percepción del riesgo entre ellos: hay clientes, también jóvenes, que no saben lo que es una sífilis o a los que no frena ni siquiera la posibilidad de contagio del virus del sida", cuenta Rocío Mora, portavoz de APRAMP. En lo que hace a la bisoñez de los nuevos clientes, esta asociación recalca que, jóvenes o viejos, todos ellos "incapaces de establecer relaciones de igualdad con las mujeres". "Porque pagan, exigen, de lo que se deriva una presión muchas veces difícil de soportar. En esa actitud se inscribe la demanda de sexo sin condón, o tonos y actitudes denigrantes, o como poco abusivas, con las mujeres", señala la portavoz de APRAMP.


Desarmar este perfil psicológico, neutralizar su carga viral, es el objetivo de otra asociación que persigue la abolición de la prostitución. Ésta, formada por varones: se trata de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE). Su campaña de sensibilización en contra del uso de la prostitución -por lo que tiene de "perpetuación de un cliché machista y patriarcal"- choca con la evidencia de las madrugadas, -"cuando los clubes y algunas calles se llenan de chavales deseosos de rematar la noche"-. La urdimbre del comportamiento de estos nuevos clientes resultaría ser un neomachismo poco compatible con la modernidad, sostiene la asociación. "A las seis o las siete de la mañana, los polígonos de Málaga se llenan de chavales muy jóvenes que no han conseguido ligar durante la noche, o que quieren rematar de otra manera la fiesta. Es un fenómeno nuevo", apunta Antonio García, presidente de AHIGE. "Hay un boom, cierto. El negocio de la prostitución ha crecido muchísimo en España porque el mercado se ha abaratado, por eso está al alcance de todos. Un chaval de 17 o 18 años puede también acceder a él, no es un gasto inabordable", explica García. José Calderón, psicólogo de AHIGE experto en intervenciones de calle, va más allá y lamenta la actitud vejatoria que muchos chicos tienen con las profesionales. "Este acceso fácil, en teoría cada vez más normalizado, abunda en la cosificación de la mujer, lo que las hace más vulnerables al abuso. Yo he visto chavales en moto, zahiriendo y asustando a las chicas que hacen la calle. Para estos jóvenes, la mujer es un objeto, con un planteamiento tan descarado o más que hace años". O, en otras palabras, conspicuos representantes del neomachismo, como lo llama García: "Son metrosexuales que se depilan y perfuman, pero también machistas recalcitrantes que se enorgullecen de serlo".

2008/01/09

> Iritzia: Nemo > SOBRE EL "DERECHO A NO SER HOMOSEXUAL"

  • Sobre el "derecho a no ser homosexual"
  • Dos Manzanas, 2008-01-09 # Nemo

El derecho a ser homosexual ya está reconocido. Una vez más, me gustaría reclamar de nuevo el derecho a no serlo. (…) La sexualidad es una conducta: se hace, no se es. No imprime carácter, como ser sacerdote (…). Algunos queremos acostarnos por la noche con quien nos dé la gana, de cualquier sexo, sin que eso nos obligue a ser nada durante el resto del día.” El fragmento que cito proviene de un artículo de opinión (“Derecho a no serlo”) aparecido el 31 de diciembre pasado en el diario ‘Público’, en concreto en la sección “Carta con respuesta”, que cada día escribe el novelista y crítico Rafael Reig. Como era de esperar en un diario que se reclama nítidamente de izquierdas, y que desde su aparición se ha caracterizado por dar con mayor frecuencia y corrección de lo habitual en la prensa generalista española noticias relativas a la comunidad LGTB, esta reivindicación del “derecho a no ser homosexual” no se hace en nombre de un discurso homofóbico represivo al uso, ni constituye tampoco una apología de la familia tradicional amenazada por la ‘falsa moneda’ de los matrimonios homosexuales. No: Reig habla desde una posición, supuestamente, emancipadora y hasta libertaria. Por eso añade que “algunos queremos ejercer el derecho a no ser ni siquiera heterosexuales”, invoca el nombre de Foucault para explicar que “la invención de la homosexualidad como categoría es una forma de control social” y acaba aventurando que “quizá podríamos llegar a ser más libres” si nos deshiciéramos de lo que denomina “el carnet sexual”, esto es, de los conceptos mismos de homo o heterosexual.


Nada que ver, pues, con el discurso de los reaccionarios, con los anatemas y las filípicas contra gais y lesbianas de los obispos o de sus empleados de la COPE. Bueno, es cierto que seguramente obispos y locutores ‘coperos’ estarían muy de acuerdo en eso que dice Reig de que el derecho a ser homosexual ya está reconocido en nuestra sociedad –demasiado reconocido, añadirían–, y en lo de que ya es hora de reivindicar “el derecho a no serlo” –esto es, a ser una familia ‘como Dios manda’… o bien célibe, claro–. Tampoco les parecería nada mal eso de que “la sexualidad es una conducta” y no una forma de ser, puesto que la mayoría de los reaccionarios homófobos de hoy suelen minimizar la importancia, ignorándola o relativizándola, de la orientación sexual (que para ellos en todo caso es tan sólo una “tendencia” a la que el individuo puede y debe resistirse), lo cual les permite estigmatizar con mayor comodidad, como “antinaturales”, “inmorales” y “viciosas”, las prácticas homosexuales. Y en lo que seguro que coincidían los carcas –especialmente los que hoy van de ‘liberales’– con Reig es en que lo que uno haga “por la noche” en el terreno sexual es mejor dejarlo bien oculto en las tinieblas de su intimidad más privada, y no sacar a la luz del día cosas tales como que le da por acostarse con gente de su mismo sexo. Bien clarito lo decía hace unos meses el historiador ‘revisionista’ Pío Moa en un artículo de ‘Libertad Digital’: “Estas cosas [‘montárselo’ “con tríos, cuartetos, animales o entre personas del mismo sexo”] (…) pertenecen a la intimidad personal, y ahí debieran quedarse. El problema surge cuando salen de la intimidad y pretenden dominar el espacio público. Cuando pretenden equiparar, incluso por ley, formas de sexualidad evidentemente taradas con las formas normales.


Yo, en cambio, estoy en desacuerdo con el columnista de ‘Público’ en todos estos puntos. Para empezar, ¿qué es eso de que “el derecho a ser homosexual ya está reconocido”? ¿Dónde? ¿En qué país? Porque, por más que vivamos en uno de los estados con una legislación más favorable a los derechos LGTB, en la realidad social las cosas son muy distintas, y si no que se lo pregunten a tantos gais y lesbianas adolescentes o mayores, o de pueblo, o asalariados, etc. que no se atreven a decir o mostrar en su entorno familiar y social, en su instituto o en su residencia de ancianos o en su trabajo, que son homosexuales… porque saben perfectamente que “el derecho a ser homosexual” está muy lejos de ser real y plenamente reconocido en dicho entorno. O en la sociedad en general, cabría añadir, dada la inmerecida respetabilidad que ésta sigue atribuyendo al discurso homofóbico que sin cesar emana de la jerarquía católica y de los medios, las asociaciones y los partidos afines a ella. Por eso, la idea de que lo que hay que reivindicar hoy en día es en realidad el “derecho a no ser homosexual” me suena –y no creo ser el único al que le ocurra– un pelín a sarcasmo.


Tampoco consigo verle las ventajas emancipadoras a la reducción de la homosexualidad a unas prácticas determinadas. Cuando, hace unos meses, el tirano iraní Ahmadineyad afirmó en Nueva York que en su país no había homosexuales, no pretendía negar que hubiese allí individuos que practicaran el sexo entre hombres (no podía, dado que en Irán se condena a muerte a adolescentes por ello), sino que lo que quería decir era que en la cultura islámica iraní, tal como él la entiende, no hay sitio para una visión ‘occidental’ y ‘moderna’ de la homosexualidad como orientación o como identidad: existen las prácticas, pecaminosas y perversas por supuesto, pero no otra cosa. Y debemos recordar que esa misma concepción de Ahmadineyad dominaba en el Occidente cristiano hasta no hace mucho, y permitía condenar, también aquí, a muerte o a la cárcel a quienes incurriesen en esas prácticas estigmatizadas. La verdad es que la aparición del concepto moderno de “homosexual”, aunque en su momento fuera aprovechada por quienes pretendieron prestar una supuesta legitimidad científica a la homofobia tradicional, ha acabado por posibilitar que lo que durante siglos fue visto como la conducta aberrante y depravada de algunos individuos aislados sea considerado hoy en Occidente, cada vez más, como una forma minoritaria pero legítima de la sexualidad y la afectividad humanas; y la conciencia y la afirmación reivindicativa de dicha diferencia sirve actualmente, en las democracias liberales, para sabotear los mecanismos discursivos de quienes presentan como ‘lo (único) normal’ aquello que es propio de la mayoría, para luego hacer de esta supuesta ‘normalidad’ la ‘norma’ (cultural, religiosa o incluso legal) de obligado cumplimiento para todos.


Siendo esto así, no extrañará que tampoco coincida con Reig en que para lograr ser más libres convenga prescindir de lo que él llama “el carnet sexual” (y otros suelen denominar “etiquetas”), esto es, de los conceptos de ‘homosexual’, ‘heterosexual’ y ‘bisexual’. Me temo que desechar dichos conceptos entrañaría, en la práctica, suprimir la visibilidad social de gais y lesbianas (y bisexuales); así podría volver a asumirse sin problema alguno que todo el mundo es ‘normal’, ‘como Dios manda’… es decir, conforme a la norma heterosexista. Y bueno, todos conocemos gente a la que el pretexto de “no me gustan las etiquetas” le sirve para poder pasar por ‘normales’ (heteros) ante la totalidad o parte de su entorno. Aunque entiendo que hay que respetar –al menos en principio– que cada uno haga visible su sexualidad/afectividad en la medida en que pueda asumirlo o lo crea conveniente, me parece obvio que la visibilidad es la principal arma de que disponemos en la minoría LGTB para combatir la homofobia y el heterosexismo y hacernos un sitio en la sociedad.


Eso que Reig propugna, “acostarnos por la noche con quien nos dé la gana (…) sin que eso nos obligue a ser nada durante el resto del día” en realidad hace mucho que está inventado: se llama ‘el armario’. El regreso a él, lejos de ser un emancipador instrumento de liberación sexual y afectiva, es justo lo que nos exigen –ya que propugnar la vuelta a una legislación fuertemente represiva contra nosotros, como la que hubo hasta hace más bien poco en este y en otros países occidentales, sería hoy generalmente considerado como demasiado extremista– los homófobos más virulentos de nuestra sociedad: ello salta a la vista, por ejemplo, en el fragmento que he citado antes de Pío Moa; o en este otro del mismo artículo, en el que, tras rasgarse las vestiduras “ante la osadía y la desvergüenza de los putos y las putas, tan orgullosos de serlo y tan dueños de los medios de masas”, Moa acaba clamando “acciones (…) que frenen esta invasión de la basura”… con lo cual evidencia el daño que nuestra visibilidad social hace a la homofobia. No: en el mundo real, no será desde luego el armario el que nos hará más libres. Y es que no es verdaderamente emancipador (ni ‘liberal’, ni ‘libertario’) todo lo que, incluso de buena fe, pretenden vendernos como tal.