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2008/12/17

> Berria: Zinema > BERLINALE: JOE DALLESANDRO, ICONO DE LA HOMOSEXUALIDAD

  • Icono de la homosexualidad
  • La Berlinale homenajea al actor Joe Dallesandro, ´musa´ de Andy Warhol
  • La Opinión Coruña, 2008-12-17
Los premios del Festival Internacional de Cine de Berlín dedicados a la filmografía que aborda la homosexualidad, los Teddy, distinguirán en febrero al actor estadounidense Joe Dallesandro, quien, como musa de Andy Warhol, alcanzó estatus de "icono sexual" en los años setenta.

Según comunicó ayer la organización, los filmes de Warhol, Paul Morrissey y Serge Gainsbourg en los que intervino Dallesandro convirtieron al intérprete en una "leyenda" para toda una generación.

"Dallesandro no sólo fue el hombre más bello de su generación en aquella época sino que expuso conscientemente su atractivo erótico para convertirse en objeto", afirmó Wieland Speck, director de la sección de Panorama del festival y miembro del jurado que entrega los Teddy. Según apuntó, el actor tiene una "apariencia física" que "nunca te cansas de mirar". "Eso es cierto para las películas y para las fotografías, tanto para hombres como para mujeres", añadió.

El premio Teddy Especial concedido al actor coincidirá con su 60 cumpleaños.

En la filmografía de Dallesandro -quien apareció repetidamente ligero de ropa en la gran pantalla- figuran títulos como The Loves of Ondine, de Warhol y Morrissey, a cuyas órdenes participó en otros filmes como Lonesome Cowboys, Trash, Heat y Flesh, película de la que se extrajo la imagen del actor que sería portada del primer disco de The Smiths. El director John Waters describe a Dallesandro como un "actor maravilloso que cambió para siempre la sexualidad masculina en la pantalla".

2008/12/16

> Berria: Zinema > CANARIAS: LA ULTIMA PELICULA DE CASPER ANDREAS ABRIRA EL FESTIVAL DE CINE GAY-LESBICO DE GRAN CANARIA

  • La última película de Casper Andreas abrirá el Festival de Cine Gay de Gran Canaria
  • Se celebrará del 10 al 19 de enero
  • Canarias Ahora, 2008-12-16 # EFE
La última película escrita y rodada por el reputado director estadounidense Casper Andreas, una reciente producción titulada Between Love and Goodbye", abrirá la cuarta edición del Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de Gran Canaria, a celebrar el mes próximo.

La cinta del autor estadounidense, quien "se erige en la actualidad como uno de los directores de cine gay y lésbico más prestigiosos del mundo", ha sido seleccionada para inaugurar el certamen, a celebrar del 10 al 19 de enero, "como muestra ejemplar del cine independiente de calidad que podrá disfrutarse desde las butacas", anticiparon hoy mediante un comunicado sus organizadores.

A la cinta de Andreas le sucederán, hasta la jornada de clausura, medio centenar de producciones entre largometrajes y cortometrajes, destacan.

De Casper Andreas recuerdan que su filmografía incluye títulos como Slutty Summer, de 2005, y A four letter word, de 2006, "con las cuales ha recorrido los principales festivales de cine gay y lésbico de América y Europa y ha obtenido numerosos galardones", según subrayan.

Sobre Between Love and Goodbye, anticipan que es "un drama que refleja sin ambages la frontera casi inexistente que en muchas ocasiones separa el amor del desencuentro", y destacan que su director "se desmarca con este largometraje del género de comedia de sus anteriores filmes".

En cuanto al resto de la programación de la nueva edición del Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de Gran Canaria, recalcan que "las películas escogidas mostrarán bajo diferentes prismas las emociones de gays y lesbianas", precisando que "las múltiples procedencias de los filmes, con hasta 13 países representados, aseguran la pluralidad de puntos de vista".

2008/12/10

> Berria: Zentsura > ITALIA: LA RAI CENSURA "BROKEBACK MOUNTAIN"

  • La RAI censura 'Brokeback Mountain'
  • El País, 2008-12-10 # Mónica Andrade · Roma

El segundo canal de la televisión pública italiana, RAI 2, emitió el lunes pasado una versión censurada de la película Brokeback Mountain. La historia de amor entre dos cowboys se programó a las 22.45 en vez de a las 21.00 por tratarse de una cinta clasificada para mayores de 14 años, pero se emitió una copia que mutilaba las escenas más explícitas. Entre otras, fue suprimida la secuencia del encuentro sexual en la tienda de campaña. "Ver la película con esos cortes es como ver a la Gioconda sin cabeza", ha dicho Luxuria, la transexual más famosa de Italia e icono del movimiento gay.


Las asociaciones de homosexuales han denunciado la censura, "estilo oscuros años cincuenta", y han exigido responsabilidades a la RAI, pidiendo que se desmarque del clima de "homofobia creciente". RAI 2, controlada políticamente por la Liga Norte, explicó a través de una nota que fue "un error", ya que había encargado a la distribuidora una copia con "visado de censura" que fuera apta para todos los públicos, "para una eventual transmisión sin restricciones de horario".


La RAI reconoce que no verificó la versión que salió en antena y pensó "que era la original". El director de RAI 2, Antonio Marano, se ha comprometido a repetir la película sin cortes. La cinta recibió el León de Oro del Festival de Venecia en 2005, tres premios Oscar y cuatro Globos de Oro.


Incluso la centroderecha ha reaccionado. Benedetto della Vedova, diputado del Pueblo de la Libertad, no entiende que la RAI censure escenas análogas a las que contienen la mayor parte de las películas emitidas en horario estelar. "Si la censura se aplica no por el contenido duro de las escenas sino por la naturaleza homosexual de la relación, considerada pornográfica de por sí, pasamos de lo grotesco al encarnizamiento discriminatorio", afirma.


La asociación de consumidores ADUC ha pedido a los ciudadanos "indignados" que no paguen el canon RAI, el impuesto de 106 euros que grava a los propietarios de un aparato de televisión.

2008/12/09

> Berria: Zentsura > ITALIA: ARCIGAY PROTESTA POR LA CENSURA DE "BROKEBACK MOUNTAIN" EN LA RAI

  • Protesta colectivo gay en Italia por censura a "Brokeback mountain"
  • Notimex, 2008-10-09

Organizaciones homosexuales protestaron hoy en Italia por la censura contra la película "Brokeback mountain", transmitida la noche del lunes por la televisión pública local (RAI).


Según Aurelio Mancuso, presidente nacional de Arcigay, el filme de Ang Lee que relata la pasión amorosa de dos "cowboys", fue censurada por la RAI, el canal de televisión más importante del país.


En particular, dijo en un comunicado, se cortaron escenas de besos y referencias homoeróticas entre los dos protagonistas, interpretados por el fallecido Heath Ledger y por Jake Gyllenhaal.


La película, ganadora de tres premios Oscar, del León de Oro en Venecia y de cuatro galardones Globo de Oro, quedó incomprensible a causa de los cortes, dijo asimismo Franco Grillini, presidente de la asociación Gaynet.


Sin embargo, en un comunicado, la RAI aseguró que no se trató de ninguna censura, sino de "una serie de casualidades" que impidieron la transmisión integral del filme.


"La RAI compró los derechos de 'Brokeback mountain' a través de RAI Cinema. Para una transmisión sin problemas de horario se pidió a la sociedad Bim, que la distribuyó en los cines, el permiso de censura y tras ese pedido el distribuidor entregó la copia que había obtenido el permiso", explicó la televisora pública.


Dijo que cuando decidió transmitir el filme, utilizó la versión entregada por la Bim, sin verificar si contenía cortes.


La RAI se comprometió a transmitir la versión integral de la película, aunque la asociación de consumidores ADUC llamó a una campaña contra el pago del "canón", el impuesto que los italianos deben aportar a favor de la televisora oficial.

2008/12/05

> Dokumentua: Zinema > COMO SE HIZO "MI NOMBRE ES HARVEY MILK"

  • Cómo se hizo "Mi nombre es Harvey Milk"
  • La Butaca, 2008-12-05 # Notas de producción © Universal Pictures
1. El proyecto

Todos los movimientos giran en torno a un líder. Pero el tiempo pasa, se alcanzan los objetivos por los que luchaba el líder, y lo más normal es que se olvide el peso que llegó a tener esa persona. Dustin Lance Black, guionista de MI NOMBRE ES HARVEY MILK, oyó hablar por primera vez de Harvey Milk mientras trabajaba en una obra de teatro a principios de los noventa. Unos años después tuvo ocasión de ver el oscarizado documental The Times of Harvey Milk. Entre otras, una frase le marcó: “Harvey Milk da un discurso al final del documental y recuerdo que dice algo así: ‘En alguna parte, puede que en Des Moines o en San Antonio’ – de ahí soy yo – ‘hay un joven gay que abrirá un periódico y leerá que un homosexual ha sido elegido en San Francisco. Sabrá que hay esperanza, que habrá un mundo mejor, un mañana mejor’”. El guionista sigue diciendo: “Empecé a llorar porque yo era ese chico y me daba esperanza. Era un momento muy duro para la comunidad gay, con la crisis del sida. Entonces pensé que era necesario volver a hacer algo, seguir con su mensaje”. Añade: “Milk me pareció una figura carismática, un poco como un padre para su gente – algunos ya no tenían padre debido a su inclinación sexual –, que hizo mucho en muy poco tiempo”. Unos años después, afianzada su posición como guionista, productor y director, Dustin Lance Black se lanzó a contar la historia del hombre al que llamaron “el Martin Luther King de los gays”. En vez de hacerse con los derechos de un libro sobre Milk (hay varios publicados), decidió empezar a documentarse. Dice: “Varias personas en el gremio me aconsejaron que lo olvidara, era muy arriesgado. Pero mi tarjeta de crédito y yo seguimos adelante”. Habían pasado 25 años, pero pudo ponerse en contacto con muchas personas que habían conocido a Milk. El guionista explica: “Desde el principio quise basarme en testimonios reales. Preferí descubrir los detalles directamente en vez de basarme en una biografía”. La primera persona a la que entrevistó fue Cleve Jones, un amigo de Milk. Es el fundador del Names Project y el diseñador y creador del símbolo internacional de la pandemia del SIDA. “Nos presentó un amigo mutuo”, recuerda el guionista. “Me cayó muy bien, es genuino, amable e inteligente. Además, era uno de los allegados de Harvey Milk”. Cuando le dijo que quería escribir un guión para la gran pantalla, Cleve Jones se apuntó inmediatamente al proyecto y estuvo hasta el final en calidad de asesor histórico.

Durante el año siguiente, además de escribir los guiones para la primera temporada de la serie “Big Love”, Dustin Lance Black iba cada semana en coche a San Francisco para entrevistar a personas como Danny Nicoletta, Anne Kronenberg, Allan Baird, Carol Ruth Silver, Frank Robinson, Tom Ammiano, Jim Rivaldo, Art Agnos y Michael Wong, que habían conocido a Harvey Milk personal y políticamente.

Reconoce que muchos eran escépticos. No era la primera vez que alguien hablaba de llevar la vida de Harvey Milk y la historia del movimiento gay de San Francisco a la gran pantalla. “Me costó convencerlos de que no volverían a perder el tiempo. Cuando lo conseguí, muchos me contaron recuerdos muy dolorosos y me angustiaba la idea de defraudarlos”, recuerda el guionista.

“Michael Wong tenía un diario de la época. Sabía que me sería muy útil y siempre se lo pedía. Una noche, después de cenar, por fin me entregó un montón de fotocopias. Fue fantástico”.

Además del diario y de las entrevistas personales, Dustin Lance Black se documentó en los archivos Harvey Milk del Centro Gay y Lésbico de la Biblioteca Pública de San Francisco; en la Colección Scott Smith, y en los archivos de la Sociedad Histórica de Gays, Lesbianas y Transexuales.

“Decidí que la estructura del guión sería el viaje que Milk realizó a través del movimiento que ayudó a fundar, desde el año 1972, cuando llegó a San Francisco, hasta su asesinato en 1978”, explica el guionista. “Dejo claro desde un principio que algo terrible va a sucederle. Harvey parecía ser consciente de su destino. Grabó un testamento donde manifestaba la sospecha de que le matarían. También dijo a varios de sus amigos que no creía que llegase a cumplir los cincuenta”.

Dustin Lance Black se concentró en las relaciones de Milk que tuvieron importancia en el movimiento: “Las relaciones personales se cruzaban con las políticas. Scott Smith no había sido su primera relación importante, pero él le ayudó en su carrera política. No sé qué habría hecho Harvey sin Scott”.

Añade: “Harvey se involucró personalmente. Estaba enamorado de Scott y quería que fuera aceptado por todos, que no le juzgaran. Cuando llegó a San Francisco, era ilegal tener una relación homosexual, bailar con otro hombre o entrar en un bar gay. Por eso, esta historia es intensamente personal, aun siendo muy política. Pocas veces tiene un guionista la oportunidad de contar una historia en la que ambas cosas están tan relacionadas. Puede decirse que se metió en la política por amor”.

Durante cuatro años, Dustin Lance Black pulió el guión, escribiendo diferentes versiones, pero no contaba con la financiación necesaria para producir la película. Cleve Jones dice: “El guión de Lance me entusiasmó. La estructura era simple y elegante. Se oía claramente la voz de Harvey. Le dije a Lance que tenía un director, pero no le dije quién. Sabía que si la dirigía Gus, la película hablaría de Harvey y no del realizador”.

Cleve Jones organizó una reunión entre el director y el guionista, que no quiso darle el guión antes de revisarlo una vez más. Se lo mandó a Portland y, una semana y media después, Gus Van Sant llamó a Dustin Lance Black para decirle: “Hacemos la película”.

El realizador dice: “El documental The Times of Harvey Milk había puesto el listón muy alto, pero me pareció que podía hacerse una versión dramatizada. No es una historia fácil de contar, por los numerosos elementos en la vida de Harvey y las múltiples historias que nacían en Castro Camera. Pero Lance supo escribir un guión sucinto, más enfocado a la faceta política y menos a la vida diaria de los personajes”.

Gus Van Sant añade: “Harvey Milk fue un ilustre activista gay. Murió en el desempeño de sus funciones, por lo que casi se le considera un santo en el mundo gay. Entre otras cosas, la película debía servir para que los jóvenes que entonces no habían nacido le conocieran y le recordaran”.

Dustin Lance Black conocía bien al equipo de productores formado por Dan Jinks y Bruce Cohen, ganadores de un Oscar por American Beauty. El primero dice: “Me enteré de que Lance había escrito un guión sobre Harvey Milk y que iba a dirigirlo Gus Van Sant. Le llamé para darle la enhorabuena y me preguntó si quería producirlo. Acepté sin dudarlo”.

Dan Jinks sigue diciendo: “Harvey Milk luchó contra los prejuicios en un momento histórico para los derechos de los gays. El movimiento tuvo un líder que fue capaz de detener proyectos de ley que no debían ser aprobados”.

Bruce Cohen añade: “El guión nos entusiasmó. Era una historia íntima y épica a la vez. Estábamos convencidos de que bajo la dirección de Gus Van Sant la película conmovería y atraería, aunque no se conociera la historia de Harvey Milk”.

Los productores, el director y el guionista se reunieron para hablar de la película. Gus Van Sant les propuso incluir imágenes de archivo, no sólo como fondo para los títulos de crédito del principio y del final. Por ejemplo, cuando Dianne Feinstein, entonces presidenta de los concejales, ahora senadora, anuncia desde la puerta del Ayuntamiento que Harvey Milk y el alcalde Moscone han sido asesinados. El productor Dan Jinks dice: “Es una imagen emblemática, no queríamos recrearla”.

La nueva productora y financiera Groundswell Productions se unió al proyecto a través de su presidente y fundador Michael London, que también se entusiasmó con el guión. Dice: “Harvey Milk fue un héroe extraordinario para Estados Unidos. No había muchos como él entonces, y tampoco los hay ahora. Pocas veces se tiene la oportunidad de participar en una historia tan poderosa y apropiada con artistas del calibre de Gus Van Sant y Sean Penn”.

El actor había estado en la mente de todos desde que el principio. “Tiene el don de meterse en la piel de los personajes. Por mucho que se intente, es imposible encontrar al actor”, dice Bruce Cohen. Su socio Dan Jinks añade: “A Sean le gusta sorprender con su trabajo, y creo que puede hacer cualquier papel”.

Gus Van Sant conocía al oscarizado actor, que vive en la zona de la bahía de San Francisco, y le mandó el guión. Sean Penn contestó afirmativamente incluso con mayor rapidez que el realizador, pero quería estar seguro de que los cineastas serían tan fieles a la vida personal de Milk como a su vida política.

Dustin Lance Black dice: “Nos preocupaba que un actor de primera línea quisiera arriesgarse tanto, pero Sean quiso hacerlo bien. Se ha esforzado en que todo fuera realmente exacto. Ha encarnado a la perfección la mente y el espíritu de Harvey Milk”.

Cleve Jones añade: “Cuando supe que Sean Penn había aceptado el papel, empecé a correr y a saltar como un loco. Es uno de los grandes actores del momento”.

El productor Dan Jinks comenta: “Cada día era un placer ver a Sean transformarse en alguien tan parecido a Harvey. Las personas que habían conocido a Harvey se quedaban asombradas ante semejante transformación”.

Sean Penn dice: “No sólo me orientó un guión excelente, también pude recurrir a las imágenes de archivo. Me enamoré de Harvey, de su persona, de su espíritu como ser humano, y me obligo a transcenderme como actor. Además, Gus Van Sant es un director que nunca ha hecho una mala película, por lo que los actores confían plenamente en él”.

La producción cuajó realmente cuando Focus Features se comprometió a cofinanciar la película y a ocuparse de la distribución mundial. Michael London comenta: “En Groundswell y en Focus sentíamos una conexión emocional con el proyecto, queríamos contar la historia”.

2. El reparto

Michael London comenta: “Una de las reglas básicas de esta película fue que si a alguien le entusiasmaba el proyecto y quería participar, debía hacerlo”. Dada la cantidad de personas reales que aparecerían en la película, el casting cobraba aún más importancia. La responsabilidad recayó en la directora de casting Francine Maisler. “Muchos actores tenían ganas de actuar en una película que por fin recreaba la vida de Harvey Milk. Decidimos que la inclinación sexual no tendría nada que ver con el papel. En otras palabras, actores gays hacen papeles heteros y viceversa”. Muchos de los actores tuvieron la oportunidad de hablar con la persona a la que encarnarían. Los amigos de Milk se desvivieron para ayudar al cineasta y pasaron muchas horas en los decorados. El productor Bruce Cohen dice: “Todos nos ayudaron para que la película cobrara vida y fuese una realidad”. El guionista Dustin Lance Black añade: “Había pasado mucho tiempo con ellos documentándome, pero quería que siguieran involucrados en todas las facetas del proyecto”. Algunos acabaron delante de la cámara. Dan Jinks recuerda: “Un día, Gus dijo: ‘¿Por qué no le pedimos a Tom Dammiano que haga de sí mismo?’ También ocurrió con Frank Robinson, al que vemos en la tienda, en marchas y manifestaciones, y con Allan Baird, del sindicato de Transportistas”. Otros tienen pequeños papeles. Por ejemplo, Cleve Jones, al que interpreta Emile Hirsch, hace de Don Amador, un seguidor de Harvey Milk. Jim Rivaldo, el asesor político que diseñó las campañas de Milk, habló con Dustin Lance Black y con Brandon Boyce, el actor que le interpreta, antes de fallecer en octubre de 2007, tres meses antes del comienzo del rodaje. Dick Pabich, el socio de Rivaldo, había muerto varios años antes. El actor que le encarna, Joseph Cross, se quedó asombrado al descubrir que “Jim y Dick habían hecho cosas nunca vistas para la publicidad de la campaña de Milk. Su empresa, Rivaldo/Pabich and Friends, siguió trabajando para políticos. Me ayudó mucho conocer a Anne Kronenberg; me dijo que Dick era muy inteligente, que no se dejaba amedrentar por nadie y que le encantaba vestir bien. Anne, Cleve y Danny Nicoletta me hicieron entender la fuerza de la comunidad, su entusiasmo y sus temores. Creo que gracias a esta película, se entenderá mejor la cultura y la lucha por los derechos de los gays”.

Para las personas que habían compartido sus recuerdos con Dustin Lance Black, MI NOMBRE ES HARVEY MILK era como una máquina del tiempo. Muchos se han mudado. Gilbert Baker, acérrimo seguidor de Milk y creador de la bandera del Arcoíris, vive en Nueva York. Cleve Jones se ha mudado a Palm Springs. Anne Kronenberg sigue viviendo en San Francisco y es la directora adjunta del Departamento de Salud de la ciudad.

Tom Ammiano quizá haya cerrado el círculo. Este ex maestro que salió del armario cuando apareció la Propuesta 6, contra la que Milk y su grupo lucharon con tanto ahínco, es ahora concejal en el Ayuntamiento, como lo fue Milk. Dice: “Cada vez que veía y oía a Sean, se parecía un poco más a Harvey, especialmente con el acento neoyorquino”.

Gilbert Baker es de la misma opinión: “Cuando vi a Sean en el rodaje, me quedé de piedra. Durante un segundo, pensé que era Harvey. Le miré a los ojos y vi la chispa. Tiene ese carisma”.

Anne Kronenberg reconoce: “No sabía si quería ir al rodaje, pensé que sería demasiado doloroso. Pero fue todo lo contrario. Gus se empeñó en que estuviera en la escena de la celebración cuando Harvey fue elegido concejal en 1977. Treinta años después volvía a vivir esa noche. ¿Cuánta gente puede vanagloriarse de eso?”

Dan Jinks recuerda que se quedó asombrado: “Venían al rodaje. Hablaban con los actores de lo que había pasado en la realidad. Entraban en el departamento de vestuario y decían: ‘Aquel día llevaba esto’. Incluso traían fotos”.

Bruce Cohen añade: “Nos esforzamos al máximo para que los decorados, el vestuario, las interpretaciones y los diálogos fueran fieles a la realidad. Todos nos ayudaron a que MI NOMBRE ES HARVEY MILK fuera una recreación fiel, cosa que no suele ocurrir en un proyecto así. Era extraordinario”.

Uno de los grandes días del rodaje fue cuando se presentaron unos 3.000 voluntarios para rodar la famosa manifestación del Día de la Libertad Gay de 1978.

Cleve Jones recuerda: “Lloré cada día durante la primera semana de rodaje. Cuando Josh Brolin pasó delante de mí vestido como Dan White, fue realmente horrible. Me dijo: ‘Tu expresión me dice todo lo que quería saber’”.

Josh Brolin comenta: “Leí el guión y lloré. Es una historia de amor, de derechos civiles, de madurez. Luego vi el documental con mi hija y me conmovió. Acepté el papel inmediatamente. Harvey arriesgó su vida para que muchos disfrutasen más de su momento en la tierra. Tampoco debemos olvidar que sin George Moscone, Harvey no habría podido hacer tanto”.

Sigue diciendo: “Me impactó mucho hablar con miembros de la familia de Dan y con Frank Falzon, el inspector de Homicidios que le interrogó. Dan era miope, en el sentido de que sólo veía lo que pasaba delante de sus ojos. No tenía una visión amplia de los acontecimientos”.

El productor ejecutivo Michael London dice: “Dan White es un misterio, pero Josh consiguió hacerse con el personaje. La clave para él fue que White quería caer bien a la gente”.

Bruce Cohen comenta: “Josh aporta una faceta humana a White. No queríamos interpretaciones unidimensionales. Todos fueron seres humanos y así queríamos plasmarlo en la pantalla”.

El actor Diego Luna, que encarna al fallecido Jack Lira, el último amante de Harvey, dice: “Quería hacerle justicia. Sé mucho acerca de él sin haberle conocido, porque ser gay es una lucha para un mexicano. Imaginen lo que significaba ser gay y mexicano en aquella época. Preferí no ponerme en contacto con su familia, pero hablé mucho con Danny Nicoletta y Cleve Jones”.

Añade: “Sean Penn fue muy generoso conmigo. Sabía lo que era bueno para la película. Entiende que actuar es comunicar. Siempre estaba abierto en las escenas que teníamos juntos”.

Emile Hirsch, al que Sean Penn dirigió con éxito en Hacia rutas salvaje, dice: “Trabajar con Sean ha sido estupendo en ambas ocasiones. Todo lo que le hacer ser un director brillante, el instinto, la perspicacia, también le convierte en un actor genial. Y en este caso, actuábamos juntos”.

No es la primera vez que Emile Hirsch interpreta a un personaje real, pero MI NOMBRE ES HARVEY MILK “es la primera ocasión en que encarno a alguien que venía al rodaje cada día y que podía contestar a todas mis preguntas. Cleve Jones tiene sentido del humor y se preocupa por las personas que le rodean. Es capaz de hablar con el tipo más conservador y hacerle reír al cabo de cinco minutos”.

El único papel femenino de importancia recayó en Alison Pill. El productor Dan Jinks dice: “Hace tiempo que la sigo profesionalmente, sobre todo en los escenarios neoyorquinos. Tiene mucho talento. Todavía no es muy conocida, pero lo será”.

La actriz tuvo la oportunidad de estar con la mujer a la que encarna. Comenta, con una sonrisa: “Anne es pura energía. Hablando de la escena en que llega a trabajar por primera vez para la campaña, me aconsejó: ‘Entra en la sala como si fueras la dueña; háblales como si supieras de qué va’. Al principio tuvo que fingir, pero no tardó en hacerse con las riendas y organizarlo todo. Cada mañana se reunía con Harvey durante dos horas, antes de que los demás llegaran a Castro Camera”.

Dustin Lance Black comenta: “Entre Anne, Cleve, los actores y el equipo técnico surgió una camaradería que debía ser muy similar a la que existía en la tienda de entonces”.

Lucas Grabeel, conocido por su papel en High School Musical, dejó boquiabiertos a los cineastas durante la prueba para el papel de Danny Nicoletta. Dustin Lance Black recuerda: “No reunimos un fin de semana para leer el guión, pero varios actores no pudieron venir. Me encargué de leer las anotaciones, pero Lucas, además de su papel, leyó el de los actores que no estaban. Luego demostró ser aún mejor durante el rodaje y eso que el listón estaba muy alto. Sobre todo porque Danny asistía al rodaje”.

James Franco, que ha trabajado en las tres entregas de Spider-Man, interpreta al fallecido Scott Smith, el amante y seguidor de Milk “al que algunos llamaban ‘la viuda de Milk’”, dice el actor. “Después del asesinato de Harvey, Scott dedicó gran parte de su vida a salvaguardar su memoria. Rob Epstein, director del documental The Times of Harvey Milk, me mostró entrevistas de Scott que no había incluido en el montaje final. Me ayudó a conocerle mejor. Habían roto antes de que Harvey ganara las elecciones, pero sentían mucho afecto el uno por el otro. Harvey le dio las gracias en su discurso”.

Danny Nicoletta recuerda: “Harvey y Scott estaban muy enamorados, pero era una relación tumultuosa. La presión de la campaña se manifestaba a través de discusiones apasionadas”.

Frank Robinson, que redactaba los discursos de Harvey Milk, acabó sacándose la tarjeta del Sindicato de Actores de la Gran Pantalla por culpa de James Franco: “Es un provocador. Yo debía estar en las escenas de la tienda para hacer bulto, no para hablar, pero me daba golpes con el pie y empezaba: ‘A ver, Frank...’ Soy guionista, llevo 50 años escribiendo diálogos y, naturalmente, me ponía a hablar”.

Cuando Victor Garber supo que tenía el papel del alcalde Moscone, empezó a documentarse: “Es un periodo fascinante. Es un honor trabajar en esta película e interpretar a un hombre extraordinario como George Moscone, un defensor de la libertad”.

Y sigue diciendo: “Es bueno recordar que la lucha todavía no está ganada. Espero que MI NOMBRE ES HARVEY MILK despierte a la gente para que se alce contra la intolerancia y el fanatismo”.

Kelvin Yu, que encarna a Michael Wong, el asesor de Harvey Milk, habló con él, pero también leyó el diario que tanto había ayudado a Dustin Lance Black cuando escribió el guión. Dice: “Son unas 370 páginas escritas en primera persona. Sabía reconocer algo genuino cuando lo veía, y Harvey era genuino”.

El actor añade: “Obviamente, el diario es el punto de vista de Michael, pero también hablé con otras personas. Michael era un rebelde, pero canalizó su rebeldía con métodos más sustanciales y menos aparentes. Usó el sistema político para luchar por los derechos civiles”.

Michael Wong dice enfáticamente que “ahora no me interesa la política” y añade: “Espero que la película sirva para mostrar que una persona corriente, y además gay, puede hacer cosas extraordinarias, como hizo Harvey Milk”.

3. La producción

Dustin Lance Black recuerda: “El primer día de rodaje dejé escapar un suspiro de alivio. Lo que había empezado hacía cuatro años iba a convertirse en realidad. Lo habíamos conseguido, era verdad. Empecé a llorar cuando vi un arcoíris. A Cleve Jones también se le llenaron los ojos de lágrimas”. Cleve Jones añade: “Fue la peor mañana posible; llovía a cántaros, hacía frío. Debíamos rodar la primera escena en el distrito Excelsior (al que pertenecía Dan White). Dos minutos antes de empezar a rodar, las nubes se abrieron, salió el sol y apareció un enorme arcoíris. Pensé que era una señal”. Gus Van Sant y el director de fotografía Harris Savides no parecían preocupados por el tiempo. Después de su quinta película juntos, el realizador dice: “Siempre que hacemos una película, nos planteamos cómo filmarla. Sabíamos que MI NOMBRE ES HARVEY MILK sería diferente de otras películas menos ambiciosas”. A pesar de eso, no se sirvieron de un storyboard y siguieron con su método de colaboración y exploración. Gus Van Sant añade: “Sabemos que hay un sinfín de posibilidades y nos dedicamos a escoger las más interesantes. Las consideramos todas antes de quedarnos con las que más nos gustan”. “Para MI NOMBRE ES HARVEY MILK nos inspiramos en Frederick Wiseman, al igual que para Elephant y Last Days. Nos gusta porque suele rodar cosas convincentes y duras, y porque la situación casi nunca le permite usar un equipo y una iluminación muy elaborados. Pero también hay otras influencias en MI NOMBRE ES HARVEY MILK, Robert Flaherty, por ejemplo”. Bruce Cohen comenta: “Era necesario sumirse en los setenta, volver a traerlos a la pantalla, y Gus propuso a Harris Savides. Aceptamos encantados. Había hecho cosas brillantes no sólo con Gus, sino también en American Gangster y Zodiac. Sabíamos que con Harris la película estaría viva, no daría la sensación de ser una historia de hace mucho”. Dustin Lance Black reconoce: “Aprendí mucho observando a Gus. No tiene nada que ver con otros directores con los que he trabajado, es muy orgánico. Sabe retirarse y dejar que pasen cosas para encontrar lo inesperado. Deja que los actores descubran otros aspectos”. Dan Jinks añade: “No es un director que hable para que le oigan. Habla cuando es necesario y todos le escuchan. Quizá sólo diga un par de palabras, pero todos saben lo que quiere”.

Alison Pill no se queda atrás: “Es como lanzarse desde un trapecio. La mayoría del tiempo, usa dos cámaras. Es fantástico porque se acaba trabajando continuamente, en todas las escenas”. Emile Hirsch explica: “Gus deja que el actor use sus propias piernas, no hace de muleta que impide andar. Por eso, los actores que han trabajado con él son siempre más atrevidos y confían más en su instinto. Es extraordinario”.

MI NOMBRE ES HARVEY MILK se rodó íntegramente en San Francisco. Los cineastas estaban de acuerdo en que no podía filmarse en ningún otro lugar. “El espíritu y la energía de la película salen de San Francisco”, dice Dustin Lance Black. “La película se rodó correctamente en el sitio correcto”.

El alcalde Gavin Newsom y la Film Comission de San Francisco colaboraron con los cineastas, sobre todo con la jefa de producción Barbara A. Hall, para asegurarse de que tuvieran acceso a todos los decorados, entre los que estaba el Ayuntamiento. Además, MI NOMBRE ES HARVEY MILK se benefició del programa de incentivos al rodaje que el alcalde había firmado en mayo de 2006.

Bruce Cohen dice: “Todos estábamos de acuerdo en que San Francisco era otro personaje de esta historia que cambió la ciudad para siempre”. Sigue diciendo: “Empezamos a buscar un sitio para recrear la tienda Castro Camera, y acabamos donde estaba, en el 575 de la calle Castro. Preguntamos si nos dejarían la tienda durante nueve semanas y si podíamos transformarla para que volviera a ser como hacía 30 años. Fue como si la historia se repitiese”.

Los actuales dueños de la tienda no lo dudaron. El diseñador de producción Bill Groom y su equipo “levantaron paredes falsas a unos 5 centímetros de las auténticas”, explica Dan Jinks. “Si no, es exactamente como era Castro Camera”.

Al ver la recreación terminada, algunos asiduos de la tienda de entonces no pudieron contener la emoción. Dustin Lance Black recuerda: “Llamé a Michael Wong y le pedí que viniera a ver la tienda. Llegó y dio una vuelta por el decorado. Entró en la trastienda y vio la imprenta. Bill Groom se había asegurado de que fuera idéntica a la que usaron para la campaña electoral. Cuando Michael salió, estaba llorando, y no es un hombre especialmente emotivo. Se volvió hacia mí y me abrazó, diciendo: ‘Gracias’. También me puse a llorar. Para mí fue uno de los momentos más importantes del rodaje”.

Los allegados de Milk volvieron a Castro Camera. Danny Nicoletta dice: “Empujado por la urgencia política del momento, el barrio Castro se convirtió en un vibrante centro social y artístico. La tienda lo reflejaba. Pasabas a dejar un carrete y te quedabas a hablar de ópera o de política, o ayudabas a colgar un cartel de la campaña electoral”.

Bill Groom y su departamento se sumieron en los recuerdos. Dice: “Todos nos sentimos muy afortunados de formar parte de este proyecto. Era nuestra responsabilidad contar la historia con la mayor fidelidad posible. El guión de Lance no contiene un solo error histórico. Se había documentado tanto que acudíamos a él con preguntas. Además, nos ayudaron las personas que vivieron esos momentos y estudiamos miles de fotos, horas de películas”.

Sigue diciendo, con una sonrisa: “Incluso llenamos los cajones con objetos que los actores podían usar, sobre todo porque el estilo de Gus Van Sant se basa en la improvisación, como el jazz”.

Y añade: “Se presentaban personas que llevan muchos años en Castro. No sólo nos traían fotos, sino objetos de la tienda, como carteles que habían estado colgados en el escaparate”.

Sin embargo, hubo que recrear muchos objetos: “La tienda está llena de negativos, papel de imprenta, revelador y materiales que ya no se usan. Fue necesario crear etiquetas, etcétera”.

La decoradora Barbara Munch, que reside en la zona de la bahía de San Francisco, dice: “Tengo un almacén lleno de objetos y siempre me decían que jamás los usaría en una película. Pero fueron muy útiles para MI NOMBRE ES HARVEY MILK. Fabricamos algunos muebles y encontramos otros, como el sofá art deco rojo en el que se sienta todo el mundo”.

Michael London recalca: “Bill y su equipo hicieron un trabajo maravilloso. Ayudaron a los actores a vivir en aquel mundo. La tienda era el decorado más destacado del rodaje. Me trajo muchos recuerdos del San Francisco de 1978”.

Bruce Cohen dice: “La Asociación de Comerciantes de la calle Castro colaboró plenamente con nosotros. Por suerte, la manzana donde vivía Harvey había cambiado muy poco”.

Dan Jinks añade: “Gus se empeñó en que todo debía ser exacto. Si colgamos un cartel, es porque estaba cuando la escena original tuvo lugar, según la documentación disponible”.

El diseñador de vestuario Danny Glicker y su equipo también se basaron en las numerosas fotos: “En cuanto al aspecto visual, mi ángel de la guarda se llama Danny Nicoletta. En el San Francisco de los setenta, todo evolucionaba constantemente. La energía de la ciudad atraía más energía. Fue un reto muy agradable para mí, pero era más importante fijarse en los detalles en vez de tener un concepto grandioso”.

“Me gusta la ropa antigua; siempre que puedo, trabajo con prendas genuinas. Pero conseguir los apretadísimos pantalones de los setenta no fue nada fácil. Recorrimos toda la ciudad buscando vaqueros, que no eran nada baratos”.

Sigue diciendo: “La ropa de Harvey no era diferente del resto de los habitantes de Castro. Nadie tenía mucho dinero. Por ejemplo, Cleve Jones me dijo que Harvey casi siempre llevaba lo mismo, y así ocurre en la película. Cuando necesitó más ropa para la campaña política, se compró un par de trajes en una tienda de ropa usada. No tenía dinero para zapatos nuevos. Cuando sacaron el cuerpo después del asesinato, Cleve vio unas suelas con agujeros y supo que era él”.

En cuanto a los otros actores, Glicker dice: “Algunos llevan objetos que pertenecen a las personas que encarnan. Por ejemplo, en varias escenas, Alison Pill lleva el mismo pendiente que Anne Kronenberg, y Lucas Grabeel, un chaleco de Danny Nicoletta. Aunque lo más conmovedor fue cuando Jonathan, el hijo de George Moscone, nos trajo una corbata de su padre para que se la pusiera Victor Garber”.

Los habitantes de San Francisco volvieron atrás en el tiempo. Hubo que descolgar o tapar todas las banderas del Arcoíris porque durante gran parte de la película aún no existía.

Se redecoró la fachada del cine Castro Theatre para que fuera idéntica a la de los setenta. Se restauró y pinto la marquesina, por lo que el cine tiene mejor aspecto ahora que durante los últimos veinte años.

Con la ayuda de Rob Epstein se organizó un visionado de una copia en 35 mm del documental The Times of Harvey Milk en el cine Castro Theater, donde se estrenó en 1984, para que lo vieran los extras antes del rodaje de la manifestación.

El 8 de febrero se filmó una de las secuencias más importantes de la película: la recreación de la manifestación pacífica con velas que unió a decenas de miles de habitantes de San Francisco, sin distinción de edad, raza u orientación sexual, mientras intentaban asimilar la sorpresa, rabia y dolor producidos por el asesinato de Harvey Milk y George Moscone.

Se contrató a varios miles de figurantes, pero también vino mucha gente que había estado el 27 de noviembre de 1978. Cleve Jones y Gilbert Baker pidieron a San Francisco que participara.

Michael London dice: “La ciudad pareció detenerse de nuevo treinta años después. La gente empezó a llegar. Y no venían por estar en una película. En el momento en que empezaron a andar y las cámaras empezaron a grabar, se notaba que estaban ahí de verdad”.

Cleve Jones recuerda la fatídica noche de noviembre cuando “marchamos en silencio por la calle Market. Había gays y heteros, negros y blancos, jóvenes y viejos. Todos estábamos destrozados por el asesinato de dos hombres buenos que amaban profundamente a la ciudad. Cada año volvemos a manifestarnos con velas el 27 de noviembre”.

Sigue diciendo: “Hicimos historia entonces y hemos vuelto a hacerla. Miro a la gente y reconozco a algunos de los que estuvieron hace treinta años. Pero es una sensación agridulce porque la pandemia del sida diezmó este barrio. Miles de personas que se manifestaron entonces ya no están con nosotros. Me alegro de seguir vivo y de haber presenciado la realización de esta película”.

Gus Van Sant dice, entusiasmado: “Ha sido maravilloso tener la ayuda de tanta gente de San Francisco. Nos han prestado una ayuda incomparable. Gracias, San Francisco”.

El efecto acumulativo de las victorias de Milk permanece en la cultura y la política actuales. Mucho ha cambiado para el movimiento gay desde entonces, pero el péndulo sigue oscilando.

Algunos países como Canadá, España y Dinamarca han legalizado los matrimonios homosexuales. Algunos estados como Massachusetts y California han seguido su ejemplo, pero aún queda mucho por decidir. La vida y el amor de mucha gente se verán afectados por estas decisiones.

El presidente saliente George W. Bush apoyaba la Enmienda Federal del Matrimonio que habría cambiado la Constitución estadounidense y prohibido el reconocimiento legal del matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Pero el proyecto de ley no llegó al Senado.

Dan Jinks dice: “Ahora hay adolescentes que les dicen a sus padres que son gays; hay políticos gays. Los adelantos conseguidos en esos últimos treinta años se deben sobre todo a personas valientes como Harvey Milk”.

Bruce Cohen añade: “La historia de Harvey Milk es la prueba de lo que un hombre puede hacer y del largo camino que aún queda por recorrer”.

A su vez, Dustin Lance Black comenta: “A mi modo de ver, el gran legado de Harvey es que su historia de esperanza salvó y seguirá salvando a muchos, a mí entre ellos. Los chicos de hoy en día necesitan saber que hay iconos y héroes gays. Espero que la película MI NOMBRE ES HARVEY MILK dé aún más solidez al legado de Harvey Milk”.

Cleve Jones acaba diciendo: “Es importante conocer la historia y aprender de ella. A veces me da miedo que la nueva generación no sepa cuántas personas tuvieron que luchar con todo su ser para obtener la libertad de la que disfrutamos ahora. Pero la lucha aún no ha terminado. La historia está llena de casos de personas aparentemente libres, prósperas y a salvo que descubren la brutal realidad. Estamos ganando, pero podrían arrebatarnos lo conseguido en un abrir y cerrar de ojos”.

2008/11/25

> Berria: Zinema > SEAN PENN SE TRANSFORMA EN "MILK", EL PRIMER CARGO PUBLICO GAY EN ESTADOS UNIDOS

  • Sean Penn se transforma en "Milk", el primer cargo público gay en EEUU
  • EFE, 2008-11-25

El actor Sean Penn da vida a Harvey Milk, el primer homosexual declarado que ocupó un cargo público en EEUU, en la película biográfica "Milk" que se estrena este miércoles avalado por la crítica y con ecos de nominación.


Los estudios Focus Features volvieron a apostar por la homosexualidad como argumento para conmover a la audiencia después de la exitosa "Brokeback Mountain"(2005), que retrató la relación íntima de dos vaqueros del lejano oeste y logró tres estatuillas.


La historia de "Milk" retoma la épica de la lucha por unos ideales en la que el héroe fallece trágicamente y su figura se convierte en un símbolo social.


Una de las bazas del filme es su nivel interpretativo, con un transformado Sean Penn que entra en las quinielas para los Óscar y el respaldo de secundarios como Emile Hirsch ("Into the Wild", 2007), Josh Brolin ("W.", 2008), James Franco (saga de "Spider-Man") y Diego Luna ("Y tu mamá también", 2001).


El actor mexicano se mostró entusiasmado de poder trabajar con Penn, a quien definió como "una de las personas más generosas con las que he trabajado y con mucho talento".


Una de las escenas más comentadas fue el beso que se dieron Sean Penn y James Franco durante cerca de un minuto.


"No parece tanto, pero delante de 200 personas es mucho tiempo. Él (Penn) llevaba barba y eso me rascaba. Después fue como... bueno y como van los Raiders -un equipo de fútbol americano-", dijo Franco, restándole importancia a la secuencia.


El mensaje de "Milk", de izquierda liberal, podría ser un problema para que el filme obtenga en taquilla el reconocimiento que ya obtuvo por parte de la crítica.


Los estudios Focus Features reconocieron que no será fácil, aunque la cinta llega en un buen momento.


"Es una lucha, pero estamos preparados", declaró el director ejecutivo de Focus, James Schamus, al diario Los Angeles Times.


Al cumplir 40 años, Harvey Milk, un agente de bolsa neoyorquino que vive su homosexualidad en secreto, decide, junto con su novio, mudarse a San Francisco, abrir una tienda y dejar de esconder su gusto por los hombres.


Pronto su vida se encamina hacia la política y las circunstancias le llevarán a presentarse a un puesto en la cámara de representantes de distrito del ayuntamiento de San Francisco, un cargo que consigue gracias al respaldo popular en 1977.


La muerte le llegó un año después de un disparo efectuado por un ex miembro de la cámara de representantes de San Francisco.


"Milk", del director Gus Van Sant ("Good Will Hunting", 1997) resumió los ocho últimos años de Harvey Milk y sus once meses en el ayuntamiento de la ciudad, donde trabajó por evitar la discriminación de las personas gays.


La película se estrenará de forma limitada el miércoles 26 de noviembre, y en todos los cines de EEUU el 5 de diciembre, en unos meses marcados por un renacimiento de las campañas por los derechos civiles de los homosexuales, después de que más de la mitad de los californianos votasen en contra de permitir las bodas gays.


El Tribunal Supremo de ese estado autorizó en mayo los casamientos entre personas del mismo sexo.


En noviembre miles de personas tomaron las calles de las principales ciudades de EEUU para protestar por la aprobación en referéndum de una propuesta que definirá el matrimonio en la constitución de California como un enlace entre un hombre y una mujer.

2008/11/21

> Erreportajea: Dokumentalak > FREEHELD: LA FIESTA NO LO FUE PARA TODOS

  • La fiesta no lo fue para todos
  • El País, 20081-11-21 # Alvaro Corcuera

Freeheld, Oscar al mejor corto documental, muestra la lucha de una pareja de lesbianas contra la discriminación en Estados Unidos. Un país que este mes ha visto cómo recortan sus derechos civiles.


A pesar de la euforia por la victoria de Obama en las elecciones de Estados Unidos, la alegría ha sido algo amarga para buena parte de la comunidad homosexual que claramente apoyaba al ganador. Porque, en las mismas elecciones, California votó en referendo a favor de la famosa Propuesta 8, que pedía modificar la Constitución del Estado para definir el matrimonio sólo como la unión entre hombre y mujer, lo que supondrá derogar la decisión del Tribunal Superior de Justicia de California que legalizó en mayo las uniones homosexuales. Paralelamente, dos propuestas similares ganaban con holgura en Arizona y Florida.


Obama, que ganó en California y Florida, se opone, como McCain, a las bodas gays. Aunque el senador por Illinois se ha cuidado mucho de no sonar tan radical como su contrincante republicano: argumenta que la palabra matrimonio es un concepto "teológico" y "entiende" que en el ámbito religioso no se quiera usar este término. Cree, sin embargo, "como líder de la comunidad civil", que "es un derecho que se debe dar". Y en su primer discurso como presidente electo, en el Grant Park de Chicago, reconoció la necesidad de la igualdad de derechos para todos en la América del "cambio": "Es la respuesta de jóvenes y viejos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, asiáticos y nativos, gays y heteros".


Un guiño hacia la comunidad gay que nunca sabremos si hubiera convencido a Laurel Hester, que falleció el 18 de febrero de 2006. Tenía un cáncer terminal. Los últimos meses de su vida los dedicó a luchar para que su pareja, una mujer como ella, obtuviese la pensión de viudedad como ocurriría en cualquier otro matrimonio. Las últimas 10 semanas de vida de Laurel, policía durante 25 años, y su chica, Stacie Andree, se convirtieron en Freeheld, un filme de argumentos poderosos que se ha llevado este año el Oscar al mejor documental corto.


Pero la estatuilla no ha sido el único trofeo. Hasta 14 festivales en todo el mundo, entre los que destaca Sundance, han reconocido el mérito de una cinta que busca llamar la atención de un país en el que sólo Massachusetts y Connecticut permiten este tipo de enlaces, y donde sólo unos poquitos Estados más (entre ellos, Nueva Jersey, donde hubo condados reticentes, como el de Ocean, en el que se desarrolla la película) reconocen derechos similares, pero sin llamarlo matrimonio.


Laurel, que murió un mes después de lograr su objetivo, no ha podido disfrutar de Freeheld. Stacie lo ha hecho por ella: "Lo que más me gusta del éxito no son los premios, sino que haya podido servir para algo", revela la viuda por e-mail. Hablamos con Cynthia Wade la pasada semana en Madrid, donde presentó el documental en La Casa Encendida junto a su marido y productor, Matthew Syrett.


EP3. ¿Cómo era Laurel?
Cynthia Wade. Tenía las ideas claras y era disciplinada. Creía que si seguía las reglas y trabajaba duro... la justicia triunfaría. Para ella fue un choque cuando le negaron la pensión.


EP3. ¿Qué siente Stacie tras el éxito de la película?
C. W. Cree que es una mirada honesta. Pero para ella es muy doloroso ver la película. Por eso, desde que empezamos en Sundance a ir de festival en festival, he sido muy cautelosa con lo que le he pedido.


EP3. ¿Le ha acompañado de festivales?

C. W. A muy pocos. Vino a los Oscar. Allí hubo gente que se le acercaba para darle las gracias y decirle que la película podría contribuir a cambiar las cosas. Y ella así lo cree. Pero ahora quiere pasar página.


EP3. ¿Le afectó personalmente vivir la historia junto a Laurel y Stacie?

C. W. Sí... Sabía que ella iba a morirse pronto. Pero, claro, te afecta. Es triste, dramático. Y después de un año sale el trauma, y te sientes confundida como cineasta. Ya no veo la película cuando acudo a una presentación. Prefiero no pasar por ello.


EP3. Los ex compañeros de Laurel en la comisaría ¿qué le cuentan?
C. W. Hablo con Dane, que, a su vez, adora a Stacie. Está orgulloso de la peli. [Se refiere a Dane Wells, amigo de Laurel, compañero suyo de patrulla policial y republicano confeso. "Como tantos americanos, siempre he sido un votante egoísta y generalmente he prestado atención sólo a asuntos que me afectaban directamente", explica a EP3 por e-mail; "sin embargo, la situación de Laurel me hizo fijarme en las desigualdades sociales. Me di cuenta de que EE UU tiene ciudadanos de segunda"].


EP3. En la cinta, Dane dice: "De lo que estamos hablando aquí hoy no es diferente de las fuentes para beber agua separadas o de los asientos en la parte trasera del autobús", en referencia a la discriminación a los negros y la segregación que existía antiguamente en EE UU...

C. W. Sí, sí, sí. ¡Es que estamos ante la última frontera por conquistar en los derechos civiles! Cuando mis hijos crezcan, mirarán hacia atrás, hacia esta época, y no se creerán que denegásemos la igualdad para gays y lesbianas.


EP3. ¿Cómo ha digerido el éxito de la película?
C. W. Tengo sentimientos encontrados. He triunfado con lo del Oscar, pero ha sido un año apasionante a la vez que incómodo.


[En ese momento interviene su marido, Matt, y desvela dónde guardan el oscar: "Está en un armario". Y sigue ella: "No lo quiero mirar. Siento demasiada presión. Sólo me preguntan por la carrera al Oscar, ya sabes, que si los futuros proyectos no serán tan buenos... Estoy cansada. ¡Sólo quiero ser una buena madre!"].


EP3. Ha hecho ya seis documentales, todos de temática social y siempre en EE UU...
C. W. Soy madre de dos niños. Así que no me marcharía a Irak o Afganistán. Me siento cómoda trabajando en ambientes domésticos. Y busco siempre a mujeres fuertes para mis películas.


EP3. ¿Hay que ser gay o lesbiana para luchar por estos derechos?

C. W. No se ganará la batalla hasta que tengamos muchos aliados heterosexuales. Cuando fui a Sundance tenía miedo de que mi película no fuera legítima porque estoy casada con un hombre. Pero no es así. Cuando la falta de derechos se convierte en algo personal, las personas pueden convertirse en aliados inesperados. Como Dane. Se dio cuenta de que hacía lo correcto apoyando a Laurel. Cuanto más personal sea, más complicado lo tendrán los conservadores para denegar igualdad de derechos.


EP3. ¿Mejorará EE UU con Obama?
C. W. Me encanta Obama. Pero quizá hemos depositado demasiadas expectativas. Casi como si fuera un superhéroe. Aun así, espero mucho de él. Nosotros vivimos en Nueva York y allí han vuelto a ondear las banderas estadounidenses, desaparecidas durante la época de Bush.


EP3. No estaban orgullosos de EE UU...

C. W. Mire, nunca nos habíamos sentido orgullosos de un político como con Obama. Mi marido y yo, que tenemos 41 años, casi siempre hemos vivido bajo administraciones republicanas. Clinton nos gustaba, pero nunca habíamos experimentado algo como lo de Kennedy.

  • Freeheld se puede adquirir en www.freeheld.com

2008/11/13

> Berria: Zinema > "VIL ROMANCE", QUE NARRA UNA HISTORIA DE AMOR HOMOSEXUAL, IMPACTA EN EL FESTIVAL DE MAR DEL PLATA

  • Un filme que narra una historia de amor homosexual impacta en el Festival de Mar del Plata
  • Soitu, 2008-11-13 # EFE · Buenos Aires

Un impactante filme argentino que narra una historia de amor homosexual en ámbitos violentos del área metropolitana de Buenos Aires se presentó hoy en la sección competitiva del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.


"Vil romance", de José Campusano, provocó reacciones encontradas en el público del festival que se desarrolla en Argentina, ya que sus imágenes y diálogos explícitos sobre sexo entre hombres fueron rechazados por algunos y comprendidos por otros.


"Lo importante es que haya mayor cantidad de elementos reales que importados", sostuvo su director en la rueda de prensa posterior a la proyección.


Campusano contó que "la película surgió a partir del seguimiento preciso durante años de dos tragedias" de personas allegadas a él.


El filme transcurre en el sur del Gran Buenos Aires, en ámbitos donde las amenazas parecen una realidad cotidiana.


La producción gira en torno a Roberto, un joven homosexual que no tiene trabajo, y Raúl que, con poco más de 40 años, vende armas y simula ser heterosexual.


El largometraje muestra como una mañana se conocen en la calle, tienen un violento encuentro sexual y, a partir de allí, se desarrolla una historia que termina en tragedia.


A pesar de algunas escenas dudosas en su resolución, la primera película de ficción de Campusano es un relato que intenta mostrar la realidad en su estado crudo.


El director consideró que "fue importante captar el bagaje y potencial de vida" del actor Oscar Génova, que encarna a Raúl, para que "fuera él todo el tiempo".


"En realidad no fue nuestra propia vida, sino ciertas vivencias o conocimientos con respecto a las cosas que pasan en la película", agregó Génova sobre su personaje.


El filme logra además un efectivo registro del modo de vida y del habla de los personajes, con calles de tierra, casas a medio construir y asados escuálidos que constituyen la realidad cotidiana de los protagonistas.

La cuota de "glamour" la impone la imagen de César, un joven español que tendrá la desgracia de cruzarse entre Roberto y Raúl.


El Festival de la ciudad de Mar del Plata, situada a unos 400 kilómetros de Buenos Aires, también proyectó hoy en su competencia "Un coeur simple", de la francesa Marion Laine, que cuenta la historia de Felicité, una mujer que persigue constantemente el amor, pero sufre siempre el abandono.


El filme está basado en el cuento homónimo de Gustave Flaubert, aunque incorpora algunas modificaciones para evitar el clásico drama de época en el que suelen caer las adaptaciones de relatos del siglo XIX.


El resultado es una buena película, que gustó en gran medida al público del festival aunque, por momentos, la historia baja en su intensidad y vuelve a levantar vuelo gracias a la estupenda actuación de Sandrine Donaire.


La XXIII edición del festival, considerado el más importante de América Latina por su categoría, continuará mañana con las presentaciones previstas de Chile e Italia.

2008/11/02

> Berria: Eliza > MARINO AYERRA REDIN, EL CURA DE ALSASUA CONTRA LA SANTA CRUZADA

  • El cura de Alsasua contra la Santa Cruzada
  • El País, 2008-11-02 # Lola Huete Machado
El sacerdote navarro Marino Ayerra Redín es el símbolo de otra Iglesia, la que no comulgó con Franco. Su diario clandestino se convierte ahora en película.

Tal día como el 17 de julio de 1936, el sacerdote Marino Ayerra Redín se baja del tren de Pamplona en la localidad de Alsasua (Navarra). Va a hacerse cargo de "su rebaño", de la parroquia de esta villa ya industrial gracias a lo ferroviario y a los cementos Portland, que cuenta con unos tres mil habitantes y "merecida fama de republicanismo de izquierda en el fondo monárquico y derechista que domina toda Navarra". El consejo de su obispo, Marcelino Olaechea, al despedirle fue: "Usted allí, más de izquierdas que nadie, ya me entiende". Y mientras iba en el tren pensaba don Marino: "Derechas... izquierdas, ¿qué pensará Dios de todo esto?".

Veinticuatro horas después huían sus feligreses al monte, le llovían muertos en las cunetas, los sublevados contra el Gobierno republicano (capitaneados a lo lejos por Franco) tomaban las calles a golpe de bandera y pistola, y se le amontonaban las confesiones de crímenes cometidos de boca de falangistas imberbes y de gatillo fácil. "¿Y dónde queda el evangelio, la caridad cristiana en todo esto?", se preguntaba.

Hoy conocemos tales cuestiones internas porque el sacerdote las contó en un volumen de memorias titulado No me avergoncé del evangelio (desde mi parroquia), que editó en los años cincuenta en Argentina, donde vivía exiliado. El libro, muy religioso, muy de la España de principios del siglo XX, de esos que se suelen llamar pequeñitos, entró pronto en la Península franquista de ese tiempo y circuló de mano en mano de forma clandestina. Aquí ha sido publicado en el País Vasco: en 1978, con la referencia Imp. Amado, y hace un lustro en Navarra por Mintzoa, que va ya por la segunda edición.

Marino Ayerra Redín había nacido en Lumbier en 1903; era enjuto de físico, purista en lo espiritual y con buena formación: había estudiado teología en Pamplona y sido profesor y visitado Roma... Y andaba ilusionado y curioso por todo; repleto de proyectos y de fe. Tanto, que los vientos políticos para él ni soplaban, ni los sentía, ni creía que tuvieran que ver con su tarea. Era un párroco de esos de los de pie a tierra. De convicción sólida; en caso de duda, siempre con los oprimidos... Su lema: "Pensar alto, sentir hondo, hablar claro".

Sus memorias rezuman dramatismo, desconcierto, soledad, desesperanza... Impactan allí donde caen. Le sucedió a Jesús Lezaun, alsasuano de generación posterior a la de Ayerra, ex rector del seminario de Pamplona, quien escribió el prólogo a la primera edición vasca (1978) "de este libro vivo, actual, aleccionador y revulsivo". "Recuerdo haberlo leído medio a escondidas y con el alma en vilo, bien acorazado contra su contenido y contra su espíritu... el libro era clandestino y rechazable desde el punto de vista patriótico-político (¡y de qué patria!) y desde el punto de vista eclesiástico-religioso (y de qué Iglesia y de qué religión)". Aún recuerda, dice, cómo se reunió una noche a todos los alumnos del seminario de Pamplona "que habíamos nacido a nuestra vocación sacerdotal en los rescoldos de la santa cruzada", para comunicarles la "triste y trágica noticia del sacerdote descarriado que se iba, que se había ido ya" y había recorrido esos pasillos.

Conmovida se sintió también la sobrina de don Marino, la directora de cine Helena Taberna: "Cayó el libro en mis manos de adolescente y ya nunca pude quitármelo de la cabeza. Un día vi Amén, de Costa Gavras, sobre la ambigüedad del papa Pío XII y el silencio sobre el papel desempeñado por la Iglesia... y en verdad, ¿quién iba a contar aquello desde dentro? Hasta que me di cuenta de que yo podía, yo tenía esa historia". No ha parado hasta filmarla. Se titula La buena nueva, acaba de pasar por el festival de Valladolid y se estrena el 14 de noviembre.

"La película prueba que nuestras miradas sobre la Guerra Civil son ilimitadas. Ésta es sobre las dos Iglesias, que las hubo, igual que dos Españas", apunta. El actor alavés Unax Ugalde interpreta al párroco de Alzania, tal como se llama Alsasua en la ficción. Ambos coinciden en que del libro de Ayerra se podrían haber rodado varios filmes, "todos impresionantes".

Y no podían llegar, la película de la sobrina y la historia del tío, más a tiempo. Ahora que se abren fosas con cientos de muertos y causas contra Franco y los generales sublevados en 1936; ahora que la justicia pide colaboración de la Iglesia para tirar de la manta y encontrar a los más de cien mil desaparecidos... Ahora, la vida de este sacerdote hace 70 años, sus dudas, su dolor, sus sermones apelando al sentido común, su enfrentamiento solitario a la Iglesia colaboracionista, es asunto de gran actualidad. "El presente relato no tiene nada de ficción, ni en su fondo ni en su forma", dice él mismo en el prólogo a la primera edición. En la segunda, de 1959, añade: "¿A qué viene, pues, una segunda edición de mi libro? ¿No está bastante llorada ya nuestra común y dolorosa tragedia? No. No lo está... Ni lo estará mientras quienes deben llorar no lloren, y sus lágrimas de sincera y cristiana contrición no se purguen y se lave la mancha inferida, más que a España, a la Iglesia misma...".

Lo mismo opina su sobrina. Taberna optó por crear ficción alrededor del protagonista, le añadió una historia de amor y otros elementos que le permitieron sentirse más cómoda en el contexto, allí donde quería denunciar. El propio don Marino le centra el objetivo: "... se impone ya que la Iglesia abandone de una vez para siempre la frivolidad de sus coqueteos mundanos con los grandes y poderosos y se restituya y reduzca al fin a su función sobrenatural y única de representante y continuadora humilde y desinteresada de Cristo. Sólo en función de tal la quiso y puso Dios en el mundo, y sólo en esa función la necesita la humanidad". Para Taberna: "Quizá estemos ya para el abrazo, pero es necesario el duelo, y aquí no se ha hecho. Así que ésta no es una película rencorosa, sino hermosa, de homenaje profundo". Unax recuerda que la maestra (Bárbara Goenaga) es un personaje inventado: "Pero hay gente que dice que sí, que Marino se apoyó en alguien; lo comentaban las señoras mayores que vinieron al rodaje. Es normal, tenía que arrastrar a un pueblo entero lleno de viudas y niños... y vivió todo en gran soledad".

Paseos y paseos, caminatas larguísimas se daba don Marino monte arriba para intentar comprender lo que acontecía. Escribe en su diario: "Interrogantes, interrogantes... ¿es que sólo yo interpreto bien la doctrina de Cristo? ¿Todos los demás podrán estar falseándola? ¿No es la jerarquía católica, con la tácita aprobación del Romano Pontífice, quien tiene a su favor la asistencia del Espíritu Santo para interpretar, auténticamente y mejor sin duda que yo, el sentido cristiano de la guerra de España? Pero ¿y qué sentido cristiano puede ser este que inspira, bendice y canoniza una guerra... y disimula, consiente y tácitamente aprueba y bendice en la retaguardia a los asesinos, a sangre fría y en serie, por toda la España de Cristo Rey, de Franco, de Hitler, del moro Muza y de los obispos católicos? Interrogantes, interrogantes...".

Y no había modo: no encontraba respuesta. Sólo veía a su parroquia disuelta, a los muertos y huérfanos, a las mujeres rapadas por castigo; al comandante en plaza, chulo y pendenciero, que le aleccionaba: "Usted ocúpese de las almas, que de los cuerpos ya me ocupo yo". Veía el eco de las armas en cada gesto eclesiástico y a los buitres sobrevolando las simas donde despeñaban a los enemigos de la patria, como esa de Ochoportillo, donde "tirabas una piedra y salían miles y miles de moscas". Eso recuerda un alsasuano en un documental previo de Helena Taberna, titulado Recuerdos del 36, donde ya aparece don Marino. "Un día llevaron a un padre de seis hijos y al siguiente de tirarle allá abajo nació el séptimo, Urquijo, Víctor Urquijo...". En ese corto, los vecinos recuerdan al párroco: "Muy valiente", "Todo en él era ayudar", "Gracias a él se salvaron muchas vidas", "Sacaba las castañas del fuego, se opuso a muchos, fue perseguido, denunciado, hasta que hubo de marchar". La España una, grande y libre no era para él. "¿Por qué quiere usted irse a América?, le preguntó en 1940 el obispo Olaechea. "Yo no entiendo este clima de aquí; aquí yo me ahogo".

Taberna intentó sacar adelante el largometraje en 1995, pero no cuajó: "Contar una historia así necesita de una madurez social, profesional y personal. El productor interesado me preguntó si tenía ¡el permiso eclesiástico! No era el momento". Al fin, hace cuatro años todo tomó cuerpo y ahora se ríe: "¡Hasta va a parecer que el juez Garzón nos hace promoción!". Está encantada de esa confluencia de sus proyectos con las pulsiones sociales: "Significa que mi pálpito coincide con el sentir general, como ocurrió ya con Yoyes y Extranjeras".

La voz de la otra Iglesia desde dentro de la Iglesia. Eso tan necesario aún hoy lo era ya Marino Ayerra hace setenta años. Hubo otros como él (no muchos, pero no nos caben aquí) que vieron claro que la institución no debía amparar la represión de los sublevados contra la población civil, ni legitimarla. Que nunca debería haber existido esa pastoral del cardenal Gomá diciendo que eso no era guerra, sino "plebiscito armado"; ni mensajes radiofónicos como el de Pío XII, el 16 de abril de 1939: "Nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la católica España, para expresaros nuestra paternal congratulación por el don de la paz y la victoria con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y caridad...". Fue el fin para don Marino: "Y ahora resulta que no ya sólo los obispos españoles, sino la Santa Sede... ha estado bendiciendo y alentando 'desde sus albores' todo esto... Entonces sí, entonces ya todo se explica. Todo menos las palabras de Cristo. Todo menos lo que estúpidamente he estado predicando toda mi vida yo, por creerlo doctrina evangélica, por creerlo la buena nueva...". Su decepción no tiene parangón.

Basta ojear los títulos de los 18 capítulos de su libro para marcar el trazo de su vida: Id y predicad el evangelio, titula el primero; Primer sermón, primeras ametralladoras, el segundo; ¡No más sangre!, el noveno; Los muertos hablan, pero sólo Dios los oye, el decimotercero; Terminó la guerra, habló el Pontífice, el decimosexto; Por tierras de América, el penúltimo.

Don Marino abandonó el sacerdocio. Se hizo traductor de latín y griego. Y peluquero. Se casó; tuvo dos hijas. Murió en 1988 en Caguazú, Buenos Aires. Nunca regresó a España.

2008/11/01

> Berria: Zinema > HARVEY MILK, UN MARTIR GAY EN EL CINE


  • Harvey Milk, un mártir gay en el cine
  • Sean Penn se convierte en favorito al Oscar por su interpretación del político y activista homosexual asesinado en 1978 - 'Milk' está dirigida por Gus Van Sant
  • El País, 2008-11-01 # Rocío Ayuso • Los Angeles
San Francisco, 1978. Dan White, un político resentido y perturbado, se asoma a una de las ventanas del Ayuntamiento con un rifle y mata a dos personas: George Moscone, alcalde, y Harvey Milk, concejal, activista homosexual y gran oponente de Moscone. Este último recibió cinco impactos de bala. Dos de los proyectiles se incrustaron en su cerebro. Finales de octubre de 2008. Las calles de Castro, barrio gay de la ciudad californiana y el lugar que Milk cambió para siempre, se ven tomadas por los asistentes al estreno de Milk, película de Gus Van Sant protagonizada por Sean Penn. Algunos de los allí presentes estuvieron a pocos pasos del político -el primero abiertamente homosexual en alcanzar un puesto de responsabilidad en EE UU- cuando éste murió asesinado.


Con el estreno, el legado y la lucha de Milk quedaban oficialmente resucitados. Y Sean Penn se embarcaba en una campaña que, según opinión generalizada, podría acabar con el Oscar al mejor actor.



Milk es una historia firmemente creyente en el "podemos" de Obama y en la defensa de las libertades civiles. Y ni el lugar ni el tiempo elegidos para su estreno son ninguna casualidad. El barrio de Castro, en San Francisco, es el centro de la comunidad gay estadounidense, y falta muy poco para el 4 de noviembre, día de las elecciones en EEUU. Por eso, la première devino en un bosque de pancartas en contra de la Proposición 8, que quiere abolir el matrimonio homosexual en California. Demasiados paralelismos con aquella proposición 6 que buscaba en los setenta minar los derechos de los homosexuales y contra la que luchó Milk, también conocido como el alcalde de Castro.


"Esta gala va a generar mucha atención", declaró el actor Emile Hirsh, miembro de un reparto que además de Penn incluye a Diego Luna (durante su asistencia al estreno, el mexicano lució una chapa con una inscripción que decía: "No a la octava"), James Franco o Josh Brolin (quien, por cierto, parece especializarse en el cine político tras su papel de George Bush en W, de Oliver Stone). "Si conseguimos un impacto contra la propuesta antihomosexual será genial", añadió Brolin. En la cinta de Gus Van Sant, el actor interpreta a Dan White, el magnicida.


El rodaje de Milk comenzó el pasado mes de enero. No muy lejos del lugar del estreno, en la calle Castro. Allí fue donde Milk vivió y abrió una tienda de fotografía que con los años acabó siendo cuartel general de su campaña electoral. Las calles se llenaron de carteles y proclamas de los años setenta, mietras Sean Penn chillaba "¡mi nombre es Harvey Milk y estoy aquí para reclutarte!", la frase que hizo famoso a su personaje, un luchador que, dicen quienes le conocieron, también sabía ser excesivo, ambicioso.


Milk, que murió a los 38 años, sólo sirvió 11 meses en su cargo de concejal. Los suficientes para convertirse en un mártir de la lucha por las libertades de los homosexuales y construir la clase de legado capaz de conmover a dos destacados miembros del Hollywood más incómodo, como Sean Penn y Gus Van Sant, realizador de películas como Drugstore cowboy o Elephant.


El resultado es rabiosamente contemporáneo y más que notable, según ha sentenciado la crítica estadounidense. El estreno, adelantado a poco antes de las elecciones, ha sido también la oportunidad, nada desaprovechada, para que Hollywood entre en campaña. Los esfuerzos contra la Proposición 8 se han redoblado. Una cena benéfica ha servido para recolectar hasta 3,9 millones de dólares (tres millones de euros) destinados a la causa; poderosas personalidades de la industria como Steven Spielberg o Brad Pitt han donado 100.000 dólares (78.400 euros), y Van Sant también se ha rascado el bolsillo.


Tal es la confusión entre ficción y realidad en esta marea política que se han aplazado hasta después de la noche electoral las entrevistas con los actores de Milk, cuyo estreno en salas está previsto para dentro de cuatro semanas (a España llegará el próximo mes de enero).


Un silencio que quedó roto durante la première en Castro, cuando hasta el arisco, rebelde y huraño Sean Penn compareció para llevarse la mayor ovación de esa alfombra roja. "A Harvey le habría encantado saber que Sean Penn iba a hacer su papel", subrayó un amigo de Milk.


No es la primera vez que la historia de este activista llega a las pantallas estadounidenses. En 1984, Robe Epstein obtuvo un Oscar al mejor documental por The Times of Harvey Milk. En esta ocasión, la dorada estatuilla tocará muy probablemente otra historia de esas que los estadounidenses adoran por ser "más grandes que la vida".


Porque en este país, una competición sucede a otra. Y, ocurra lo que ocurra el 4 de noviembre, Hollywood ya está pensando en su particular noche electoral de los Oscar.

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  • Cine lésbico y gay
  • El País, 2008-11-01 # Ramón Irigoyen

Arden la Villa y Corte y la comunidad autónoma que preside Esperanza Aguirre, vapuleada en unas declaraciones por José Antonio Zarzalejos, ex director de Abc, con el 13º Festival Internacional de Cine Lésbico y Gai (sic) de Madrid que se celebra del 30 de octubre al 9 de noviembre. Y como, para mí, el rigor ortográfico es de cumplimiento sagrado, respeto la ortografía de ese Gai con i latina en lugar de la habitual y griega. ¿Por qué escribe este Festival Gai y no Gay? Lo ignoro.

Pero quizá lo hace por la misma razón que un vecino de Collado Villalba confesó, tras la expresión de un enigmático deseo suyo, a su familia. Aquel abuelo tenía machacada a la familia con esta frasecita: "Y si muero en el campo de arriba, enterradme en el campo de abajo. Y si muero en el campo de abajo, enterradme en el campo de arriba". La familia nunca se atrevía a preguntarle la razón de aquel sibilino deseo. Hasta que un día, por fin, le preguntaron: "Pero ¿por qué tienes un deseo tan misterioso?" Y el abuelo, indignado porque la familia no le adivinaba aquel deseo que, para él, estaba tan claro, contestó: "Pues ¿por qué ha de ser, idiotas? ¡Por joder!".

Esta gente que organiza el Festival es tan aficionada al sexo que, como vemos, por joder, hasta altera la ortografía de la voz gay, siguiendo el ejemplo del mayor delincuente ortográfico en lengua española, el poeta Juan Ramón Jiménez, que ha mareado a todo cristo con su caprichosa escritura de ges y jotas aragonesas. Él, Yavhé, hijo de Moguer, escribía jeofajia por geofagia y otros muchos delirios por el estilo que la comunidad lingüística tenemos que soportar porque esa era la forma de eyacular del maestro. Él mismo lo dijo en un texto: "La poesía... esa eyaculación de los sentidos". Si Jiménez hubiera sido el padre del cantante madrileño David Summers, los Hombres G se habrían tenido que llamar Hombres J. Y, por cierto, escribo esto con una antipatía bastante rebajada respecto a este maestro porque he leído recientemente la extraordinaria Biografía interior de Juan Ramón Jiménez (Ediciones Libertarias), de Enrique González Duro, y me ha hecho sentir alguna simpatía por este autor helvético, digo, onubense.

Entro en la página web www.lesgaicinemad.com y echo un vistazo a las más de 100 películas lésbicas y gays que se proyectan estos días en Madrid. Entre las películas y documentales que ofrece el Festival me sorprende muy gratamente el documental Campillo, sí quiero (www.campillosiquiero.com), dirigido y producido por Andrés Rubio, a quien, hasta ese momento, conocía como el periodista Andrés Fernández-Rubio. El documental, según declara Andrés Rubio a este periódico, cuenta la historia de Campillo de Ranas, un pueblo de Guadalajara, cuyo alcalde gay, Francisco Maroto, dio un ejemplo al país, al declarar, con motivo de la aprobación en España de la Ley del Matrimonio Homosexual, estas palabras: "Yo caso". Frente a no pocos alcaldes con el cerebro embotado por su cavernícola ideología, Francisco Maroto, alcalde de Campillo de Ranas, acató la ley, como deberían haber hecho quienes se rebelaron. Hoy, en Campillo de Ranas, se ha asentado una pequeña comunidad gay que se ha integrado bien en la vecindad. Campillo, sí quiero se vuelve a proyectar -ha inaugurado el Festival -, el miércoles 5 de noviembre, a las 20.00, en Lola Bar (calle Reina, 25).

Este Festival de cine lésbico y gay presta una atención especial a las mujeres homosexuales cuya invisibilidad, y sobre todo en las parejas de más de 30 años, es muy superior a la de los varones homosexuales. Sólo la visibilidad de los homosexuales de todos los estratos sociales logrará que se elimine de la sociedad esa siniestra caspa ideológica que pretende imponer que los homosexuales son seres anormales. La gran diferencia muy visible entre homosexuales y heterosexuales es sólo numérica. Es cierto que hay en la sociedad muchos más heterosexuales que homosexuales. Pero tampoco hay que olvidar que no poca gente que va de heterosexual pura y, aunque a veces quiera olvidarlo, en algunas ocasiones, se ha dado algún caprichito homosexual. Las estadísticas incluso hablan de un más del 50% de la población. Por tanto, pocas ínfulas con la heterosexualidad pura que, como la erróneamente llamada química pura, siempre es falsa. Despreciar y marginar a una persona por su tendencia sexual es tan vil como despreciarla por su débil situación económica, física, mental o intelectual.

Para eliminar la caspa cerebral hay que recomendar De Sodoma a Chueca. Una historia cultural de la homosexualidad en España en el siglo XX, un libro soberbio de Alberto Mira, profesor de la Oxford Brookes University. Ha publicado el libro la Editorial Egales, que comparte local con la librería Berkana en la calle Hortaleza, 64. Cuando, como Pitágoras, yo era filósofo, publiqué este verso: "¿Viviremos algún día en Sodoma?"