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2008/12/01

> Erreportajea: Hiesa > QUERER CONTAGIAR Y QUERER SER CONTAGIADO, FUGAS DE LA BATALLA CONTRA EL SIDA

  • Querer contagiar y querer ser contagiado, fugas de la batalla contra el sida
  • El Confidencial, 2008-12-01 # Mateo Sancho Cardiel · EFE

En los márgenes de la batalla contra el sida, la concienciación topa con los caprichos de la voluntad individual traducida en dos fenómenos opuestos: los casos de contagio con premeditación y los encuentros sexuales colectivos sin protección, más conocidos como "barebacking".


Hoy se celebra el día mundial del sida, pero mientras los médicos prosiguen la búsqueda de un remedio definitivo y las campañas para concienciar abundan en la necesidad de tomar precauciones, hay un factor que se escapa: el libre albedrío.


"Soy un hombre ´cachas´ de 44 años de Nueva York. Buscando desesperadamente sida, VIH y cualquier otra ETS (enfermedad de transmisión sexual). Creo realmente que este es el regalo más íntimo que un gay puede compartir con otro. Sin límites. Por favor, ayudadme", publica un hombre en uno de los foros "bareback" que hay en la red.


Estas proposiciones se convierten en encuentros personales o, lo más frecuente, en fiestas de sexo colectivo que empezaron como una alternativa para los seropositivos con el fin de practicar sexo entre ellos sin miedo a contagiar a los no portadores del VIH.


Pero pronto, estas celebraciones empezaron a llamar la atención de los VIH negativos, que entendieron las "bareback parties" como una especie de "ruleta rusa" sexual. Algunos acuden para ser contagiados, otros simplemente excitarse con el riesgo.


Esta nueva tendencia la conforman "una minoría de hombres con o sin VIH que han empezado a practicar, consciente, libre y orgullosamente, sexo anal sin protección", según Nicholas Sheon y Arraon Plant, del portal de información sobre el sida HIV InSite, desde la Universidad de San Francisco.


El primer diario gay de Chile, Opus Gay, explicaba este comportamiento de diferentes maneras: para algunos quizá "satisfaga el deseo de sentir peligro y riesgo, incluso como parte de un estilo de vida que les produce placer. Otros lo hacen para cumplir la fantasía de ´seroconvertir´ o por la sola pretensión de detener el ´cansancio´ del cuidado crónico" en relación al sexo seguro.


Los avances médicos, entonces y según HIV InSite, "han alterado la percepción del riesgo de contraer el VIH" y han creado la sensación de que "gracias a los nuevos medicamentos, incluso si te has infectado, sabes que no vas a morir por ello".


El reciente caso del cantante británico Boy George, que fue acusado de agresión por un prostituto noruego seropositivo que no quiso tener sexo con él, vendría a reforzar esta hipótesis.


Pero más graves que la propagación de la enfermedad dentro de círculos que, por distintas razones psicológicas, asumen la enfermedad conscientemente, son los casos de contagio premeditado por parte de un portador del VIH sin el conocimiento del receptor.


Sonado fue el caso ocurrido en Groningen (Holanda), donde cuatro personas infectadas convocaron a través de internet una orgía en su casa y drogaron a sus invitados, y en la provincia china de Henan, donde algunos habitantes fueron infectados por una venta oficial de sangre, y, tras ser su tragedia silenciada por el gobierno, se vengaron transmitiendo el virus mediante jeringuillas a sus vecinos hasta convertir al 62 por ciento de la población de algunas aldeas en portadores del VIH.


Este comportamiento, vengativo, psicópata o simplemente cobarde -en el caso de personas que contraen el virus en relaciones fuera de su pareja-, ha llegado en algunas ocasiones a los tribunales, pero también se ha beneficiado de los avances médicos, puesto que, al no ser el sida una enfermedad mortal, ya no es pertinente la acusación de asesinato para los transmisores.


Pero este tipo de acciones, siempre aisladas, ha llevado a muchos países a redactar cláusulas legales para penalizar estas actuaciones, una medida polémica que fue tratada en último congreso de ONUSIDA (el programa de la ONU dedicado al VIH/sida), celebrado en Génova a finales de octubre y principios de noviembre.


Allí se estudiaron los peligros de castigar la transmisión del virus con leyes concretas, como sucede en Estados Unidos, Australia, en seis países de Europa y en quince países de África.


"Las acusaciones y las condenas es probable que sean aplicadas desproporcionadamente a grupos marginales (...) grupos que tienen acceso a la información sobre el VIH, servicios, comodidades o capacidad para negociar un sexo seguro con sus compañeros sexuales", defiende ONUSIDA en el resumen de su política al respecto emitido en 2008.


Además de este efecto contraproducente para la integración del infectado, señalan la vulneración que este tipo de leyes ejercen sobre el derecho a la intimidad del portador del VIH y que, en último término, no han disminuido la difusión de la enfermedad en los países en los que han sido aplicadas, según el documento.

2008/06/04

> Erreportajea: Homofobia > ¿FUTBOLISTAS HOMOSEXUALES? NEIN, DANKE

  • ¿Futbolistas homosexuales? Nein, danke
  • El Confidencial, 2008-06-04 # Aurora Minués · Berlín

En la liga austríaca de fútbol hay 500 jugadores profesionales. De ellos, 25 son gays que no quieren o no pueden salir del armario. La denuncia la hace la plataforma homosexual austríaca Qwien Kultur, echando mano de las estadísticas que sostienen que un cinco por ciento de la población masculina mundial es homosexual... ¿Ganas de amargar el Campeonato Europeo de Fútbol que empieza este sábado? No, más bien deseo de poner el acento sobre una realidad que sigue siendo tabú en un deporte hasta ahora tan macho y tan conservador como es el fútbol.


Los homosexuales austríacos de Qwien Kultur no podían dejar pasar esta oportunidad: han convocado un concurso europeo de carteles para denunciar la homofobia en el fútbol. Asimismo van a organizar una gran manifestación coincidiendo con el Día del Orgullo Gay invitando a los jugadores a que participen en ella. Lo que quieren subrayar, sobre todo, es el miedo que impera en los vestuarios ante cualquier roce o gesto que se salga de la norma y los problemas psicológicos derivados del no aceptar la condición de homosexual.


Y es verdad que, en el estadio, están permitidos todos los besos y abrazos posibles, entre los jugadores y en las gradas, pero todo ello se hace perdonable y aceptable dentro del éxtasis colectivo que provoca un gol. Los psicólogos dicen incluso que ésas son las situaciones en las que los hombres dan vía libre a su emotividad sin ninguna reserva o escrúpulo. Es muy recomendable e ilustrativa a este respecto una película islandesa del año pasado, Fuera del vestuario (Eleven men out, de Robert I. Douglas), en la que un jugador estrella reconoce en una entrevista que es homosexual y es expulsado y repudiado por su equipo, empezando un calvario personal que concluye con la readmisión en su puesto de delantero y la aceptación del hecho por parte de esposa, hijo, padres y compañeros.


La UEFA no condena la homofobia
El asunto de los homosexuales en el deporte rey surgió hace dos años cuando el Mundial se celebró en Alemania y la verdad es que se tomó con bastante más calma que ahora en Austria. Ya entonces el presidente de la Federación de Fútbol germana, Theo Zwanziger, abordó el tema prometiendo apoyos a aquellos jugadores que quisieran salir del armario. En los foros gay germanos se hablaba sin tapujos en el verano de 2006 de las inclinaciones sexuales del entonces entrenador nacional, Jürgen Klinsmann, y de su ‘segundo’ y hoy seleccionador nacional, Joachim Löw. Los expertos confirmaban en los medios de comunicación serios que varios jugadores llevaban una doble vida y que incluso llegaban a casarse o a contratar a chicas a las que hacían pasar por sus novias para guardar las apariencias. Pero lo cierto es que aquí –sobre todo en las grandes ciudades- los homosexuales son un sector social aceptado y básicamente respetado, y hay incluso clubs de fans futboleros abiertamente homosexuales, el más importante el Hertha Junxx de Berlín. El Bayern de Munich y el Hamburgo también cuentan con sendas agrupaciones de ‘hinchas’ gays.


Österreich am Ball, la institución oficial encargada de organizar el Campeonato Europeo de Fútbol, no se da por enterada de la iniciativa homosexual, y tampoco la Federación Austríaca de Fútbol. La UEFA tampoco respira mucho, repitiendo como un mantra que están en contra de cualquier forma de racismo, xenofobia o discriminación. Lo que no hay, por ahora, es una condena abierta de la homofobia en los estadios ni de los insultos machistas que algunos jugadores tienen que aguantar.


Tal vez está muy fresca en la mente de algunos la suerte de Justin Fashanu, el primer jugador profesional que reconoció abiertamente su condición de homosexual en 1990. Fashanu, de origen nigeriano, jugaba en el equipo británico Norwich City. Se confesó en el diario The Sun y pagó su atrevimiento .Perdió su trabajo y se suicidó ocho años después, tras haber sido acusado de haber violado a un joven de 17 años.

2008/03/28

> Iritzia: Francisco Javier Elena > ASOMBROS DE GENERO

  • Asombros de género
  • El Confidencial, 2008-03-28 # Francisco Javier Elena · Licenciado en Filología Hispánica y articulista

A propósito del género, sugiero el uso de la alternativa gráfica que he visto en algunas pintadas de la ultraizquierda más innovadora: “Autodeterminación para lxs vascxs”


La portada de Yahoo, que selecciona cada día alguna noticia curiosa, me sorprende esta mañana con el titular «¿Un hombre embarazado?». La ficción, siempre varias yardas por delante, ya tenía resuelta esta ancestral incompatibilidad, al concebir Schwarzenegger por obra de una sustancia que su personaje en la película Junior, un científico, había descubierto. En la realidad, no obstante, lo más cerca que un hombre lograba estar del embarazo, hasta ahora, consistía en dejar que la cerveza le moldeara la línea o, caso del padre concienciado y moderno, en cargar a la altura del vientre con el bebé –de modo metonímico y ex post facto, que siempre es más llevadero– en la mochila de Prénatal.


La noticia que nos ocupa es más complicada. Dice la información que «Thomas Beatie, un transexual varón casado, dará a luz a una niña el próximo verano después de varios intentos por quedar embarazado». Según la crónica, Beatie forma pareja desde hace más de diez años con su mujer, estéril por culpa de una enfermedad. De ahí que él haya asumido la misión de aportar la descendencia. A la pregunta de cómo se siente, responde: «Estoy estable y seguro de mí mismo como hombre que soy. Técnicamente me veo como un sucedáneo de mí mismo, aunque mi identidad sexual es de varón». Para un acercamiento conceptual a todo este galimatías, puede sernos útil ver de nuevo aquel capítulo de Aquí no hay quien viva en que un ex, transexual, de Mauri, le explicaba que no era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, sino una lesbiana atrapada en el cuerpo de un gay: un hombre lesbiana. A la inversa, puede que Beatie no fuera un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer, sino un gay atrapado en el cuerpo de una lesbiana: una mujer gay.


En todo caso, y hablando genéricamente, el género se está convirtiendo en un género muy transitado. Intervenciones quirúrgicas que permiten la llamada reasignación de género, leyes que pretenden fomentar la igualdad de género, disposiciones que quieren acabar con la violencia de género, recomendaciones para que en la lengua se use paritariamente el género gramatical, este sí, género propiamente dicho. (A propósito, y para evitar cansinas reduplicaciones, sugiero el uso de la alternativa gráfica que he visto en algunas pintadas de la ultraizquierda más innovadora: «Autodeterminación para lxs vascxs».) Quizá en materia de ontología sexual –y en su reflejo lingüístico–, caminemos hacia un igualitarismo de lo más beneficioso para todxs, pero tampoco es descartable que se verifique la predicción de Mark Renton, protagonista de Trainspotting, quien tras entrar en una discoteca y ver el panorama, teorizó sombríamente desde un perspicaz darwinismo: «Dentro de mil años no habrá hombres ni mujeres, sólo gilipollas».